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Entre todos

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Entre todos nos lo estamos cargando.

El planeta se va a la mierda y es algo en lo que todos hemos colaborado. Desde la Revolución Industrial hasta nuestros días son muchas las acciones que provocan emisiones de CO2 que van acumulándose hasta límites insospechados.

El trafico, los combustibles fósiles, los plásticos, son los detonadores silenciosos de esa bomba que tenemos entre manos. Seguirá subiendo la temperatura media global, seguirán derritiéndose los polos y mientras tanto aumentará el nivel del mar y alguno que otro se quedará sin casa.

No pienses que no va contigo, que si todos pensamos así acabaremos con esto rápido. No te lamentes y digas que no puede ser hacer nada, porque no es verdad. Vale, tú solo no vas a solucionarlo, pero hay cosas que puedes hacer y no te costará tanto.

Ahorra energía, reduce tu consumo de plásticos, recicla, utiliza el transporte público o la bici, o ve andando! Ahorra agua, no imprimas lo que no sea estrictamente necesario, reutiliza tus cosas y si se estropean, reparalas!

Ya sé que parece de cajón, pero aún así hay quien no lo hace, y yo la primera que tengo cosas que mejorar, así que ponte las pilas y empieza hoy, que para mañana es tarde.

¡Entre todos podemos salvarlo!

Reyes

 

Te tengo ganas

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Ufff como te tengo de ganas y eso que ya se yo como te pones.

Anda que no tenéis ya ganas de poneros la ropa de invierno, esa manguita larga que tan bien nos hace todas las mañanas.

Es aquí donde surgen mis dudas y por eso lo de las ganas, yo entiendo que nos tengamos ganas con esas rebequita que tan bien nos queda y tanto nos abriga, pero… ¿Entendemos la diferencia entre van a bajar la temperaturas y hace un frío de cojones? En mi humilde opinión NO. Me acabo de cruzar con un vecino con un jersey de cuello vuelto, yo creo que se ha percatado de que lo miraba mucho.

¿Cuándo pasamos de las chanclas y los tirantes a las botas y los abrigos?

¿Esto es gradual o  es traumático?

¿De verdad el invierno existe?

¿Si tenemos 300 días de sol al año, 34 que llueve y nevar lo que se dice nevar nà de nà, donde vas con el gorro de lana?

¿Es necesario todas esas capas y capas de ropa en el momento que el termómetro baja de los 20 grados?

¿Será que vivimos en Montana y yo no me he dado cuenta?

En Alicante no hace frio, y la temperatura no la marca el escaparate de Zara, ni el calendario, la marca el termómetro. Y al termómetro como siempre le pueden las ganas.

Y si nos pueden las ganas al menos con un poco de coherencia a la hora de ponernos capas.

Como dirían los noruegos «Det finnes ikke dårlig vaer, det finnes bare dårlig klaer»*

*El mal tiempo no existe, solo existe la gente mal vestida.

Caye

Una historia, 7 libros, 199 capítulos y 3.363 páginas.

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Separada. Con una hija. Sin dinero o recibiéndolo del estado para sobrevivir. Con depresión. Quería suicidarse. Una pasión: escribir. Siempre le gustó escribir más que cualquier otra cosa en el mundo. Con seis años escribió su primer cuento.

Tocar fondo le sirvió para reinventar su vida. Ya sabes, el que no juega no gana.

Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder. Ni un mísero bolígrafo con el que poner en orden sus ideas. Era tan pobre que escribió a máquina dos copias enteras del manuscrito porque no tenía ni para fotocopias. “He fracasado de forma descomunal” sintió más de una vez. Es imposible vivir sin fracasar alguna vez. Sólo el fracaso enseña lecciones que de otra manera sería casi imposible aprender. Ella dejó de engañarse pensando que era otra y empezó a creer en si misma y en lo que hacía. No dejó que nadie le dijera lo que tenía que hacer. El instinto de supervivencia le llevó a huir de un marido tóxico, con una niña recién nacida y una maleta. En ella llevaba los primeros capítulos de un libro que cambiaría sus vidas y la de millones más.

El dolor por la muerte de su madre le inspiró para seguir escribiendo. Su depresión fue el origen de su obra y de ella nacieron los Dementores, criaturas extrañas que absorbían el dolor de los demás. Por eso se siente identificada con Harry.

Dicen los envidiosos que no tiene ni idea de escribir. Sobre todo esos que le critican por ser número uno en ventas y en lecturas. Dicen los mediocres que sólo es un cuento de hadas. Que ni siquiera sus iniciales son reales. Sea lo que sea, sí ha sabido contar a través de 7 libros, 199 capítulos y 3.363 páginas una historia sin que sus lectores se hayan perdido entre un libro y otro o los hayan dejado a mitad.

Esta es la historia de la actitud rebelde de una mujer que se ha ganado todo lo que tiene conquistando a un ejército de millones de niños y adolescentes a los que no les iba eso de leer. Una mujer que se dio tiempo a pensar y a confiar en ella… ¡sólo 17 años tardó en escribir el primer libro! Acostumbrada a imaginar sobre la marcha, su espontaneidad y su sinceridad le han convertido en una de las personas favoritas del planeta.

Ella es… J.K. Rowling.

Moraleja: No subestimes el poder de Harry, ese aprendiz de brujo.

“Y ahora, Harry, adentrémonos en la oscuridad y vayamos en busca de la aventura, aquella caprichosa seductora” (Dumbledore a Harry en “Harry Potter y el misterio del príncipe”)

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¡Por los valientes!

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¡Por los valientes! Por esos que se atreven a hacer lo que todos soñamos.

Muchas veces soñamos, dormidos o despiertos, que hacemos la maleta y nos vamos al otro lado del mundo. Soñamos que lo dejamos todo atrás para ocuparnos de lo que de verdad nos importa , que pasamos de lo que les importe a los demás, queremos hacer lo que nos dice el corazón, pero no lo hacemos.

¿Qué nos lo impide? Los compromisos anteriores, el qué dirán, la educación que hemos recibido, los convencionalismos, nuestra cultura, los usos y costumbres… ¿o es el miedo?

Cada uno tendrá sus razones para no llevar a cabo sus sueños, y no seré yo quien les juzgue por ello, pero eso no quita para que admire a los valientes. A esos que se lían la manta a la cabeza para no ver lo que ocurre a su alrededor mientras toman sus decisiones, esos que se liberan hasta de sus propios juicios y toman sus decisiones escuchando cómo se acelera el ritmo de su corazón gritando : ¡SI, SI, SI, A POR ELLO!

Ellos son o deberían ser nuestro ejemplo. Asi que hoy tenéis que permitidme que brinde por ellos, pero antes dejadme que les pida algo: Por favor, valientes, compartid vuestras experiencias para despertar deseos dormidos, para que los que no nos atrevemos lo vivamos a través de vuestros ojos, y así consigamos que nuestros corazones se unan a los vuestros.

¡SI, SI, SI, A POR ELLO!

