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No estamos preparados

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No, no estamos preparados para pasar de fase, pero eso es circunstancial.

Para lo que no estamos preparados nunca es para recibir malas noticias, para que las cosas no salgan según el plan, para no ser parte de «la mayoría».

No estamos preparados para las dificultades, ni en la vida, ni en el trabajo, por mucho que creamos ser de los que sacamos lo mejor de nosotros bajo presión. Nadie nos prepara para esto.

Está muy bien eso de pensar en positivo, creer, confiar y proyectar, pero los desastres ocurren y SIEMPRE nos pillan desprevenidos.

Aunque parezca extraño, voy a hacer un llamamiento para que dejemos de disimular. Contemos nuestras malas experiencias, compartámolas con las personas que tenemos alrededor. Y vosotros, los de alrededor, sed un poco empáticos.

Aguanta «el peñazo» que te cuentan y ESCUCHA, ponte en el lugar del otro y CONECTA. Asocia ideas, casos, personas, puede ser que a ti no te haya pasado, ni te vaya a pasar nunca, pero sólo escuchando ya consigues algo. El DESAHOGO del que sufre es fundamental, y solo requiere se un poco de escucha activa.

La consabida expresión «Te acompaño el sentimiento» que se dice en los funerales, ha perdido todo el valor, vamos a recuperarlo! TE ACOMPAÑO, veo tu DOLOR, lo siento como propio, intento ponerme en tu situación, por muy dura que sea, y te entiendo. No trato de ponerte soluciones, no trato de sacarte de donde estás, no trato de quitarle importancia a lo que estás sintiendo. Sólo te ACOMPAÑO, que puede parecer NADA, pero lo es TODO.

Está comprobado que el DOLOR compartido, es menos dolor, y que la pertenencia al grupo y la COMPRENSIÓN son esenciales para el desarrollo de las personas. Pongamos un poco de nuestra parte y seamos FUERTES en esto, en APOYAR al que tenemos al lado y darles CONSUELO.

Y tú, que no estabas preparad@ para esto, no disimules, no hagas como que eres fuerte, llora lo que tengas que llorar, desahógate, haz lo que te pida el cuerpo. Y si alguien no te entiende, es su problema, no trates de explicarlo. Estas en tu derecho de SENTIR, y ahí tu MENTE y tu CORAZÓN son los únicos que tienen VOZ.

Reyes

…su arma secreta.

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Me encantan las tardes de paseo. A paso lento por las aceras, me embobo viendo escaparates y tiendas, lugares mágicos que recogen un sinfín de historias y tradiciones y donde los comerciantes, entre sus cuatro paredes, te invitan a perderte durante horas. El amor por lo que hacen, un buen inventario y ofrecer a sus invitados una experiencia única son…su arma secreta.
Y es que a lo largo del año son muchos los momentos que pasamos con nuestros tenderos de siempre. Algunos pasan de padres a hijos y tú, junto a ellos, les has visto crecer. Son historia de tu vida. Cada uno pone cara al lado amable de la ciudad (¡hay que ver cómo se alegran al verte entrar!) y cada tienda es ese pequeño rincón donde las cosas se hacen con cuidado, a paso lento, sin prisas, dando conversación y preocupándose por su público. Conocen lo que le va a cada cliente y lo que no, nos hacen repasar cada uno de sus estantes buscando eso que les hace únicos y saben al dedillo los gustos y manías de Manolo, de Pepa y…los tuyos.
¿De qué pasta estarán hechos los tenderos? Verdaderos amantes de su trabajo en el que, a veces, el precio a pagar es demasiado alto. Muchos son los días que nos hacen la vida un poco más fácil aunque la suya se complique. Da igual que el pedido sea pequeño, ellos siempre encantados de poderte ayudar. Su bien es nuestro bien…y tú lo sabes. Sabes que te darán lo mejor porque quiere volver a verte. Defienden su tienda con buena salud y llevarse un sueldo digno a casa es todo un logro. Cuando pasas un rato con ellos te cuentan que no tienen ningún interés en pelear con la era digital. Saben que es una batalla perdida. Sólo quieren seguir siendo las tiendas de barrio, las de siempre, ese lugar especial en el que dejas volar la imaginación y vives la experiencia de soñar al comprar. Detrás del mostrador ser pequeño…es grande. Son dedicación y sacrificio en estado puro.
Ahora en mis paseos de cuarentena he visto lo que es una ciudad enferma. Se me encoje el corazón ver en mi barrio negocios cerrados. Las tiendas se van. Muchas han bajado la persiana para siempre sin que nadie preste atención a su grito de auxilio. En este momento las calles no tienen vida ni luz. Cuando la ciudad dormía, sus luminosos seguían velando por nosotros. Hoy ya no. Hoy ese trajín diario se está apagando lentamente… ¡STOP! ¡Algo habrá que hacer!
El COVID-19 sigue siendo fuerte pero todos juntos lo somos más. Necesitamos que el pequeño comercios resista y ahora más que nunca, sea lo que sea eso que busques, confía en el tendero de la esquina. Ellos nos han regalado muy buenos momentos ¿se los devolvemos? No perdamos la historia de nuestra ciudad. Porque si juntos les ayudamos hoy…ellos podrán servirnos mañana como antes. Como siempre.

Al pequeño comercio hay que cuidarlo entre todos. Si no…morirá.
En nuestra mano está.

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest.

A gloria

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Así sabe el primer café de bar tras el confinamiento, a Gloria Bendita. Así nos van a saber muchas cosas, pero tendremos que seguir esperando.

Nos va a saber a gloria el primer abrazo a nuestros mayores, a nuestra pareja o a nuestros pequeños, dependiendo de con quien hayas pasado estos días y a quien estés echando de menos.

En la primera cena con amigos, el menú va a ser lo de menos, nos va a saber a gloria todo por el hecho de ser compartido.

Los reencuentros son lo que más esperamos, pero… ¿qué me dices de la playa? El primer día de sol, arena y baño en el mar es lo que anhelo. Si en condiciones normales el inicio de la temporada es memorable, este año va a ser apoteósico!

Voy a disfrutar mucho de las terrazas, de las tiendas, de la sesión de peluquería, de ver gente por mi barrio moviéndose de un lado a otro. La actividad en la calle es vida, y así la entendemos todos. Estamos esperando la normalidad (no la nueva, la de siempre) para sentir que esto que nos ha pasado ya ha pasado.

Aunque no te lo creas, tengo para todas estas cosas las mismas ganas que tú, o más. Pero para que todo eso pase, necesito que seas prudente, que no te expongas sin necesidad, que tengas paciencia y sigas las medidas de seguridad. Recuerda que el bicho sigue por ahí, que no lo vemos y que depende de todos que lo mantengamos alejado de los nuestros.

Recuerda, ese café nos va a saber a gloria, y más cuando nos lo tomemos juntos. Aunque igual en vez de café, nos tomamos un vino.

Reyes

LOS HOOLIGANS

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Pasan los días y seguimos casi igual. ¿Qué hemos hecho mal?

Estamos preocupados y asustados, vivimos tiempos difíciles y vendrán tiempos aún más duros que exigen lo mejor de cada uno pero está claro que muchos aún no hemos aprendido nada de lo que está pasando. Baste como ejemplo el gentío que se forma a determinadas horas para hacer cosas que antes ni se nos pasaban por la cabeza.

Prestad atención. Algunos salen a correr temprano (¿para ver si la churrería ya está abierta?), otros son corredores fondones disfrazados de corredores de fondo y también los hay corriendo con mocasines y camisa de manga larga… ¿PARA CUÁNDO EL DÍA MUNDIAL DE LAS AGUJETAS? ¡Almas de cántaro! ¿Por hacer esas tonterías os creéis mejores y más listos que el resto de los que estamos confinados en nuestras casas?  Si no habéis corrido en vuestra vida, que sepáis que andar rápido también está permitido. No hagáis el ridículo más de lo necesario o directamente quedaros en casa haciendo kilómetros por el pasillo.

Lo que más me sorprende es la cantidad de gente que aún se sorprende. Estoy un poco harta de oír eso de “necesito salir» cuando, con tantos muertos como han caído en estos 60 días, si no te lo ha prescrito un facultativo necesitas tanto salir como lo necesitamos todos los demás. Y también estoy hasta las narices del confinamiento pero entiendo que, visto lo visto, todavía sigue siendo necesario. Yo no quiero una nueva normalidad. Yo quiero la normalidad del sentido común y por la culpa de algunos hooligans que actúan como si ya estuviera el problema superado solo veo que aún puede alargarse más la tortura.

Está comprobado que el miedo no ayuda pero han muerto ¡más de 26.000 personas! y la mitad de la población aún no es consciente de la tragedia que estamos viviendo. Y no. 26.000 personas no son cifras, SON FAMILIAS ROTAS llorando a sus seres queridos. Creo que los números y los gráficos no hacen justicia a esas pérdidas humanas y a ese dolor tan insoportable. Justicia es poner 26.000 caras a la pandemia y acompañar en el dolor a su gente.

Ahora vendrá quien diga que “la vida sigue”. Y sí, tiene toda la razón.  Pero ya va siendo hora de que seamos de verdad adultos (con todo lo que implica “ser adulto”) y empecemos a utilizar la razón ( y el corazón) para acabar con esta pesadilla.

En fin. Poco nos pasa.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Estoy nerviosa

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Estoy nerviosa, no lo puedo evitar. Mañana vuelvo a la oficina después de nosecuantísimos días en casa y estoy que no me encuentro.

En mi ciudad seguimos en Fase 0 de desconfinamiento, parece que no debería haber ningún cambio de la semana pasada a esta, pero los hay. No se si es por que la gente está más preparada, porque están hartos de estar en casa o porque de verdad necesitan volver al trabajo que parece que las calles respiran un poco de actividad.

Los comercios se han acondicionado para cumplir con las normas de seguridad, se han instalado mamparas separadoras en todas partes, se piden citas para todo, la atención es personalizada, con mascarilla (por el bien de todos), con gel hidroalcólico al alcance de la mano y con mucha paciencia por parte de las personas que nos atienden.

Yo estoy preparando mi vuelta para mañana igual que mis amigos Miguel Ángel y David, que abren «El pollo Pancho», su negocio de comidas preparadas en el que volverán a «Montar el Pollo», principalmente porque su artículo estrella son los pollos asados (y los arroces), los mejores de la Albufereta, Alicante y parte del extranjero.

Igual que ellos tienen todo previsto, así estoy yo, que he mandado a mi chico a comprar pan de molde para llevarme el almuerzo como si me fuera al cole. El café me lo tendré que llevar también desde casa, y la fruta, y la botella de agua… también me llevaré la ilusión de reencontrarme con mis compañeros, como si del primer día de cole se tratara y los nervios por el encuentro con lo desconocido.

Mi mesa será la misma, pero estará adaptada para cumplir las normas de separación con mi compañera, allí esperándome estarán mis plantas, que durante todo este tiempo mis compañeras han cuidado y seguro que han florecido. Todo será igual, pero sé que será distinto.

Espero que al volver mañana a casa, sienta que nada ha cambiado, que seguimos siendo responsables y evitando contagios.

Reyes

Imagen: mis plantas en la oficina el dia que las perdí de vista. 13 de marzo de 2020

Confinados

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Ayer fui a la oficina por primera vez desde hace dos meses. Desde hace ya muchos año que la mayoría de días trabajo desde casa, haciendo dos o tres días de oficina, principalmente para reuniones con clientes. Así que para mí esto del teletrabajo no me ha pillado a pie cambiado. Lo tengo todo controlado y organizado para no entrar ni escuchar las llamadas del lado oscuro.

Las calles vacías, la autovía solo camiones, entrar por la puerta y ya señales por el suelo de esperar aquí su turno, guardamos las distancias y llevo mascarillas y guantes, me doy cuenta que necesito hablar con la gente en persona. Una horita de reloj todo en su sitio y a buen recaudo.

Que suerte me dicen muchos de los que conozco, tú al menos estas en casa. Y no tienes que ir a trabajar con lo peligroso que es en este momento por los contagios.

Si pero yo también les digo una cosa, estate tú en casa con dos niños de 9 y 12 años, con sus tareas, con sus preguntas y con sus miedos. Sé que hay más vida aparte de las tereas de mis hijos y de las clases por Teams, sinceramente yo no sé cómo no me han mandado ya a la mierda con tanta presión para que hagan los deberes que hay que enviar escaneados, profesores que no tienen ni idea de cómo funciona todo esto de las plataformas digitales pero ellos siguen exigiendo, son los que menos pero imaginaros que en casa porque tenemos un ordenador cada uno, pero yo sé de gente que tiene que dejar de trabajar para que sus hijos hagan la conexión por Teams. Entiendo los agobios y entiendo a los profesores. Pero a los que más entiendo son a mis hijos.

Hay un arma secreta que amansa a las bestias y tranquiliza a los padres por igual,muchos pensareis que un buen libro, pues no, se llama Fornite, tu antes como mucho y con suerte tenías una Sega Megadrive ahora ellos juegan a que si un creativo, que si estas campeando, eso son boots, head shoot, la burbuja, que si tienes vendas, minis o que si esa Skin es exclusiva. Yo la verdad que intento entenderlos, pero más allá de mi comprensión está el momento de paz que hay cuando están jugando, se de niños que hacen jornada laboral en Fornite, que están en clase y en otras pantallas jugando al jueguecito.

Pero bueno hay que reconocer que si quieres paz y tranquilidad déjales jugar un poco a Fornite para que el confinamiento no sea tan duro. Y puedan hablar tranquilamente con sus amigos.

Caye

Pensemos.

