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Morir…de sobredosis

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Ni me acuerdo qué día del calendario fue.
Sin cursiladas ni rodilla en el suelo. Tampoco hubo anillo ni cena romántica para dos. Él y yo solos en la sobremesa de un sábado, telefilme incluido, y sentados juntos en el sofá de mis padres. Sin numeritos de película ni frases para el recuerdo. Sólo una, la más importante: “¿Te quieres casar conmigo?”.
Era…la frase. Esa que levanta ampollas entre algunos. Esa que se agarra al estómago. Y nadie como él, con ese vozarrón que Dios le ha dado, para expresar tan bien en palabras sencillas algo tan complejo.
En aquél momento lo de la boda me pillaba lejísimos porque hacía nada que Santi había vuelto después de unos años trabajando fuera. Pero nos dio igual. Se convirtió en una nueva aventura…¿para toda la vida?
Sentimientos, decisiones, renuncias. ¡Un batiburrillo de vibraciones y demás escalofríos, oiga!. De nada sirve negar lo innegable. “Te pido que tengas paciencia. En el peor de los casos, lo que no nos mata nos hace más fuertes y de todo se aprende ” nos repetíamos una y otra vez.
Y así fue. Se trató, como en tantas otras cosas, de una cuestión de tiempo.
No todo fue perfecto en esos “viejos tiempos” pero, al cabo de tantos años, seguimos enamorados. Aún nos emocionamos pero…de otra manera. Ahora es un amor maduro, cómplice, viejo, generoso. Sólo cosido a base de esfuerzo y trabajo. Y sin abusar de los “lo siento” y abusando de “muchas gracias”. Buscando soluciones. Resolviendo problemas. Sigue siendo un amor para siempre, dándonos mil y una oportunidades…¡y las que nos quedan!
Nunca nos dijimos adiós y, de momento, la cosa sigue pintando bien. Creo que todavía nos quedan muchos besos y abrazos pendientes porque, en las cosas del querer, hay que morir de sobredosis de todo eso.
Es el nuestro un amor con memoria pero sin nostalgia. La nostalgia, para mi, es una trampa. Útil pero tramposa, creedme. La memoria sin embargo está hecha de recuerdos y, al final, el mejor recuerdo es poder revivir ese momento todas las veces que quieras.

Y así año tras año, pasito a paso, recuerdo va recuerdo viene, el 22 serán…¡22!

Coco.

Info de la foto: ¡Me encantan los fotomatones !

¿Estás preparad@?

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Luego no digas que nadie te avisó, que aquí vengo yo a poner el dedito en la llaga.

Si no lo has hecho ya, ¡coge la agenda!, me da igual que sea la del móvil que esa tan cuqui que te compraste porque contribuía a una importante causa social de la que ya ni te acuerdas.

Mira con atención los días que te quedan para acabar el año. 5 semanas y ya será Navidad. ¿Con cuánta gente dices que quieres quedar antes de los días grandes? con los del trabajo, con los amigos de toda la vida, con los de la universidad, con los primos, con los del gym, con los de ese grupo de wassap tan guay en el que te metieron un día y no sabes ni por qué…

Revisa otra vez la agenda: 5 fines de semana: si cuentas 3 días por finde, 15 escasos días para todas esas citas, para decorar la casa, para realizar comprar varias, para cerrar asuntos de trabajo…

Luego nos quejamos de que las campañas navideñas empiezan antes del Black Fiday, pero es que no hay tiempo!!! Es más, en mi ciudad acabamos de guardar la ropa de verano (yo aun ni eso), y ya estamos en Navidad!!!!

Tienes dos opciones, agobiarte y concentrar todas la citas la semana antes de Navidad, o hacer como nosotros los Bacalaos y empezar a celebrar la navidad mes y medio antes.

Reyes

Hoy me rio de ti petarda.

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Hoy me rio con más ganas que nunca cuando vienes a pedirme explicaciones.

Hoy me rio con más ganas que nunca por las mentiras que celebraste y al final todo sale.

Hoy me rio con más ganas que nunca porque es para reírse.

Hoy me rio con más ganas que nunca porque ya no me das ni pena.

Hoy me rio con más ganas que nunca porque te crees muy lista y lo que eres es muy tonta.

Hoy me rio con más ganas que nunca porque has intentado manipularme con tus palabras pero en esto tengo yo un master.

Hoy me rio con más ganas que nunca porque si quieres enfadarme o buscas confrontarme te voy a ignorar que sé que es lo que te saca de tus casillas.

Hoy rio con más ganas que nunca por tu ineptitud.

La próxima vez que vengas a verme y tu ira se centre en cual es razón de que me ría cada vez que hables ya lo tienes claro.

Lo mejor de todo esto es que igual lo lees y sí, va dedicado a ti petarda.

Caye

«¿Y…?»

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En estos días hablando con Beatriz, que empieza una prometedora y emocionante nueva etapa en su vida en la que va aprender muchas cosas, llegamos a la conclusión de que salga bien, mal o regular va a salir de ella con la mochila cargada. De toda experiencia se aprende algo. En el peor de los casos aprendes a aguantar el tipo o sonreír cuando el cuerpo no te deja. También aprendes la fuerza de la palabra «RESPONSABILIDAD» o que las cosas no vienen dadas. Y, sobre todo, aprendes a saber qué sí y qué no. El resto…estará todo por hacer.
Beatriz empieza a darse cuenta de que encontrar el equilibrio entre sus metas personales y sus ambiciones profesionales es, cuanto menos, complicado. Seguir estereotipos sólo sirve para las pelis y las series pero en la vida real la cosa es muy diferente. Cada uno gestiona sus pasos a su manera, unas veces con más aciertos que otras. De eso se trata: de hacer camino al andar y escribir otro capítulo más en el libro de la vida.
“Pero mamá, ¿y si después de todo la elección no ha sido la correcta?”
Tranquila. Eso nos pasa a todos pero es que el camino se hace así. Paso a paso y frente a una hoja en blanco que está esperando a que escribas sobre ella.
“Y…¿cómo saber cuál es la correcta?”
No existe decisión fácil o perfecta, ni todas son la correcta, sólo aquélla que te provoque palpitaciones será la que de verdad sentías, y creías, que en ese momento era la mejor. ¿Difícil? ¡Y tanto!
“¿Es bueno seguir una corazonada?”
A estas alturas nadie te tiene que decir qué está bien y qué está mal, sólo tu conciencia y tu experiencia. Aceptarte tal cual eres y poner un límite a lo que para ti sí o no es el primer paso de una suma de muchos pasos. Habrá días que no podrás levantar el vuelo y otros que no dejarás de bailar. No hay que tener miedo a esto. Nos ha pasado a todos. Es, simplemente, una “cuestión de reajuste”.
Paciencia. No tengas prisa y fluye. El mundo no se acaba mañana. Respira. Poco a poco le pillarás el tranquillo y tendrás tiempo para todo. No sólo para el trabajo sino también para las cosas que te hacen feliz.
Y cuando termines este capítulo, el de becaria, recuerda que vendrá…otra página en blanco para que escribas en ella.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Single Day

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Hoy, 11/11 se celebra el día del single, del soltero, de la soltera o el Guanggun Jie (en chino simplificado, 光棍节; pinyinGuānggùn Jié)

Se lo inventaron los chinos para celebrar «el orgullo de ser soltero», pero mira tú que cosas, que utilizan el día para organizar actividades como citas a ciegas, speed dating y cosas por el estilo para dejar de ser solteros. Un sinsentido como cualquier otro. Si estás orgulloso de algo ¿para que vas a cambiarlo?.

Lo que empezaron los estudiantes de la  Universidad de Nankín1​ en 1993,  se ha convertido en una excusa para hacerse algún regalito con las superofertas de las tiendas online. Un Black Friday adelantado. Y lo bueno es que puedes comprar lo que quieras independientemente de tu estado civil.

Yo que soy muy de celebrarlo todo, no se si hacerme un regalo para celebrar que en un momento de mi vida estuve soltera o hablar con mis amig@s y salir a brindar por los que están solter@s hoy, porque de ell@s es el día y las alegrías hay que compartirlas.

Si, porque estar soltero también es para celebrarlo. Puede ser que estés soltero porque lo has elegido así, porque te has quitado de encima una pareja que no te hacía bien, porque no has conocido a la persona con la que compartir tu soltería o igual si, pero no has firmado ningún papel que cambie tu condición.

El caso es que estar/ser soltero es un hecho circunstancial, puede cambiar en cualquier momento (siempre dicen que es cuando menos te lo esperas), pero lo que es un hecho es que soltero no quiere decir solo, ni mucho menos!

Estar soltero es un estado civil y cualquiera es susceptible de serlo, así que brindemos por los que están solteros, por los que lo estuvieron y por los que lo estarán, porque de la soltería se sale, pero no es absolutamente necesario, ¡ni mucho menos!.

Reyes

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Súper Poder

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Hasta hace poco no era consciente de que tengo un súper poder.

No sé si es más súper o poder pero el caso es que cuando sale es por si solo en esos momentos en los que a la gente se les hincha la vena y sabes que van a estallar por sus resoplidos, caras y chulería, a mí me llega mi súper poder, digo que me llega porque noto como se mete en mi cuerpo y sale y se proyecta sobre los demás.

Soy plenamente consciente cuando ocurre y la verdad es que le estoy cogiendo el gustillo, debe ser por la edad pero últimamente no me callo muchas cosas, sobre todo con ese tipo de personas que nos rodean que lo saben todo, de todo y de todos, esos que por estar detrás de un mostrador se creen que mean colonia y se olvidan que quizá trabajan para dar una buena atención a los clientes que acuden a sus negocios. Esos que contestan de manera cortante y su actitud dice: ni te acerques que muerdo.

El caso es que esta semana ya me he cruzado con dos de estos y como decía noto como llega a mí una tranquilidad absoluta cuando a esta gente se le empieza a hinchar la vena.

Noto y soy consciente de como la ira se apodera de ellos y ellas, y es en ese momento cuando mi voz y mi actitud se relaja y llega a mí una tranquilidad inusual. Es ese momento que no te pones a la altura del otro, notas como lo descolocas y entonces se abre la caja de pandora, y la gente pierde los papeles en muchas ocasiones. No aguanto a la gente que por gritar más se cree que tiene más razón. Lo reconozco, disfruto de estas situaciones, no sé si necesito un psiquiatra, no diré yo nunca que no, pero es como verlo todo a cámara lenta y dejarlos desde la tranquilidad con la palabra en la boca es una satisfacción. Como me llevan diciendo desde pequeño, el que se enfada pierde.

Anda que no me voy a reír yo con mi súper poder.

Caye

AMIGOS Y…AMIGOS.

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Hay amigos que les gusta el postureo y amigos que no se depilan.
Amigos con derecho a… y amigos virtuales.
Hay amigos con los que compartes tus más íntimas confidencias y amigos con los que compartes proyectos.
También hay amigos de la infancia y amigos de la familia.
Hay amigos que solo se acuerdan de ti cuando te necesitan y hay amigos pasotas.
Especial mención a los amigos de parranda y a los amigos “dramas”.
¡Un fuerte aplauso a los amigos del corazón y a los amigos románticos!
Están también los amigos fantasmas y los amigos cotillas.
Todos tenemos amigos que vienen y van. Esos también existen. Como los amigos del trabajo y los amigos del bar.
Amigos frikis y amigos horteras.
Hay amigos que no son amigos y hay amigos que son más que hermanos.
Están los brother y también los colegas.
Hay almas gemelas y amigos manipuladores.
Otros tipos de amigos son los amigos vagos y los amigos hiperactivos.
También existen los amigos tímidos y los amigos sinceros. Algunos extremadamente sinceros.
Amigos incondicionales y amigos de conveniencia.
Hay amigos que son el alma de la fiesta y luego están los calladitos.
Muy importantes los amigos cocinitas y los amigos gorrones. Como los amigos currantes y los amigos que no la clavan.
Amigos envidiosos y amigos bonachones.
Siempre hay un amigo cañón y un amigo payaso.
Y, cómo no, amigos deportistas y amigos aventureros.
Hay amigos despistados y amigos cerebritos.
Tenemos amigos guapos y también amigos resultones.
Existen los amigos tardones y los amigos dormilones.
Amigos quejicas y amigos bromistas.
Siempre habrán amigos ricos y amigos sin un duro.
Amigos veganos y amigos tóxicos.
Amigos que dejas de ver y amigos que no sabes por qué sigues viendo.
Están TUS amigos y los amigos de…
Hay amigos que ni fú ni fá y unos pocos amigos que te cambian la vida.

Hay amigos y amigos y luego…estás TÚ.

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Tú propones…

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Tú propones y los demás disponen. Tú te propones comer sano, y el universo conspira contra ti.

Si, vamos a hacer culpable al universo, porque si empezamos a poner nombres y apellidos, empezamos con los propios y acabamos con los de la gente que mas queremos, y tampoco es plan.

Si eres uno de esos afortunados, tocado por la mano de Dios, que comes lo que te place y tu cuerpo permanece igual, mejor no sigas leyendo. O si, así igual sabes lo que sienten el resto de los mortales.

El caso es que pasa el verano, saco del armario la ropa del invierno pasado y… ¡ha encogido!. Otra cosa no puede ser, porque hasta hace media hora, yo me veía bien. Pruebo con otro pantalón… ¡también ha encogido! ¿un vestido? ¡Madre mía, que escotazo! así no puedo ir a trabajar!!!! Algo ha ocurrido en mi armario, o será mi cuerpo? Bueno, dejémonos de misterios y pasemos a ponerle solución.

¿Que hay que hacer ahora? ¿comprar ropa nueva? Bueno, si, estamos en plena campaña comercial pero… ¿Y lo que hay en el armario? Habrá que aprovecharlo, no? Venga pues, vamos a pasar a cuidar la alimentación.

Empiezo por la búsqueda de información. ¡La dieta milagro me está esperando! Miles de anuncios por todas partes, que si la Ketodieta, que si suplementos nutricionales, que si la alcachofa, la piña, las proteínas…¡BASTA! necesito alguien que ponga orden en este desaguisado!

Menos mal que ahí aparece mi prima Elena (@mrs_food_) y pone un poco de orden en mi cabeza. «Hay que comer de todo, pero de manera equilibrada» me dice, y yo me lo creo. Y entonces me pongo a seguir a Carlos Ríos (@carlosriosq) y su movimiento Real Food. Y si, estoy convencida. Hoy es el día en que mi vida cambia. Como sano, elimino los ultraprocesados de mi dieta, planifico los menús, la cesta de la compra… Hasta aquí todo maravilloso, peeeroooo….