Reyes

imagen: Pinterest

Mi amigo el rumiante

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Tengo un amigo que anda un tanto  preocupado. Él es una persona que tiene mucho éxito en todo lo que emprende, pero yo que lo conozco sé que tiene un secreto, es un rumiante, ese grupo de los que muchos formamos parte sin que seamos ovejas vamos que es una persona que “se come la cabeza”, va todo el día a mil, dándole vueltas a la cabeza lo que le provoca que agotamiento físico y mental.

Él es de los del pensamiento constantemente repetido en su cabeza, no para de hablar internamente con él con lo que está todo el día comiéndose la cabeza, preocupado todo el día, con lo que muchas veces le faltan horas para ocuparse de lo realmente importante.

Yo sé que él tiene miedo a muchas cosas por la responsabilidad que tiene, se tira todo el día analizando peligros, alternativas y soluciones. Y siempre quiere tener el control de todo y eso es imposible ya que al final algo fallará. Vamos vive obsesionado todo el día con sus pensamientos.

Yo, todas las semanas quedo con él y siempre me encuentro repitiéndole las mismas cosas, vamos a ver alma de cántaro ¿Tú te has escuchado lo que dices?, he llegado a grabarle la conversación y luego mandársela por whatsapp, todo el día enroscado en el mismo pensamiento, ¿Tu sabes la cantidad de tiempo y pensamientos agradables que te estás perdiendo a lo largo del día?

Para resolver el problema siempre tienes que dejar de pensar todo el día en el problema, esto es como cuando tienes una palabra en la punta de la lengua, ¿cuándo sale la palabra? Cuando dejas de pensar en ella. Y por último siempre le digo lo mismo si ese es el problema vamos a solucionarlo ya y dejamos de vivir en el problema.

Yo sé que como es mi amigo me lo perdona todo, pero muchas veces necesitamos de amigos y confidentes para aprender a relativizar nuestro mundo y dejar de comernos la cabeza.

¡Gracias amigo!

Caye

Una firma. Y un pinchazo.

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Ese día me levanté y dije: Hoy puede ser un gran día. Y lo fue. Era mi oportunidad. Convertirme en una espere heroína de ésas que van salvando vidas con sus súper poderes, sin necesidad de llevar capa o espada. Sólo con un par de…taconazos.

Una firma, un pinchazo y me convertí en donante de sangre y de médula.

Dicen que en España somos líderes mundiales. Que batimos récords en el campo de las donaciones, pero… ¡faltaba yo! No sé por qué no lo hice antes. ¡Ojo! No se es mejor persona por donar o no, esto va con cada uno. Supongo que, en mi caso, lo iba posponiendo sin saber muy bien por qué, dándole prioridad a otras historias cuando surgía la oportunidad…¡Vete a saber!

En la vida, a veces, nos entretenemos en gilipolleces y dejas de lado esos pequeños gestos realmente importantes que son los que de verdad te hacen sentir bien. Hasta que llega alguien y te abre los ojos. ¡Gracias Cristina!

Mi única razón para donar ahora es… que no tengo razón para hacerlo. Cualquier momento es bueno para ser útil. Y había llegado mi hora. ¡Vaya, que lo he hecho porque me da la gana!

Los humanos hemos sido capaces de crear lo increíble pero no somos capaces de fabricar sangre ni órganos vitales. Ahí sólo otra persona nos puede ayudar. Y la gran mayoría desconocemos que con un fallecido que quiera donar, se puede salvar la vida a diez que se encuentren en ese momento en lista de espera. Hay enfermedades que sin donaciones sería imposible curar, convirtiendo esa donación en la única forma de que otros puedan vivir. Desde mi camilla, en pocos minutos, comprobé cómo te conviertes en alguien capaz de alargar la vida de los demás dando una pequeña parte de tu organismo. ¿Qué es eso para ti? ¡Ná! ¿Mágico, verdad? ¿Es un súper poder o no? ¡Pues claro que lo es!

Así de sencillo. Y así de valioso. Servir a la vida es la máxima expresión de la relación entre seres humanos. Hacer vida de la muerte. Porque nunca la vida ha estado tan unida a la muerte como a través de una donación. Nadie sabe que hay más allá de la muerte. Lo que sí es seguro es que el alma se va y el cuerpo se queda. Vacío. Sin vida. Inútil. Inservible o no…De ti depende.

Recuerda: Sin capa. Sin espada. Sólo las ganas y estar sana.

 

Coco.

La foto la hice desde mi camilla el día 3 de octubre de 2017.

En la Fiesta Solidaria para donar sangre y médula,

organizada en el Teatro Principal de Alicante.

Quiero verte

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Quiero verte, estamos tardando.

Quiero hablar contigo y no sacar el móvil del bolso en todo el rato.

Quiero estar contigo y que me sobre el mundo y el extrarradio.

Quiero escucharte contar tus historias, de lo que hiciste ayer o de quién eras antes de encontrarnos.

Quiero ver tus ojos iluminarse cuando me cuentas los planes para tu próximo viaje o cuando me hablas de esa persona que te nubla el juicio aunque no la saques del anonimato.

Quiero que despotriquemos juntos o fantaseemos con aquello que nos encantaría hacer, pero aún no es el momento.

Quiero sentir que no me cabe más aire en el pecho al respirar la felicidad que siento a tu lado. Quiero sentir agujetas en la cara de haberme reído a tu lado. Quiero soñar que nuestros planes se cumplen, y celebrarlo.

Quiero un abrazo de esos que llegan al alma y reconfortan en un momento. Quiero cargar las baterías de ti, para cuando estés lejos.

Quiero sentir contigo y robarte un beso.

Quiero, quiero, quiero… ¿tan difícil es entenderlo?

Reyes

 

Todo está raro

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Sí, todo está raro, la gente discute, los amigos se distancian, las televisiones manipulan y aleccionan, los políticos están en un precipicio a punto de dar un paso al frente, hay violencia en el canal que selecciones, hay gente que miente, por mucho que salga alguien a dar un poco de cordura las redes arden y los perfiles afilan sus hachas para no dejar títere con cabeza.

Sí, todo está raro, muy raro. No entiendo muchas cosas, leo, releo y escucho y mi pensamiento es mío, tengo mi criterio y opinión, hace mucho tiempo que aprendí a no escuchar a los que manipulan y juegan con la gente como marionetas. Pero esto no es nada nuevo, viene de lejos. Nunca me ha gustado la gente que juega con el victimismo, ni con la supremacía, no me creo superior a nadie, igual sí que sé muchas más cosas que tú pero igual que tu sabrás cosas que yo no sé, en eso consiste la vida y la convivencia en complementarnos y ser mejores.

Lo único que puede prevalecer sobre todos nosotros es el sentido común y no unos pocos poder decidir el futuro de unos muchos. No me vendas tus penas, tus robos y tus opresiones, que tampoco estáis tan mal. Pero la pena y las penurias venden mucho y más cuando te lo crees.

No voy a calentarme mucho más, lo que tengo claro es que soy Español, y por favor más sentido común y menos fanatismo que todo está muy raro.

Caye

 

 

UNA GAMBERRA

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La positividad es mi estado de ánimo. Luego a lo largo del día viene alguien, te jode y ya se te queda la cara de seta para el resto de la jornada. ¿Qué? ¿Qué no? ¡Dejémonos de sutilezas! ¡No tengo tiempo para eso!