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Tengo una amiga que a lo largo de todo el confinamiento, cuando amanece y al anochecer, está haciendo un álbum de fotos desde su ventana. Vive prácticamente encima del mar y dentro de una gran ciudad, un privilegio que muy pocos tienen y ella (que es más lista que el hambre) hace uso de él. Os diré que cada foto es un espectáculo. Cada una de ellas destila “aire limpio”. Cada vez que me manda una de sus fotos me viene a la cabeza la imagen de Venecia que ha vuelto a mostrar el color más cristalino del agua que la rodea, con los canales plagados de cisnes y peces.
Yo también tengo mucha suerte. Vivo en pleno centro urbano y oigo a los pájaros cada día desde cualquier rincón de casa. Y no. No se trata de una mayor presencia de aves, sino de que en el silencio se les puede escuchar cantar. Hasta hace unos meses, cuando empezó todo esto, mi desconexión con el medio ambiente era abismal y me daba igual. Ahora abro más los ojos, los oídos y…las ventanas. Y es que, durante estos cincuenta y tantos días de cuarentena, aunque nuestra vida parezca que se haya parado, la de la otra fauna no.
El confinamiento ha hecho que ahí fuera se vivan auténticas fiestas de una fauna nada urbanita mientras nosotros seguimos encerrados. ¡Se han intercambiado los papeles! Ardillas correteando por el centro de la ciudad, jabalíes reconquistando calles y manadas de delfines muy cerca de la costa disfrutan de la calma que les inspira no tener a ninguno humano cerca. Mientras, nosotros les observamos presos en nuestras jaulas.
Con el parón del planeta, sin influencia humana, la naturaleza se abre paso y tiene vía libre para recuperar lo que es suyo. Según los biólogos que saben de esto, no tiene por qué sorprendernos. Hagamos memoria. Hemos sido nosotros los que les invadimos el territorio y ahora es su turno reconquistando, poco a poco, su lugar. Podría decirse que la Madre Naturaleza nos está devolviendo el golpe.
Esta rebelión animal en tiempos de pandemia nos obliga a repensar nuestra relación con la otra fauna. ¡Es la ocasión perfecta! Y debería servir como advertencia para marcar un antes y un después. Porque el problema no es de ellos. El problema es nuestro y si no cuidamos la convivencia con la naturaleza, difícilmente podemos cuidarnos a nosotros mismos (comprobado). Al fin y al cabo, estamos todos juntos en esto y jugamos en la misma liga.

Dicen que la selva ha vuelto a respirar…

Prestemos atención a los avisos de la Madre Tierra. Ahora, más que nunca, lo que hay que hacer es descubrir y pillar el mensaje. Porque todo esto tan bucólico que estamos viviendo desaparecerá en el momento en que “volvamos a las andadas”. La naturaleza nos está mandando un recado y…habrá que responder. ¡Vamos, digo yo!

Pensemos.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Y de esto…nadie es inmune.

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Hoy paso de hablar de la cuarentena. Ya hay suficiente gente que lo hace mucho mejor que yo y con más conocimiento sobre lo que de verdad está pasando.

Hoy voy a hablar de los borregos. Pero no del animal con cuatro patas que da lana, carne y leche. Me refiero a la GENTE BORREGA.

Algunos de ellos saben que son borregos, se dejan llevar y…¡oiga, están encantados! Donde va uno, van todos y tan felices.
El problema lo tienen esos que se creen que piensan por sí mismos y lo único cierto es que creen y hacen todo lo que el jefe de la manada les dice y hace. Hablo de esos ignorantes que están sometidos a la voluntad del pastor y le siguen sin rechistar. Seguro que sabéis de quienes hablo porque estamos ya muy acostumbrados a ver masas borregas muy cerca. Demasiado cerca. Todos tenemos a alguien en mente.
Fijaos bien y veréis cómo los de mentalidad borrega rara vez suelen ir solos a los sitios. Es más, les da pánico. No son nada sin el grupo. Sin un pastor que les diga qué hacer, los borregos se pierden. Es por eso que casi siempre van acompañados (principalmente del jefe), porque su inseguridad no les permite enfrentarse a los problemas. Su forma de hacer las cosas es la misma que la del resto del grupo y actúan como el “súper” quiere que actúen. Todos sus actos son un calco de los del borrego jefe y son tan dependientes de él que necesitan su aprobación o del resto de la manada en cuanto a su apariencia, su ropa, su peinado…su estilo de vida. A la hora de decidir por sí mismos su primer impulso siempre será seguir el ejemplo del jefe. Todo lo que el borrego haga, desde que se levante hasta que se acueste, girará en torno a lo que el pastor o el resto de la manada digan. Necesitan encajar sí o sí. ¿Triste, verdad?
¿Qué les lleva a hacer eso? Ni idea. ¿Son felices? NO. Rotundamente NO. Su mentalidad de rebaño les hace incapaces para salirse de la manada y son tan débiles de mente que creen que cualquier movimiento sin aprobación del “súper” es un peligro. Y donde hay miedo…no hay felicidad.

Los borregos funcionan por imitación. ¡Ojo! La imitación no está mal. Al fin y al cabo todos aprendemos imitando al prójimo. El problema está en que aprendemos de lo bueno y de lo malo hasta el punto en que somos capaces de renunciar a nuestro propio criterio en favor del que tenga el «súper» y si aparece alguien que piensa de forma diferente al borrego jefe, la manada se vuelve agresiva y le atacan sin piedad.
Los gregarios dejan de lado, dan la espalda y se burlan de todo aquél que se salga del redil y plante cara al pastor o, en el peor de los casos, se esconden detrás de la trinchera para que no les salpique. Porque lo que sí es cierto ( y comprobado) es que si el borrego jefe se enfada contigo y te hace el vacío…ellos también. Si luego hace las paces contigo…ellos también. ¿Que el borrego jefe no te habla? Ellos tampoco (o lo hacen por privado y a escondidas) ¿Que borrego jefe publica algo en sus RRSS? Ahí está la masa borrega para aplaudir y jalearle. A éstos la gente autosuficiente les supera porque ellos no lo son. Incapaces de soportar la presión por opinar (y hacer) distinto, no quieren enfrentarse a las críticas aunque la evidencia diga lo contrario. Prefieren ser mediocres y fingir para seguir en la manada y no se dan cuenta que, a veces, la soledad (y saber quién eres) es síntoma de buena salud.
¡Pobre gente! Son esclavos y víctimas sin ni siquiera saber que…”donde hay rebaños de borregos, siempre hay lobos hambrientos”.

Y de esto…nadie es inmune.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¡LO HA VUELTO A HACER!

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Lo tenemos tan grabado en la piel, y en el alma, que no hace falta mirar el reloj para saber que es la hora de salir al balcón. Más de un mes después…España, a las ocho, se para. Somos muchos los que seguimos acudiendo a la cita del aplauso para reconocer el trabajo del personal sanitario y de los cuerpos y fuerzas de seguridad.
Pero también merecen un aplauso todos aquellos que se quedan en casa respetando las normas. Ellos también son héroes. Como lo son los que siguen yendo a trabajar desde el primer día de confinamiento o los que ponen arte, talento y música al servicio de los demás. Como lo son todos y cada uno de los que desde sus pymes, talleres o casas, trabajan y reparten desinteresadamente por toda la geografía española cualquier tipo de material que pueda servir en estos tiempos difíciles.
Y, ¿por qué no?, como también lo merecen “los gigantes”. Desde el principio de la crisis, la ayuda de grandes empresarios y compañías españolas ha sido fundamental a la hora de comprar, fabricar y transportar material sanitario. Y entre ellos Amancio. Su reacción no tardó en llegar. En pleno pico de la pandemia se dedicó a fletar aviones para traer a españoles que estaban lejos de sus casas, donar cientos de miles de mascarillas, comprar equipos de protección, coser batas (¡y qué bonitas son!) o mantener el sueldo de todos sus empleados… ¡Ortega lo ha vuelto a hacer! Y, como de costumbre, algunos -lejos de darle las gracias- siguen criticando sus donaciones, su solidaridad y su ayuda. ¡Qué cierto es que este virus saca lo mejor y lo peor de cada uno!
Él mientras, sin publicidad ni ruido, sigue ayudando a su país en las cosas importantes. Como ha hecho siempre. Como hacemos cada uno de nosotros. Porque hay muchas formas de hacer cosas y, cada uno de nosotros, a nuestra manera, intentamos poner nuestro granito de arena para que esta pesadilla acabe cuanto antes. No podemos dejar de hacerlo. Nuestra labor es mandar fuerzas a los que se encuentran en la primera línea de fuego y devolver a esa parte de la sociedad algo de cariño que sirva para aliviarles.
Ese es nuestro principal trabajo ahora. Dejando claro que la unión hace la fuerza y que, en estos momentos en los que tan mal lo estamos pasando, toca arrimar el hombro más que nunca para salir cuanto antes y de la mejor forma posible.


La lucha contra esta pandemia es cosa de todos y cada uno puede, y debe, ayudar mirando al futuro. Porque no hay mejor respuesta ante el miedo que…la esperanza.

Coco.

Fuente de la fotografía: El Huffington Post

La vida sigue

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En este tiempo en que lo importante es quedarse en casa y así evitar los contagios, para bien o para mal, la vida sigue.

Unos siguen yendo a trabajar, porque su labor es esencial para combatir esta pandemia, otros trabajamos desde casa, porque así nos lo han facilitado, y otros… otros sienten que esta situación no tiene que ver con ellos, porque tienen cosas más importantes en las que pensar.

No, no estoy hablando de los descerebrados que no siguen las normas y que se creen que son los más listos del universo porque se encuentran todos los métodos para saltarselas, yendo al supermercado que está más lejos de su casa o pasando el finde en su casa de veraneo.

Hablo de las personas que están viviendo una situación que nada tiene que ver con el Covid19, y sin embargo están en un momento de desasosiego. Personas con enfermedades graves, ingresadas en el hospital o no, siguiendo su tratamiento, mujeres en la recta final de su embarazo para las que cada dia es una incógnita, padres de niños enfermos, o personas que pierden a sus familiares más queridos.

Esas situaciones ocurren todos los días, durante todo el año, todos los años… pero en nuestro ajetreo, ni nos acordamos a no ser que nos toque cerca, y ahora menos. Pensamos que el mayor de los problemas es saber qué día y a qué hora podremos salir de casa y tomarnos una caña en el bar con los amigos.

En los momentos de bajón, que yo tambien los tengo, pienso en las personas que están en esa situación y les pongo nombre y apellidos, me acuerdo de Patricia y de Cristina que viven en la incertidumbre del qué pasará, cada una por sus motivos y pienso mucho en Mayte y Paco, que no se han podido despedir de su hija Rosa. Cuando pasan sus caras por mi pensamiento me doy cuenta de qué es lo realmente importante: la salud y los nuestros.

Si tienes la suerte de no tener a nadie en esta situación, tienes la vida resuelta y la empatía no es lo tuyo, pues nada, sigue preocupado por si este verano irás a la playa o no, y haz el favor de disfrutar de tu casa sin dar pábulo al aburrimiento.

Queramos o no, la vida sigue, para cada uno de manera distinta y en eso estamos todos de acuerdo.

Reyes

37 Días

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Dicen que cuando llega una crisis sea de la forma que sea nos hace valorar lo cotidiano, los pequeños placeres y todo lo que tenemos cerca. Pasamos días jodidos por la mierda de virus este, encerrados en casa para que todo mejore.

Todo esto al menos a mí me hace mirar las cosas de otra manera, una vez que ya me he desintoxicado de todo lo que me hace mal de mí alrededor. He decidido dar las gracias.

  • Gracias a todos los trabajadores de los centros sanitarios, por no rendirse y luchar por salvar vidas.
  • Gracias a los trabajadores de limpieza, alimentación y a otros muchos que salen todos los días de sus casa para que la comida llegue a nuestras mesas.
  • Gracias a todos los que están aguantando en casa.
  • Gracias a la familia por estar atentos unos de otros y por descubrir lo que es una video llamada, y si seguís gritando cuando habláis y la cámara que enfoque a la cara no al techo.
  • Gracias a mis hijos por llevarlo mucho mejor de lo que me hubiese imaginado, por ver un campo de futbol en el pasillo de casa y por intentar que juegue al Fornite.
  • Gracias a mi despensa, nunca hubiese pensado, que la levadura me fuese a parecer tan maravillosa.
  • Gracias por volverme a recordar que me gusta cocinar.
  • Gracias a que la pizza y la peli con palomitas sea el mejor plan de la semana.
  • Gracias a esos aperitivos con video llamada con los amigos recuperando lo que dentro de nada volveremos a tener.
  • Gracias a mi sofá, si a ese que me abraza y no me deja marcharme.
  • Gracias a mi nueva compañera de trabajo por compartir este centro de trabajo que nos hemos montado en el salón.
  • Gracias a mi cama por acogerme cuando me he ido a dormir enfadado con el mundo por estar encerrado en casa.
  • Gracias a esos rayos de sol que entran por el balcón que me recuerda que pronto llegará el buen tiempo y que después de la tormenta siempre viene la calma.
  • Gracias a Youtubers, Instagramers y Tiktokers por compartir y directos para entretener o hacer ejercicio.
  • Gracias Netflix, HBO y Amazon Prime por todas las pelis y series (Siempre me parecerán pocas).
  • Gracias a esas aficiones que habíamos abandonado con las prisas del día a día y que ahora asoman otra vez.
  • Gracias a ese libro que tenía guardado para un momento en el tuviera tiempo.
  • Gracias a mis ejercicios de entrenamiento aprendidos en karate ya que sé que me están haciendo mucho bien para relajarme y focalizar.
  • Gracias a ese billete de 50 euros que lleva 37 días en mi cartera.
  • Gracias por enseñarnos a valorar las cosas importantes.
  • Gracias a mi ordenador por seguir mi ritmo de trabajo y aguantar tantas horas encendido.
  • Gracias a mis compañeros de trabajo por estar y seguir currando como campeones todos los días.
  • Gracias a la música, a mis playlist de Spotify y a todos los descubrimientos y esos momentos de relax.
  • Gracias a todos los que habéis celebrado vuestro cumpleaños en estas fechas porque sabéis que la fiesta que nos pegaremos luego será memorable.
  • Gracias a todos esos grupos de whatsapp que me habéis sacado una sonrisa con esos memes.
  • Gracias a la gente con la que comparto proyectos de trabajo, por no cancelar y posponer, además de ajustar.
  • Gracias a este tiempo, que pese a la que está cayendo, se ha convertido en un tiempo precioso con nuestras familias.