Si, siempre hay un pero, y en este caso son varios:

  • Mi madre que se vuelve loca a hacer flanes con la excusa de que seguro que a su nieto le gustan. Y para fastidiar, el niño ni los prueba, y claro, ¿Qué voy a hacer? ¿Dejar que se estropeen? Como diría el con sus maravillosos tres años «Mami, eso no puede ser», y aquí estoy yo, zampándomelos de dos en dos para que no se hagan malos.
  • La visita al pueblo con la consiguiente visita al horno tradicional (azúcar por todas partes). Pero todo es artesano, hecho con productos de calidad, esto no puede engordar (me digo yo para justificarme después de comprar una docena de sequillos).
  • El cumple de mi maravillosa compañera, que la quiero con locura, que es más buena que el pan (con chocolate), pero es que encima va y nos trae un ágape que no hay quien se pueda resistir!

¡Señores así no vamos! Si a esto le añades, que acabamos de pasar las fiestas de todos los Santos con sus correspondientes buñuelos y huesos de santo y ya tenemos en el supermercado preparado el turrón, ¿Que queréis que os diga? ¿Que me rindo?

Bueno, no voy a darlo todo por perdido, pero por si acaso este año a Papa Noel le voy a pedir pantalones con goma y vestidos anchos, así me aseguro que al año que viene, pase lo que pase, me lo podré poner.

Reyes

P.S:: No, de hacer deporte no hablamos, no es momento ni lugar. 😉

¿En qué momento ha pasado?

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Le decía “no crezcas” y creció… ¡20 años!

¿En qué momento ha pasado?

Ella quería ver los dibujos a todas horas. Ahora está enganchada a la Casa de Papel.
Lo preguntaba todo. Ahora…sigue igual.
Protestaba, sonreía, gritaba, refunfuñaba y lloraba a partes iguales. Ahora… ¡lo hace más!
Siempre descalza. Como ahora.
Invitaba a casa a merendar a toda la clase cada tarde al salir del cole. Ahora les invita…a las copas.
Pasaba horas jugando con las Polly Pocket. Ahora su juguete favorito es el móvil.
De pequeña quería ser cantante. Ahora estudia como una loca preparando su propia aventura.
Antes le gustaba el chino. Ahora es muy fan del japo.
Le hubiera encantando vivir en el parque. Ahora sólo piensa con recorrer el mundo entero.

Y ahora, mientras «cazo sus momentos», tengo la sensación que se me escapa alguno especialmente memorable: ese olor a recién nacida, sus gateos, las rabietas, el primer día de guarde o…los festivales de Navidad. No puedo volver a atrás. Y lo llevo fatal. No me he preparado mentalmente para ello a pesar de ser 20 años ya. Tenemos la fea costumbre de entristecer en días tan especiales y bonitos pero, a veces, veo imposible que no entre en pánico, que me asalten los recuerdos y la melancolía. En esto siempre he sido una blandengue.

Perdón por no jugar más contigo. Siempre pensé que todo sería más fácil si dejaba que mis hijos se relacionaran y “despertaran” a su manera sin obligarles a ir contracorriente ( y sin perderles de vista, claro). Y lo peor de todo esto es que ha pasado…¡en décimas de segundo! Perdón porque es ahora cuando noto cómo el tiempo se me escapa de las manos. Sé que tal vez no fue todo como imaginabas pero si tú has disfrutado con eso me basta. ¿Demasiado tarde para arreglarlo?

En esto de ser madre siempre se aprende y yo he sacado una GRAN conclusión: Me conformo con que de mayor seas…muy feliz.

¡No hay tiempo que perder!

Coco.

La niña de la fotografía es…ella.

Estoy que no estoy

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Lunes, primera hora de la mañana después del cambio de hora, se supone que debería estar más despierta que cualquier otro día, y si, despierta estoy, pero concentrada no.

Hoy no estoy en lo que estoy, estoy en lo que está ocurriendo a unos kilómetros de mi, hay otra cosa en mi cabeza y no soy capaz de poner atención en lo que tengo delante.

Hay temas que nos secuestran la mente y no nos dejan pensar, y aunque no dependan de nosotros ni podamos hacer nada por que las cosas salgan bien, queremos enviar nuestra energía para que así sea.

Perdóname si hoy no te hago mucho caso, pero aun así me voy a atrever a pedirte un favor. Si eres de rezar, reza para que todo salga lo mejor posible, y si no eres de rezar, intenta enviar energía positiva para todas esas personas que están pasando un momento de desazón.

Gracias Bacalao.

Reyes

¿Y si…?

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El examen de la niña, no llegar a fin de mes, el gobierno y los gobernantes, etcetcetc.. Y así podría seguir hasta el infinito y más allá convencida de que todo lo peor va a pasar y al final no pasa porque no todo está en nuestras manos.
En esta vida hay 2 tipos de preocupaciones: las que dependen de ti y las que no. Y con estas últimas es tontería perder el tiempo. El sentido común dice que lo suyo sería un término medio pero nosotros, Don Erre Que Erre, recurrimos día sí y día también a la eterna pregunta que revolotea alrededor de nuestras cabeza: “¿Y si…?”.
Afortunadamente no todos somos así pero sí a todos nos preocupa algo. A veces llevamos demasiado sobre nuestra espalda y queremos controlar el mundo que nos rodea. Eso no es bueno ni malo. Simplemente es necesario. El ser humano tiene la necesidad de preocuparse pero en exceso…no hace milagros.
¡No te comas la cabeza!
En los tiempos que corren el nivel de exigencia con uno mismo cada vez es más alto y eso hace que estemos en constante alerta. Sin parar de darle vueltas a todo. Pero, por más vueltas que le des, no aparecerán las soluciones y sí tendrás más arrugas, más canas, insomnio y te subirá la tensión hasta entrar en un círculo vicioso de difícil escapatoria.
¡Vaya panorama!
Y es que conforme nos hacemos mayores vamos a ver cómo la vida es lo que es y la aceptamos tal cual. Con sus luces y sus sombras. Y nuestras preocupaciones serán sólo para esas cosas que realmente merecen la pena: la salud, el amor, nuestra gente…Con eso es suficiente. Admitamos de una vez que no podemos vivir en ese estado de preocupación constante.
Dicen que la clave está en mantener las preocupaciones a raya y, aunque las cosas no dejen de importarnos así como así, hay que aprender a relativizar y priorizar. Bailar a nuestro ritmo. No al que marquen otros. Hagamos lo que tengamos que hacer y no lo que otros quieran que hagamos. Ni lo que esperen los demás de nosotros. Apaga el cerebro de vez en cuando y…¡Hakuna Matata!

No iremos a la luna ni tendremos la fortuna de Amancio Ortega y no pasa nada. Y lo más gordo de todo es que …¡nos hará felices!

Lo siento, pero no

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Lo siento, pero no, no doy abasto.

No puedo leer todas las opiniones, ver todos los canales de noticias, escuchar todas las cadenas de radio… ya no puedo ni pensar!

No puedo opinar de la situación en Cataluña, de la exhumación de Franco, el cambio climático, las revueltas en Chile, o las próximas elecciones.

Soy incapaz de formarme una opinión a causa de la infotoxicación. Recibo tantas informaciones distintas, tanto casos, tantas imágenes que mi cerebro está bloqueado. Y como yo, habrá mil. Y como tú otros tantos.

A ti que lo tienes todo tan claro, que ves el blanco y el negro, pero no ves el gris, no se si darte la enhorabuena o decirte que abras los ojos. Que ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Y da igual quienes sean para ti los buenos o los malos. Se ve igual desde los dos lados.

Y la pregunta es: ¿qué necesitamos para ver la luz? Eso es lo que realmente me gustaría a mi saber. Desde mi punto de vista, lo que necesitamos es EMPATÍA, CONFIANZA, TALANTE y TALENTO. Necesitamos saber que la persona que tenemos al lado nos va a entender, que no se va a cerrar en banda porque nuestra opinión sea diferente. Que vamos a conseguir acuerdos, negociados y en los que todos ganemos (el win-win de toda la vida). Necesitamos dejarnos de egos y trabajar por soluciones, y como nos llevan diciendo desde que íbamos al colegio: «si hay algo que no sabemos, lo preguntamos».

Ojalá que seamos capaces de conseguirlo, porque si no, como sociedad, habremos fallado.

Reyes

¡Auténticos nidos!

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Cuando llega octubre y guardo la ropa de verano para dar paso a la de invierno descubro que en casa tengo… ¡auténticos nidos! Toca surfear entre todo tipo de objetos vivientes que van de allá para acá, como si tuvieran vida propia. Nunca se sabe lo que una puede encontrar cuando se ordena una habitación.
Sabéis de qué hablo. Es ese desorden rebelde que no atiende a manías ni a reglas, donde encontrar la pareja de un calcetín es una tarea que sólo pueden hacer los profesionales de la espeleología. A veces un señor caos que nos trae cabeza a más de uno cuando nos afecta de manera directa menos…a los desordenados. Y cuando les preguntas el porqué de tanto desbarajuste, se defienden diciendo que así les resulta más fácil encontrar lo que necesitan. Que simplemente le dan prioridad a otras cosas. Y que el orden está en su mente. Que lo suyo es…un ordenado desorden.
Y visto desde su lado creo que algo de razón tienen. El orden de cada uno es de cada uno y donde yo veo desorden seguramente hay aplicado algún método en lo que, aparentemente, es un follón. A fin y al cabo, todo está en el ojo de quien lo contempla y ellos en el caos encuentran la armonía. Para ellos el desorden es su medicina.
Los que se entretienen analizando estos comportamientos dicen que el orden es la señal de que estamos ante gente racional y disciplinada mientras que el desorden es la manifestación de la rebeldía y de la creatividad. Según parece, ser ordenado es lo políticamente correcto y lo que vende pero, como en todo, ser excesivamente ordenado tampoco debe ser bueno. ¡Vamos digo yo! ¡Hay auténticos esclavos del orden! (esos de mírame y no me toques). Y reconozco que su insana preocupación por las cosas ordenadas y las simetrías me pone muy nerviosa.
¡Ojo! No seré yo quien defienda el desorden porque lo sufro como madre de adolescentes pero confieso que, a veces, hay algo de magia en él. Hay que asumir que hijos y orden es un binomio casi imposible. Al fin y al cabo, el desorden es una parte más de las casas donde los juguetes o libros tirados son casi de la familia y donde el silencio está absolutamente prohibido. ¡Qué bonito el desorden de algunos!
Aunque la guerra va por días, yo también disfruto del desorden y necesito reordenar para volver a desordenar. Hay días que no puedo llegar a todo y sí, mi casa tampoco está ordenada. Nunca lo ha estado. Como mucho organizada pero ordenada nunca y todo el equilibrio que se pueda ver en ella es sólo apariencia. He intentado seguir un método pero siempre se queda en eso…intento. Mi atracción por el orden es por pura estética.
Necesito cierta dosis de desorden en mi vida. Me da libertad. Y necesito gente desordenada a mi lado. Gente rebelde que cometa errores. Son espontáneos, perfectamente imperfectos e inconformistas. Son auténticos de verdad. No tienen vergüenza y no se parecen a nadie más que a ellos mismos…
¡Me fío más de todos ellos!

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¿…y qué más?

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¿Qué más tiene que ocurrir para que te des cuenta? ¿Qué tiene que pasar a tu alrededor para que empieces a poner en práctica lo que predicas?

¿A qué limite quieres llevar a los que te rodean? y lo que es más importante ¿con qué fin?

Estamos en un momento difícil, y tú más (porque tú siempre todo más). Te encuentras ante ti la ocasión perfecta para hacer equipo, y lamentablemente, en vez de eso, prefieres despotricar de todos y de todas, levantar una barrera que te separe del mundo y resguardarte a lamerte tus heridas mientras sueltas fuego por la boca, y por la mirada, que aún es peor.

No eres capaz de bajar al ruedo, de enfrentarte al toro, porque sabes que vas a tener que correr y no tienes a nadie que te cubra. Pero esa es la raíz de todo. No tienes quien te cubra porque eres incapaz de confiar en nadie, las ideas que valen son las tuyas, el trabajo bien hecho es solo el tuyo, los demás son simples aprendices a los que no vas a dejar madurar nunca por tu propio beneficio.

No es lealtad lo que te profesan, no, en eso estamos de acuerdo. Es terror. Te oyen respirar y ya están muertos de miedo. ¿De qué humor estará hoy? ¿De que humor tendré que estar yo hoy? ¿En qué me va a pillar? ¿Soy capaz de bajar la cabeza lo suficiente y aguantar lo que me caiga?

No hay nada peor que saber que los que te rodean están deseando huir. La tensión se respira en cada momento y el estado de crispación es tal que afecta a todos los que os rodean, pero parece que tú no te das cuenta.

Puede ser que tu comportamiento sea aprendido, o que esa imagen que tenemos tuya sea tan solo una pose, que en otros ámbitos de tu vida seas una persona maravillosa, o hasta de carácter sumiso, vete tú a saber. Pero en el ámbito en el que muchos te conocemos, dejas mucho que desear. Igual es la presión la que te lleva a comportarte así, pero la que tu ejerces sobre los demás está teniendo consecuencias en muchas vidas, así que hazte y haznos el favor de pararte a pensar un poco.

Albergo la esperanza de que algún día entres en razón, pero después de los últimos acontecimientos, no se qué más tiene que ocurrir para que te des cuenta de que tu cambio es más que necesario.

Mientras tanto nos seguiremos preguntando… ¿Y qué más?.

Reyes

¿Por qué me/te mientes?

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Hubo una vez en la que me dijiste que lo tenías todo controlado y yo conocía tu miedo a lo desconocido.

Hubo una vez en la que me dijiste “Los resultados son lo único que importa” hasta que me demostraste de que hacer lo que sea para conseguir los objetivos no es una buena estrategia.

Hubo una vez en la que me dijiste “Saltémonos las normas una vez, lo hace todo el mundo y no pasará nada” y esto sentó un precedente que sacó a flote tu mediocridad.

Hubo un momento en el que nos dijiste” si tuviera otros compañeros, otro equipo, otras circunstancias, todo sería más fácil” y en ese justo momento nos dimos cuenta de que eras un victimista.

Hubo un momento en el que nos decías “Aquí no vengo a hacer amigos” y todos pensábamos ¿entonces a que vienes a hacer enemigos?