A lo mejor es que ese día te sientes demasiado viejo. Son esos días en los que, de pronto, te das cuenta de que te estás haciendo mayor. Tranquil@, no es un insulto. Ser viej@ es la suma de muchos años de experiencia acumulada en ojeras, arrugas, cicatrices… No importa el tiempo que pase. El paso del tiempo desgasta incluso a nosotros mismos.

También están esos días en los que echo la vista atrás, recordando esa época dorada de mis días universitarios, y tengo la sensación de que no soy más feliz ahora que hace 40 años. ¡Y eso que siempre quería “ser mayor””! En fin… ¡Hay que ver cómo cambian las cosas!

Todo, o casi todo, ha cambiado. Nos levantamos de la cama convencidos de que el mundo no avanza y es todo lo contrario. El hoy va demasiado rápido.

La edad adulta es una lucha constante. Y es que, por mucho que hayan pasado los años, sigo siendo la rebelde que fui y eso se paga. Soy una profesional y, a la vez, una madre que sigue montándoselo para salir de fiesta. En esta era, por muy digital y moderna que sea, para desconectar no sirve darle al icono ese que dice «cerrar sesión». Quizás por ello, de vez en cuando sufra algún brote «de Peter Pan» y me dé por liarla parda, hacer gamberradas o darme un placer como Dios manda. Aunque reconozco que, también de vez en cuando, las cosas se desmadran un poco porque las ganas son las mismas que entonces pero la energía NO. Y es que perder el norte… ¡también resulta muy fácil!

En mi defensa diré que no todos disfrutamos de la misma manera. ¡Y qué suerte! ¡El mundo es un caos maravilloso!

Cuando te pase eso, si es que eres de los mí@s dándolo todo y las cosas se te van de las manos, tómatelo como una manera de darle descanso a tu realidad. Dicen por ahí que cada uno crea su perfección cuanto más imperfecta es su realidad. A mí me gusta la imperfección y el desequilibrio de mi realidad. Y creo que es precisamente por eso por lo que necesito hacer la gamberra. Porque es lo que soy: una gamberra…con canas.

¡Con qué facilidad se nos olvida que somos nosotros los únicos autores de nuestro guion y que de nosotros depende el final que queremos en cada escena! No te falles. ¡Date el gustazo! Es lo te que mereces. Algo que te mueva y te ponga boca abajo. Poder ser primarios. Dejarnos llevar. Y dejarnos sentir. Porque, con canas, ojeras y demás lindezas propias de la edad te digo que…cuando lo ordinario es extraordinario el mundo mejora.

Al fin y al cabo, somos lo que sentimos.

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

Las redes son…

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“Las redes son para usarlas, pero no para caer en ellas.” Rosa María Calaf.

Ayer, 1 de Octubre de 2017 pasaron muchas cosas, y las consecuencias están aún por venir.

Muchas de esas cosas pasaron en las redes y se podrían haber evitado (como las otras). Cada cual que utilice las redes para lo que quiera, pero no para enfrentarse a los suyos.
Hubo “limpiezas” de amigos por expresar opiniones diferentes, hubo ataques entre amigos de amigos en muros cuyos dueños solo observaban y hubo materiales falsos que quisieron condicionar nuestras opiniones.

El mal uso de las redes ha roto amistades, familias y vecindarios, nos hemos calentado, hemos escrito y publicado sin pensar, sin contar hasta 10, y eso nos va a traer consecuencias en nuestro día a día.

Hemos caído en las redes, en las de aquellos que quieren que nos enfrentemos, de los que alimentan el odio, de los que expresan su rabia y son incapaces de creer que cada persona puede tener su opinión y que por pensar distinto no quiere decir que estemos enfrentados.

Yo estoy segura de que tenemos puntos comunes que atan más que otra cosa, aprovechémolos para crear nuevas redes, de las que unen, de esas en las que nos sentimos seguros y nos protegen de la caída. Usemos bien las redes y consigamos entre todos lo mejor para cada uno de nosotros.

 

Reyes

Si algo me jode es…

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Si algo me jode es…

Si algo me jode es verte haciendo daño a la gente que me importa.

Si algo me jode es tu cara de haba.

Si algo me jode es ver cómo te has ido poniendo medallas cuando no has pegado ni un palo al agua.

Si algo me jode es tu mentira.

Si algo me jode es que te pille mintiendo y me vengas con cuentos chinos.

Si algo me jode es que me digas algo y me demuestre lo contrario.

Si algo me jode es tu mirada de encantador de serpientes.

Si algo me jode son tus excusas.

Si algo me jode es tu habilidad para crear problemas que nos afectan a todos y luego llegues como el Ángel salvador por encima del bien y del mal.

Siempre he pensado que en la vida hay que tener visión estratégica y saber mantener la calma cundo otro ya la hubiese perdido.

Pero no me busque que ya me has encontrado varias veces y de una manera muy infantil te has ido a chivar, que mono y rebonico eres.

En fin que ya no nos vas a tomar ya el pelo que te has estado riendo de nosotros, que disfrutes allí donde te marches y que te aguante tú santa esposa.

Y recuerda no te vas te invitan a irte.

Adiós.

Caye

 

ADÉU BARÇA

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Es difícil ser del Barça cuando el Barça no quiere que yo lo sea. Soy barcelonista desde que tengo uso de razón. Hasta ahí llega mi condición de hincha.

En la vida hay cosas que nunca cambiarán. Y yo pensaba que, entre ellas, estaría mi condición de culé. Pero no. Error. Los últimos acontecimientos me han de mostrado que las hay que pueden dejar de ser por mucho que te resistas.

Un puñado de dirigentes y cabecillas del F.C. Barcelona han conseguido lo que nunca consiguió ni mi abuelo (socio fundador del español), ni mi padre (periquito hasta la médula), ni mi marido e hijos (cuatro madridistas como la copa de un pino). ¡Enhorabuena señores gerifaltes!

Cuando empecé a ver a estos mandamases, con sus alegatos independentistas y a las gradas pitando e insultando a los españoles, noté que me daba igual cómo hubiera quedado mi querido Barça. Y lo que era peor: sentía vergüenza al decir que era culé.

Sí. Me siendo engañada. ¿Cómo explico a la gente que quiero que me gusta un club que defiende la separación de Cataluña de nuestro país? ¿Cómo le digo a mis hijos, con sangre catalana como yo y mirándole a los ojos, que mi equipo defiende que nos sintamos extranjeros en Cataluña? No tengo capacidad para ello. Ni la tengo ni quiero tenerla.

En su vida privada y a título individual, estos señores que hagan lo que les dé la gana pero NO cuando representan a muchos aficionados. Así no. Ustedes, con su actitud, nos han despreciado  a todos los barcelonistas del resto del estado español. Y no tienen derecho a marcar ideológicamente al club. Un club que nació, como todos, para hacernos disfrutar del deporte rey. Y si el F.C. Barcelona es universal es porque una grandísima parte de la afición reside fuera de Cataluña, y fuera de España, repartida por los cinco continentes. ¡Un club es de todos sus hinchas! ¡TODOS!