G R A C I A S

Caye

Una (gran) putada…

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¡He tenido la suerte de poder celebrar mi cumpleaños en cuarentena!
No hay palabras. Cómo me habéis cuidado y cómo me habéis hecho sentir con esa dosis extra de amor que recibes en tan memorable fecha me dan fuerzas para lo que me echen. ¡Habéis puesto el listón muy alto! Me siento más feliz que nunca y con más ganas de comerme el mundo que antes. Mi vida comienza ahora una vez más. No sé vosotros, pero yo no quiero arrepentirme de lo que no intenté. ¡Quiero equivocarme a lo grande!
Un cumpleaños sin mucho alboroto (globos y canción de Parchís incluidos). Los ha habido con mucho más ruido. Y aunque fue más solitario, también fue más auténtico. Un cumpleaños aprendiendo, otra vez, que los días mejores no son los planeados. La vida pasa y, aunque cuando me miro al espejo la cosa está (más o menos) en orden, te enseña que la felicidad está en esas pequeñas cosas que significan mucho más de lo que piensas, que también podemos disfrutar más cuando tenemos menos y que las cosas no son lo que valen sino como tú las valores.
He podido disfrutar de todo y de todos. Amigos y familia, fue el mejor regalo del mundo. Quienes quisieron hacerse presentes, lo hicieron. Quienes no, su ausencia ni se notó. Los cumpleaños son la gran oportunidad para volver a hablar con viejos amigos y descubrir que así pasen los años los de verdad lo siguen siendo aunque no hablemos todos los días. Esos nunca fallan. Algunos tienen una forma muy peculiar de demostrar su amor. ¡Un fuerte aplauso para los huevos de Mamen y Paco! Otros te conocen tan bien que te mandan a míster Amazon con un libro de esos que te zampas de una sentada. ¡Qué malo (y qué bueno) es conocerse querida Inés! Eso sin sumar no sé cuántas llamadas y otros tantos mensajes…¡larga vida a las videollamadas!
Pedí mi deseo (y soplé todas la velas). Lo demás no necesito pedirlo. Creo en la magia de que todo va a salir bien. Lo sé. Y no espero que la felicidad llegue de fuera. La llevo muy dentro de mi…¡gracias por hacerme tan feliz!


P.D.: Cumplir años es una (gran) putada…maravillosa. Y aunque lloré (de emoción) mucho ¡reí aún más!

Coco

Info de la foto: ¿A que es bonito el fiestón que me montó mi tropa?

Estoy que no estoy

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En estos días de encierro y responsabilidad hay a quien se le van los dedos y nos escribe un post, y es el caso de Noelia Lopez, periodista, en estos momentos al frente de la segunda edición de Extremadura Noticias y del programa de debate político “El Análisis”, y antes en Telemadrid, Aragón Televisión, La sexta, y 7RM.

Para mi, es mi compañera la guapa en las aulas de Publicidad y RRPP de la Universidad de Alicante. Siempre supe, que esa cara tenía «ángel» y los rizos que se gastaba entonces también, ¡hasta cuando se rapó el pelo estaba guapa!… pero es que la mirada y al sonrisa, lo dicen todo, y es por eso que la cámara la adora, y puede realizar su magnifico trabajo en un plató en el que se la ve como a Pedro por su casa.

El confinamiento, lo lleva como muchos de nosotros, porque ella también es Bacalao. Te dejo con su texto, a ver si coincidís en algo.

Reyes

Estoy que no estoy

Me ha costado mucho sentarme enfrente de una página en blanco y ponerme a escribir. Yo, que soy de tanto hablar… y lo que me cuesta ordenar las palabras para escribir algo medio interesante, no sé si esta vez lo conseguiré. 

Me dijo Reyes: ‘escribe de lo que quieras. De lo que te guste; de lo que no soportes’ y, ahora, en plena pandemia me he lanzado. Casi 2 meses después, aquí estoy.

Admiro a la gente que durante estos días está leyendo a tope. Limpiando que ni Mister Proper (evidentemente no soy milenial) o cocinando que ni Argiñano. Yo, no. A mi la vagancia me puede. Me coge de los pies y me impide bajarlos de la ama rápidamente. Me bloquea la mente para no poder concentrarme en 2 páginas seguidas. Nada. Nada me atrae. Me gusta comer, mucho. (Ya os lo digo yo, ni mileniall ni talla 36) Pero no disfruto en la cocina en este casi mes de confinamiento (¿o ya ha pasado un mes?) he preparado un arroz con calamares y un bizcocho. Así, sin más. pero eso de levitar en la cocina, de desconectar. Eso de sentirme mejor… pues oye, yo, no. Tampoco he hecho pan.

A mi estar en casa me apalanca. Me aploma… no me insufla una fuerza que ni Thor. Algunos días me siento mal por ese libro que no leo, esos abdominales que no hago o ese pan casero que lo peta en Instagram. No, cero.

Yo estoy que no estoy. Veo pasar los días y mi vida no es mejor que antes. Es la misma pero encerrada en casa. bueno, y me levanto más tarde. y trabajo desde casa. eso es lo único productivo. Cuando me siento a las 3 de la tarde enfrente del ordenador y ‘teletrabajo’. Y ‘teletrabajo’ mucho. Ese es el único momento en el que, con chándal y zapatillas, me siento más productiva. Pero tampoco una locura.

Sé que lo que digo no es el mensaje más habitual, el mensaje que lanzan las influencer. Pero es el mío y es la verdad. ¿soy la única que esta pandemia simplemente la ha metido en casa pero no la ha convertido en una Mery Popins? Y no tengo hijos, y menos mal.

Noelia

MAÑANA

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Mañana cumplo uno más y me esperan cosas bonitas. Tengo 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8.760 horas, 525.600 minutos, 31.536.000 segundos para hacer nuevas locuras o seguir metiendo la pata.
La edad y el tiempo no esperan. No se detienen. Y no seré yo quien les lleve la contraria. Mañana seré lo más vieja que pueda ser y lo más joven que nunca volveré a ser jamás. No creo que a estas alturas la vida me de otra oportunidad de estar así. Por tanto nada, ni nadie, evitarán que mañana celebre que tengo un año más. Me gusta mi familia, me gusta mi casa y me gusta la edad que tengo. No había planes así que… ¡improvisaremos! Si estamos juntos los 5 juntos ¿qué mejor plan? Sea lo que sea me hará sentir querida y en ningún momento «confitada».
Sé que a pesar de la cuarentena mañana será un gran cumpleaños aunque la fiesta, la música y los aplausos este año sean desde la ventana y a las 8 de la tarde…como cada día desde que empezó la alarma.
Mañana no habrá restaurante pero será aún mejor. Pondré la vajilla buena, el mantel de mi abuela y… ¡vendrá el restaurante a casa!
Mañana habrá tarta, habrá vela y habrá canción. Beatriz me ha dicho que va a hacer la mejor tarta de zanahoria que comeré en toda mi vida. Y será así. No volveré a comer otra igual. No existirá mejor tarta que la tarta de cumpleaños hecha por mis hijos.
Y habrá brindis. Mañana brindaré por lo que se fue, por lo que está y por lo que vendrá. Brindaré por ver el tiempo pasar y por que cada año cuente. Brindaré por un día más de mi vida y por un día menos de encierro… ¡Qué bonito es sumar!
Mañana estaré muy bien acompañada. Será un cumpleaños online y de esos que recordaré toda la vida porque de los otros, de los de besos y tirones de oreja, ya he tenido “taitantos”. No estar cerca de “mi otra gente” no quiere decir que no estén. Normalmente no me da tiempo a atender las llamadas de todo el mundo, ni a contestar cada felicitación como se merece. Suele ocurrir que el ritmo frenético de la vida te pille ocupada, con trabajo o con mil cosas por hacer. Pero NO. Este año NO. Este año tendré tiempo para hablar y contestar a todo y a todos. Las palabras también son muy importantes y, aunque no sustituyan a un abrazo, también llegan al corazón.


Mañana será tal y como lo imaginé porque la felicidad…nunca se pierde.


P.D.: Me han chivado que Jon Kortajarena está felicitando los cumples a muchos de sus seguidores. Ahí lo dejo.

Coco.

Fuente de la imagen: Pinterest

El cumpleaños

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El cumpleaños de los bacalaos es mañana. El 7 de abril de 2014 empezamos a publicar todos estos textos que nos salen de la cabeza, del corazón y en ocasiones de las tripas.

Pero es que hoy, 6 de abril es el día de nuestras amigas Rosalía, Gloria y Ana Belén, en las semanas anteriores cumplieron años Lucía, Almudena, Mar, Fran… y pasado mañana es el cumpleaños de mi madre, y al día siguiente el de Coco, y la semana que viene el de Iván… y tantos otros que sabemos que estáis ahí, y nos leeis pero este año no podréis celebrarlo como os gustaría, sino como toca.

Este año, las fiestas son en videollamada, cantamos «Cumpleaños Feliz» en nota de voz, con un poco de suerte, puede que recibamos mensajes a través de los balcones y los regalos y los abrazos serán virtuales. Pero es lo mejor para todos, aunque nos duela.

Este año, los Bacalaos lo celebraremos como podamos. Saldremos al balcón a ver en qué ventana se canta mejor el cumpleaños feliz, daremos un premio a la felicitación más original de las que recibamos y quedaremos para brindar juntos al otro lado de la pantalla.

Brindaremos por vosotros, que nos leeis desde entonces, o desde hace poco, pero que seguís ahí y sois el motivo de que no nos dejemos llevar por la desidia. Vosotros que nos poneis la pilas con vuestros comentarios y que nos dais la vida con cada «compartido». Por vosotros y por mis compañeros Coco y Caye, a los que quiero con el alma, y en la distancia aún más.

Feliz cumpleaños Bacalaos, felicidades a todos los que cumplís en época de confinamiento y felicidades a todos por estar cumpliendo con lo que se nos pide y estar salvando vidas con la fácil tarea de quedaros en casa.

Reyes

Imagen: Nuestro calendario, desde mi balcón.

EL ANTÍDOTO

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El bicho sigue poniendo nuestras vidas patas arriba. Reímos y lloramos. Volvemos a reír y volvemos a llorar. Así todo el día.
No corren buenos tiempos para nadie. La situación no es para reír pero habrá que hacerlo mientras dure. Utilizar el humor como mecanismo de defensa no es otra cosa que puro instinto de supervivencia.
Sí. Lo sé. Fácil de decir pero muy difícil de hacer. Pocas veces se habla del humor en serio. Y esto es muy serio: tenemos que encontrar la risa. La risa se hace ahora más necesaria que nunca. Es…nuestra mejor aliada.
A falta de antídoto, el humor es el mejor antídoto. Echar unas risas, cuando estamos con el susto en el cuerpo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos día tras día, es el mejor remedio casero. ¡Que la risa no falte en vuestras casas! No podemos dejar de bromear en momentos así.
Los que saben dicen que no es tan raro que pase esto en medio de una crisis. Aseguran que el humor nos lleva a estar más sanos ”de la cabeza” y evita volvernos locos con esta pesadilla que nos ha tocado vivir. Parece que, además, es más eficaz que el ejercicio físico (gran noticia para l@s vag@s como yo), refuerza el sistema inmunológico y ayuda a eliminar la ansiedad y…el miedo.
El miedo. Ese mal compañero de viaje. Inyectarlo es muy fácil. Se expande rápidamente cuando nos enfrentamos a lo desconocido pero, por suerte, el humor siempre vendrá en nuestra ayuda. Contra el miedo, humor. Ojo: hablo del humor blanco, transparente. Ese que no hace daño. Ese que desdramatiza y rebaja la tensión. Ese que nos ayuda a ver las cosas diferentes…aunque sea sólo por un rato.
Fijaos bien: Los mensajes en las redes son un no parar. Circulan escenas cómicas de lo que nos está tocando vivir que son para ponerles un marco. La imaginación de algunos, y su sentido del humor, no tiene límites. ¡Hasta la mujer de Tom Hanks bromeó con lo suyo cuando dio positivo! No podemos hacer muchas cosas pero sí podemos reírnos. ¡Temor con humor se paga!
No hay que perder la calma pero tampoco el humor. Es el antidepresivo más barato. Con él todo es más llevadero. No superaremos el peligro pero si conseguiremos arrinconarlo por un rato…¡que no es poco!
Reír no sólo es posible. ¡Es necesario! Hay que huir de vez en cuando del miedo y de la tristeza porque éstos son la puerta por la que se cuelan los virus y las bacterias. Así que…¡más chistes por favor! ¡Que no nos quiten la risa! Nada se ve de la misma manera después de haber podido reírse.

Hagamos los deberes. No pasemos un sólo día sin reírnos. Aunque sea un poquito. Siempre nos vendrá bien. Reír sí, sí y mil veces sí. Pero siempre con buen gusto y respeto. Mucho respeto.

Eso es todo lo que podemos hacer…de momento.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Recapitulando

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A estas alturas de nuestro particular encierro, toca hacer balance.

¿Cómo vas con los objetivos que te marcaste el día que decidiste dejar de quejarte por tener que quedarte en casa?

Los míos no van del todo mal:

  • Aprender a utilizar un nuevo programa de diseño: hecho!
  • Cocinar todos los días comida sana: hecho!
  • Hacer un bizcocho: hecho!
  • Jugar todos los días con R: hecho!
  • Ponerme los vaqueros todos los días: hecho!
  • Maquillarme y pintarme los labios todos los días: hecho!
  • Hablar con los míos y verles la cara por videollamada: hecho!
  • Salir lo menos posible: hecho!
  • Escuchar música clásica todos los días: hecho!
  • Ver alguna peli y ponerme al dia con Fargo: hecho!
  • Tomar el sol en el balcón: hecho!