Hubo un momento en el que decías “Solo tengo tiempo para las cosas importantes” y no fuiste capaz de darte cuenta que en lo no-imporante está lo importante.

Hubo un momento en el que nos decías ¿Tengo que escuchar a los que me critican?, con lo cómodo que te sientes con tus palmeros dando palmas sin parar, el liderazgo no es popularidad.

Deja de mentirte y asume tu realidad antes que sea tarde.

Estar loco no es malo. Ser hipócrita y mentiroso sí.

Caye

¡Unos profesionales, oiga!

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¿Quién no ha practicado esa manía innata en el ser humano de examinar la vida de otros?
Todos en algún momento perdemos el tiempo con tonterías al hablar de los demás y, hasta ahí, más o menos se acepta. Y se acepta porque la raza humana somos una panda de arrogantes que nos creemos con la capacidad y el derecho de predecir la vida y el ocaso de otros en lugar de prevenir lo nuestro. Es ahí cuando viene el problema y es ahí cuando aparecen en escena esos tipej@s que, con una gran capacidad para la imaginación, dotan a la vida de los demás de pasajes que jamás han vivido. Inventores que empiezan ensayando con sus propias vidas y, cuando ya han cogido carrerilla, se dedican a analizar e imaginar las de los demás.
¡Pobre gente! Les alivia saber que los demás también tienen los pies de barro. Y si para eso hace falta inventar, inventan lo que haga falta: fracasos, fallos, metidas de pata…cualquier traspiés es bueno para que se conviertan en falsos gurús y sentencien qué o qué no lleva a una persona a hacer algo. O en agoreros que tiran de la “ciencia” para protegerse a sí mismos.
Porque los más atrevidos se creen capaces incluso de leernos la mente al resto de la humanidad a pesar de las máscaras y de las corazas que nos ponemos cada día. También hay quienes te ponen fecha de caducidad, que si durarás menos que un pastel en la puerta de la escuela, que si sigues así vas por mal camino, que si haces estos es porque eres esto otro…hasta el punto de elaborar toda un tesis doctoral salpicada de frases de autoayuda que cogen de aquí o de allá, según les convenga, para reforzar la opinión que tienen de ti. ¡Unos profesionales, oiga!
Para ellos el mejor pasatiempo es dedicarse a inventar el pasado y adivinar el futuro de antemano y sacar conclusiones antes de tiempo. Esta fauna mueve los hilos en función de la persona que tienen enfrente. Tienen alguna especie de morbo con la vida ajena y no se dan cuenta que lo que critican es lo mismo que ellos hacen a escondidas.
Lo siento lectores de mentes pero os tengo que dar una mala noticia: los humanos somos incapaces de adivinar el futuro nuestro y mucho menos el de los demás. Y si lo que os pasa es que os sentís decepcionados por tener una vida vacía y sin cosas importantes a las que dedicaros, dejad de inventar. Es una manía insana que, tarde o temprano, os pasará factura. Y sí. La vida es más bonita cuando no juzgas, no inventas y no te metes en la de los demás.

Moraleja: En la medida que podáis, no caigáis en la trampa de juntaros con estos inventores ni creer en sus «estudios científicos». Son nefastos. Y cuanto más expertos se creen…peores son los resultados de sus inventos.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Oui, c’est moi

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Oui, c’est moi, si, soy yo. Soy yo la que después de mil años (y cuando digo mil digo mas de 15), he retomado las clases de francés.

Puede que fuera mi destino, porque después de que en una semana me pararan dos veces por la calle y me preguntaran en francés, empecé a pensar que igual era buen momento para retomar aquello que se quedó a medias.

Realmente ha sido como una lotería, entrar a la web de la Escuela Oficial de Idiomas, entenderla, ver que había un plazo para rezagados, investigar si había turno que encajara en mi horario del nivel al que me tengo que matricular, hacer la solicitud, rezar y esperar una semana el email de vuelta… et voilà! Aceptada!

Mi señor padre/secretario con los papeles para arriba y para abajo, y ya soy alumna oficial de francés. (Gracias papá).

El primer día, observación del enemigo. La profesora parece que bien, los compañeros bien, desde adolescentes a profesores de instituto pasando por una matrona que necesita entender a las mujeres que van al centro de salud y dirigirse a ellas de igual a igual (esto me ha llegado al alma).

Mi cerebro se pone en marcha y… me acuerdo!!! Me acuerdo de muchas palabras en francés! me acuerdo de cómo se dicen los números, los días, los meses… esto está hecho! Hasta que toca hablar.

Ahora, a mi edad, me pongo delante de la clase y se me olvida lo que quería decir. ¿Será pánico escénico? ¿A estas alturas? Bueno, me quedare con que fui la primera courageuse en salir a la pizarra sin chuleta.

El segundo día, replegando velas. Me he dado cuenta de que soy la única que intenta contestarle siempre a la profesora. Hacia el final de la clase tuve que empezar a morderme la lengua. No quiero que mi vuelta al cole me haga ser la «empollona». Cada respuesta que acertaba para mi era un reto, lo celebraba interiormente porque acordarse justo cuando pregunta la profesora de que edificio se dice bâtiment, no es nada fácil, y yo soy de celebrar los éxitos. Pero claro, ya decía mi abuela que «no se come pan delante de los pobres» y ahí me ves a mi el resto de la clase con la boquita cerrada intentando ser «una más».

Ya tengo claro que mis compañeros me han conocido, la etiqueta de «sin vergüenza» ya no me la quito, pero ¿qué más me da? Soy yo la que ha vuelto a enamorarse de «la langue de l’amour» y a disfrutarlo.

Y si preguntan por la más ilusionada de la clase, tendré que responder: Oui, c’est moi.

Reyes

Mañana doble

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Suena el despertador, o no, no lo recuerdo lo único que sé es que ya llego tarde, muy tarde.

Me empiezo a agobiar, ya que a esta hora tenía que estar a 40 km de distancia en una reunión, pero ahora me toca llevar a mi hijo al cole ya que el autobús ya se nos ha escapado, mi cabeza va más rápida que mis manos y mis brazos, quizá solo sea que todavía no estoy despierto. Intento no desviar la mirada de mi hijo revisando que no le falte nada del uniforme, hoy toca gimnasia, y a el pobre también lo he despertado de un grito, y me dice: “creo que lo tengo todo Papá pero llevo calcetines azul marino con deportivos y eso creo que no es así…” efectivamente, abre su cajón se pone unos calcetines blancos y ya está listo en la puerta del ascensor y yo sigo repasando mentalmente si lo tengo todo llaves, cartera, mochila, hijo… si lo tengo todo.

Vamos hacia el coche e intentamos ir a buena marcha sin correr pero rapidito, no hay tráfico y aprovechamos un atajo para llegar a la rotonda previa del cole, aparcamos y lo acompaño hasta la puerta como siempre me da un beso y me dice eres el mejor Papá, no hemos desayunado pero hemos llegado a tiempo.

Entro en el coche y pienso en mi reunión y en todo lo que tengo en mi agenda para completar el día, tengo 40 km de distancia para reorganizar mi agenda por completo y hacer las llamadas oportunas.

Después de todo lo que me ha pasado esta mañana no he vuelto a tener la sensación de estar llegando tarde a ningún sitio.

No te preocupes Ángel que mañana desayunamos doble.

Caye

Días grises

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Las grandes cosas muchas veces nos pasan en días grises.

No hablo de subidas de sueldo, ni de rupturas sentimentales ni de nada por el estilo. Hablo de cosas normales que se vuelven grandes en esos días que no tienen nada de especiales y que fácilmente los confundes con otros al pensar en ellos hasta el punto de no saber qué número del calendario les corresponde. Son días “feos” pero con un papel imprescindible.

Sin los días grises…no hay nada.

La historia de cada uno de nosotros también está escrita en un día gris y lo justo sería querer esos días tanto como aquéllos otros que nos inspiran de por vida, pero los humanos somos muy retorcidos con ellos. Si os ponéis a rascar un poco en vuestro pasado estaréis conmigo en que la mayoría de cosas importantes que hemos vivido han venido un día vulgar de la mano de algo inesperado, algo con lo que no contabas cuando hiciste tus cálculos.

Y es así, cuando un día gris tras otro nos va devorando mientras nos movemos entre una serie de situaciones cotidianas, aburridas e inadvertidas pero que van sumando y le dan sentido a la vida hasta el punto de darle la vuelta a nuestros propósitos. Hablo de roces de manos, miradas de reojo, en la cola del súper o camino a la escuela… En cierto modo todo esto pasa tan inadvertido que cuando hablamos de «los grises» sólo decimos algo así como que es lo que nos toca vivir y dando gracias.

¡Qué malos somos! Porque, incluso cuando soltamos estupideces de ese tipo, la corriente nos va empujando hacia algo inesperado, un cambio, por ejemplo. Y si no conseguimos ser sinceros con nosotros mismos dándole la importancia que merecen a los días grises, nos será muy difícil entender el valor de aquéllos otros días que tenemos señalados con negrita en cada uno de nuestros calendarios.

Así que la próxima vez…“carpe diem grises”.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

No hay necesidad

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Hace un par de meses que en mi vecindario no hay necesidad de poner el despertador. Da igual que trabajes, que estés de vacaciones, que vayas al cole o estés jubilado, que a las 5:30 h como si de un gallo se tratara, escuchamos los «cantos» de una vecina que se entrega a los brazos de su amante con toda la energía que aporta un amor recién estrenado.

El diseño del edificio hace que las ventanas de las habitaciones confluyan en un pequeño patio de estructura octogonal en el que compartimos el sueño 14 familias, algunas (las menos) con hijos pequeños o adolescentes, y queramos o no, nos enteramos de todo lo que ocurre de cara a ese patio.

Mi familia y yo llevamos viviendo ahí mas de 10 años y aunque es verdad que en ocasiones hemos tenido vecinos ruidosos (inquilinos que afortunadamente han dejado de serlo), nunca jamás se nos había dado el caso de alguien cuya vida sexual fuera motivo de queja de los demás.

No es que nos moleste que nuestros vecinos tengan una vida sexual activa, eso lo celebramos. Lo que no puede ser es que a las 5:30 h nos despierten, y antes de las 8:00 h repitan, y por lo que me cuentan la hora de la siesta es igual, y puede que a cualquier otra hora del día. ¿Será todo energía natural o habrá pastillitas azules de por medio?

Del mismo modo que no se pueden poner lavadoras después de las doce de la noche, no se debería hacer ningún otro ruido que impida el descanso de los vecinos. Ni jadeos, ni ruido de muelles, ni de cuerpos chocando en pleno momento de acople (si, eso también se oye).

Yo se que no se puede poner puertas al campo, ni frenar una irresistible pasión amorosa como la de mis vecinos. No voy a pedirles que dejen de hacer lo que más les gusta, ni que se expresen con libertad, pero ¿seria mucho pedirles que cierren la ventana? Seguro que les da igual pasar un poquito de calor, y nos ahorrarían tener que dar explicaciones a nuestros hijos o levantarnos de mala leche porque nos han despertado antes de que suene el despertador.

De verdad señores vecinos, que follar follamos todos, pero de semejantes escándalos, no hay necesidad.

Reyes

Me persigue un oso

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Ayer por la tarde en una conversación de esas que sorprende me dijeron: «Los corredores más rápidos del mundo corren entre 19-23 km / h. La velocidad media de un oso está entre 48-64 km / h. Eso significa que si un oso decide perseguir al corredor mas rápido del mundo, este rápido corredor nunca podría superar al oso.»

Conclusión: para escapar de un oso no tienes que ser el corredor más rápido del mundo, solo tienes que ser más rápido que el chico que corre detrás de ti.

La gente que me dicen que ellos son los mejores no me genera confianza, prefiero los que hacen lo que mejor saben cada día y se superan constantemente.

Haciendo lo mejor siempre estas alerta. Al igual que ser perseguido por un oso, siempre tienes que estar un paso adelante para que no te coman. Ser mejor en tu día a día significa que tienes que seguir presionando, aprendiendo y mejorando porque todavía hay espacio para mejorar, sin mencionar que hay un gran oso corriendo detrás de ti.

Ser el mejor ofrece solo una ventaja a corto plazo. Ya que la motivación para mejorar es siempre más poderosa que el falso incentivo de permanecer en el mismo lugar siendo el mejor, de esta manera la pereza y la arrogancia no tardarán en aparecer.

Cualquier persona, empresa o líder que sea realmente capaz de adelantarse al resto durante un período de tiempo significativo no puede hacerlo porque cree que es el mejor, sino porque se presenta todos los días para hacerlo mejor que la última vez que lo hizo, ya que el  competidor más importante de todos… son ellos mismos.

Esforzarte para ser mejor es la única manera de ser el mejor. Y recuerda que llevas un oso persiguiéndote.

Caye

STOP

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¡STOP! ¡Ya ha llegado mi querido otoño!
Es en una noche de equinoccio cuando la luna iguala al sol y a partir de ese momento irá ganándole la batalla, día tras día…
Hay cosas que irremediablemente te recuerdan que llegó, para algunos, la estación más triste del año. Es cierto que el otoño lleva de la mano un toque de melancolía. Los días son más cortos, las hojas de los árboles caen y en nada aparecerán los castañeros por las esquinas de la ciudad. Y aunque el verano deje su huella durante algunos días más resistiéndose a marchar, las caras morenas dan paso a un tono aceituna en la piel porque el sol ya no calienta igual. Atrás quedan el color verde y los días de calor. Ahora los árboles se desnudan y serán los marrones, amarillos, rojos y naranjas los colores de nuestras vidas.
Yo soy una otoñista de la cabeza a los pies. Estoy cargada de buenas razones para recibirle, cada año, con una sonrisa. El otoño es uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. A lo largo de todo este tiempo me ha enseñado que ahora tocan tres meses con la luz más bonita del año, el veranillo de San Miguel, el fresco de las mañanas, el Puente del Pilar y el de Todos los Santos. Vuelven miles de olores y sabores, las tardes domingueras de sofá, manta, peli y palomitas y las trufas de chocolate.
Las estaciones hacen que un mismo lugar se vuelva distinto y es en otoño cuando más poderosos son los cambios. La pena es que las prisas de la vida diaria nos impidan disfrutar de él como se merece. Es la mejor época del año para dejar ir y recargar cuerpo y mente contemplando lo que pasa a nuestro alrededor. ¿Sabíais que es ahora cuando el renacuajo se transforma en sapo o rana? Nacen las calabazas, las setas o las nueces. Huele a leña, a tierra mojada y a incienso. Llega el momento de volver a tirar de la lista de deberes, de los nuevos propósitos, retomar la dieta, el ejercicio y algún que otro giro de guión. Son tiempos de reflexión. Al fin y al cabo los cambios son necesarios.
Dicen que es la estación del amor porque arrastra la magia del verano de una forma más serena. Los estudiosos de estas cosas también afirman que es en otoño cuando los niveles de testosterona en los seres humanos son más altos. Creen que la relación entre el estado emocional y los meses de otoño está científicamente probada. Y yo también lo creo.
El otoño es terriblemente romántico. Todo es más amor con un manto de hojas secas bajo nuestros pies, de esas que crujen al pasar. Parece como que las emociones y la naturaleza vayan de la mano. La época en la que la literatura nos ha contado cientos de historias que giran a su alrededor. Poetas, escritores, músicos y cantautores cayeron rendidos a sus pies, como yo… que me casé en otoño.