El fin último de cualquier directivo, creo, no es contaminar a la masa social que apoya al club. Muy al contrario. Deben arropar a todo tipo de sensibilidades con el objetivo de que disfrutemos del mejor fútbol que ahora mismo existe en el mundo. Sobre todo uno como el F.C. Barcelona que tiene seguidores en las partes más recónditas del planeta Tierra y que lo único que buscan es disfrutar de su buen fútbol, que lo tiene. Señores ¿es ésta su idea de un Barça universal? ¿Dónde queda la pluralidad de mi equipo?

Con mucha pena os digo que mi Barça ya no me representa. Es el club de unos cuantos, pero no el mío. Hoy en día siento que apoyar al Barcelona es apoyar al independentismo catalán y yo, orgullosa de llevar sangre catalana en mis venas, no soy independentista ni nacionalista. Son ideas con las que no comulgo ni comulgaré jamás. Soy española. Y prefiero ser de un club que este tan orgulloso como yo, o más, de representar a España. Mi país. Mi tierra.

Al fin y al cabo yo no soy importante para el club pero ¿qué pasará cuando las peñas de aficionados que tienen repartidas por todo el país dejen de seguir al equipo? ¿O cuando dejen de ir a ver los partidos? ¿Qué haréis entonces, queridos mandamases?

Lo siento. Soy incapaz de sentirme española y forofa del Barcelona a la vez y…me ha tocado elegir. Cosa que no hubiera pensado que haría nunca. Y, con todo el dolor de mi corazón, hoy digo «ADÉU BARÇA».

Así no.

En tu mano está que volvamos a creer en ti.

 

Coco.

Imagen del comunicado emitido por el F.C. Barcelona el 20 de septiembre de 2017.

 

Mejor no me esperes

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Mejor no me esperes, si voy, eso que nos llevamos, y si no, nadie se decepciona.

Siempre he defendido que es mejor no crear expectativas, porque a pesar de lo que pueda parecer lo malo de las expectativas es que sean muy buenas, porque luego si no llegas al nivel esperado el resultado será de decepción generalizada.

Es por esto que es mejor no esperar nada de nadie, así cualquier acción por pequeña que sea nos pillará por sorpresa y será sin duda una sorpresa positiva. Yo peco de pensar que los demás se comportarán igual que yo lo haría, y de vez en cuando me llevo una decepción, pero corrijo rápido (o eso intento) y me digo a mi misma que la culpa es mía, y mis sentimientos, también.

Mejor no me esperes, pero tampoco te olvides de mi. Sigo estando en el mismo sitio de siempre, sigo siendo la misma de siempre y te sigo teniendo en cuenta como lo he hecho siempre. Yo por mi parte voy a intentar no esperar nada de ti, si tu te propones lo mismo, igual lo conseguimos y en breve estamos juntos celebrando que nos hemos reencontrado.

Reyes

Te borré

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Sí, me ha vuelto a pasar estoy cabreado.

No sé si es que no he terminado de cerrar mi conversación contigo, o si realmente ha merecido la pena tenerla, lo que sí que se es que me acaba de pasar una cosa curiosa.

Tenía yo ya gestionado mi cabreo, lanzándome a mí temida y amada por igual hoja en blanco que sin duda me sirve mucho para gestionar mis cabreos y enfados en mi día a día. Tenía yo ya mi post escrito en el que te ponía de vuelta y media, en el que me reía de tu gran ignorancia siendo el más listo del pueblo, tú y yo más y de todas esas cosas que tengo que soportar los días que nos vemos.

Pero te digo una cosa he decidido borrarlo todo, si aun sabiendo que ya es muy tarde y ahora estoy reescribiendo de nuevo.

Y es ahora que lo tengo claro, te borro de mi post ya que no quiero que tengas protagonismo en mi vida.

Adiós amigo te he borrado.

Caye

¡HOY VENGO A FASTIDIAR!

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Atención. Hoy vengo a fastidiar todo el esfuerzo que habéis hecho por pillar bronce este verano. Ya me daréis las gracias luego.

Digámoslo desde el principio. Todos sabemos lo que hay. Hay estudios que lo demuestran… aunque mejor no me preguntes por ellos. Lucir moreno cuesta. Cuesta mucho. Mucho trabajo, esfuerzo, horas vuelta y vuelta, sudor, quemaduras…todo vale para «presumir de una piel dorada y radiante» (esta última frase leída en un anuncio de aftersun). Lo que no te dice el anuncio es que, sí o sí, llega un momento en que la piel dorada y radiante se vuelve reseca y escamosa como la del lagarto Juancho. Ojo. En esto, como en todo, hay grados. Cada uno es como es. Pero tod@s hemos pasado por ese momento. SÍ, HE ESCRITO TOD@S. (Reconócelo: a ti también te pasa).

Dejemos las cosas claras: Nos morimos de ganas por ponernos guap@s y darle un toque de magia a nuestra piel y, ahora que ya te has pegado unas soberanas vacaciones (y quieres que todo el mundo lo sepa), ese color morenazo empieza a caerse a trozos. Es un hecho. El tono dorado abandona nuestras pieles. Esa cálida tonalidad metalizada que combina con cualquier gama de color y queda genial con lo que sea se va sin decirte adiós.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Contamos al mundo entero “nuestra desgracia”? Directamente, a voz en grito, como que no.

Atenta, gente de espíritu indómito. No hace falta que os deshagáis en suspiros nostálgicos. Simplemente aceptad que no vais a quedar como la tía de la foto y dejaos llevar hasta llegar a ese estado que poco a poco se va abriendo paso estos días. ¿Lo pilláis?

Preparaos a envolver vuestras frioleras piernas en medias gruesas, buscad esos calcetines suaves y gordos que tienen más años que la tos y…coged fuerzas. Es el momento de ir caldeando el ambiente. Toca disfrutar del otoño. Y sí. Ha llegado la excusa perfecta para que te arregles con todo lo gordo que tengas en el armario, salgas y te dejen ver.  ¡Pasa de lo que diga el hombre del tiempo!

Mientras esperamos a que el sol vuelva con fuerza, y el invierno nos tiene a su merced, aceptad la cruda realidad del frío. Si todo va como debiera, empiezan las mañanas frías y oscuras. Ha llegado la hora de inyectarnos una dosis extra de energía. Y ahora más nunca, cuando el otoño avanza sigilosamente como una leona hacia su presa, despertad las ganas de darle un aire salvaje a vuestra vida para subir la temperatura corporal. ¿Qué creéis? ¿Qué no? Yo también pensaba eso pero me puse a investigar y las probabilidades de que tu piel morena te acompañe hasta la próxima temporada son bastante escasas por no decir nulas.

Ojo: no vayas diciéndolo muy alto pero…ahí está el secreto.

P.D.: ¡Bienvenid@s y gracias de nuevo por vuestra visita!

 

Coco.

 

Fuente de la fotografía: Pinterest

De mayor quiero…

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De mayor quiero… llegar a cumplir 75 u 80 años tan bien como los que me rodean. Quiero tener la oportunidad de ver cómo les ha ido la vida a los míos y disfrutar del día a día.

De mayor quiero seguir saliendo a tomar vinos con mis amigos, aunque cambie la noche por el aperitivo.