Hay otros que no he conseguido aún:

  • Organizar armarios: pendiente.
  • Hacer ejercicio: si no sirven los partidos de fútbol en el pasillo, pendiente.
  • Hacer limpieza general: pendiente.
  • Leer un libro: pendiente. Sigo buscando el momento de silencio que en mi casa no existe.
  • Aburrirme: pendiente. Aún no me ha dado tiempo.
  • Estudiar francés: pendiente. Solo una lección de las tres que debería.
  • Escribir los post a tiempo: pendiente. (siento el retraso)

Después de leer la lista saco la siguiente conclusión: Confinada o no, hago las mismas cosas (excepto salir a la calle), así que va a ser mejor no fijar objetivos imposibles, ser realista, disfrutar del tiempo en casa y de vez en cuando, recapitular.

Reyes

TODOS

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Segunda semana de cuarentena.

El bicho sigue paseando por el mundo y, mientras, las calles vacías pero los corazones…no.
La familia vuelve a ser importante. Los adolescentes, como animales enjaulados. Queridos jóvenes: que os priven de vuestra libertad es mucho más agobiante de lo que pensabais pero…abrid bien los ojos. Cualquiera de vuestros problemas no son verdaderos problemas frente a la realidad de otros. De los más mayores, por ejemplo. Se me rompe el corazón cuando van dando gracias a diestro y siniestro si reciben una llamada o un poquito de atención.
Los políticos, sean del color que sean, intentando sacar tajada. Para esta gente todo vale cuando se trata de seguir en el poder. Como leí hace poco, este gremio está demostrando cada día que tiene menos principios y más estrategias en busca de su “minuto de oro” en los medios. ¡Indignante!
Algunos siguen empeñados en tropezar con la misma piedra una y otra vez. No es realista pensar que las cosas vayan a volver a ser como eran y a éstos les debe parecer que esa forma de ver las cosas les va mejor o “vende más” ¡Qué le vamos a hacer! La estupidez existirá siempre.
¿Y qué decir de la bolsa, víctima 0 del coronavirus? Pues que va en caída libre. Así. Sin anestesia.

A estas alturas de la pandemia nada, o casi nada, debe escandalizarnos. Nadie conoce a nadie. El virus, y el miedo, está sacando lo peor y lo mejor de cada uno y contra eso es imposible luchar. El problema viene porque ahora todos tenemos mucho tiempo para pensar ¿Os acordáis de cuando el mundo era normal? Aquello que era importante hace un mes ahora no lo es. Estamos viviendo una pesadilla que, al despertar, sigue con nosotros.

A pesar de este panorama, y a pesar de que cada corazón funciona de diferente manera en esta historia terrible que nos ha tocado vivir, esta vez el enemigo nos mantiene a todos unidos en el mismo bando. Y es que la vacuna somos todos. Porque todos somos el problema y la solución. Porque todo depende de nosotros. Y porque todos juntos formamos el mayor ejército contra cualquiera que nos ataque. Y, aunque hoy nos parezca imposible, todo pasará. Al final el ser humano podrá con el bicho como ya pudo con otros, en otras épocas y sin tantos medios a su alcance, pero tendremos que esforzarnos TODOS. Nada es gratis.

En Wuhan ya se permite que las empresas vuelvan a operar. En Corea del Sur, de 900 casos por día han pasado a 100 casos por día ¡y bajando! Falta un día menos para darnos esos besos y abrazos que nos debemos. En casa también lo podemos pasar genial…

¿Y si nos quedamos con eso?

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

No soy capaz

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No, no soy capaz de seguir los mil consejos que me habéis mandado. No soy capaz de madrugar, ni de establecer una rutina. No soy capaz de ser la confinada modelo, pero no te asustes, no salgo ni a pasear al perro, yo soy de los de #yomequedoencasa.

Hay que ser muy fuerte para seguir un horario a rajatabla, para levantarse y ponerse a hacer deporte, para planificar comidas y seguir una dieta sana y equilibrada. Olé por ti si eres de los que saldrás de aquí con cuerpazo danone, no seré yo, y ya lo tengo asumido.

Yo soy más de compartir recetas en el wassapp de vecinos, de probar los vinos que estaban en la despensa, de pintarme todos los días los labios y de tomarme un café con leche en el balcón, como estoy haciendo ahora mismo.

Lo importante, dicen los expertos, es la adaptabilidad al cambio. Las personas flexibles que no oponen resistencia son las que tienen más opciones para superarlo sin consecuencias negativas, y eso creo que lo estoy haciendo bien.

Aburrirme, aún no me he aburrido, ni creo que lo haga. En una casa hay muchas cosas para hacer, muchos juegos a los que jugar (sobre todo si tienes niños), muchos libros que leer, mucho para estudiar, mucha música para escuchar y mucho para escribir.

Eso si, por favor, elige lo que lees, y la tele que ves. No es necesario agobiarse toooodo el día con el monotema. Busca cosas que te entretengan y de las que puedas aprender, en este momento la cultura está más a nuestro alcance que nunca, no la desaproveches, que es gratis!!!

Ya que es tiempo de ayudar a los demás (a ver si nos dura para siempre), voy a atreverme a darte un consejillo que puede que te ayude a llevar esto de la mejor manera: aprovecha el tiempo, haz algo de lo que te sientas orgullos@ cada día, y cuando salgas al balcón a aplaudir, piensa en que tú también has puesto hoy tu granito de arena.

Reyes

Felicidad

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Si, hoy celebramos el día mundial de la felicidad.

Venga va no empecemos con las quejas y el desánimo de, ¿Cómo voy a celebrar este día?  Si llevo 6 días encerrado en casa sin poder salir y esto va para un mes como mínimo.

Seguro que durante estos últimos seis días hemos encontrado la felicidad en muchas cosas a las que antes no les prestábamos atención. Esa conversación, esa video llamada, esa búsqueda de la creatividad para seguir tomando la cervecita del aperitivo, el saber que los tuyos se encuentran bien, el volver a la baraja de cartas, los juegos de mesa, los concursos internacionales de disfraces, los balcones, los aplausos, esa llamada que no esperabas, las buenas noticias, incluso en ese cliente que te ha llamado para decirte que cancela todos los servicios.

Son momentos de responsabilidad y prudencia. No creo que tengamos que pedir cuentas a nadie en estos momentos, pero sí que me parece que es el día para entregar un mensaje de esperanza y de solidaridad, con todas y cada una de las personas que en estos días trabajan para que estemos sanos, para que tengamos la nevera llena, y para que no nos falte de nada.

Pues nada vamos a celebrar el día de la felicidad pero sobretodo acuérdate de dar las GRACIAS.

Caye

Lo mejor…está por llegar.

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El coronavirus ya está aquí. Haciendo estragos.

Imposible aislarse. Es lo que tiene un mundo globalizado. Por donde vayas, por donde mires, el coronavirus vive descontrolado. Está en todas las conversaciones. Basta cualquier nueva noticia sobre el bicho para que los memes campen a sus anchas.
Mientras, muchas otras noticias que merecen todo nuestro interés pasan sin pena ni gloria porque el virus nos tiene comido el coco. Nervios, ansiedad, estrés, pesimismo a diestro y siniestro hacen que no veamos más allá de esta plaga. Y aunque esto no es nuevo, sí lo es que estamos ante un momento sin precedentes. Porque, lo que hace unas pocas semanas era un problema sólo de los chinos, ahora está repartido por todo el planeta.
Efectivamente, debemos preocuparnos. Hay que preocuparse pero no entrar en pánico. La realidad es la que es. Imposible de cambiar o modificar. Y no depende de nosotros. Pero lo que sí depende de cada uno es…cómo le miramos a los ojos. Porque, bichos como éste, son la coartada perfecta para tapar la debilidad de algunos y para ponernos a prueba a todos. Aceptar y reconocer la gravedad de la situación es el primer paso. ¡Que nadie se pase de listo en toda esta historia! ¡Hay que tener mucho cuidado con la desinformación! Creer o no creer en profecías de Nostradamus, con la que está cayendo ahora mismo, es lo de menos.
Tomemos conciencia de que no somos inmunes y que cualquiera puede ser paciente cero. La primera víctima, la bolsa. Y es que, como siempre, lo más contagioso es el miedo. La incertidumbre está y estará un temporada larga con nosotros. Toca mantener la calma, ir con pies de plomo. Sin alarmas. Sin dejar que las emociones nos dominen y…con alguna que otra dosis de humor. ¿Qué culpa tiene el papel higiénico?
No se trata de parar algo que ha venido a quedarse. Se trata de ganar tiempo mientras los que ya han caído en sus redes se recuperen y los que caerán, cuando caigan, puedan ser atendidos como Dios manda.
Los que saben de esto, que son a los que de verdad hay que escuchar, leer y atender, dicen que muchos de nosotros no tendremos síntoma alguno o solo síntomas parecidos a un resfriado común. Y que serán muy poquitos los que deberán ingresar en un hospital. A fecha de hoy, más de 60.000 personas en el mundo se han recuperado, en menos de dos meses, tras haberse contagiado.
La humanidad, desde nuestros orígenes, hemos aprendido a salir de situaciones como ésta pero no hemos aprendido absolutamente nada a cómo hacer para no provocarlas. Aprovechad para hacer bricolage, ordenar armarios, ver pelis y comer palomitas en familia con mucha higiene y sin dejar de atender al personal sanitario. Porque cuanto antes se encuentren los contagios y los aíslen, antes ganaremos la batalla (que no la guerra).

Todos encerrados. No pasa nada. No es el fin del mundo.

Lo mejor…está por llegar.

Coco.

Fuente de la fotografía: Google.

Lo hago por ti

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Lo hago por ti, por los míos y por los tuyos, por los mayores, por los pequeños, por el personal sanitario y por todo aquel que en este maldito momento no puede permitirse hacer lo mismo que yo, que he pedido vacaciones para cuidarme y cuidar de mi pequeño.

Me quedo en mi casa para evitar contagios, para no pasarte el bicho, para que los hospitales no se colapsen y para que todas esas personas que están pasando un mal momento puedan ser atendidas en las mejores condiciones.

Me doy cuenta de que todos tenemos miedo, en mayor o menor medida. Todos tememos que los nuestros sufran y todos queremos lo mejor para nosotros y para los demás.

Sabemos que esta crisis no es solo sanitaria y después económica, sino social y emocional. No sabemos cuándo podremos volver a dar y recibir abrazos, cuándo podremos volver a disfrutar de nuestros amigos y nuestra familia. Personalmente no se cuándo volveré a ver a mis padres o a mi nuevo sobrino, pero es por ellos principalmente por los que me encierro.

Mucho bromeamos con que después de esto habrá divorcios o baby boom, pero también habrá una mayor conciencia social. Estamos poniendo en valor las pequeñas cosas, dándonos cuenta de cuánto las echamos de menos. Estamos adaptandonos a la tecnología a marchas forzadas, para hacer videollamadas a los nuestros o para teletrabajar. Estamos, por fin, valorando el trabajo de los demás: personal sanitario, personal de limpieza, transportistas, reponedores, cajeros de supermercado, policías, periodistas e investigadores tienen por fin el reconocimiento que no les hacemos a diario.

Ya se que llevaba mucho sin aparecer por aquí, pero en ocasiones la mente se ocupa de otras cosas y no permite la más mínima distracción. Es por esto que quiero agradecer también desde aquí a todos aquellos que están aportando memes, chistes, audios y videos que nos hacen llevar este momento de una manera más tranquila y relajada. Ellos, a veces sin saberlo o pretenderlo, por la viralidad que alcanzan, nos sacan una sonrisa y nos dan material para compartir con familia y amigos y así reírnos juntos aunque estemos lejos.

Gracias a empresas y particulares que ponen a nuestro alcance cultura y contenidos para que pasemos estos días de la mejor manera posible. Libros, revistas, conciertos… gracias artistas por regalarnos vuestro trabajo.

Espero que estas líneas os sirvan para encontrar la calma que tanto necesitamos, la paciencia de la que normalmente carecemos y la empatía que hará que en un par de semanas podamos volver a abrazarnos.

Y como bien dice Alicia desde el otro lado del espejo «Lo único que merece la pena es lo que hacemos por los demás”

#YoMeQuedoEnCasa #PorTiPorMiQuédateEnCasa

Reyes

ASÍ. DE REPENTE.

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Y así, de repente, fallas.


Como quien no sabe medir distancias y se da de bruces contra el suelo.
Tú, con tu idea de hacerlo todo perfecto, sin permitirte un sólo fallo ni un paso en falso y mira por dónde vas y la cagas.


¿Qué las cosas no salen como esperabas? ¿A tu edad y sigues así? Desde hoy te quedan 295 días para finalizar el año. Intenta no perder el tiempo con tonterías. Que cuando llegue 2021 no te quede nada por hacer. No desperdicies momentos ni malgastes tu tiempo.
Si aún no lo sabes, algún día sabrás que no eres la más lista del mundo ni la que más sabe. Y también descubrirás que hay muchísima gente a la que le pasa lo mismo. En fin…¡que aún te queda mucho por aprender! Hay caminos que se desvían de nuestro destino. Nadie está a salvo de esto y…¡qué bien!
Si lo necesitas, habla. Di lo que sientes cuando lo sientas. Callarte no siempre funciona. También vale llorar pero no te deprimas por haberte equivocado. Y, cuando te canses de llorar, empieza a respirar hondo y…¡échale huevos a la cosa!
Aquí no hay culpables a los que señalar. Así que no busques quien te consuele y sé tú mismo quien recoja todos esos pedazos que has dejado tirados por los suelos. Todo depende del qué y el cómo. En nuestras manos está qué elegir y qué decidir.
¿Esperar a que las cosas pasen o hacer que pasen cosas? Tú eliges. Si te sirve te diré que, a base de tortas, comprobarás que las cosas no pasan porque pasan así, de repente, aunque a veces no lo entendamos. Aquí todo pasa por algo. Todo es una elección. Y todo problema deja de serlo cuando es comprendido. Tal vez no aprendas esta lección a la primera pero hay que intentarlo. Siempre.