Otoño. Emociones humanas en estado puro.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Como Santa Bárbara

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Dicen que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, (digo yo que será para pedirle que deje de hacerlo), y lo mismo nos pasa con la salud. No nos acordamos de ella mas que cuando nos falta.

Pasan los días y no nos paramos a pensar en si todo funciona bien, ni siquiera en cuidarnos para que todo funcione bien, a excepción de los hipocondríacos y de los absolutamente concienciados con la vida sana.

Vamos, que lo normal es que vayamos renqueando, nos dejamos llevar por el día a día y si nos duele la cabeza, ¡paracetamol al canto!, pero no le damos más importancia. Lo que nos preocupa es seguir nuestro ritmo habitual y no tener que pararlo por un resfriado o un por un dolor muscular.

El problema viene cuando esas pequeñas cosas se convierten en algo más. En ese caso tampoco queremos que nuestro ritmo pare, no queremos dejar de hacer las cosas que según decimos «nos mantienen vivos», el trabajo, el deporte, salir con los amigos… Ay! Qué equivocaditos estamos!

Lo que nos mantiene vivos es cuidarnos todos los días, comer bien, movernos, y sobre todo no estresarnos, planificar y hacer las cosas con tiempo y «no coger disgustos», ¡esa es la clave!.

Y si hay que parar, se para, que el mundo va a seguir girando. Que si te tienes que quedar en tu casa por una bronquitis, te quedas, que si tienes que estar a reposo porque traes una vida en camino, pues reposas, que si tienes que pasar por el hospital para una puesta a punto, pues pasas por el hospital y saludas a los amigos que allí trabajan.

Nada hay mas importante para ti que tú, o al menos así debería ser. Sobre todo porque si tienes que cuidar a otros tienes que estar al 100% y como no te cuides tú, a ver quién se va a ocupar de los tuyos.

Reyes

Ando un tanto perdido

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El bien común es un concepto que en general puede ser entendido como aquello de lo que se benefician todos los ciudadanos o como los sistemas sociales, instituciones y medios socio económicos de los cuales todos dependemos que funcionen de manera que beneficien a toda la gente.​

El sentido común son los conocimientos y las creencias compartidos por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos. Se trata de la capacidad natural de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable. … Dicho proceso es realizado por este sentido interno y configura la percepción.

La negociación política por su lado puede definirse como el medio de comunicación que utilizan las personas para alcanzar una decisión consensuada respecto de un tema político que los atañe, además de ser un recurso fundamental de la democracia.

Estas tres definiciones las he buscado para recordarlas, ya que aunque tengo claro su significado necesitaba una definición de Wikipedia.

Todo esto es una opinión pero ¿tan difícil es encontrar a gente que sepa de qué va esto y que lo maneje de una manera eficiente?

Yo pienso que las cosas son siempre mucho más fáciles de como las vemos por primera vez, y que de conversaciones con gente muy diversa siempre vamos a sacar cosas positivas.

Nunca he abanderado las causas de las verdades absolutas, ni he querido machacarte para tener razón.

¿Pero para quien gobierna esta gente? Siempre he dudado que lo hagan para los que les han votado, ya que solo hacen y deshacen para tener contentos a los de sus propios partidos, o llamémoslo secta, importándoles muy poco lo que pasa en la calle, al menos que sea para hacerse una foto en plan postureo de Instagram.

Esto me da que se va a convertir en el día de la marmota y mientras tanto, ya se oye a la gente decir y ¿Para qué sirve un gobierno? Llevamos ya unos cuantos años sin gobierno que sea capaz de negociar para sacar a delante leyes que se noten en la vida real, presidentes que han perdido el norte en lo referente al bien común y para lo único que han quedado es para mirarse ellos mismos sus barrigas.

No es pedir mucho pero ahora que ando un tanto perdido, solo pedirles una cosa, por favor apliquen solo un poco de sentido común. Que nosotros ya iremos a votar… o no.

Caye

Las cosas del querer.

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El título de este post podría ser 4 bodas y ningún funeral. Así estoy acabando el verano y así voy a recibir el otoño. ¿Quién da más?

Me gusta recibir tarjetones de boda. Cuando caen en mis manos, una sonrisilla incontrolable se abre paso en mi cara. Soy muy fan de las bodas. No lo puedo remediar. Se celebra el amor y es una oportunidad única en la vida poder compartir esas cosas de los novios, ese momento mágico de dos personas que se quieren y quieren estar juntos, envejecer juntos, amanecer juntos, luchar juntos mano a mano…Es difícil no sentirse feliz rodeada de tanto amor.¡Vivan los novios!
Siempre hay algo especial en cada boda que la hace diferente de la siguiente. El paseíllo hacia el altar, los votos, el sí quiero, la lluvia de arroz, el beso final…cada detalle. Todas ellas están llenas de emociones, sorpresas, nervios y alegría a partes iguales. O de unas simples palabras que esconden en cada letra un particular significado. Esos días, los de las bodas, ves mucho amor de los de verdad y acabas contagiada por la magia que cada pareja desprende. Lo mejor de cada uno sólo sale en ocasiones así. Cuando tú simplemente estas siendo tú. Cuando estás sintiendo y haciendo lo que de verdad te sale de dentro. Cuando se rompen las reglas y son la naturalidad y las emociones las verdaderas protagonistas.
Son ocasiones en las que lo que más me importa es…sentir. Me importa más que el traje de la novia o la corbata del novio. No busco la belleza. Aquí la belleza va por otra parte. Sólo busco sentir. Sentir para no perder ni un solo detalle de esos que merecerán la pena recordar con el paso del tiempo, obligando a mi memoria a que se convierta en una máquina del tiempo cazando emociones que duran, a veces, un sólo segundo. Hay imágenes que hablan por sí solas y transmiten más que las palabras. Ese abrazo de un padre, el beso de la abuela, ese guiño de tu amiga, instantes de risas y lágrimas… Al fin y al cabo esos gestos espontáneos y auténticos que salen del alma son los que llegarán al corazón de los demás y guardaremos en la retina porque, por mucho que los volvamos a hacer, nunca serán repetidos de la misma forma.
Todo en una boda destila sentimientos. Los novios se sienten más enamorados que nunca, no se sueltan de la mano y una avalancha de emociones fluye a flor de piel. Pocas cosas nos llegarán más al corazón que ver el brillo de sus ojos y la sonrisa permanente en sus caras. Eso y mucho más es lo que palpas y respiras cada vez que que alguien se casa, porque el amor cuando llega lo hace con tanta fuerza que…casi lo puedes tocar.

Son…las cosas del querer.

Coco.

Un besazo infinito a todos y cada uno de los que aparecen en los tarjetones de la fotografía.

Me siento privilegiada por dejarme compartir vuestra felicidad de ese día que marcará el resto de vuestros días.

Hoy es el primer día

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Hoy es el primer día del resto de tu vida, o lo que es lo mismo, tu primer día en el “cole de mayores”.

Hoy es el día en el que empiezas una etapa como niño que acabará cuando estes preparado para entrar en la universidad convertido en un proyecto de hombre.

Hoy conocerás a los amigos que marcarán tu infancia y que llenarán tus días de nuevas aventuras. A esos amigos y a ti os pido que os respetéis siempre, que observéis a vuestro alrededor y no dejéis que ninguno sea más que otro, ni ninguno menos que los demás.

Hoy empieza un ciclo en el que aprenderás a ser independiente, a resolver problemas por tu cuenta. Nunca tengas miedo de pedir ayuda, siempre vas a encontrar a alguien dispuesto a dártela, y si es a ti a quien acuden, nunca dejes de ayudar pues el que ayuda a otro crece con él en todos los sentidos.

Hoy una mujer que no soy yo empezará a compartir contigo tus experiencias día a día. Ella y 24 corazones más, trabajaréis juntos para convertiros en buenas personas. Según ella su objetivo es que seáis felices, y para mi no puede haber nada más bonito que saber que tu nueva “seño” estará pendiente de tu felicidad más que de cualquier otra cosa.

Hoy tu curiosidad irá a más, en esta etapa aprenderás mil cosas, pero lo que a mí más me importa es que aprendas a ser tú. Que sepas decir si y que sepas decir no cuando proceda. Que sepas querer a los demás tal cual son y no busques diferencias. Que sientas inquietud por aprender poemas y canciones nuevas, que sumes amigos y experiencias, que restes importancia a los problemas, que multipliques el buen rollo y nunca dividas compañias.

Hoy es tu primer día, pero los que estamos nerviosos somos los demás, esperamos saber hacerlo de la mejor manera.

Reyes

La Gente Opina

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Todo el mundo tiene una opinion, pero me saca de mis casillas la gente que opina sin tener ni puta idea.

Gente que cree que tu trabajo y el precio que pones por él son una mera banalidad, a la que ellos pueden poner el precio que les venga en gana, con frases del tipo «es que si hay alguien que me lo hace por la mitad, tú también puedes hacerlo por la mitad». Como si tuviesen derecho a decirme cómo tengo que hacer mis cosas, pero bueno es lo que hay y la experiencia me dice siempre que cuanto más lejos mejor.

Gente que como buen español sabe de todo. Es como cuando vas a un concurso y pides tema para que te pregunten, pero estos y estas es que siempre tienen una opinión para todo y además no les veras calladitos. Muchas de las veces acaban dando vergüenza ajena por sus opiniones o desaires.

Gente que se cree que con su opinión puede convencernos de algo, con estos son con los que mas disfruto, estos que se les ve llegar, estos que lo único que quieren es venderte una moto, esos que luego cuando surge un problema desaparecen, esos que lo único que tienen luego son siempre un catalogo de excusas.

Gente de esta que son mero postureo, que todo el mundo a su alrededor sabe que lo unico que buscan es una palmadita en la espalda y que les digas lo buenos que son.

Como dice un buen amigo mio sentémonos a comer palomitas porque de lo que se trata es de disfrutar del espectáculo.

Caye

Hubo un tiempo

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Hubo un tiempo en que conocí a una ejecutiva de una gran empresa cosmética internacional. Habla 5 idiomas, se pasaba su vida laboral viajando por toda Europa y aprovechábamos su paso por la ciudad para escaparnos un rato a tomar un vino y que me pusiera al día de su ajetreada vida. Hoy su vida sigue siendo ajetreada porque esa dedicación 24/7 ha cambiado de objetivo, su familia numerosa ha pasado a ocupar sus días (y sus noches) y ahora nos vemos en el parque infantil cuando el resto de nuestras ocupaciones nos permite sacar una hora para que ellos se diviertan y nosotras nos pongamos al día.

Con todo esto he conseguido que mi amiga Mar Padrino saque un rato para escribir «un Bacalao» y este es el resultado. Seguro que más de un@ se reconoce en algún párrafo.

Reyes

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo en el que esta madre de familia numerosa que ahora va cargada de pañales, ropa para los «porsiacaso», juguetitos para las sobremesas y el inseparable stick de árnica… lucía vestidos de la talla 36, bolsos de firma y taconazos.

Lo sé, somos madres en desuso. Por diferentes motivos, muy pocas son las que hoy en día se dedican en cuerpo y alma a la ardua tarea de la maternidad exclusiva. Hacemos noches, días y festivos como cualquier otra madre, únicamente no desconectamos jamás del trabajo. Hay que estar siempre pendientes de preparar disfraces, excursiones y cumpleaños. Somos las responsables de recordar las citas de vacunas, preparar comidas y comprar vestuario. Artífices de la organización de las agendas de escuela, actividades lúdicas, médicos y un larguísimo etcétera.

Y todo esto sin licencia para cometer errores. ¿Que se nos ha olvidado el agua en la merienda? Culpa nuestra. ¿Que se nos pasa una cita con la pediatra? Culpa nuestra. ¿Que los niños están cenando más tarde de lo normal? Culpa nuestra.


Somos las madres invisibles que acudimos a festivales, reuniones del cole, charlas (principalmente de otras madres que hablan de cómo ser buenas madres). No se nos ve, pero no nos perdemos ni un evento por insignificante que parezca.
Somos las madres que nos sentimos inmensamente culpables por dejar a nuestros hijos un par de horas para ir a la esteticién, las que lloramos a escondidas cuando nuestros hijos se enfadan con nosotras por no dejarles ver la tele o prohibirles comer más chocolate y las que pecamos de rectitud para evitar por todo los medios los temidos «niños malcriados».
Somos las madres que dejamos atrás nuestra vida con nombre propio para ser mamá de Fulanito, Menganita y Sotanita.


Somos las madres que dedicamos nuestro 100% a este trabajo para el que nadie nos preparó y del que nos exigimos resultados altísimos.

¿Y por qué? Porque queremos tener a los niños más felices, y si leemos que la matronatacion es sana… ¡apuntados a natación!. ¿Que fomentar los vínculos con las tradiciones les aporta estabilidad? Inscritos a Hogueras, Semana Santa y fiestas de Moros y Cristianos.


¿Pero de qué me quejo, si hago lo que quiero y además por elección? Pues tal vez me queje de vicio porque de ser madre no se ha muerto nadie.
Hace poco, una amiga me hizo frenar en seco y plantearme que la lactancia es agotadora por lo que físicamente acarrea… ¿será verdad? Será que quizá por eso estoy sin tanta energía. O quizá será porque en nuestro trabajo da igual que sea lunes que domingo, porque aquí no hay vacaciones ni días de descanso?


Y cuando me dicen con ese tonillo : «Mujer, de qué te quejas? Si tú no trabajas!!» Pues no señor, no es cierto que no trabaje. Lo que no hago es cotizar, pero de trabajar, créame que no paro.