De mayor quiero seguir disfrutando de mi ciudad, de sus playas y sus avenidas, de los cafés en las terrazas y del atardecer en el puerto.

De mayor quiero seguir sintiendo el cariño de los que quiero. Un abrazo, un «Te quiero» inesperado o una sonrisa al escuchar por enésima vez la misma batallita.

De mayor quiero seguir discutiendo, seguir encontrando opiniones distintas a la mía, de esas que te hacen replanteártelo todo y seguir aprendiendo.

De mayor quiero seguir asumiendo retos, sintiéndome útil, haciendo cosas de las que nunca me creí capaz.

De mayor quiero que mi cuerpo responda, que mi mente siga despierta y que mi corazón siga teniendo capacidad para querer.

De mayor quiero, sobre todas las cosas, ser mayor.

Reyes

Amig@ Cómplice

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¿Nunca habéis conocido a alguien y habéis sentido algo que no se puede explicar con palabras? Como una conexión diferente, como un hilo invisible y especial que te une a esa persona sin saber el motivo, sino que por “a” o por “b” habéis congeniado de tal manera que sientes que va a ser alguien especial en tu vida. Algo que llamamos de tantas formas diferentes a mí me gusta llamarlo complicidad.

 

Esa persona con la que has hablado durante horas y se han pasado volando. Que si quedas de vez en cuando con esta persona te emociona verlo sin pretender nada más. Y que a pesar de conocerlo de poco o de mucho, te salen muchas más cosas que con otra persona. Que comprende tu sentido del humor y tú el suyo, te ríes porque sí, que te hace sentir bien con sólo estar a tu lado, que estás a gusto en esos silencios que con otras personas pueden parecer incómodos, y no necesitas llenarlos. Y que una mirada es suficiente para saber lo que está pensando el otro, sobre todo si va acompañada de una sonrisa.

Hablo de ti amigo y amiga cómplice, tu que has compartido momentos importantes de cuando éramos niños y soñábamos con ser un montón de cosas, de cuando éramos adolescentes y teníamos las hormonas a flor de piel y que ahora cuando ya vemos las cosas de otra manera distinta somos capaces de darle otro sentido a la vida y reírnos de lo pasado, de lo vivido, de lo llorado y de lo reído. Nosotros somos así y por mucho que le joda a la gente no vamos a cambiar ahora.
No recuerdo las años que nos conocemos o quizá no quiero contarlos, pero lo que quiero decirte es Gracias amig@ cómplice.

cAyE

Crónica de una muerte anunciada.

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LLEGÓ EL MOMENTO. Así, en mayúsculas. Para que se vea bien. Llegó la crónica de una muerte anunciada: El lunes fue el día en el que le dije adiós a la las vacaciones.

No me gustan las despedidas, pero tampoco me vuelve loca darle la bienvenida a la vida laboral. Nunca he tenido clara mi relación con la vuelta al trabajo. Será porque todo depende de cómo me hay ido hasta el momento de la vuelta. El trabajo sigue ahí. No se ha movido del sitio. Pero le miras con diferentes ojos. Le ves y te rindes. ¡No me digas que tú tampoco te rindes porque te conozco!

Pero no. Así no va el juego. Huir, ya sabes, es de flojos. Recuerda que las personas como tú no huyen. «Aflojan» la marcha en caso de urgencia pero…no huyen.

KEEP CALM. No queda otra que volver. ¿Y sabes qué? Que no pasa nada. Y no pasa nada porque la vida tranquila está muy bien pero…sin abusar. Creo en el poder curativo de las vacaciones. Como también creo en el poder curativo del trabajo.

Perdonad la sinceridad pero el verano está sobrevalorado. Desde bien pequeñitos sabemos que las vacaciones es un estado mental de enajenación transitoria y, a pesar de saberlo, cada año aparece “la depre”, el bajón, la morriña…(ponle el nombre que quieras). Los hay que tienen la necesidad de hacer algo, lo que sea, para superar ese trance. Hacer vudú a los que empiezan ahora las vacaciones, por ejemplo.

Qué débiles somos, ¿verdad?

Yo ya no tengo paciencia para algunas cosas y, mirando de reojo a mi alrededor, veo que quejarnos es una enfermedad que a todos nos afecta. Y por mucho que se repita, no existe antídoto. Ni existirá.  ¡No se puede vivir con la queja todo el día!

En una moneda siempre hay dos caras. Y aquí, también.

La vida es bella. Sí. Aunque a veces te toquen las narices.

La vida aprieta. También. Pero no ahoga.

La vida es un constante dejar atrás. De eso no hay duda. Pero también es una puerta que se abre a todo lo que queda por vivir (será lo mejor que se haya vivido hasta ahora, que los sepas).

Al empezar de nuevo, aparte de no recordar la contraseña del ordenador, veo (al principio un poco borroso, lo confieso) un nuevo punto de partida. No vuelvo sobre mis pasos. Del pasado me quedo sólo con las cosas bonitas. Me gusta mi rutina y saberme los caminos de memoria. Me gusta mi ciudad. Volver a mi caos. La dieta. Atascos. Autobuses que no llegan a la hora. Volver a quedarme dormida por los rincones. Soñando pero…más despierta que nunca. Algunas cosas son las mismas, pero otras no. Lo que viene es aún mejor. Se acaba el terraceo pero seguiremos en los bares. Se acabó el tinto de verano tumbada en la arena. Pero vuelve el café entre compañeros.

Nunca dejéis de creer en el valor de esos cafés.

Dicen que las ocasiones las pintan calvas. Y yo pienso creérmelo a pies juntillas. Ahora toca inventar y reinventar. También dicen que cada uno de nosotros buscamos la felicidad donde queremos…o donde podemos y si tú eres de los que pueden elegir ser feliz en todo momento… ¡no seas tonto y hazlo! Posiblemente haya veces que seas incapaz de reír pero si hay algo que tenemos en común todos los humanos es la capacidad de sonreír. Algunos mejor que otros, cierto.

Echaré de menos, porque me lo debo, la siesta, el sabor de la sardina y el canto de las chicharras. Momentos de felicidad diaria que pasamos por alto pero que me recuerdan que no cambiaría mi vida por la de nadie.

Reconocedlo.

Estamos mejor de lo que pensamos.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

                       

 

Y entonces llegó él.

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Y entonces llegó él, dispuesto a cambiarnos la vida.

Llegó hace un año y aún no me creo que esa personita de ojos negros y pelo revuelto esté a punto de llamarme «mamá».

Llegó en el momento adecuado para convertirse en el motor de la vida de muchos de los que le rodean.

Llegó para recordarnos que somos familia, y que la familia que se elige también es importante.

Llegó para desmontar teorías acerca de la misteriosa desaparición de los círculos de amigos de las parejas que tienen niños.

Llegó para llenar nuestra casa de objetos extraños con formas de animales que hablan solos cuando te acercas a ellos, o cuando te alejas.

Llegó para hacernos valorar el papel que nuestros padres han tenido y tienen en nuestra vida.

Llegó para que volviéramos a escuchar con atención. Las risas y los llantos son su especialidad para que tengamos nuestros sentidos alerta.

Llegó para demostrarnos que somos capaces de hacer cosas que antes ni nos imaginábamos.