Y a lo mejor si lo intentas así, de repente, sale bien.

SÍ. ASÍ. DE REPENTE.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Algún día

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Era llegar los jueves por la noche y todo lo vivido durante la semana pasaba rápido por mi mente, era ese el momento en el que decidía sobre que escribir.

Siempre llegados a un momento de sentarme delante de la pantalla y el teclado todo es muy fácil cuando tienes algo que contar, siempre pienso en no contar cosas negativas, no a los malos rollos, pero al final es como una terapia en la que escribir libera de esas palabras que en un momento dado te has callado, por educación la mayoría de veces pero llega el jueves por la noche y lo sueltas todo así sin filtro como el que no quiere la cosa. Mi terapia la llamo yo.

Por otro lado están esos momentos en los que necesito escribir para contar algo positivo, algo que por mi forma de ver la vida me ha hecho mucha gracia, sigo pensando en que si las cosas me parecen graciosas a mí al resto del mundo también le deben parecer graciosas, y la verdad es que poco o nada me importa al que no le guste.

Y luego están las cosas que escribo porque alguien se lo merece, alguien que me ha hecho pensar, alguien al que quiero mucho, alguien que necesita leer las cosas para caer del burro, no lo pienses más si me conoces ya sabes de que estoy hablando.

Luego por ultimo están las cosas que no me atrevo a publicar, y me las escribo para mí, esos momentos de rabia, de impotencia en los que no quieres entrar en razón y darle a la tecla cura. Mi carpeta de estas cosas escritas y que no público dentro de mi disco duro se llama… Algún día.  Una despedida triste, una mala elección, una herida que no cura, el perdonar a alguien que no se lo merece y muchas cosas más que son parte de mi vida pero que quedo para mí y mi carpeta de Algún Día.

Caye

¡Vuelve YA!

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Mucho dar a los demás, mucho pensar en los demás pero…¿Qué te crees?¿Que eres una Wendy más? ¿Otra niña de esas que sólo sabe resolver los problemas de tod@s los Peter Pan que le rodean?
¿Dónde queda lo que tú necesitas? ¿O eres tan sobrenatural que no tienes necesidades?
Si la respuesta es SÍ, ¡OLE TÚ! Si la respuesta es NO, toca quererte para que te quieran pero…tienes que saber hacerlo. Y si no sabes ¡aprende!

Empieza por quererte todos los días. Los buenos, los malos y los regulares. Cuida de ti. Aprende a ser egoísta, sin miedos y sin sentirte culpable por pensar así porque, recuerda, que el perfeccionismo de Wendy sólo le llevaba a sentirte culpable. No intentes ser lo que no eres. No funciona.
Aprende a decir “NO”. ¿o te crees que por ir en la vida vestida de abnegada, resignada, sacrificada,etcétera etcétera etcétera, no te van a despellejar? ¡Deja que los demás opinen lo que quieran! Al fin y al cabo, el mundo está lleno de hipócritas. Que te acepte el que te quiera tal y como eres y el que no ¡lejos! ¡No están los tiempos para tonterías! Haz que te respeten, pero primero…respétate.

Porque el amor no es sacrificio. El amor así entendido sólo lleva a la tristeza y a la soledad. El amor significa más y es más bonito que eso. Empieza por uno mismo. Y no es egoísmo. Es verdadero AMOR PROPIO.
¡Vuelve ya del País de Nunca Jamás y aterriza!
Disfruta de tu vida y de tu compañía. Acepta tus piropos y aprende a gustarte.
Prémiate. Apuesta por tu salud y tu felicidad. Si te apetece túmbate al sol, por ejemplo. Te vendrá bien para darte cuenta lo poco que importa buscar la aprobación constante. ¡Que les den!
Vive con con calma. Al son de tu ritmo. Haz lo que te guste y nunca dejes que los demás decidan por ti. No te distraigas. No tienes que demostrar nada a nadie. (Recuerda que si tú no te das…nadie te dará) Y si después de todo este rollo que he soltado sigues creyéndote Wendy Moira Angela Darling, te diré que la vida es más. Tú eres más. Confía en ti. Sigue siendo la misma y llevando los mismos camisones.

Eso…sí funciona.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

COTILLAS

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Hay personas que tienes que evitar a toda costa: LOS COTILLAS. Esa especie humana que, fingiendo preocuparse por ti, lo único que buscan es…carnaza. Yo, particularmente, estoy más que harta de esta plaga. ¡Son unos “metemierdas”!

En casa siempre me enseñaron que un buen amigo debe ser aquel con el que se comparten confidencias con la absoluta seguridad de que no acabará contando tus cosas para, tristemente, ganarse la “amistad” de otro. Da igual la razón que le lleve a ello. Cualquiera será detestable. Ya sea ésta para sentirse el centro de atención, gozar de “un minuto de gloria”, medrar en determinados círculos o aumentar la cuenta de resultados de su negocio. Y no. La amistad no es una relación de negocios.

Cotillear no es el mejor de los pasatiempos aunque lo practicamos todos. Pero, como en (casi) todo, hay niveles: están los cotillas informadores, los cotillas chismosos y los cotillas joputas. Y en este último grupo incluyo a los que van de grandes amigos, vendiéndote esa amistad que te hace bajar la guardia y, cuando estás con el alma “en pelotas”, les cuentas hasta el PIN de tu tarjeta de crédito. Esta panda son capaces de violar la intimidad y la confianza de otro con tal de obtener información extra que, después, deforman para adaptarla a su peculiar manera de contar las cosas y soltar “la bomba”. Inventan, la mayoría de las veces, versiones extremadamente crueles a partir de las confesiones que les hacen y así, a la vez, alimentan su lengua viperina.
La buena noticia de todo esto es que no podría haber humanidad sin el cotilleo. Los seres humanos estamos programados para ello. El cotilleo genera sentimientos de confianza e intimidad entre dos o más personas, estrecha lazos. Pero, y ahí viene el problema, la estupidez humana hace que el cotilleo se nos vaya de las manos. ¿Presumir de estar bien informado te da derecho a traicionar la confianza de otr@s?
Hay una gran diferencia entre chismes y rumores y es aquí cuando llega la mala noticia: su majestad el cotilleo existirá hasta el último de nuestros días. Siempre habrá gente dispuesta a darle crédito al chisme porque la versión cotilla les parece “más divertida” y “vende más” que la verdadera historia.

Querid@ cotilla: piensa que la próxima vez la víctima puedes ser TÚ. Y que no tendrán piedad en despellejarte. Y que, además, no tendrás ningún derecho a quejarte porque TÚ empezaste primero traicionando la confianza de quien creyó en ti. Has destruido todo lo que la amistad había construido. ¿Content@?

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

«El enemigo público Nº 1»

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De los carnavales me molesta (casi) todo.
Hay excepciones. Como en (casi) todo.

Sigo fascinada con la mágica Venecia en Carnaval. Enganchada a Cádiz y a sus chirigotas. No quiero morir sin visitar el sambódromo, pero…me molesta “ese” ruido. No entiendo las borracheras sin control. Ni me gusta el desmadre porque sí. ¿Será también porque las temperaturas no ayudan? ¿Y por la suciedad que dejan a su paso? ¿O por qué usan el antifaz como ese escudo donde cada uno puede ser lo que quiera ? ¿En serio es la excusa perfecta para perder la vergüenza?
Debo sonar aburrida y para muchos a partir de hoy soy el enemigo público número uno. Siento ser tan sincera. Es como al que no le gusta el fútbol mientras que para muchos es…una forma de vida. Y, a veces, tengo la sensación de que debo pedir perdón por pensar así pero luego leo que a casi la mitad de los brasileños no les gusta el carnaval y se me pasa.

Al carnaval le he dado muchas oportunidades, fingiendo pasármelo pipa y he comprobado que es (casi) imposible escapar de él. Pienso que esto viene desde que era niña. A esa edad, cuando te toca disfrazarte, no puedes negarte. Estoy casi segura que algo de ilusión me hizo, pero eso de ser obligatorio pasártelo bien creo que es un rasgo más de mi eterno inconformismo contra las celebraciones impuestas y, por supuesto, la fiesta sin límites con el pretexto del carnaval forma parte de mi “lista negra”.

Vaya por delante que soy máxima defensora de escapar de las normas impuestas. El ser humano lo necesita. ¡Yo lo necesito! Necesitamos válvulas de escape pero… ¿son necesarias una fiesta y una máscara para ser mejores? La máscara no nos hace ser mejor persona. ¡Ni mucho menos! Hay cosas de las que un disfraz no te protege. Muy al contrario, esconderte detrás de algo que no deja ver quién eres desnuda tu alma. Saca ese rasgo tan tuyo y que tan oculto tienes. Piénsalo.

Entiendo el carnaval como un ajuste de cuentas donde es el anonimato la pieza principal del juego. Y como un auténtico laberinto de pasiones donde la noche es la reina de la fiesta. O como humor con bromas que, muchas veces, no hacen ni pizca de gracia. Y como una denuncia contra los excesos. Pero no me acaba de convencer que todo eso que vivimos día a día necesite manifestarse en una explosión multitudinaria de frustraciones acumuladas a lo largo del año y que sólo nos atrevemos a denunciar en…carnaval.¡Oigan, que todo el año es carnaval!

Si tú eres del carnaval, vívelo como si no hubiera un mañana. Recuerda que la única regla del carnaval es que no hay reglas. Estos días no tienen libro de instrucciones. Así que ponte el disfraz, haz mucho ruido, sé excesivo, derrocha ironía y dale al sexo con todas tus ganas. ¡Todo vale! ¡Es carnaval!

Yo, mientras, me quedaré retozando con Don Carnal, Doña Cuaresma, el Arcipreste de Hita y su “Libro del buen amor”.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Bienvenidos al día…

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Bienvenidos al día del detalle envuelto en papel de regalo, hoy es el día de amor igual a regalo.

Si no te regalan, si no desenvuelves entonces no hay amor.

Esto funcionaba así, ¿no?

Si ayer era el día de la radio, mañana será el día del niño con cáncer, la semana que viene el día del gato y el día del pensamiento Scout.

Así hasta el día 26 de febrero que es mi preferido, es el día del Pistacho, eso sí que es un día que hay que celebrar ya que:

Solo espero ese momento del día para saborearlos.

Me gusta protegerlos de las mezclas sin sentido de frutos secos, los pistachos van solos siempre.

Siempre que los saboreo es como la primera vez.

Me emociono cuando veo un buen pistacho Turco, Iraní, Español o de EEUU, y les pongo ojitos.

Si no los tengo los extraño demasiado.

Y sí, siento celos cuando te veos que estas con otros.

Me cambia el humor cuando estoy contigo y se me pone la sonrisa de tontorrón.

Y haces que me sienta especial ya que me flipas.

¿Será que estoy enamorado?

Caye

¿Lo malo?

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Cuando era una jovencita me sabía decenas de canciones de memoria y el listín telefónico de mis padres. Ahora soy incapaz de lo uno y de lo otro y no será porque no le pongo ganas.

Para algunos es un gran fallo que tenemos los humanos. Tiene muy mala fama y está, incluso, mal visto. Para los que saben de esto es, simplemente, un proceso natural y necesario. Dicen que nuestros recuerdos no se van volando así como así. Lo que pasa es que hay recuerdos que sobreviven el paso del tiempo mejor que otros y el cerebro utiliza esos fallos de memoria para eliminar información que no nos hace falta.
Toda esa estrategia que la cabeza pone en marcha con los olvidos y los recuerdos ayuda bastante ya que el olvido es un potente mecanismo de defensa natural y muy humano ante, por ejemplo, el dolor. Si pudiéramos recordar detalle a detalle el daño que nos han hecho alguna que otra vez, sería muy difícil ( por no decir imposible) perdonar. Pero el olvido así sentido, y ahí quiero llegar, también es un autentico regalo al alcance de unos pocos.
Cuando reconoces todo este rollo que acabo de meter, tienes 2 opciones: puedes vivir lamentándote de tu falta de memoria o dedicarte a aprovechar al máximo lo que te quede de ella.
Yo, que voy de positiva día sí y día también, creo que olvidar es bueno. Hay determinados recuerdos que no me hacen falta ni necesito y si recordase absolutamente todo es más que probable que me volviera loca. Y si pasara al revés, que olvidara absolutamente todo, estoy convencida que podría volver a empezar de cero aunque ( y aquí viene ¿lo malo?) volvería a cometer los mismos errores.
No es posible olvidar todo. Ni quiero. Reconozco que hay que ser de una pasta muy especial para perdonar determinadas cosas y no olvidemos que la rabia y la ira también son muy humanos. Pero, como decía Borges, “no hay otra venganza que el olvido” y yo añado que si no eres capaz de perdonar, practica más eso de olvidar.

Sobre todo…para que el dolor no te pueda.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Doce más uno

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Doce más uno son los años que han pasado desde aquel día y si sumamos los cuatro anteriores, son 17 los años que llevamos juntos.

Estamos en plena adolescencia, justo llegando a la mayoría de edad, en el momento de mayor rebeldía.

Si, la rebelde soy yo, que siempre ando con reivindicaciones. Con planes a cumplir y expectativas creadas que luego se cumplen o no, pero ¿qué quieres que te diga? de ilusión también se vive y a mi me gusta soñar.

El contrapunto lo pones tú. No hay planes a largo plazo, no hay fantasías locas. Hay seguridad, pies bien amarrados al suelo (mas de lo que a veces me gustaría). Una tranquilidad pasmosa que en este mundo de locos es digna de admiración.