Mar

Bendita rutina

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Bendita rutina y bendita vuelta al cole, a la normalidad, al dia a dia, a la desprestigiada zona de confort.

Ya se que suena raro, pero en este momento de mi vida ya tengo bastantes cosas diferentes a las que enfrentarme como para pedirle novedades al nuevo curso. Necesito tranquilidad.

Necesito saber que todo está bien, que todo funciona como se espera, que los niños vuelven al cole, los mayores a sus trabajos y los más mayores a sus ansiados hobbies sin que nada altere su normalidad.

No pienses que no tengo propósitos para el nuevo curso, que si los tengo, pero no quiero que ocurra nada por lo que tenga que cambiar mis planes.

Nunca me gustó el verano, y este no iba a ser diferente. Hay quien dice que soy fría y calculadora, más cerebral que pasional (muy capricornio), y tal vez sea esa la razón por la que el invierno y yo nos llevamos tan bien.

Soy pragmática de nacimiento y me gusta saber que si tengo frío, me abrigo y lo soluciono, cosa que con el calor no puedo hacer. Me gusta que los problemas tengan soluciones, que las piezas del puzzle encajen, y que las cosas funcionen solas sin tener que intervenir. En definitiva y como diría Hannibal Smith, «me gusta que los planes salgan bien».

Estoy en ese momento en el que necesito la seguridad de mi zona de confort, el abrazo de los míos tras el reencuentro postvacaciones, la puesta en común de los veranos y los viajes de cada uno. Necesito saber que están todos cerca, que con un golpe de teléfono podemos estar en el bar de enfrente tomando una cerveza y no a kilómetros de distancia.

Necesito saber que estás ahí, para leerme, para desahogarme, para compartir rutinas, planes y conversaciones. Necesito que vuelvan los Bacalaos, sentirlos cerca y leerlos para soñar con ellos todos los días, pero por encima de todas las cosas, necesito que vuelva a mi vida la rutina, porque la rutina solo me trae cosas buenas, y la mejor de todas es… que de vez en cuando se puede escapar de ella.

Reyes

Cosas del Verano

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Llegó el verano y es época de respirar hondo muy hondo.

El verano lo cambia todo, las rutinas, los horarios, las comidas, las cervecitas, las quedadas…

Mi verano empieza por acabar, por acabar todo lo que tengo pendiente antes de vacaciones, sinceramente no soy de esos que se va y se deja las cosas para empezar después de vacaciones.

Yo tengo un plan, lo tengo todo cuidadosamente planeado. Todo tiene su fecha y su día. Incluso ese que sé que me va a llamar para fastidiarme las vacaciones, amigo mío igual que tú te vas a descansar por vacaciones, el resto de personas humanas también nos gusta descansar, así que no me llames durante el mes de julio para hacer cosas que deberías estar haciendo desde febrero.

Y pensareis que aburrido lo tiene todo planeado y pensado, pues si, porque al final se lo que pasará, que llegara alguien y me liará con una cervecita, con una cenita, con un ¿Y si quedamos todo juntos?, con un habrá que ir a celebrarlo después del examen, que si los nenes juegan en Valencia, pues ya si eso no vamos el fin de semana y lo que surja. Si en esto también soy un experto en las excusas veraniegas para quedar y pasarlo bien, que uno es muy facilón y los días de verano pasan volando.

Así que ya si eso nos vemos en Septiembre.

¡Feliz Verano!

Caye

Coco is back!!

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He vuelto a caer en la trampa pero esta vez he entendido perfectamente el mensaje. Hay amistades que las debes coger con pinzas. Esas que llegan por sorpresa y que, por sorpresa, se van o…prefieres que se vayan por donde vinieron.
Cada cierto tiempo me gusta hacer balance de todo lo que he aprendido, lo que me llevo conmigo y lo que no quiero volver a repetir. De vivencias que siempre te dejan pensando en la nueva hoja de ruta que te marcarás hasta nuevo recuento. Y, cuando compruebo los efectos, a veces me siento tentada a borrarme del mapa y escapar. Al fin y al cabo no hay que tener miedo a pasar tiempo sola. Lo peor que puede pasarme es que me aburra…aunque, conociéndome, lo dudo. (Pase lo que pase siempre me tengo a mi misma y eso consuela mucho).
Cuando me enfrento a lo desconocido, contrariamente a lo que aconsejan much@s, lo doy todo. Creo que el ser humano, por norma, tiende a querer definir las cosas enseguida o se guían por lo que otros le dicen. ¡ERROR!
Sí que es verdad que si haces como yo, tirarte al vacío sin paracaídas, el tortazo que te pegas puede ser descomunal. Pero…no tengo remedio. No quiero perder la curiosidad. Me gusta vivir a corazón abierto y lo que tenga que venir, vendrá. Y vendrán personas que te quieran generosamente (a veces la realidad supera la ficción) y personas con las que no te sentirás cómoda a pesar de los esfuerzos titánicos que hagas por mantener una convivencia, digamos, pacífica. Todo suma y de todo aprendes. Hay gente de la que da gusto rodearse y, hasta la fecha, creo que esa es la única forma que hay de encontrar lo que buscas. Sin más mentiras.
No todo vale. Y no nodo vale ni todo lo acepto a estas alturas porque me he pasado más de la mitad de mi vida intentando quedar bien con todo quisqui. Pasaba horas enteras sin dormir buscando la mejor reacción posible a ese tipo de relaciones, preguntándome una y mil veces qué ha podido pasar, repasando la jugada para ver qué hice mal y al final acabando cabreada conmigo misma por lo tonta que he sido una vez más. ¿Pá qué? ¡Pá ná! La cabra siempre tira al monte. SIEMPRE. Y mientras te esfuerzas una y otra vez en agradar a diestro y siniestro lo único que pasa es que “recibes” a diestro y siniestro. Tú siempre “abierta al público” y el público…tiene “sus horarios”.
Creo que he caído en la cuenta, ooooooooooootra vez, que hay determinadas cosas (y personas) en la vida que no me interesan lo más mínimo volver a experimentar (ni a tratar) y que, la verdad, no las necesito. Aunque últimamente tampoco me he presionado mucho por hacerme la colega de este tipo de seres chupópteros lo cierto es que el blindaje que normalmente llevo puesto para este tipo de insectos no debe estar en condiciones y alguno se ha debido colar por las rendijas.
Ahora estoy intentando aplicarme eso de que lo que debo tener es la libertad necesaria como para no volver a sentirme mal por no darle bola a alguien que no te entra por los ojos. O analizar más lo que me rodea para evitar que me hagan daño. Porque así es como me pierden. Con esa falta de autenticidad que, debo confesar, me mata.
Afortunadamente para los afectad@s por esta decisión mía, ninguna de esas experiencias han sido lo suficientemente graves como para no convertirlas en una anécdota más y ejercitar la hipocresía cada vez que sea necesaria…Coco is back!!

P.D.: Espero, de verdad de la buena, que el año que viene por estas fechas el post de turno respire más feliz.

Coco.

Por qué de la foto: 26 de junio de 2019. Vuelta de vacaciones. Día de balance, minuto y resultado que comparto con vosotros.

Fogueres que pasan página

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Anoche prendieron nuestras Fogueres, y con ellas muchas historias que dejamos atrás. Hoy, nuestro Bacalao invitado más prolífico, Fran Martinez, nos regala un relato corto que podría estar basado en hechos reales, o no.

Reyes

Fogueres que pasan página

“… pero eternos en el recuerdo. Fin.- ¿Desfilas? – apareció, de repente, en la pantalla bloqueada de mi móvil, mientras el dispositivo emitía un timbre, diferente al común y muy significativo, que hacía mucho tiempo que no oía sonar y que retumbó en todo el sigiloso vagón.- No lo sé aún – tecleé, tras los forzados minutos de espera para no demostrar que me había hecho excesiva ilusión el mensaje.

Volví la vista a mi tablet para asegurarme de que ese era el final que quería para mi libro. Llevaba meses atascado con el capítulo final. No era buena época para terminarlo. Si no encontraba un hilo para mi realidad, dudosamente lo encontraría para una ficción; pero necesitaba darle un final, demostrarme que era capaz, que podía dar carpetazo aquel capítulo. Y lo había conseguido. No me iba a llevar a la fama, pero por fin, había un punto y final.- ¿Qué día salís? – insistió la pantalla de retina, esta vez menos sorprendentemente. – 22 – respondí, reduciendo al mínimo los caracteres para generar mayor indiferencia.- Intentaré bajar a verte – apareció casi al momento.

“Intentaré”, la palabra más elegante para no confirmar nada. Me moría por verla, pero no pensaba darle el gusto de demostrárselo. Ya había hecho el imbécil demasiadas veces. Me limité a releer aquel “eternos en el recuerdo” y me convencí de que el capítulo estaba bien cerrado.

Llegó el día 22, y con más sueño que ánimo me conseguí poner mi traje de saragüells para ir a la ofrenda. Hacia tiempo que no desfilaba con mi familia, desde que me fui a vivir fuera. Hará cuatro Fogueres. No, cinco. Me hacía ilusión en realidad, pero hasta que la cafeína no hiciera efecto en mí creo que no lo exteriorizaría. 

Enfilé Alfonso el Sabio con una gran sonrisa. Alguna lagrimilla amenazó con salir cuando vi que las de mi madre ya habían cumplido su propósito al cogerse de mi brazo con su ramo. Por mi cabeza rondaba aquel mensaje del tren. La idea de que bajara expresamente a verme desfilar me ponía nervioso. ¿Tendría tantas ganas de verme como yo a ella? Habían pasado muchos años, o habían pasado muy despacio, y yo estaba dispuesto a recuperar cada segundo si ella quería.

Llegamos a la altura donde ella solía ponerse con su familia. Mi madre empezó entonces a hablarme de la foguera del Mercado, con un tono algo forzado, como intentando atraer mi atención. En un giro de cabeza la vi, de pie entre las sillas. Sentí que una mano se cerraba fuerte sobre mi brazo. Allí estaba, había bajado, no iba solo a “intentarlo”. Seguía igual de guapa, esa sonrisa enorme, su pelo suelto y ligeramente despeinado que le sentaba tan bien y esos ojos rasgados que desparecían cada vez que sonreía. Pero algo no seguía igual. Debajo de su pecho algo muy evidente ensanchaba la tela de su vestido rayado, mientras dos manos entrelazadas que venían de la fila de detrás parecían sujetarlo para que no cayera del peso.- ¡¡Hola!! – me gritó agitando su mano casi como una niña, y con cara de “te dije que vendría”.

Quise responderle, o eso creo, pero no acerté más que a apretar mis labios con la sonrisa más falsa y difusa que he lanzado nunca. Seguimos avanzando. Las lágrimas volvieron a desfilar por el rostro de mi madre. Y en mi cabeza solo retumbaban cuatro palabras: eternos en el recuerdo. Efectivamente, el capítulo se había cerrado.”

Fran

Imagen de Reme Fotógrafas.

Senyor pirotècnic…espere que voy!

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Debo confesar que de las Hogueras de San Juan lo he vivido casi todo. Desde la emoción por las ofrendas, cremás, barracas, bañás, correfocs, mascletás, noches de fuegos, pasando por la coca amb tonyna, les bacores y la frase mágica “Senyor pirotècnic!”. En resumen, no he sido festera oficial pero sí oficiosa. Y después de tanto años practicando “este deporte” puedo decir que he encontrado un espacio en el que, aunque pueda parecer lo contrario, me relajo.
Es de mis épocas favoritas del año. Esa en la que me siento más yo. Y, aunque no todo vale, me libero de esa gente que no me aporta (fuera presión y postureo) disfrutando de lo que me da la gana y haciéndolo sin esperar ningún tipo de aprobación, sólo pensando que es…“el sitio de mi recreo”. A estas alturas de la fiesta, he vivido y aprendido lo suficiente como para saber qué es lo que quiero y qué no.Y es que, por mucho que lo intente, al final son esos momentos los que me llevo pa mi pa siempre. ¿Preocuparme por lo que pasó? ¿Preocuparme por quien me decepcionó? ¡Hace mucho que le perdí el miedo a todo eso!
Las Hogueras son un estado de ánimo en el que me concedo el lujo de liberarme, de no hacer lo que no me apetece.Ya nadie va a venir a decirme qué está bien y qué está mal. ¡Faltaría más! Sólo yo y mi experiencia tienen licencia para reñirme, porque, como decía mi tía Pili “hija, cuanto más vieja, más historietas y tú…más auténtica”. Así que, gracias a los sabios consejos de mi tía, sé que un año más me esperan momentos mucho mejores que aquéllos que dejé atrás. Soy disfrutona. Y, precisamente por eso, una es feliz mucho más con las sorpresas que se esconden detrás de cada esquina.
Conclusión: nadie debería tomarse a sí mismo demasiado en serio. La vida está para no perderse ni un sólo plan…

Senyor pirotècnic, espere que voy!

P.D.: ¿Sabéis qué? Que, al fin y al cabo, lo que de verdad me importa es que cuando vea mi reflejo en un cristal…me guste lo que veo. (Otra lección de la tía Pili y la verdad, relaja muchísimo saber esto).

 

Coco.

La fotografía lo dice todo.

Me siento privilegiado, ¿¿¿ y tú, bacalao???

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A veces tiene que venir alguien a decirte que te pares a pensar en la suerte que tienes, y la suerte la tuve yo cuando conocí a Nacho. Es Bacalao por convicción desde el primer momento, experto en selfies, apasionado de su trabajo, de su ciudad y de les Fogueres y un profesional del turismo idiomático como la copa de un pino. Ha conseguido llevar les Fogueres a la Universidad y a japoneses y americanos a la primera fila de una mascletà. No se hasta donde va a llegar este hombre, pero lo que se propone lo consigue y para nosotros, que nos tenga en cuenta  en las actividades que organiza es un auténtico privilegio (y tenerlo como amigo más).

Reyes

Me siento privilegiado, ¿¿¿ y tú, bacalao???

La palabra “privilegio”(Del lat. Privilegium) tiene 2 acepciones según la RAE:

  1. m. Exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia.
  2. m. Documento en que consta la concesión de un privilegio.

Y algunos somos unos privilegiados en muchos de las acepciones que especifica la RAE, pero, lamentablemente, no nos damos cuenta porque el ritmo diario nos impide parar y apreciar lo que tenemos y lo que nos rodea. Salud, Familia, Trabajo y Amigos.