Llegó para que nos planteemos qué es lo que queremos hacer con nuestro presente y nuestro futuro.

Llegó para hacernos vivir infinitas primeras veces.

Llegó para recordarnos qué es lo realmente importante.

Lo importante es él y lo demás… ya lo pensaré mañana.

Reyes

Imagen: Roque, reivindicando para qué está aquí.

Tío ve al grano.

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Mi cabeza va a mil es martes todo el mundo ha despertado de su letargo estival, será que el Winter is Here, todo es una locura de día, me cierro la puerta para pasar desapercibido a ver si consigo mimetizarme con el cactus que tengo al lado del ordenador y no me molesta nadie. Pero no. To can la puerta y aparece una persona que no conozco de nada. ¿Caye, tienes un minuto? No existe frase-pregunta a la que tenga yo más miedo. Es ese el momento que me doy cuenta que lo del cactus no ha funcionado.

Si pasa, pasa, hace tiempo que quite una de las sillas de mi despacho y la otra siempre tiene algo encima, hábilmente coge las carpetas y se las pone a un lado y consigue su objetivo sentarse. Adiós mañana productiva de sacar a delante todo lo que tengo encima de la mesa.

Son las 10:30 de la mañana y su primera frase ya una vez sentado es… Es que he pensado… ya que yo se…. Que mi hermana también sabe. Todo para el, el lo sabe todo y si no tiene un amigo de su hermana, que no estudio medicina porque le daba aprensión la sangre, patatín patatán.

Estar sentado con una persona que no conozco de nada mucho más allá de mi relación laboral  pero que se enrolla como una persiana, la verdad es que no me ayuda a empatizar con ella y directamente mi mente piensa Vete al jodido grano, es que me da igual tu carrera, la de tu hermana  o lo que hayas hecho antes, lo único que quiero es saber que como puedes aportar valor, no me gustaría dormirme mientras alimentas tu ego con palabrería vacía. Mi cabeza asiente a todo lo que dice con mi mente desconectada en plan Homer Simpson, solo hago un gesto que aprendí hace tiempo para gente como esta que invade mi tiempo con la intención de desahogarse, me quito el reloj y lo pongo entre los dos boca abajo, en una situación en la que tenga contacto visual.

Vale ya lo he calado está buscando autocomplaciencia, sentirse seguro que sus decisiones no van a ser tiradas por tierra y que es parte de la manada, vale ya te empiezo a pillar chaval, pero ve al grano por Dios, que llevamos media mañana hablando, o ¿será escuchándote?

Miro mi reloj y decido hacer mi truco de magia, es el momento que lo cojo y me lo vuelvo a poner en la muñeca ante su atenta mirada, y cha chan… el truco sigue funcionando automáticamente es consciente de mi tiempo se levanta y se va. Parece que no he perdido facultades con el truco del reloj.

Me encanta hablar con la gente y escucharla, pero yo también tengo mis días de no me molestes que muerdo, como sabes mi puerta está siempre abierta, así que si un día la encuentras cerrada piénsatelo dos veces antes de entrar.

Caye

Todo pasa en verano.

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El primer patinete de mi hijo. 26 mujeres y un pato. Sara. Hacer maletas. 33 grados a la hora de dormir. El atardecer en tierras charras. Las patatas meneas. Un paseo por La Alberca, pueblo parado en el tiempo. La antigua judería por aquí. Y un zoco árabe más allá. Toros. Vacas. Melones. Sandías. Pasear por La Gloria a lomos de un tractor. Cala Reona. ¡Visitas inesperadas que te dan la vida! Un caldero en la Tana. El pregonero de las fiestas de Aigües. La Hormiga Hippy Market. Mis vestidos largos. Leer. Dos bingos y una línea en la plaza del pueblo. O, para ser más exacta, un jamón y varios lotes de comida. ¡Un nido de cotorras en la palmera! El pollo al ajillo de Campoverde. Calblanque. Las Auténticas. Hacer una etapa de la Vuelta Ciclista teniendo de compañero a Stefano Garzelli “Il Garzo”. Las pelotas de mi Juana Mari. Un parchís a la sombra del pino. La puesta de sol en el Mar Menor. El vermut de la bodega del pueblo. Pintar. Un asiático. O dos. La barbacoa. ¡Bendita siesta! Comprar tantos gordos de Navidad como sitios recorridos. El campanario. La tormenta…y la calma. Hacer puerta sin parar de comer pipas. El chiringuito. Volver a montar en bici. Subir al faro de Cabo de Palos, cita obligada. Visitar a la Tía Maritina…y a sus michirones. Un plan tras otro. ¡“Des paci to” hasta en el gazpacho! Reencuentros. Los pies a remojo. O en chanclas.  El tiempo…no importa.

Todo pasa en verano.

 

Coco.

La puesta de sol más bonita del mundo.

¡DE MI MUNDO!

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Spoileame, por favor

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Cuando un amigo te dice: «tengo un Bacalao«, sólo puedes contestarle que lo escriba, y que nuestro espacio es suyo. Los Bacalaos, como nosotros mismos nos denominamos, somos muchos, estamos por todas partes y de la misma manera que contamos nuestras cosas, somos felices leyendo las de nuestros amigos.

Fran Martinez Llorca ya escribió un Bacalao en el que nos hablaba de Las Reglas del Juego, y ahora convertido en un fan del Juego que nos ha llevado locos todo el verano, vuelve para hacernos una petición muy especial.

Yo por mi parte también le voy a pedir algo. Fran, derriba todos los muros que puedas, rompe con todo lo establecido y disfruta en el proceso, porque el «Siempre se ha hecho así» no va ni ha ido nunca con nosotros.

Reyes

El verano de mi vida

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Si así como lo oyes, este ha sido el verano de mi vida porque como dicen que «vida no hay más que una», ha sido el verano de empezar a cuidarme.

Soy la típica persona a la que los médicos, los hospitales, las agujas, las pruebas médicas, las urgencias y el olor a hospital, le produce grima.

Nunca había estado en urgencias, nunca me habían puesto una vía, nunca había dormido en la cama de un hospital, nunca me habían puesto una anestesia, pero este verano todo cambio, será porque estoy de vacaciones o tal vez porque ya uno va entrando en la edad de ser más interesante que joven.

Dentro de mi tranquilidad siento miedo, un miedo de esos que nunca he sentido. ¿Tendrá sentido el miedo o es algo imaginario en mi cabeza?

Que jodido es el miedo y la cantidad de cosas que hacemos por él. Probablemente es el sentimiento que peor llevo. Pero todo pasa, y siempre sirve de algo.

Después del miedo viene el susto y luego la calma (Bendita calma)  y la tranquilidad, yo estoy en ese justo momento de calma y tranquilidad. Ya he dejado de hacer nuevos amigos por los hospitales.

Solo puedo dar las gracias a la gente maravillosa con la que me he cruzado durante el verano de mi vida, a esos y esas que me han cuidado, a esos y esas a los que he asustado, a esos y esas que se ha interesado por mí mucho más allá de mi salud. GRACIAS.

Sentirte acompañado y recibir tranquilidad se agradece, gracias Fani.

Encontrar una cara conocida en un momento complicado siempre es reconfortante, gracias Vero.