¿La combinación perfecta? ¿Una mezcla explosiva? ¿Un cóctel de contrastes? Puede ser, o puede que no.

Lo que está claro es que siempre hay algo que nos une, que le aporta realidad a mis fantasías y que a ti de da alas para salir a volar y ver las cosas desde otra perspectiva: el RESPETO.

Respeto a las ideas del otro, a sus propuestas y a sus decisiones. Respeto por los sueños de cada uno, y por sus acciones. Respeto a la persona, a sus ideas y a sus comportamientos. Respeto a los que nos rodean y sobre todo al más pequeño.

Dicen que el amor todo lo puede, pero nunca lo logrará si no hay respeto.

Hoy hace trece años de aquel «Si, quiero», pero si no lo dijera todos los días, hoy no estaría escribiendo esto.

Reyes

Me gustas…

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Me gustas porque anoche preguntaste por mí.

Me gustas porque sabes cómo sorprenderme.

Me gustas porque sabes encontrarme.

Me gustas porque no te escondes.

Me gustas porque no paras de hablar.

Me gustas porque muerdes fuerte.

Me gustas porque confías.

Me gustas porque hoy es el día.

Me gustas porque es bonito caminar detrás de ti.

Me gustas porque cada día me parezco más a ti.

Me gustas porque no sería lo mismo imaginarte.

Me gustas por poner a prueba nuestras capacidades corporales.

Me gustas porque la respuesta siempre será sí.

Me gustas porque te busco en el hueco que queda en mi alma.

Me gustas porque ha merecido la pena.

Me gustas porque yo te invite a no sé qué.

Me gustas porque a los locos nos verán bailando.

Me gustas por las canciones que te gustan.

Gracias por este 2020 lleno de canciones y buena música. Y sí todo se puede decir con una canción y de muchas formas posibles.

Caye

METAMORFOSIS

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¡Febrero también es un buen mes!

Aunque enero “le haga sombra” y marzo mire hacia la primavera, febrero tiene su punto. Ahora, más que nunca, los matices son importantes. Ahora sientes cómo todo empieza a cambiar. Hablo de cosas sencillas pero con él, con febrero, llegan la metamorfosis y los cambios. Cambios que nos hacen más fuertes aunque nos dejemos un trozo de piel (y del alma) en cada uno de ellos…

Febrero es el “más pequeño de la familia”. El mes que, a veces, se queda sin luna llena pero te regala…una hora más de luz. Con él volvió Phil, la Marmota de Pensilvania, para contarnos cuan largo será el invierno este año. El “mes loco” lo llaman. De anocheceres tardíos, unos años llega de vestido de frío intenso y otros nos lleva al sofoco. (Ya lo dice el refrán: “En febrero loco, ningún día se parece a otro” y, si no se puede hacer nada contra la fuerza de la naturaleza, hagamos caso).
¡Hola febrero y adiós cuesta de enero! Fue más sencillo de lo que pensaba, aunque para algunos la verdaderamente dura es ahora. Así que, pasados los números rojos, ¡ten el pasaporte siempre a mano! ¡Febrero tiene escapadas a las que no podrás renunciar!
Y… ¿si afrontas febrero con ese “mañana empiezo la dieta”? Al fin y al cabo aún quedan restos navideños en algunas despensas. O mejor aún, apuremos los últimos platos de cuchara e intentemos a decir adiós a las castañas (si puedes)… ¡no todo va a ser lechuga!
Febrero siempre llega a casa repleto de celebraciones. Cumpleaños de unos y fiestas de otros son la excusa perfecta para celebrar. Trae “El Carnaval”, las chirigotas y sus colores, la Candelaria, San Blas y San Valentín (o “la Noche Vieja del Amor”, como le llaman por ahí). Es el mes del amor y, esta vez, estamos de suerte. Este año febrero trae un día más…para quererte.

Susana dice que cada mes es una mudanza. Y tiene razón. Porque aunque no nos demos cuenta, cada día de cada mes son parte de su guion, de su “presentación, nudo y desenlace”. Viene a ser algo así como una serie con 12 temporadas. Y comprender todo esto ayuda a entretenerse con los pequeños detalles. Detalles que no serían importantes si no fuera porque al verlos caemos que, aunque sea por un segundo, estamos vivos.

Hay más razones, por supuesto. Se aceptan sugerencias. Pero mientras esas llegan… ¡la felicidad manda!

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Haz lo que digo

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Haz lo que digo, pero no lo que hago… y así hasta el final de nuestros días.

En los últimos tiempos me pasa mucho que recibo indicaciones maravillosas de personas que me quieren y me dan sus consejos siempre pensando en que lo hacen «por mi bien».

Puede ser que yo, como de costumbre, ande con el arma cargada y no sea capaz de distingir entre una indicación sin importancia y una crítica a mi forma de hacer las cosas.

El caso es que de motu propio siempre intento hacer las cosas lo mejor que se, por mi bien y por el de los que me rodean, pero a veces me enfrento con situaciones que no se solucionan solo con la intención.

En esos momentos difíciles tengo que sacar el talante a pasear, y ojo que hablo de talante, y no de talento. Porque tu puedes ser más o menos listo, pero como no estés «espabilao» no tienes nada que hacer.

Es entonces cuando te das cuenta de que te la quieren colar. Te sueltan sus maravillosos discursos. Te hablan con todas las razones del mundo, y te hacen ver que eres pequeñita y que tu criterio nunca va a ser el que prevalezca, sino que la verdad solo tienen un camino, y no es precisamente aquel en el que estás inmersa.

Por suerte, «espabiladita» estoy, no tanto como me gustaría, pero si lo justo como para contestarle al más pintado y decirle que por mucho que intenten convencerme con buenas palabras, los que hablan son los hechos. Que si quieres que te compre, demuéstrame con hechos lo que vendes. Que por mucho que pregones tus bondades, no se van a convertir en realidad por mucho que te lo creas.

Talento tengo, talante también, y modestia lo que más. O no, pero eso no es hoy lo que importa.

Reyes

¡BINGO!

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Después de un paréntesis forzoso poco a poco voy volviendo a la normalidad. Pero, como bien repite Susana cada vez que voy a su consulta, el cuerpo es muy vago. (Creo que esto ya os lo he comentado en alguna otra ocasión. Si es así, ahí va de nuevo).


No soy nada deportista. Alucino con los runners, me espanta eso de “zumba” y mis piernas tiemblan sólo de oír la palabra spinning. ¡Suena a puro entrenamiento militar! Pero afortunadamente no estoy sola. Hay mucha más gente de la que imaginaba en este “lado oscuro” de la vida. Somos muchos los que formamos el pelotón de los vagos. De esos que siempre tienen una buena excusa para no ir al gimnasio.
Antes de tirar la toalla lo he intentado infinidad de veces. En todas ellas mi cuerpo siempre decía que sí pero mi cabeza, a pesar de estar inspirada, decía que nones…y, al final, siempre ganaba ella.
Dicen que reconocerlo es el primer paso para poner remedio a algo. Lo que sea. Así que, una vez reconocí que era la más torpe y vaga del mundo fitness y sabiendo que para todo hay remedio, puse toda la atención en que el ejercicio estuviera a mi servicio y no al revés. Y ahí fue donde descubrí que pilates es un deporte “no deporte” y que no necesita un despliegue brutal de bíceps, tríceps y abdominales. Sólo respiración, concentración, relajación…y me entretiene. ¡BINGO!
Años después de adiestrar mi cuerpo a base de estiramientos me he hecho amiga también de otro deporte, el remo, porque me da la vida y estoy donde más me gusta, en el mar. La energía que descarga el grupo de remo y nuestro timonel me tiene enganchada. Me hacen seguir adelante cuando estoy bajo mínimos y el vinito de los viernes después de la clase nos ha unido…¡y mucho!

Honestamente, y visto lo visto, a mi todo eso me ha servido para cogerle el gusto a eso del ejercicio. Ahora bien, dicho esto, eso de volver a poner la maquinaria en marcha y trabajar las lorzas post navideñas, no está siendo fácil.

Que conste.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¡Pues claro que sí!

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Ayer, cuando me senté delante del teclado pensando qué os contaría en el post de hoy, me vinieron a la cabeza mil y una ideas. Podía volver a hablar (otro año más) del Blue Monday, relatar los estragos que la borrasca Gloria ha causado en mi tierra o contaros que mis hijos son míos por mucho que otros se empeñen en decir lo contrario. Estuve dándole vueltas hasta que en que me di cuenta que,precisamente ayer, se celebraba “El Día Internacional del Abrazo” ¿Por qué no darle ese reconocimiento al abrazo cuando hasta el water tiene también su día internacional? ¡Pues claro que sí!


Besos y abrazos forman parte de nuestra vida y la necesidad animal de tocarnos tiene mucha fuerza. ¿Has pensado todo lo que puedes conseguir con un solo abrazo? Un potente tranquilizante que con tan poco de nada se da mucho de todo. Y aunque dure instantes, sus efectos son grandes. ¡Sientan tan bien!
Creo firmemente que un abrazo es la mejor forma de expresar que alguien te importa de verdad. Siempre hay tiempo para un abrazo. Por la espalda, de bienvenida, en grupo o de amor, todos ellos hablan. Te dicen que no estás solo, que te quieren, te dan…paz.
El abrazo, por donde lo mires, es un momentazo de los buenos. Abrazar es dar y la vida está ahí, en el mundo del “DAR”. Nos saca sonrisas, cargamos pilas y curan el alma. Sus superpoderes hacen que el tiempo se pare. ¿No habéis sentido esto alguna vez?
El problema es que, a veces, estamos tan ocupados en lo importantes que son nuestras vidas que nos olvidamos de la gente que con un abrazo es feliz. Así que la próxima vez no te lo pienses dos veces y abraza. Abrazar es fácil. Abraza sin complejos. Abraza con fuerza a quien lo necesite… ¡es gratis! y, al final, siempre compensa.


P.D.: Si las decisiones que tomamos en la vida fueran acompañadas de abrazos, todo sería…CASI PERFECTO. ¡Pues claro que sí!

Coco.

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Imprescindibles

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En estos últimos días, y por motivos que no vienen al caso, me he dado cuenta de que el listado de «Imprescindibles» puede ser muy diferente para cada uno de nosotros.

Si hablamos de trabajo, «personas imprescindibles» no hay. Desengáñate, no eres imprescindible, ni para tus compañeros ni mucho menos para tus jefes. Si no eres tú, será otro el que haga tu trabajo, y lo que aportes al grupo se sustituirá de una manera o de otra. Nadie va a pensar ¿Qué hubiera sido de esto si lo hubiera hecho otra persona?. No empatizamos tanto.

Si hablamos de familia, imprescindibles somos todos. Todos formamos parte de una unidad mayor que se compone del carácter y la personalidad de cada uno. Si uno necesita ayuda, no nos lo planteamos, y si es por tema de salud, más todavía. En mi casa somos como los de Fuenteovejuna, ¡todos a una! Si hay que ayudar, se ayuda, si hay que reprender, se hace, y si hay que echar una mano, por suerte siempre hay manos de sobra.

En el caso de las cualidades o habilidades personales, también existen imprescindibles, y estas se aplican a todo, vida familiar, personal y laboral se verán beneficiadas si el individuo posee al menos los siguientes imprescindibles: Capacidad de aprendizaje, pensamiento crítico, empatía, y habilidades sociales.

Si, las habilidades sociales son en ocasiones grandes olvidadas, sobre todo por personas que se piensan por encima del bien y del mal. el problema es que como no las tienen no son consientes de sus carencias, ni de lo que se pierden al no poder intercambiar impresiones con las personas de su alrededor.

Es imprescindible para mi y para los que me rodean saber que:

  • Los amigos se cuidan, que para eso son amigos. Las relaciones de amistad son al menos bilaterales y deben cuidarse en ambos sentidos.
  • Todas las personas somos iguales y merecemos respeto. Respeto a nuestra intimidad, respeto a nuestras creencias, a nuestras opiniones y a nuestra libertad. Todos es todos y si tu libertad afecta a la mía, el equilibrio no funciona.
  • No se grita. A nadie, y menos a los compañeros, ni siquiera a los subordinados. Si tienes un problema con la gestión de tu ira, hay profesionales que te pueden ayudar, acude a ellos en vez de convertirte en ogro.
  • Las relaciones públicas son muy útiles. No es necesario que lo sepas todo, pero si que tengas el teléfono del que lo sabe (y para eso sirven las RRPP).
  • Los mensajes de wassap se contestan, aunque sea con un OK, aunque hayan pasado días, pero se contestan. Sobretodo si comunican malas noticias.
  • Cada cual publica lo que quiere y cuando quiere. No tiene por que ser necesariamente lo que ocurre en el momento.
  • Si hay personas que para mi son imprescindibles, se lo hago saber. No hay nada como ver la sonrisa que se le pone a otro en la cara cuando le dices que le quieres.

Este listado es susceptible de modificaciones. Cada cual que coja lo que quiera, borre, añada o cambie frases a voluntad, pero por favor, piensa un poco en la persona en la que tienes al lado y haz el intento de ponerte en sus zapatos.

Reyes

Y…¡vete a ser feliz!

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Para algunos es fácil vivir con los ojos cerrados hablando mal de lo que no se ve. Para otros, pensar es tan sumamente difícil que prefieren juzgar…y criticar.
Siempre he creído que la crítica, la venganza y el rencor no hacen falta. Son tres pasiones inútiles. Hay que dejarlas de lado porque no nos lleva a ninguna parte. La gente mala se destruye sola y a los falsos de corazón sólo se les hiere de muerte con la distancia y la indiferencia.
Algunos pensarán que esto que acabo de escribir es de una hipocresía gigantesca, pero es menos falso que seguir aguantando a toda esa gentuza. Quejarse es perder el tiempo y gastar energías pensando cómo devolverles el daño es un plato que nunca me ha apetecido. Por eso prefiero dejarles que me subestimen y ver sus caras de sorpresa cuando la vida dé una de sus infinitas vueltas. Porque ella, la vida, tiene su lógica y su particular manera de hacer las cosas. Se sabe corta para andarse con dudas y cuanto más sencilla aprendes a vivirla y menos haces por complicarla, más disfrutas de ella.