Pero, ¿te has parado a pensar lo privilegiado que eres? Debería ser obligatorio hacer un ejercicio diario para darse cuenta de esas obligaciones y ventajas exclusivas de los que uno goza. Y repetírselo una y otra vez, a uno mismo y la gente de tu entorno. Y por muchas razones.

Existen muchos tipos de privilegios según la RAE: convencionales, favorables, locales, odiosos, personales, reales, remuneratorios, y rodados…

Pero hay otra clase de privilegios que uno se concede o que por circunstancias de la vida te son concedidos. Yo soy el “único alicantino de mi familia materna/ paterna. Y ser de la terreta, “borracho y fino” y de la “millor terra del món” es un honor y un gran privilegio. Estudié en la Universidad de Alicante, que este año cumple 40 años, un campus que he visto crecer desde que empecé a estudiar allá por el 94, envidia de muchos campus en todo el mundo, y al que acuden cada año alrededor de 3500 estudiantes de más de 53 nacionalidades distintas y que está presente en los 5 continentes. Menudo privilegio.

Y trabajo allí con ellos desde hace 19 años. Y me siento muy privilegiado por ello.

Estar siempre rodeado de “jóvenes” estudiantes extranjeros (por aquello de que la media de edad es de 21) te concede ese privilegio de sentirse joven. Privilegiado, junto con mucha gente que lo hacemos posible, que su experiencia supere sus expectativas iniciales, por poder enseñarles nuestro español, el castillo, y su cara del moro, transmitirles lo rica que es nuestra gastronomía, el mercado central y los salazones de Vicente Leal, las croquetas de Gema Penalva, y la diferencia entre una Paella y un “arrocito” de los nuestros, por nuestro sol en diciembre, por la cervecita y el aperitivo al solecito, por esa luz que nos acompaña a diario, por nuestro caloret y por no tener que sacar la chaqueta hasta noviembre, por nuestra hospitalidad para con los de fuera, por nuestra cultura y por nuestras Fogueres, las cuales, creo, hemos conseguido que conozcan de verdad gracias a verdaderas protagonistas de ellas, de mujeres y gente de la fiesta y que las vivan en primera persona con muchas actividades, inundando de mantillas el campus, celebrando incluso una mascletà, plantà y cremà en la torre de control de la UA. Viva #FogueresUA … Menudo privilegio

Esos estudiantes recorren miles y miles de kilómetros (siendo incluso la primera vez que salen de su propia ciudad/provincia o estado) para tener una experiencia, que a priori es académica, pero acaba siendo vital. Porque después de vivir aquí un periodo que va desde un mes a 1 año, muchos no se quieren ir, y son alicantinos para toda la vida; porque Alicante, siempre estará en su mente y en su corazón. Y ellos, esos turistas idiomáticos, ( queremos más y más) , los de fuera, a veces nos recuerdan, con un gesto, con una expresión, un post en Instagram o con un mensaje de whatsapp, lo privilegiados que somos por vivir en un sitio tan bonito e increíble, por la Universidad que tenemos referente a nivel internacional y por lo bonita y divertida que puede ser la vida si uno intenta recordar a diario lo privilegiado que es e intenta transmitirlo.

#Ilovemyjob

Nacho

 

La foto es de nuestra amiga Ana Cortés Velez de Reme Fotógrafas.

Las cosas salen bien

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Sigo con mi afán de confiar en los que me rodean.

Y el resultado es que todo sale rodado, atrás quedo el momento en el que incluso sentía celos por compartir y por confiar algo en alguien.

Hoy sí que puedo decir que me rodeo de las mejores, yo no sé de todo pero sí que conozco a gente con la que trabajo habitualmente que sí que son unos pedazos de profesionales en lo que hacen.

Desde un primer momento estas personas mostraron interés por lo que les contaba y nunca han sido interesadas. Han estado centradas en el proyecto más que en ellas mismas, no critican ni juzgan. Sienten infinita curiosidad por lo que hacen y por lo que les comentas. Están atentas a lo que surja aportando desde el sumar a todo, en definitiva a mí me hacen sentir bien, sé que quieren lo mejor y se alegraran de lo que consigamos, pero lo más importante estarán también cuando algo no salga bien.

Por todo esto me hacen confiar y lo mejor de todo es que sé que todos ellos y ellas también confían en mí.

No sé cuál será el próximo proyecto, pero lo que sí que se es en quien confío porque me hacen feliz.

G R A C I A S

Caye

Eso o…que me toque la lotería.

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¿Sabes qué hay mejor que una siesta en la hamaca? Una reunión familiar de más de cincuenta. Una quedada de esas que te curan de todo y en las que se mezclan generaciones, atardeceres rojos,recuerdos, risas, proyectos… Resumiendo ¡pasándolo bomba!
Y, aunque soy urbana hasta la médula, algún día me gustaría tener un refugio con espacio suficiente para poder reunir a esa gente a la que tanto quiero, hacer unas brasas, comer unas migas y disfrutar de sobremesas infinitas. Un casita de esas que me haga sentir que siempre tendré un lugar al que volver y que dé para todos y para todo: para ver cómo Nadal triunfa otra vez más, para oír a Rosalía, para tocar la guitarra o para ver fotos antiguas y llorar como magdalenas pensando en los momentos que se fueron. Días de esos en los que no haces nada y lo sientes todo. Días de esos en los que es obligado respirar profundamente y acordarte de lo que de verdad importa,de esas cosas que no cuestan nada y te hacen sentir mejor que nunca.
Y, en medio de todo esto, lo que más me apetece del mundo mundial es darme cuenta de que el amor no tiene nada que ver con verte cada día. Es entonces cuando querría detener el tiempo viendo el paso de los años a cámara lenta y en un lugar donde, aunque nada cambie, aún quedan muchas raciones de risas. Siento que mi vida tiene menos horas que las del resto y llevo fantaseando con eso desde que nací, convencida de que si las decisiones que tomamos fueran acompañadas de momentos así entonces todo…sería perfecto.
Supongo que tener ese rinconcito se trata únicamente de una cuestión de tiempo porque cuando crees en lo que dices, y en lo que haces, las fantasías se cumplen.
Eso o…que me toque la lotería.

P.D.: No sé. No me hagáis caso…¿o sí? (será que estoy muy nostálgica últimamente).

 

Coco.

Este rinconcito cubano del primo Jesús en Eurovillas es el único culpable del post de hoy.

¡Que se sepa!

De toda la vida

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De toda la vida, así son algunos amigos, de toda la vida.

Que seguramente no los conoces desde que naciste, o si, pero han pasado a formar parte de ese grupo de personas de las que no sabes explicar cómo o cuando os conocisteis.

Hace poco le pasó a una amiga. Llevábamos mil años sin vernos y de repente aparecí en una conversación y ella hizo ver que me conocía y entonces alguien le preguntó, pero tú ¿De que conoces a Reyes? y ella convencida soltó un «¡De toda la vida!». A los pocos días coincidimos, me lo contó y empezamos a mirar atrás, a hacer un recuento de anécdotas y momentos vividos y es verdad que parece que toda la vida haya estado a mi lado, y lo mejor es que ahí sigue estando, aunque haga mil que no nos vemos, pero eso no es importante, lo importante es el vínculo.

Mi ciudad es una ciudad pequeña, lo justo como para no conocer a todo el mundo, pero aquí cumplir lo de los seis grados de separación es mucho más fácil, como mucho en tres, estamos todos relacionados. Y entonces te das cuenta de que tienes amigos que tienen otros amigos que tu conoces de otra cosa, o que trabajan juntos o incluso que son familia, y entonces flipas! ¿Como? Que tu hermano es fulanito? Madre mía! ¿Que tu sobrino es menganito? La mare que va!

Al final resulta que en vez de una ciudad se trata de un patio de vecinos, que nos conocemos todos y que no nos hacen falta las redes sociales para que sepan de nuestra vida o para enterarnos de la de los demás. Aunque no queramos.

Por suerte, siempre queda alguien a quien conocer, pero seguro que cuando esa persona nueva llega a tu vida, es capaz de establecer conexiones que vayan más allá y de cerrar el círculo.

Reyes

 

 

 

Gracias

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Esta semana ha sido la palabra que más he oído a mí alrededor.

Algo estará pasando cuando ya no oigo muchas quejas y lo que más escucho son unas gracias sinceras.

Reconozco que siempre he sido agradecido, y también he utilizado la palabra de una manera sarcástica para ver si despertaba algo en la persona que tengo enfrente.

Pero lo que sí que me he dado cuenta durante esta semana es la cantidad de gente que me ha agradecido algo. No es que haya hecho nada especial, pero llevo unas semanas que mi cabeza no para, mi teléfono se me queda sin batería, mis notas de organización, mis reuniones, mi falta de tiempo….

Probablemente será porque he dejado de un lado a todas esas personas que van de pobrecitos de mí, en plan victima total y ahora solo veo personas agradecidas y con actitud positiva.

Ser educado y decir gracias no es lo mismo que ser agradecido. La gratitud es más bien un sentimiento y una actitud más positiva ante la vida.

Gracias a todos y todas los que me han transmitido un sincero gracias durante los últimos días ya que me habéis hecho sentir especial.

«Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás.»

Lo que cuenta

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¿”Dar la talla”? ¿Estar a la altura? ¿Que me tomen por “rubia”? ¿Ser “la salsa de todos los guisos”? ¿Hacer el bufón? ¿Una mosquita muerta? ¿Crítica que algo queda? ¿Odiar los lunes? ¿Que me mientan aunque lo sepa? ¿Dejar que «mis amigos» se rían de mi sólo por pasar el rato? ¿Quejarme día sí y día también? ¿Hablar todo el día de sexo…?
¡¿EN SERIO?!
La verdad es que la sensación que tengo cuando haces listas así es que hay una serie de cosas que nos hacen un poquito más felices pero que pocas veces las contamos. Parece que, con perdón, nos gusta regodearnos en nuestra mierda y cuanto más…mejor. Quiero creer que, en el mejor de los casos, es masoquismo puro (por ser un poco más fina).
Yo soy feliz con poca cosa, aunque sea sólo un segundo, porque al final lo que cuenta es buscar en este mundo los pequeños placeres inesperados que te rodean, esos que a veces se nos olvidan y que no cuesta nada tener en cuenta.
A esa gente quiero decirles que ¡estoy hasta los h…! Que estoy en ese momento de mi vida que a los que no suman los quiero bien lejos y que la vida es la cada uno creamos. ¡Que si nadie te quiere, quiérete tú!
A ver, infelices de pacotilla: la vida es más sencilla de lo que nos creemos y éstas son…mis maneras de simplificarla.
Al sol. Con que la tostada no caiga por el lado de la mantequilla. Aprendiendo cada día. El buen trato. Encontrando aparcamiento a la primera. De shopping. Con el chocolate negro. Leyendo. Cuando pillo la cola más rápida en el súper. Descalza. Pasando el día entero con mi gente. Con la tortilla de patatas de Santi. Pintando. Mi perfume. Con sábanas recién puestas. Cuando me veo guapa. Soplando  velas. Mi vinito de los miércoles. Remando. Oyendo la risa de un bebé. En el cine. Con mi playlist favorita. Planeando escapadas. Diciendo NO a lo que no me aporta. Sesteando. Probando sitios nuevos.Tirando cosas que no sirven para nada. Diciendo TE QUIERO a la gente que quiero. Viendo a mis hijos crecer. Sin obligaciones. Comiendo cerezas. Ayudando a los demás. Leyendo los mensajes de buenos días. Tirada en el sofá. Las gymkanas familiares. Abriendo regalos. Sabiendo que he hecho lo correcto. Con la puesta de sol desde el Mar Menor. Cuando me duelen los huesos de tanto reír. En el karaoke. Dejando la vergüenza en casa. Diciendo cosas bonitas. Montando puzzles. Oyendo a Ketama. El olor a jazmín. Contando buenas noticias. Que me masajeen.
¿Veis?
No existe UNA felicidad. Hay tantas como personas poblamos este mundo, porque, al fin y al cabo, la felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante y que al final siempre depende de uno estar bien.
A medida que iba escribiendo me he dado cuenta de otras cosas que me hacen feliz y que no he metido en la lista.
Pero bueno. Están ahí.
Coco.
Fuentes de la fotografía :Pinterest.

Where is the limit?

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Where is the limit? o ¿Dónde está el límite?, esa pregunta me hago mucho en los últimos días.

Y la respuesta siempre: «You are the only limit» pero esto tiene doble interpretación, ¿Tú eres el que te limitas o los limites los pones tú?.

¿Pero de qué limites estamos hablando? ¿ De los de la confianza? Esos los pongo yo por un lado, pero por el otro…

Yo puedo confiar en alguien, pero ¿quien me asegura que es recíproco? Si, ya lo se, «Confianza ciega», como la Justicia, muy bien representada con la venda en los ojos, y así estamos más de uno.

Luego llega el día en que te quitas (o te quitan) esa venda y entonces lo ves todo con claridad. ¡Has estado haciendo el primo! Tú que te mueves por impulsos y llevas no se cuanto tiempo controlándolos, tratando de ser políticamente correcto, haciendo las cosas bien, no hablando para no ofender, utilizando lo poco que tienes de espíritu conciliador, tratando de hacer equipo y no mostrando preferencias y de repente ¡ZAS!, llega la luz en un destello y lo ves todo con claridad. ¡Señores, se acabo! Voy a dejarme de buenismos, de sonrisas que me cuestan, de forzar conversaciones en un grupo de wassap en el que no se obtiene respuesta alguna…

Reconozco que tengo fama de fría y calculadora y a veces lo soy, pero con determinados temas se ve que bajo la guardia más de lo que debería, hasta hoy, claro!

Hoy es el día en que voy a hacer lo que me da la gana, no por nada sino porque me he dado cuenta de que los demás ya lo hacen. Está claro que a los amigos los eliges tú, y que la relación personal la tienes con quien tú quieres, así que… se acabó compartir mi vida con quien no me interesa. He empezado la limpieza de grupos de wassap, y luego seguiré por facebook. A veces viene muy bien vaciar la mochila y dejar los pesos por el camino. Lo que no aporta, molesta.

Menos mal que veces ocurre que tienes suerte y das con personas que aunque pase el tiempo no van a traicionar tu confianza nunca, y guardarán tus secretos para siempre, seguramente porque los han olvidado, pero ese es otro tema.

Si tienes que confiar en alguien, confía en ti y en tu instinto, a los demás ponlos antes en cuarentena.

Reyes

¡MUY TONTORRONA!