Hoy solo puedo decir que sigo teniendo miedo, ya que siempre he sido miedoso eso ya no se cambia. Pero eso sí creo que he superado mi temor a los hospitales.

#SiempreGoGoGo

Caye

 

¿ES QUE EN MI VIDA NO HAY GENTE «NORMAL»?

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Las reglas están para romperlas.
Y esto viene a que, aunque dije que durante estos dos meses de verano iba a repostear sin piedad, os mentí. ¡Nunca os fiéis de mi!

Vuelvo, sólo por hoy, porque algo muy serio ha pasado en mi vida y necesito que se entere todo el mundo.

Me quito el sombrero. Ha sido el crimen perfecto. Fui al matadero tan ricamente pensando que la víctima era el otro.

La cazadora cazada. Caí en la trampa. Piqué el anzuelo. Me la metieron doblada. O como queráis llamar a esto…Yo, que había conseguido librarme de este tipo de saraos, que iba de listilla pensando que estas cosas a mi no me pasarían jamás, ¡ZASCA!
Pero ¡¿quién iba a sospechar semejante montaje?! No había motivo ni venía a cuento: no era mi cumple ni mi jubilación, no estoy embarazada ni me voy a casar…
Hay un grupo de locas divinas, a las que adoro y que apenas se conocen entre ellas, que decidieron allá por el mes de Junio que había que liarla gorda. ¿La «excusa»? YO. Parece ser que me quieren mucho y dicen que las cosas se demuestran con hechos porque las palabras, palabras son. Y como los homenajes se hacen a la gente mayor y a los muertos, y yo ni lo uno ni lo otro (un poco mayor sí, pero poco), eligieron dejarse llevar por un desmelene piscinero sólo chicas, sin dar explicaciones a nadie y con todo el calor del mundo de un 22 de julio de 2017, fecha que quedará grabada a fuego en mi piel hasta el último de mis días.
Y lo consiguieron.
Consiguieron lo que no ha conseguido nadie. Consiguieron que siga en shock. Sin poder soltar ni una sola lágrima. Todavía rompiéndome la cabeza pensando qué narices he hecho yo para merecer esto y…para merecerlas a ellas. ¡Vaya panda de cacatúas! ¿ES QUE EN MI VIDA NO HAY «GENTE NORMAL»?
Y aquí sigo. Dándole vueltas al tema. Porque esta panda de liantas mágicas dicen que las cosas con amor son así. Te apetece, tienes ganas…y la lías. Mis pajarracas favoritas son de las que piensan que la vida es lo que cada uno hace de ella. Es esos momentos que merecen la pena y le dan sentido a todo lo demás. Su mundo es así y el mío, también. Todas y cada una de ellas me dan muchísimo más de lo que yo les doy. Son mi fuente de inspiración. Os diré que muchos de los post de TE CONOZCO BACALAO han sido vividos con ellas. La llamada perfecta en el momento adecuado. Un mensaje cuando más lo necesitas. Una juerga, con resacón incluido, ese día que juraste no volver a hacerlo. De tapeo sin venir a cuento. O ir al teatro y…¡acabar en el escenario! Risas y más risas cuando tu cuerpo no da más. Un cata ciega de cocacola versus pepsi. O, a lo Indiana Jones, en busca del masaje tailandés. Subir en el tram y perderte. Un finde en Las Negras. Un tardeo que acaba como «el Rosario de la Aurora»…¡y que bien! El arrocito. O la barbacoa. Una tarde de galletas. Los infinitos selfies hasta que salimos bien. Una de chiringuito. O dos. Con tumbonas incluidas, por supuesto. Hacerte madrugar un fin de semana para…hacer deporte. Un Viernes Santo en Casa Julio (no diré más). Un cursillo para hacer el Roscón de Reyes. O un concurso de torrijas. Cerrar los garitos con nosotras dentro. Los boomerangs y…las mascletás ¡Ay senyor pirotécnic! ¡Qué sería de nosotras sin usted!
Una en esta vida se puede acostumbrar a todo menos a esto. No hay vacuna…ni la habrá. Porque las mejores cosas de la vida surgen así, de repente, sin avisar ni planificar. Cada día, con ellas, es un regalo. Su amor no es barato. Me han enseñado que nada es tan grave como lo pintan. Que aquí hemos venido a pasarlo bien y sufrir…se sufre lo justo. ¡Sufrir pa ná es tontería! Que más vale arrepentirte de lo que has hecho que quedarte con las ganas. Lo que no inventa una, otra lo saca de la chistera. Y es que, cada una hace todo lo posible por ser feliz y resulta que en su felicidad…entras tú. ¿No es maravilloso?
¡El caso es liarla!¡Y bien gorda!

P.D.: Tengo mascota. Es un cisne gigante hinchable que he bautizado con el nombre de Holiii. Esto también es culpa …de ellas.

 

Coco.

Autor de la foto: Mi lobo feroz. El hombre de mi vida…y de mis sueños.

Fecha:22 de julio de 2017. No olvidaré esta fecha mientras viva. Lo juro.

Lugar: En la Coveta Fumá. Un lugar divino para las cacatúas más divinas del mundo.

Que son…mis amigas.

 

¿Cuánto te mereces algo?

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Hola,

¿Cuánto te mereces algo?

Nosotros tres, mucho.

No os abandonamos, lo único es que vamos a estar de una manera diferente.

Porque queremos unas vacaciones que nos hemos ganado de dos meses, ya que tenemos que vivir nuestras vacaciones y no simplemente pasar de un día a otro.

Ha sido un año lleno de grandes experiencia, grandes cabreos, grandes amigos, grandes hijos, pero lo mejor ha sido sin duda esa R que transforma la RR en triple RRR, Roque. Este pequeñín que se está transformando en un hombrecillo.

Llega un tiempo de disfrutar de un gran verano.

Un verano de esos que marcan una etapa.

Un verano de idear nuevos retos.

Un verano de cerrar heridas.

Un verano de retomar proyectos.

Un verano de amigos y risa.

Un verano de hijos, sobrinas y actividades varias.

Un verano de reencuentros ilusionantes.

Un verano de vernos y tocarnos, ya que somos muy de eso.

Un verano de hablar y soñar.

Un verano de bañito, aperitivo y palometa.

Un verano en definitiva que vamos a necesitar tiempo para disfrutarlo y vivirlo intensamente ya que no lo entendemos de otra manera.

¡Mirar que somos difíciles, pero nosotros nos lo merecemos!

Nos vemos el 1 de Septiembre.

Caye

¡HÁZTELO MIRAR!

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Mira nena, no me juzgues. ¿Quién te crees que eres? Lo que quieras saber de mi…ven y pregunta. O moléstate en conocerme. Aunque no. Bien pensado, mejor no. Me das mucha pereza. Eso sí, no inventes. Soy lo que soy. No lo que dices que soy. ¿Por qué te interesa mi vida con «lo importante» que eres tú? No me lo expliques. Paso.

No soy boba. Ni tonta. Sólo que gente como tú no merece la más mínima atención. Por eso, cuando me encuentras, tengo la mirada perdida y «hablo del tiempo». No me aporta nada hablar contigo de las cosas que realmente importan. Tu falta de empatía, por muy cerebrito que seas, es el mejor repelente que jamás conocí.