No. Esto no es una razón universal. Ni mucho menos. Tampoco es pereza. Es una simple cuestión de química emocional. Con mi paz no se negocia y con esta forma de entender las cosas consigo, al menos, provocar alguna que otra reacción en mí que hasta la fecha me ha funcionado más o menos bien para poder vivir aún más la vida. Además, he comprobado que me siento de verdad libre cuando me dedico a pensar menos y a disfrutar más de todo eso que me hace sentir bien. O, dicho de otro modo, “MENOS HUMOS Y MÁS HUMOR”.


No hablo de tener una sobredosis de endorfinas, pero sí de practicar el humor SIEMPRE, vivir y dejar vivir, respetar (y ser respetado), decir «NO» y no juzgar a los que pecan de forma diferente a como lo hagas tú.

Sí TÚ, que todavía estás en edad de aprender, aunque te creas que a estas alturas ya nada te va a sorprender.

P.D.: Y…¡vete a ser feliz!

Coco.

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Despropósitos para este año nuevo

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Llega el año nuevo y con él los buenos propósitos de año nuevo, si esos que solemos nombrar y conforme van pasando el tiempo se van convirtiendo en meros recuerdos, los abandonamos, los aborrecemos, les ponemos mil excusas… que si tengo que bajar peso, dejar de comer porquería y comer más healthy, aprovechar el tiempo, ir al gimnasio…. ¿Os suena?

Ya que con los propósitos, llevo unos cuantos años que no me funcionan muy bien me voy a pasar a los despropósitos, y los míos son estos seis:

1.- No voy a adelgazar, la comida sana es una mierda sin sabor, y lo que me gusta es pegarme un homenaje de esos que sabemos que nos lo va a disparar todo. No a la dieta. ¡Viva el colesterol y la sal!

2.- No voy hacer más ejercicio. Vivan las grasas saturadas y el sofá, las cervecitas con los amigos y la publicidad en la tele para poder hacer el único ejercicio de ir a ver que hay en la nevera. Con el ejercicio que hago voy a tener suficiente. Bendita nevera.

3.- No voy a aprovechar el tiempo. Paso, ya le vale a la gente que le gusta optimizar todo el rato, a la hoguera todo el que grite Carpe diem! Y los libros de Coelho mejor ni nombrarlos.

4.- No voy a aprender otro idioma. ¿Para qué? Si ahora con el móvil puedes hablar hasta chino, y con lo rápido que avanza la tecnología seguro que dentro de nada solo tendremos que pensar en hablar un idioma para hablarlo, rollo de ondas cerebrales y esas cosas.

5.-No voy a dejar de quejarme y criticar todo. Ni de coña, con lo bien que se queda uno cuando crítica y despelleja lentamente. Seguiré quejándome de por vida y no estoy dispuesto a renunciar a esto.

6.- Dejar para mañana lo que pueda hacer hoy. Así, tal cual y que me pille el tren de paso.

Bueno como veis ya que con los propósitos no me ha ido bien voy a ver si con los despropósitos me funciona igual de bien que los años anteriores.

¡Feliz año del despropósito!

Caye

VOLVER A EMPEZAR

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Me ha costado mucho volver al teclado. Sólo han sido un par de semanas de desconexión navideña pero el tiempo suficiente para que la pereza haya asomado la patita.
Ya me lo dijo una vez Susana, mi médico de cabecera :”el cuerpo es muy perezoso “. Esa frase se quedó instalada en mi cabeza y cada cierto tiempo aparece como si fuera un luminoso de neón al más puro estilo de Las Vegas.
La pereza. Esa compañera de viaje que, según dicen, es la madre de todos los vicios y que cuanto más tiempo tardas en enfrentarte a ella más te cuesta. Esa flojera que te entra cuando sabes que tienes que hacer algo que es importante para ti pero no hay manera de ponerte con ello. Y es que, a veces, lo más difícil es volver a empezar aunque una vez que decides a arrancar, es mucho más fácil seguir.
Sin embargo, el principal problema es que preferimos no hacer esfuerzos y no por la falta de ganas, sino porque “nuestro desorden” hace que parezca imposible comenzar. Largos ratos pensando frente a la pantalla o posponer la alarma empeoran las cosas… y todo eso no es otra cosa que un poco de miedo por si no estamos a la altura de lo que esperan de nosotros ¡con lo bueno que es tropezar de vez en cuando!
La verdad es que no hace falta buscar grandes hazañas ni ser especialmente ingenioso para asomar la cabeza por aquí cada miércoles. Sólo con la cantidad de pequeños gestos que vivo a lo largo de un día, una sonrisa en el súper o saludar a Juani en la panadería, tengo suficiente. Se trata de no dejar que las cosas buenas de la vida pasen inadvertidas.

Porque, si te pones a pensar, todas las cosas buenas en la vida ocurren una vez decides…volver a empezar.

Coco.

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Siempre especial

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Cumplir años siempre es especial, pero hacerlo el día del aniversario de boda de tus padres, es aún mejor.

Si a esto le añades que la fecha es el 6 de enero, y además cuando naces deciden ponerte el nombre del día, pues las razones de celebración se multiplican exponencialmente.

No siempre me gustó cumplir años este día, porque de pequeña era muy difícil celebrarlo como el resto de niños… todos estaban en sus particulares fiestas con sus regalos del día de Reyes.

Al hacerme mayor (si, ya se me puede considerar “una mujer de mediana edad“), me hice consciente de lo maravilloso de este día. Realmente no es mi día, es el día de mis padres. El día en que ellos decidieron contraer matrimonio y el día en que se convirtieron en padres. Y mi madre por encima de todas las cosas. Ella fue la protagonista aquel día de Reyes con su precioso vestido blanco, y 8 años más tarde lo fue dándome la vida a mi después de ver la cabalgata rodeada de la ilusión de los niños y dar cuenta del chocolate con roscón en casa del que después sería mi padrino. ¿Se os ocurre algo más bonito?

Siempre será nuestro día especial, y lo mejor de todo es que seguimos celebrando juntos.

Ojalá siga siendo así por muchísimos más años.

Reyes

Satisfacción

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Satisfacción: lo que se siente cuando te toca el gordo de la Lotería de Navidad. (Yo no lo se, pero me lo han contado).

El consuelo que nos queda siempre el día después del sorteo de Navidad es la famosa frase de «mientras tengamos salud…» , aunque a veces ni eso. Pero hay mas cosas que nos dan satisfacciones a lo largo del año, y es buena fecha para acordarnos de ellas.

Haber conocido a la persona que ahora es tu pareja, haber tenido un hijo, haber conseguido un embarazo, haber superado una enfermedad (tuya o de alguien cercano).

Haber conseguido un trabajo mejor (o simplemente haber conseguido trabajo), una subida de sueldo o una mejora sustancial en tus horarios o en la cantidad de días de vacaciones.

Haber hecho el viaje de tus sueños, haber llevado a tus padres o a tus hijos a ese lugar tan mágico, o esa divertida excursión con tus amigos.

Haber disfrutado de los tuyos, haber comido y bebido todo aquello que te apetecía, haber disfrutado de tu casa, de tus pelis y series favoritas y si ha sido en el sofá con la mantita y tu mascota al lado, vale doble.

Haberte emocionado al escuchar esa canción, o haberla cantado a voz en grito, haber bailado hasta el amanecer o hasta caer rendido.

Haber superado tus marcas deportivas, o simplemente haber empezado a disfrutar del deporte, haber entrado en la secta del «realfooding» y haber disfrutado de la maravillosa receta de las natillas de chocolate y caqui.

Seguro que llegados a este punto ya has hecho muchos checks… pero ahora vienen los realmente buenos:

Acuérdate de los «zascas» más gloriosos que has soltado, de las envidias que has despertado, de las venganzas que has ejecutado y de los triunfos conseguidos cual David sobre Goliat, solo así tendrás el balance completo.

Acuérdate de todos, de los buenos y de los malos, deséales a todos que les pasen cosas buenas, porque si a ellos les va bien, a ti te va a ir mejor.

Reyes

…a pesar de todo.

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¡Ánimo valientes! ¡Ya queda menos!
¿O no?
Tal miércoles como hoy, la semana que viene, el espíritu navideño iniciará su camino de vuelta y más de uno volverá a respirar tranquilamente. Quedarán aún Noche vieja, Año Nuevo y el día de Reyes, pero eso es…otra historia. Esos no pican tanto como Nochebuena y Navidad.
En unos días vuelve la ¿pacífica soledad? para algunos y podrán guardar los manuales de supervivencia a la Navidad. En breve decimos adiós al poder de la nostalgia, de la las sillas vacías y… ¿a que las familias se reúnan a pesar de todo?.
Se acaban las falsas reconciliaciones y las treguas. El cuñado se va su casa y la suegra con él. Adiós al primo de Toronto y hola de nuevo a las lenguas afiladas y a los puñales en alto. ¡Adiós a forzar la máquina!
Se acabó “hacer como que no pasa nada, pero sí que pasa”. Los malos vuelven a ser malos y los buenos siguen siendo…regulares. Adiós también al buen rollismo y al aguinaldo. ¿Adiós a respirar por la herida?
Adiós a los abrazos sin razones, y a las risas y besos sin sentido. Adiós a los reencuentros y a los ajustes de cuentas. Adiós a la vena solidaria y… ¿adiós al Grinch que llevamos dentro?
¿Se acabó ser bondadoso y quererse mucho? ¿Adiós a valorar lo que tenemos (¡lo mucho que tenemos!) y a cuidar a esos nuestros que tenemos lejos? Adiós a las lágrimas por las ausencias… ¡Adiós a la melancolía!
Adiós a las cenas de empresa (aunque sólo trabajes en una), a “Qué bello es vivir” y a “Sólo en casa” por quincuagésima vez. ¡Llega la purpurina y los brilli brilli! ¡Hola a los brindis por aquí, por allá y por todos los lados!
¿Adiós a los juegos de mesa y al amigo invisible? ¿Adiós al capón y a la lombarda?… ¡Porque al turrón aún le queda un rato!
Adiós al “gordo” y a la magia de Dickens.
¿Adiós a la esperanza? ¿Adiós a las emociones a flor de piel? ¿Adiós a la magia de la buena gente?


Depende. No sé si después de toda esta tempestad llega la verdadera calma, pero yo me quedo con la Navidad…a pesar de todo.

Coco.

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Dime niño de quién eres

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«Dime niñooooo de quién ereeeees todo vestiiido de blancoooo…» Así empieza uno de los mil villancicos que escucharemos estos días por todas partes y esta es la pregunta que le hago yo a mas de uno de los que me felicitan las fiestas… ¿Y tu de quién eres? o mejor dicho ¿Tú quién eres? Si, tú que me mandas un mensaje de felices fiestas cuando hace años que ni hablamos o me ves por la calle y no me dices ni «adiós».

Esa es la eterna pregunta. ¿Se acuerdan de mi de verdad o están compitiendo a ver cuantos mensajes de Feliz Navidad reciben de vuelta?

De verdad que no lo entiendo. No es que yo sea el Grinch (bueno, a veces si), pero no entiendo que llegadas estas fechas la gente se quiera tanto. O quieres, o no quieres. No se puede querer sólo en Navidad. el amor no funciona así. El amor es de ida y vuelta, como la amistad, o la cuidas o la pierdes, no hay puntos extra por felicitar las navidades. Al menos mi panel de puntuaciones funciona así, se trabaja el día a día, el mes a mes, no el año a año.

Cierto es que son fechas de ver a los amigos y familiares que viven fuera, de organizar juergas con los compañeros de trabajo, con los amigos de toda la vida, con los primos y con los compañeros de clase. Pero no me vengas ahora a felicitarme las fiestas si no me has tenido en cuenta en los últimos tiempos. Es mas, si no me has mandado ni un wassap desde mi último cumpleaños, no te molestes, podremos vivir el uno sin el otro unas navidades más.

A pesar de todo, soy capaz de poner mi mejor cara y felicitar a la gente que me encuentro por la calle, aunque me cuesta un mundo, pero tampoco tengo por que fastidiar a las personas que disfrutan del maravilloso (para ellos) espíritu navideño.

Por esto y por las maravillosas decoraciones navideñas que tenéis en vuestras casas y os habéis empeñado en mostrar en vuestras redes sociales, ¡Feliz Navidad a todos! (no hace falta mensaje de vuelta).

Reyes

Mi amigo invisible

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Fechas de buscar y encontrar el regalo, ese regalo que buscas para una persona concreta a la que crees que conoces, muchas veces hasta el momento de abrir un regalo y pone una cara como de: ¿Una 42 si yo siempre he usado la 38? Esos momentos son únicos y forman parte de la navidad.

La verdad es que me esmero en buscar el regalo del amigo invisible o Secret Santa como nos gusta llamarlo en casa. No soy de comprar algo de El Corte Ingles y que luego lo cambien, siempre ese es mi reto que mi regalo no sea cambiado de inmediato el día 26 de diciembre.

Me gusta despistar y jugar con la incertidumbre cuando me preguntan quién me ha tocado, y lanzar constantes indirectas cuando tengo la ocasión hasta que llega el momento en la cena de Noche Buena.

Siguiendo con mi reto de que mi regano no sea devuelto, soy de los que de una manera u otra acabo sabiendo cuál es tu talla de zapatos, la de pantalón y chaqueta y si me lo propongo hasta el de la copa del sujetador, intento pillarte desprevenido para saber cuáles son las ultimas cosas que has estado viendo en Amazon o cual es ese libro que tienes todavía por leer.