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Nada como ir a un concierto de Hombres G y Danza Invisible para darte cuenta que, aunque digan que hay cosas que solo pasan una vez, los años 80 nacieron para ser recordados. Sin embargo el mundo ha cambiado como si hubiera pasado un siglo. ¡La vida corre a la velocidad de la luz!
Ahora con más de 50 añazos el rollo ochentero, todo ese tema, me pone tontorrona. ¡Muy tontorrona!
Y eso que en los 80 no era oro todo lo que relucía. Pasaban muchas cosas. Eso sí. Y a diario. ¡A toda velocidad! Recuerdo momentos muy especiales, sobre todo porque entonces había vida más allá del fútbol. El Dúo Dinámico se separó. Murió John Lennon. La época dorada de la laca. Los primeros videojuegos. La voz de Copini. Fueron años revolucionarios y…mágicos.
Dicen que casi todas las décadas vuelven y os puedo decir que, por lo menos para mí, en todo lo que llevamos de siglo XXI el revival ochentero aún no se ha ido. Porque, aunque no es verdad que todos los tiempos pasados fueran mejores, lo cierto es que los 80 nunca han llegado a desaparecer.
Por aquél entonces las cosas no eran de ya para ya y eso de llamar “al fijo” o esperar carta forma parte de mi vida. Una vida en la que todo parecía más sencillo. Casi me atrevo a decir que soy de la última generación que jugaba en la calle. Esas vivencias ya no tienen vuelta atrás, como nuestra juventud, pero yo sigo con (casi) las mismas ganas. Para mí aquella época fue un auténtico caos. Un cambio de guion. Me pilló adolescente total. Desde entonces llevo grabado en la piel que después de una gran fiesta toca…resaca.
No sé si los 80 han sido, son o serán los mejores del siglo XX, pero el tiempo ha jugado en favor de nosotros. Reconozco que algunas fotos de entonces me producen escalofríos. ¡Esa estridencia! Recuerdo mi imagen, como si fuera ayer, oyendo la música en cassette y con los cascos del walkman que me habían regalado por la comunión mientras me ponía las hombreras. Casi ni me las quitaba para dormir. Y repitiendo a los colegas eso de “rebobina la cinta”, “se acabó el carrete” o “ha salido ya el último LP de Radio Futura”. Echo de menos mi pasión desmedida por oír rock en mi idioma, por la provocación de esos peinados imposibles y por la moda hortera.
Es difícil seguir siendo fan ochentera cuando pasas de los 50 y ya no tienes cuerpo para bailar. Hemos cambiado, eso es innegable, pero no mucho. La sombra de los ochenta es alargada y nadie de los que vivimos esos años nos hemos olvidado de las letras de algunas canciones míticas. Ahora, taitantos años después, soy madre y le estoy pasando a mi prole el relevo ochentero. Les pongo las canciones de entonces y… ¡se las saben mejor que yo!

Tengo un ataque de nostalgia por los 80 y no es que no pueda resistirme… ¡es que no quiero!

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

Acoso sexual en redes

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Hoy escribe una amiga Bacalao, María Más. Es Psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja, tiene una profesión muy interesante y enriquecedora porque ayuda a las personas que quieren salir de su ‘zona de confort’ sexual, disfrutar más del autoerotismo, iniciarse en alguna práctica desconocida, comprender su sexualidad, mejorar su excitación y/o deseo, crecer eróticamente, etc. Pero por desgracia, ser mujer y dedicarte a esto supone sufrir en sus propias carnes las consecuencias de la falta de educación afectivo sexual que han tenido y tienen determinadas personas y que provocan situaciones desagradables de las que no se puede deshacer. Hoy, Te conozco Bacalao se hace eco de sus reivindicaciones, pero es ella misma quien nos lo cuenta, nosotros la apoyamos y le deseamos que la pesadilla acabe pronto.

Reyes

Acoso sexual en redes

Hace aproximadamente un mes alzaba la voz de forma contundente contra un tema que ya me tiene cansada.

El detonante fue un mensaje fuera de lugar en mi red social profesional.

Utilicé el altavoz que desde Somos Peculiares tenemos para denunciar algo que, por desgracia, nos afecta de forma directa a LAS profesionales de mi sector: EL ACOSO SEXUAL EN REDES.

Soy psicóloga y sexóloga y tengo diferentes redes sociales que empleo para darme a conocer y para divulgar información positiva y veraz sobre sexualidad, relaciones y psicología. Además, intento generar un contenido diverso y adaptado a todos los públicos.

Por tanto, estos perfiles son únicamente de uso profesional.

En ocasiones, siempre y cuando me escriban de forma educada y respetuosa, puedo resolver alguna duda puntual sobre un tema en concreto.

Lo que no hago bajo ningún concepto es trabajar de forma gratuita. Es decir, cuando se me exponen casos completos, con tesituras muy concretas y contextos específicos NO HAGO TERAPIA GRATUITA mediante mensaje directo o privado.

¡Ding ding ding! No soy una ONG, aunque los emprendedores casi lo parezcamos.

Este trabajo tiene un precio, ya que conlleva: formación, análisis, horas de trabajo, entrevista, búsqueda de información, etc.

Eso, en primer lugar.

Lo que, en segundo lugar, tampoco hago en mis redes es EVALUAR VUESTROS MIEMBROS VIRILES.

¡NOTICIAS FRESCAS! No soy uróloga.

Sí, señores. Recibo cada semana algún mensaje fuera de tono, alguna foto de genitales masculinos, preguntas soeces y fuera de lugar, y proposiciones indecentes, irrespetuosas y NO DESEADAS.

Y me quejo, sí. Lo hago porque no soy la única, porque muchas otras compañeras reciben el mismo acoso – o más – por el simple hecho de ser MUJERES y hablar de SEXUALIDAD en sus redes sociales profesionales. Y pensaréis: “los hombres sexólogos también reciben acoso”.
ATENCIÓN SPOILER: NO.

Tras una exhaustiva investigación (es decir, preguntando a compañeros sexólogos) concluyo con firmeza que NO, no reciben acoso en redes sociales. A penas de forma residual un compañero. En el caso de los hombres, es la excepción y no la norma.

Decidme, ¿acaso creéis que no es provocado por la sociedad machista en la que nos hemos criado y vivimos? ¿Por qué algunos hombres se creen con el derecho de enviarme sus penes en una foto? ¿Por qué creen que mandarme un vídeo masturbándose viendo algún vídeo de mi perfil de instagram es apropiado? ¿Qué demonios pretenden al contarme que su pene mide 15 centímetros?

No deseo esas fotos, vídeos o cuestiones. Tampoco deseo que me llamen y se masturben escuchando mi voz, mientras me preguntan si soy una línea caliente 24h.

Deseo poder hacer uso de mis redes sin que me acosen, y sin recibir una interacción sexual que por supuesto no deseo ni he solicitado.

En serio, señores, necesitamos mucha (muy mucha) educación sexual para que comprendamos que enviar a una mujer frases, fotografías o vídeos sexuales explícitos es enfermizo e inapropiado.

De esto, y de la raíz de este problema, hablo este viernes en “Sex On Air Radio”, de Artegalia Radio.

María

 

Los Stark

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Como nos gusta ser únicos y rebeldes e ir diciendo que eres de los raros que no ves Juego de Tronos, que para ti los sopranos es un bodrio, que las series de drogas tipo Breaking Bad no son lo tuyo, o que cuando alguien te hablas de Lost no tienes ni puta idea de lo que está diciendo.

Yo también he renegado y criticado series como Prision Break o The Walking Dead, no puedo con ellas, ni con Vikingos, joder no me engancha no paso del episodio 3, necesito buscarme otra serie y ponerle los cuernos ya que no van conmigo.

Todos los que hemos visto GOT estamos en nuestro derecho de proclamar a los siete o seis reinos nuestra opinión, pero las expectativas y twitter siempre nos van a defraudar.

Yo también me he creado mis expectativas con Daenerys, con Cersei, con Jaime, con Tyrion, con Brienne, con Samwell, con Gusano Gris y con el resto de personajes de la serie, vivos o muertos, he disfrutado con las historias que nos han contado y puedo prometer que a más de una le hubiese deseado una muerte aún más violenta.

Viendo el final de la serie me di cuenta que más que juego de Tronos debería llamarse la Famila Stark ya que son Arya, Sansa, Jon Nieve y Bran sobre los que ha girado toda la serie y los grandes vencedores más allá de buscar quien será rey de los siete reinos, ellos se lo reparten todo lo conocido y lo que queda por descubrir.

Hay un problema y es que detrás de todo esto no es si nos ha gustado o no el final, lo que ocurre es que a ninguno nos ha gustado que haya llegado el final.

Caye

LA RESISTENCIA

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Está en nuestras conversaciones, se cuela en nuestras vidas…es la serie del momento. La serie de la que todo el mundo habla. No estás a salvo ni cuando trabajas. Y si de algo hay que cotillear con los amigos…¡ahí está ella!
Francamente, es difícil estar totalmente a salvo de Juego de Tronos (en adelante GoT), sobre todo cuando hay tanta gente dando la brasa con el tema. Filtros y bloqueos en todas partes si no quieres sentirte bombardeado por una serie que a ti…ni fú ni fá.
Si no la has visto te vas a sentir una auténtica marciana. Lo confieso. Su emisión me pilló totalmente desprevenida. Sé quién es la del pelo blanco y poco más. No me interesa nada de lo que pase ahí.
Hay chistes que sólo entenderán los seguidores de la saga. Yo no, por ejemplo. No tengo ni idea de qué me hablan cuando me hablan de ella. Incapaz de seguirla y sobre todo incapaz de entender su fanatismo. No me interesa lo más mínimo.
Si te lo puedes permitir, échale un par y evita cualquier contacto. Yo he sido incapaz. Aún así me siento feliz siendo parte de “la resistencia” porque, afortunadamente, no estoy sola.
Cada vez que oigo algo relacionado con ella, a parte de sentir un cierto rechazo, pienso ¿no tuvimos bastante con el Señor de los Anillos que ahora nos toca tragarnos ración doble de zombis y dragones?
Me da un poco de pereza la historia. Al parecer, todo nace de una saga literaria con personajes que son como la vida misma. Habla de un mundo donde casi todo es posible. (Efectivamente, como la vida misma). “Difícil resistirte”, te dice el de al lado orgulloso de poder explicarte esos momentos únicos que jamás podrá volver a disfrutar de la misma manera. E insiste, una y otra vez, de los buenos ratos que pasó viendo la serie y de todo lo le que hizo volar a su imaginación.
Según parece GoT es inesperada y muy, muy brillante.Todo cuidado al detalle, no hay tregua que valga: luchas de poder, intrigas, sexo (mucho sexo), rencillas, enfrentamientos familiares…¡No esperes que ganen los buenos! Siempre habrá un malvado más malvado que el anterior. ¡Di que sí, fuera tópicos!
A vosotros, a los fans de Daenerys, os doy mi más sincera enhorabuena por haber sabido aguantar estoicamente ese secretismo semanal hasta la siguiente dosis de gente en pelotas, sangre, espadas y tetas. Esa sensación de peligro a todas horas, de miedo constante por poder ver morir a tu personaje preferido, nunca fue para mi. En eso soy una floja sin remedio. ¿De verdad hay necesidad de pasar por todo eso?
GoT no me necesita. Ni yo a ella. Será, para siempre, una de las series más importantes de la historia de la televisión. Y yo jamás diré lo contrario. Pero, sinceramente, no la vivo. No le vi la gracia en momento alguno.
Si, por el contrario, eres lo que llaman un “Virgen de GoT” y te apetece entrar en su comunidad, no te preocupes, siempre hay una primera vez.

Si no te convence, haz como yo…siempre nos quedará la esperanza de que en los libros sea diferente.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Not today

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Not today!

No, hoy no es el día de fastidiar al mundo con spoilers acerca del final de Juego de Tronos. Hoy es el día de aguantar las ganas de comentar hasta que los hayamos visto todos (previsiblemente esta noche) y de morderse la lengua si a alguien se le ocurre mencionar alguna teoría conspirativa.

Han sido años siguiendo la serie, con más o menos entusiasmo, pero en todas las conversaciones ha aparecido la rubia, el bastardo, la guapa o la niña guerrera. En el momento café de la oficina, en las cenas con amigos, en las reuniones familiares y ¿cómo no? ¡en los grupos de Wassap! ¿O tu no tienes un grupo llamado GOT especifico para comentar la serie? Pues yo si, y es muy frustrante para la primera persona que ve el capítulo de turno esperar a que los demás nos hayamos puesto al día para poder comentar… Eso si, los que van a tu lado el en autobús ni se preocupan de que les puedas estar escuchando!

Por favor, amigos, ¡SPOILERS NO! Seamos sensatos y no les fastidiemos la serie a los adeptos! no todos nos hemos podido levantar esta mañana temprano a ver el ansiado capitulo final.

Se que hay una gran cantidad de personas que no han seguido la serie y yo me pregunto ¿Cómo habéis sido capaces de hacerlo? ¿Sabéis que no sois una minoría sino la resistencia valiente? Yo de vosotros no la vería nunca, así os mantendréis inmaculados, frente a los salvajes que os rodean.

No olvidemos que al final se trata de un Juego (el nombre de la serie lo dice), y en todos los juegos lo importante es participar. Debe ser por esto que yo he seguido viendo la serie a pesar de que mi personaje favorito muriera en la primera temporada.

Estoy segura de que después de haber visto el capitulo final, no quedaremos contentos. Nosotros lo hubiéramos acabado de otra manera, y propondremos un final mas adecuado a nuestra idea de la serie. Pero eso quedará para cuando seamos nosotros guionistas y manejemos pasta como para grabar un final que satisfaga nuestras expectativas. Espero que al menos no sea como el final de Perdidos (que me lo dormí).

Mañana será otro día y todo habrá terminado. A ver si somos capaces de sobreponernos al drama y lo que es más importante a ver si encontramos con qué llenar el vacío que nos dejan los siete reinos.

Se admiten sugerencias.

Reyes

Y una mierda para ti

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No me digas lo que tengo que hacer que ya somos mayorcitos todos para pensar libremente.

Es época a nivel local de que tus vecinos metidos a político se pongan el traje y te aborden hasta el día 24 de mayo para pedir el voto, todo lo tienen estudiado para no contestar a las preguntas incomodas, para hacer cosas y vídeos ridículos, para prometer cosas mucho más aún que ridículas, para anunciar obras faraónicas que luego llegará el momento de hacerlas y todo serán excusas, para bloquearte en redes sociales si les resultas incomodo, y para venderte las bondades de su gestión y la ineficiencia en el caso contrario.

Yo ya solo me creo lo que veo y de un tiempo hasta ahora, no se a que se dedican la mayoría de ellos y ellas, sí son políticos pero ¿Tienen vida laboral? ¿Qué narices hacen cuando están en campaña? ¿Cierran sus empresas? Esto es la barra libre del todo vale. Pues a mí no me vale todo. Estoy hasta las narices de muchos de ellos, de su falsedad, de sus aires de grandeza, como diría una persona a la que apreciaba mucho: Pero chaval ¿pero tú a quien le has empatado?

Hoy estoy cabreado con todos ellos y ellas, todo son sobres con papeletas en mi buzón (Viva la era digital), vale esto lo tengo asumido, lo que nunca podré entender es porque dejan su basura en mi edificio, si su basura, resulta que si tienen una carta de una persona que ya no vive aquí le siguen dejando la carta y como la persona que deja las cartas con las papeletas electorales tiene prisa, además de dejarnos cartas de gente que ya no vive aquí nos las tira por todo el zaguán en plan aquí os dejo esto que me sobra, ¿acaso le pagan a el cartero por carta entregada? Entro al zaguán y parece como si han tirado una papelera por todo un rincón. No lo entiendo y me cabrea.

Yo solo digo una cosa, no prometan tanto y dedíquense a limpiar la mierda que están tirando.

Caye

MENSAJE RECIBIDO

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Ayudar a los demás a mejorar sus condiciones de vida sin pedir nada a cambio, sólo por amor a la humanidad, forma parte de la generosidad que cada uno lleva en sus genes. Sea por la causa que sea, este ejercicio solidario ha sido, y sigue siendo, el lugar perfecto donde muchas personas han puesto en escena su papel benéfico. Y, desde siempre, estas causas han tenido como protagonistas a las mujeres. De hecho en el mundo hay más mujeres que hombres en eso de poner voz a aquellos que no la tienen.

La ayuda al prójimo y el altruismo, en su origen, fue un espacio para las damas de alto rango. Sin embargo, además del espíritu de solidaridad, para algunas de ellas esto sólo significaba poder salir de sus casas, figurar y tener algo de protagonismo. Afortunadamente ese papel de la mujer en esta parcela de la vida, a día de hoy, sigue ganando peso pero…de otra manera. Y la clave no está únicamente en cuánto donan sino en cómo lo hacen. Porque la solidaridad tradicional, esa que practicaban las que no trabajaban fuera de casa y podían dedicarse a ello, ha muerto.

Actualmente son millones de mujeres las que tienen, o tenemos, menos tiempo y no son tan conocidas ni reconocidas por el resto. Hablo de aquéllas que no son ricas ni empresarias, que trabajan por cuenta ajena y se cargan de kilómetros y horas de trabajo a sus espaldas, sin ayuda doméstica y con tantos hijos o más que las más pudientes.

Dicho esto, que el humanitarismo es fundamental en nuestra sociedad está más que claro. Hay espacio para todos. Sin embargo, en los últimos días he visto cosas que me hacen pensar que estoy equivocada en este asunto. Siempre pensé que el propósito era buscar el progreso de la humanidad y tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran a nosotros. Y que todos, absolutamente todos, podemos ponerlo en práctica de la manera que sea. Es más, el compromiso social tendría que ser un deber universal pero, ojo, en la medida en la que cada uno pueda. Sólo tenemos que buscar la causa en la que poder ayudar y el tiempo que le podamos dedicar. Yo misma he visto cómo en muchos casos se hacen esfuerzos absolutamente titánicos para ofrecer un mundo mejor a los más desfavorecidos. Pero últimamente también he comprobado que lo que algunas priorizan es únicamente alcanzar un exhibicionista reconocimiento social por puro narcisismo. Esto es lo que ha hecho que para muchos la maquinaria esa de “higiene espiritual” se haya convertido en una falsedad. O dicho en clarito para que se entienda: “gente que practica la solidaridad para ver quién la tiene más larga”.

¿Es realmente eso lo que necesita la humanidad?

Desde niña he visto cómo la gente da dinero a los pobres (para aliviar sus almas) o cómo han acudido a hospitales a lavar culos (mientras hacen un minucioso inventario de las joyas que lleva la vecina y luego ponerla “verde”). Con todos mis respetos hacia aquéllas que SÍ se han dejado literalmente la piel por los demás, creo que el bienestar espiritual de esas que he visto desde niña venía del poder que les da tener pasta y no currar, pero no de las ganas de remediar el mal de otros. Hablando claro: Ponían en marcha la maquinaria de “higiene espiritual” para tranquilizar sus conciencias. Algunas, siento muchísimo decirlo, están más preocupadas por su propia reputación y notoriedad social que por facilitar la vida a aquéllos que lo necesiten. Por supuesto que las hay que hacen un gran trabajo desinteresado y solidario buscando recursos para dar soluciones a los problemas de los colectivos más desfavorecidos pero…donar no es dar lo que te sobra sino lo que otros necesitan. Como dijo Steinbeck “no hay mejor razón que una mala conciencia para saltar a la ayuda del más débil”.

Cuando me ofrecieron la posibilidad de colaborar en este tipo de acciones, al principio, me avergonzaba ser una voluntaria de “segunda” pero me hicieron ver que muchas causas importantes en el mundo se sostienen gracias al compromiso y aporte de miles de donantes pequeños. Que cada uno de nosotros puede contribuir en mayor o menor medida. Me repitieron, una y otra vez, que lo importante es tener buenas intenciones. Estaba convencida, porque así también me lo hicieron creer, que todos podemos (a nuestra manera) dar y donar tiempo y dinero…pero, he aquí mi sorpresa, siempre habrá alguien que subestimará el poder de las pequeñas acciones. Personas que dan su opinión sobre nosotros o sobre nuestra vida aunque nadie se la haya pedido y que, hagas lo que hagas, les dará igual. Siempre habrá uno que desprecie tu aportación, sea grande o pequeña, porque esas simples y sencillas acciones tuyas no cumplen sus expectativas. Suelen ser opiniones cuyo único fin es hacer daño o menospreciarte porque, para ellos, juzgar a otro es la manera más fácil de sentirse superior y, a la vez, sentirse mejor con uno mismo (ya decía Goethe que “es un gran error creerse más de lo que uno es o menos de lo que uno vale”) ¡Ni Amancio Ortega ha conseguido salvarse de las críticas cuando ha hecho millonarias donaciones!

Ese problema suele viene de la mano de personas disfrazadas de humanitarias que presumen de ser mejores que el resto. Ojo, no soy yo quién para valorar las intenciones de cada una de ellas pero las hay que quieren hacer caridad y para eso hacen uso de una evidente empatía solidaria que es puro postureo. Usan su generosidad como si fuera un escudo. De hecho, una de las principales críticas al falso altruismo es porque es la cara visible de la hipocresía social, esa que algunos practican realizando favores no para hacer el bien sino para alimentar su propio bienestar moral.

Querida: Los verdaderos valores del ser humano pasan por el respeto de las libertades personales. Ninguno de los que estamos aquí es perfecto. Tú…tampoco. Necesitas aprender a criticar no desde la venganza sino desde el respeto. Cuidado con lo que haces porque eso nada tiene que ver con la solidaridad. No se trata de que tú te sientas bien contigo misma y puedas presumir de lo buena persona que eres y lo mala que soy yo. La gente feliz no habla mal de los demás. Lo que estás haciendo con esos arranques de desprecio hacia otros, o hacia mí, es practicar la bondad interesada basada en la idea corrompida de superioridad. No le pongas tanta atención a las cosas que hacen o dejan de hacer los demás. Mejor presta atención a lo que tú haces o dejas de hacer (esto creo que lo dijo Buda). Con el rencor sólo vas a conseguir que se altere tu estado de salud. Recuerda: Humildad es la palabra que debes tener siempre presente. La Madre Teresa de Calcuta, en su momento, nos dijo que “quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo no tiene tiempo para criticar a los demás» y ¿qué mejor manera de practicar la bondad que mejorándonos y superándonos a nosotros mismos en vez de criticar a otros? Si quieres ser voluntaria…aprende de los verdaderos voluntarios.

Los que buscan, o buscamos, una sociedad justa y equilibrada debemos luchar contra esos pensamientos. Hoy las ONGs cumplen una función trascendental pero algunos de sus integrantes deben dejar de lado su falso y egoísta compromiso. Y lo mejor que debemos hacer el resto de «segundones» frente a esos especialistas en las debilidades y miserias del prójimo es no gastar el tiempo con ellos. No se merecen ni un segundo en escucharles ni, por supuesto, intentar convencerles para que respeten tu dignidad y tus valores.

En fin. Visto lo visto, de este tipo de personas es mejor alejarse porque nos intoxican. El precio de vivir en tranquilidad es tan alto que he llegado a la conclusión de que no debo permitir que nadie me dañe la moral.

P.D.: Mensaje recibido.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Mucho lirirli

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«Mucho lirirli… y poco lerele»

Eso le hemos dicho siempre a las personas que dicen una cosa y luego hacen otra, y en este momento en el que nos encontramos, es nuestro pan de cada día.

Nos encontramos personas en todos los ámbitos de nuestra vida a los que les podemos aplicar la frasecita… el político que no cumple con sus promesas, el compañero de trabajo que se cuelga las medallas pero a la hora de la verdad se escaquea, o el maravillosos gurú que te habla de la felicidad de no tener horarios y tiene una agenda de conferencias que no le dejan ni un día para disfrutar de esa familia que tanto defiende.

Son muchos los que «donde dicen digo, luego dicen Diego», pero afortunadamente somos muchos más los que podemos desenmascararlos. Llega un momento en el que los resultados se ven, las personas hablan y al final todo se acaba sabiendo.

Por suerte o por desgracia vivimos en la sociedad de la información, y lo que en algunos casos puede ser bueno, en otros se puede convertir en tu peor pesadilla. Hazme (y hazte) un favor: se coherente. No digas en tus redes sociales cosas que no piensas y sobre todo no prediques cosas que no haces.

Te lo digo por tu bien. Los que te conocen son discretos, pero pueden dejar de serlo, y en cualquier momento te pueden sacar los colores en público, y eso no es fácil de gestionar.

Entiendo perfectamente que la desesperación o la incertidumbre lleve a las personas a hacer cosas que de otra manera serían impensables, aunque en mi cabeza no cabe que se arriesguen de semejante manera. Exponerte en público tiene sus riesgos y si no estás dispuesto a dialogar, mejor no empieces una conversación.

Reyes

 

 

 

 

La Leche

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Sabes de que estoy hablando, ¿Verdad?

Seguro que has tenido uno de esos momentos en los que te has quedado mudo de admiración por algo que ha sucedido ante ti.

Esa presentación de proyecto en la que alguien te deja sin palabras en el buen sentido de la palabra, ese reconocimiento que no esperabas que te emociona, esa jugada en la ves que se realiza algo imposible, ese plato en ese restaurante que te han recomendado, esa emoción por ver algo que nunca hubieses imaginado o comprendido.

En todas estas ocasiones existen tres ingredientes, el primero de ellos es la  SORPRESA, solemos tener unas expectativas y obtenemos muchísimo más consecuencia  ese momento en el que grito “La Leche”, la obtención de un resultado superior a lo esperado es lo que lo provoca.

El segundo es que todos los momentos “La Leche” son muy personales, solo tú puedes desencadenar el momento “La Leche”. Para desencadenarlo debes saber lo que quieres o deseas. Si no lo sabes olvídate de tu momento.

Por ultimo este momento “La Leche”, tiene un claro componente contagioso, quien tenga un momento “La Leche”, difundirá su experiencia haciéndola lo más viral posible. Y recomendándola a todo el mundo.

¿Y cuándo fue tu último momento “La Leche”?

Caye

…nunca fue una buena idea.

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¿Has soñado alguna vez con ajustar las cuentas a alguien?
Ponte en situación: Te han hecho daño. Te sientes fatal. Humillada. Aparece la impotencia y el dolor. Y, frente a tanta maldad, sólo quieres vengarte.
Hasta aquí todo es “normal” porque la necesidad de devolver el golpe es tan humana como cualquier otro sentimiento. No es mala. Para nada pero, hasta hoy, no existe vacuna contra ella. No conoce límites y saca lo peor de uno.
Tomarte la revancha es uno de esos placeres que no se compran con dinero. Algunos creemos que tenemos derecho a vengarnos porque los errores se pagan. Antes o después, pero se pagan.

El problema aparece a la hora de elegir los instrumentos adecuados para llevarlo a cabo. Siempre habrá unos más crueles o más divertidos. Piensa que si alguno de tus amigos te he hecho una jugarreta, no habrá nada peor que un spoiler de su serie favorita o invitarle a comer con laxante incluido. Si hablamos de los jefes y el trabajo, hazte sindicalista. No hay nada que les moleste más que el sindicato. Puestos a vengarnos, nunca pagues con la misma moneda… ¡dale un billete más grande y que se quede con el cambio! En cualquier caso, usa siempre la imaginación y haz que la risa sea tu principal arma.
También hay otras formas de vengarse pero llevan más tiempo. Puedes vengarte sin sufrir sintiendo cómo tus tripas se retuercen. De hecho siempre se ha dicho que la venganza perfecta es la fría, esa que viene servida con calma. La ciencia insiste en que vengarte así mejora el humor. Dice que cuando pensamos cuanto sufrirá nuestra víctima disfrutamos como niños y hasta nos sale la risita de medio lado.
Pero no todo el mundo es capaz de aguantar. Cada uno tenemos nuestro propio ritual para conseguir olvidar y la espera, a muchos, nos impide pasar página. Acabas perdiendo horas, días y hasta años de tu vida.
Yo soy más de aquí te pillo, aquí te mato. La venganza no me sienta bien. Eso de planear un ajuste de cuentas no está hecho para mí y me hace perder el tiempo. ¡Es un desgaste total! Si me das a elegir prefiero hacer las cosas a la cara y en el momento. Y, si no es así, puede que hasta se me pase el cabreo y te quedes sin mi castigo. Pienso que no hay razón para ensuciarme las manos, por eso prefiero que el karma haga todo el trabajo. Al final (y esto sí es spoiler) todos los malos acaban llevándose su merecido.
La venganza siempre es una apuesta perdedora y, al fin y al cabo, no vengarse también puede ser otra forma de venganza.

Porque ¿de verdad somos felices cuando nos vengamos? Yo creo que NO. Rotundamente NO.
La venganza…nunca fue una buena idea.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.