A mí siempre me ha gustado la Navidad me gusta hacer regalos y por supuesto que me los hagan, aunque me haga el remolón y diga que tengo de todo y que no necesito nada, ya te digo yo que es puro postureo navideño, pero una cosa te voy a decir si a ti mi Secret Santa de estas navidades YO NO USO LA 38.

Caye

«¿Qué puede salir mal?»

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Ha sido poner la estrella en el árbol de Navidad y caer en la cuenta que en nada está ahí el 2020. Me gusta el número. No sé por qué, pero me gusta mucho más que el que está a punto de acabar. Será porque ese aire a fin del mundo que se respira en las calles por estas fechas me contagia de tal forma que tengo la sensación de que voy a volver a estrenar la vida como si fuera la primera vez. ¿O será porque para lo bueno y para lo malo siempre hay una primera vez y yo le pongo fecha 31 de diciembre?
En este último mes del año los días están llenos de principios y finales felices (o no) a los que no les prestamos la misma atención en cualquier otra época del año. Un abrazo, un beso de película… esas pequeñas dosis de felicidad. Pequeños gestos que de verdad dan valor a la vida y que las emociones navideñas me ayudan a detectarlos. (No tengo remedio ni quiero. Sigo siendo una ilusa. Una ilusa de esas que aún van por ahí descubriendo cosas).
“Bienaventurados los que ven la belleza en la rutina”, decía un profe del instituto. Entonces… ¿por qué no disfrutar de lo que tenemos? ¿Qué puede salir mal?
Llamadme romanticona pero no creo en las cosas que salen mal. Si salen mal es porque no les hemos puesto las ganas suficientes o porque aún no es su final. Es lo que tiene la vida. Y como en estas fiestas la cosa va de nacer, mi apuesta es empezar de nuevo a vivir en serio, renacer e intentar seguir siendo yo, ser quien quiero ser y apostar lo que haga falta para conseguirlo. Haciendo más y diciendo menos.
Seguramente este no sea el mejor argumento del mundo, pero es el que a mí me convence. La explicación es muy simple: nunca hay que dar nada por hecho porque la búsqueda de raticos de felicidad no tiene límites. La vida nos pone a prueba todos los días y hay que detectar aquello que merece la pena. Así que, como toca liarla gorda, en Navidad me pongo a felicitar a todo el mundo como una loca porque felicitar me hace feliz y saca, literalmente, mi mejor cara. En estos días, más que nunca, hay que dar con los ojos cerrados y recibir con los ojos abiertos. Y utilizar el optimismo como arma de defensa personal. Imprescindible. El fin justifica los medios y el premio lo vale.

Si no lo haces… es que no te da la gana.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

«LA PASTILLITA»

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Existen pastillas para la alergia, para el corazón, para la tos…y luego están los viajes. Porque cuando se trata de ser feliz hay una única pastilla: Viajar.
Viajar nos hace felices. No importa el destino. Viajamos, sencillamente, para cambiar de ideas. Porque cuando viajas, uno viaja en busca de algo y vuelve a casa para encontrarlo. ¿O no es de eso de lo que se trata? Y cuando vuelves, vuelves nuevo, diferente, como si hubieras dejado algo de ti en aquel lugar. Viajar nos pone a prueba. Nos obliga a disfrutar del momento aunque no tengamos batería para compartirlo con el mundo. Sí o sí toca confiar en extraños. Nada es tuyo, sólo el aire que respiras, tus horas de descanso y los sueños que tengas. Creo que sabéis de lo que estoy hablando.

Viajar siempre es la respuesta sea cual sea la pregunta. ¿Quién necesita pasar horas y horas en la consulta del psicólogo si puede gastar ese tiempo y dinero en un viaje? Invertir el dinero en experiencias te hace más libre, más seguro y más feliz.

Pero como humanos que somos, no contentos con tener la felicidad, también nos gusta compartirla. Y por mucho que quieras a tu Adán o a tu Eva, una escapadita sólo o en compañía de otros, viene de perlas. Porque viajar también es la compañía. Viajar es toda una suma de desafíos: complicidad, ronquidos, paciencia, manías, aprender, equivocarte… Y hay que acertar a la hora de elegir a «las víctimas». No es tarea simple. En un viaje todo se transforma y la amistad «de viaje» pasa a ser una palabra en mayúsculas.

Viajar es mucho más que hacer turismo. Recuperas tus 5 sentidos, descubres que fuera de tu mundo hay otro o haces terapia de grupo. ¡Además siempre hace buen día para conocer a gente nueva!

Acabo de comprobar que entre mujeres es casi imposible que un viaje salga mal. Si hay muchas hormonas femeninas viajando juntas, nada es lo que parece. Ponerse de acuerdo para cualquier cosa, en el día a día, es una tarea difícil pero cuando hablamos de viajes y compras ¡siempre se consigue! ¡Si no hay compras no es un viaje con amigas! Así que…¿por qué no arriesgar?

Si eres de los que no necesitan «medicación», viaja simplemente porque sí. Porque te gusta. Recuerda que cuanto más tiempo pasa más deprisa corre y vive, pero de verdad, ese carpe diem que tanto nos gusta pronunciar y que tan poco practicamos. Es mucho más efectivo que la pastillita para la tensión.

¡Que nadie os mande al especialista y probadlo!


Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

La dichosa cumbre

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La dichosa cumbre, lo más alto ¿de la montaña?.

No exactamente, me refiero a la Cumbre del Clima que se celebra estos días en España. Las más altas personalidades científicas y políticas reunidas para debatir acerca del estado de nuestro planeta y los efectos del cambio climático. Suena lejano, ¿verdad?

Y tú te estarás preguntando: ¿Y a nosotros qué? Si nosotros no tenemos nada que ver con los políticos, con los científicos, con el Amazonas o los casquetes polares. Nosotros no ascendemos a las cumbres, somos más de andar a ras de suelo, de preocuparnos de lo que tenemos cerca. Y te lo dices tan convencido. Tanto que eres capaz de convencer a cualquiera de que el Cambio Climático no tiene que ver contigo, ni puedes hacer nada para remediarlo.

Siento decirte que te equivocas, que tiene mucho que ver contigo y que hay muchas cosas que puedes hacer. Tiene que ver contigo porque tu paso por este planeta es temporal y lo que hagas en él tendrá consecuencias para lo que vienen detrás por lo que estás jugando con la herencia de tus/nuestros hijos.

Puedes hacer, ¡claro que puedes hacer!. Hemos escuchado muchas veces la famosa frase de «piensa en global, actúa en local» y en este caso se aplica al 100%.

Alguno que otro ya estamos cansados de hablar de la importancia de las R (reciclar, reutilizar, reparar, reusar), de la clasificación de las basuras, de la reducción del uso del plástico, del uso eficiente de la energía (calefacción y aire acondicionado que no hace falta, luces que puedes apagar, aparatos que puedes desconectar…). Son cosas pequeñas, lo se, pero si las hiciéramos todos las consecuencias serían muy grandes.

Pero eso no es lo único, hay más cosas que te pillan cerca, ¡seguro! en todas partes se organizan actividades para regenerar zonas verdes, para educar a nuestros jóvenes y niños en la importancia de la vegetación y su influencia en el medio ambiente. Realizar la compra en mercados locales, adquiriendo productos de temporada y de proximidad. Usar el transporte público más a menudo, o ¡ir andando!.

Lo se, son cosas que no pensamos a diario, pero cuando leemos que el nivel del mar está aumentando y que nuestra playa favorita puede desaparecer en unos años… La idea de nuestro futuro sin poder poner la sombrilla en esa maravillosa arena dorada, igual nos hace darnos cuenta de que lo que hagamos hoy tendrás sus consecuencias mañana.

Déjate de criticar a Greta, a los políticos o a las grandes empresas, piensa en ti, en lo que puedes hacer y en los beneficios que te puede reportar. Se egoísta y todos saldremos ganando.

Reyes

Me lo dijo Pérez.

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Me cuenta Pérez que antes le preocupaba y mucho la opinión de la gente. Que se empeñaba en demostrar a todos que era un chico bueno, una persona de fiar. Le ponía tanto empeño y tantas ganas que un día cayó en la cuenta que ya no sabía quien era, si él mismo o lo que los demás esperaban.
Llegado a este punto paró. Necesitaba para y pensar. Tenía claro que no era eso lo que quería. Que para él, ser libre y consecuente con uno mismo, aunque se cometan errores, era lo más importante. Y que para ser bueno con los demás debes empezar por uno mismo. Y que para conseguir todo eso, las personas tenemos que construirnos.
Pérez se puso manos a la obra y…
Dice que el día que el chico bueno despareció fue una liberación. ¡Al carajo la opinión de la gente!
Pérez se dio cuenta de que los que le quieren de verdad, a sabiendas de su “gran maldad” y aunque no fueran “sus grandes amigos”, siguen tratándole igual mientras que aquéllos que critican los defectos de los demás (para ocultar los propios) siguen repartiéndole estopa y estigmatizando a todo aquél que no encaja en “su sociedad”.
Y así, me lo dijo Pérez, aceptó lo que no podía cambiar. Empezó a tomar distancia y a liberarse de cargas, con algún ramalazo de culpabilidad (los justos), pero dándose cuenta que mantenerse alejado era bueno para él.
Para algunos se volvió un egoísta, para otros un tipo falso. Pérez, simplemente, se protegía de los que no le querían practicando eso de no vayas donde no te quieran. Comprendió que debía ser él quien decidiera con quién compartir su tiempo y sus confidencias y lo está consiguiendo. Me cuenta además que cuando tienes claro lo que quieres en tu vida, pasan cosas increíbles. Así que, de repente, esa gente que estaba en su vida “de paso” empezó a tener “peso” y le están dando mucho más de lo que él esperaba. ¿No es así como se han encontrado los grandes amigos? ¿Con gente que pasaba por ahí y…se quedó?
Hoy por hoy Pérez cree que ser “buena persona” no sirve para nada. Él prefiere llamarlo coherencia que hablar de bondad. Porque los buenos y los malos son las dos caras de una misma moneda y mientras lo que es bueno para uno puedo ser malo para otro y al revés, con una persona coherente no te llevas chascos ni sorpresas porque actúa en consecuencia con sus ideas o con lo que expresa. Y cuando crees en lo que haces y en lo que dices…se nota. Y que se note, mola.
Me lo dijo Pérez.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¿Hasta cuándo?

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¿Hasta cuándo vamos a seguir hablando de violencia contra la mujer?

¿Hasta cuándo vamos a seguir contando víctimas que se convierten en números?

¿Hasta cuándo vamos/vais/vas a permitir que esto ocurra a tu alrededor?

¿Hasta cuándo vamos a consentir que nuestro vecino/amigo/compañero/familiar menosprecie a las mujeres?

¿Hasta cuándo vamos a permitir que nuestra vecina/amiga/compañera/familiar consienta?

Ya se lo que me vas a decir, «que no nos podemos meter en la vida de los demás, que hay muchas denuncias falsas, que las que necesitan protección no denuncian y que las que denuncian no consiguen nada». Pero esos argumentos a mi no me sirven. Por desgracia no podemos saber que hubiera ocurrido si hubieran hecho las cosas de otra manera.

Pero sí hay algo que podemos hacer, desde ya y para siempre. Educar a nuestros hijos en igualdad. Enseñarles a ellos y a ellas que nadie es más que nadie. Que nadie pertenece a nadie. Que somos individuos independientes que deciden relacionarse entre iguales. Que las concesiones en una relación (si es que tiene que haberlas) son de dos. Que la confianza es la base del equilibrio. Que los celos no son amor. Que las palabras también hieren. Que las responsabilidades familiares son compartidas. Que el respeto es fundamental.

Siempre hay algo que podemos hacer, por pequeño que lo consideremos. siempre hay alguien en quien no ha calado aún el mensaje. Siempre hay quien cree que no pasa nada por «gastar una broma», hacer un comentario fuera de lugar o enviar una foto sin permiso. Siempre hay quien «no se da cuenta» de haber ofendido. Y vuelven, y piden perdón, pero después lo vuelven a hacer.

Vamos a pararlo, vamos a pararlos.

#NiUnaMenos #diacontralaviolenciadegenero #NiUnaMas #Nosqueremosvivas

Reyes

Dios los cría y ellos y ellas se juntan.

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Piensa con quien te rodeas con quien has pasado tu tiempo estos últimos años, meses, semanas, días, horas…

Ahora piensa a quien has dejado de lado, poco a poco, no por falta de interés si no porque no iba contigo porque la vida, dicen, nos ha alejado.

Ahora recuerda un momento de esos inolvidables, de esos que marcan un antes y un después, donde todo era como tenía que ser, piensa y recuerda quienes estaban a tu lado y te hacían sentir así de bien.

Seguro que los conoces bien, sabes a quienes le gusta la cerveza, a las que prefieren una copita de vino o una cola cero, a esos y esas que sabes mucho de ellos y de ellas y no porque lo publiquen en el Facebook o en Instagram, sino porque siempre habéis tenido un momento para mandaros un mensaje, haceros una llamada o simplemente romper nuestro horario para poder quedar y vernos en persona.

Probablemente si nos paramos a pensar de que nos conocemos, donde surgió esa amistad, que hace que perdure, igual hasta nos cuesta recordarlo, pero lo que no nos va a costar es recordar esa día que quedamos a comer y se nos hicieron las cinco de la mañana, o ese día que fuimos a ver un partido de nuestros hijos y acabamos montando una barbacoa, o ese día en el con la excusa de que no nos vemos nos dimos una atracón de pipas, gintonics y gominolas para solucionar los problemas del mundo.

Son muchas las situaciones, las personas, bueno mejor llamarlos amigos, más que nada porque lo demuestran. Esos y esas con los que nos preguntaremos ¿Cuándo será la próxima? Yo siempre se que la próxima está muy cerca quizá mucho más cerca de lo que imaginemos, ya que aunque no lo parezca nos parecemos mucho o quizá sea la demostración del “Dios los cría y ellos y ellas se juntan”

Caye