Te crees más lista que nadie. Y es posible que lo seas. Pero eres tan gilipollas que nadie aprecia tus conocimientos. Solo se habla de tu acritud y tus faltas de respeto. Y parece que la sinrazón de esto es porque no pensamos como tú, no estamos a tu nivel o, directamente, pasamos de votarte. Por aquéllo de tu inigualable inteligencia no te regalaré el manual de buen fornicio. Al fin y al cabo estoy convencida de que eso es lo que necesitas. Pero que sepas que me quedo con las ganas de haber visto tu cara con mi regalo entre las manos. Así que no me toques mucho las narices que…cualquier día lo hago ¡fíjate tu!

Haztelo mirar. He visto entierros más alegre que tu cara. Con lo mona que eres…¡vaya desperdicio! Estás sola. Y sola seguirás si sigues por ese camino. ¡Relájate y baja al mundo de los mortales! ¡Desmelénate! Si no sabes yo te enseño. Permite que la gente no sea como tú quieres que sea. Y si no te caemos bien, respétanos como nosotros te respetamos a ti. Sobre todo cuando estamos frente a frente. Piénsatelo bien la próxima vez que nos crucemos. Porque si, con lo bruta que soy, aún no te he soltado una burrada es porque no merece la pena que malgaste mis energías contigo. Ahora bien. No tires mucho de la cuerda porque, como un día me canse, ¡te vas a cagar!

¡Caiga quien caiga!

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Los aviones despegan con el viento en contra

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«Los aviones despegan con el viento en contra» y nosotros nos crecemos frente a las dificultades.

Puede que sea verdad, pero no es la situación ideal, no nos engañemos. A nosotros nos gustaría que todo fuera fácil, que no nos costara hacer las cosas y sobre todo, no tener problemas.

A mi los únicos problemas que me gustaban eran los de «mates» que resolvía en el cole. Esos si que eran divertidos, sólo tenías que encontrar las claves, plantear la ecuación y resolver la incógnita. Fácil. Los problemas a los que nos enfrentamos ahora son un poco más difíciles, entre otras cosas porque no somos capaces de localizar las claves, y mucho menos resolver la incógnita. Somos incapaces de razonar sin que nos afecten los sentimientos, y esos no son tan fáciles de aislar y clasificar.

Es más, me atrevería a decir que son los sentimientos los que nos aíslan a nosotros, al menos aíslan nuestra capacidad de raciocinio, nos impiden ver las cosas con claridad y nos influyen para que nuestra toma de decisiones no sea todo lo lógica que debería.

En este punto solo me resta decir que a pesar de los sentimientos y del viento en contra somos capaces de superar todo lo que se nos presente, o al menos enfrentarlo con la mejor actitud. Sean o no los sentimientos los que nos guíen, protejámonos del viento de cola y todo saldrá como esperamos.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

 

Vaca ¿Qué?

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Abuelos y abuelas del mundo gracias por existir.

Que iba a ser de nuestros hijos trabajando nosotros todo el día en periodos de vacaciones escolar.

Pero tranquilos que todo llega y vosotros también tendréis vacaciones. Que empieza la escuela de verano.

Pregunta de mis hijos al unísono ¿Pero hay deberes en la escuela de verano?

Hijo no hay deberes es una escuela para pasárselo bien con los amigos, hacer deporte y disfrutar.

Y cuando dices que empieza eso, me contestan los dos.

Está claro que un niño en verano tiene que pasárselo bien y tener recuerdos de esos que perduran durante toda la vida.

Yo recuerdo mi verano con diez años, no voy hacer de abuelo cebolleta, pero para mí los veranos era algo muy especial, amigos de la playa, no habían horas era el momento de descubrir que te hacías mayor y podías hacer cosas de mayor. Pero me quedo con el recuerdo imborrable de todos esos veranos en Santa Pola.

Seguro que si piensas un montón de cosas importantes de tu vida pasaron en verano, porque los veranos están para disfrutarlos.

Y yo también quiero unas vacaciones de dos meses y medio, ya puestos a pedir.

Caye

 

 

 

¿QUÉ ESTÁS PENSADO? (…o eso me diría Facebook)

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Situación: Alicante. La Cubierta Club. Terraza del Monastrell. Altamente recomendable. Ambientazo. Me siento bien cada vez que voy. Destila buen rollo y cero postureo. Y, qué queréis que os diga, a estas alturas de mi vida eso es lo que busco. ¡Enhorabuena! ¡Soy muy fan vuestra!
Presentaciones varias. “Hola Cristina. Te presento a Coco”. “¿Coco? ¿Tú eres la de Te Conozco Bacalao? ¿La de los tres niños? ¡Por fin te pongo cara! He leído todos tus post y me siento tan identificada que alguna vez he querido escribirte. Cualquier día lo hago”.
¿Qué estás pensando? (…o eso me díría Facebook): “Escribo y… ¡me leen!¡Lo que cuento funciona!”
Estado emocional: ¡Subidón! ¡Chute de energía! ¡Tocando el cielo!…y cualquier otra cosa que se le parezca. Acepto sugerencias.
GRACIAS.
Gracias por robarte tiempo para dedicarlo a mí. Gracias por elegirme. Gracias por acompañarme cada miércoles aunque lo haga bien, mal o regular. Gracias a ti, que me lees. Y también gracias a ti, que no me lees. Y a ti que te aburro y me lo dices, gracias. Y gracias a ti. Sí tú. Que sepas que lo hago porque me importas y que sepas que he escrito esto para ti y solo para ti. A ti, que no me comentas pero me lees, muchas gracias. Gracias a ti que sé que me lees y te caigo mal…Gracias a todos y cada uno de los que pasáis por aquí.
¿Sabes qué? Cuando empecé en esto la idea era mostrar mi forma de ver el mundo. Cada vez que escribía una entrada dejaba un poco de mí. De mis emociones. De mis miedos. Escupiendo lo que me venía a la cabeza. Sin más. Sin orden ni concierto.
No tengo una hora concreta para ponerme a escribir. Ni he recibido clases de escritura creativa. No tengo talento ni nada por el estilo. Jamás le he prestado atención a Google Analytics. Y eso que hice un curso la mar de chulo sobre esto pero, definitivamente, lo mío son las letras. Sólo quiero escribir cosas muy mías que no me atrevía a decir en voz alta, ni compartir con gente que no conoces.
No sé de palabras mágicas. Ni trato de ser la más graciosa de la blogosfera. Mi arma más potente es «ser yo». Ir de cara es lo que me va. Ser “una de los vuestros”. Porque no. No se trata de escribir y punto. Se trata de contar. Contar mis aventuras como mujer orquesta, reírme de mi, mostrar mis tripas…Siempre hay algo que contar. Porque no es lo mismo escribir «al aire» que contarle cosas a tus amigos. Esto va de ponerte frente al otro y hablar…escribiendo.
No sé dónde estáis. Ni cómo es vuestra cara. Tampoco sé en qué momento empecé a leer vuestros comentarios. Pero enseguida supe que esa era la señal. Señal de que alguien perdía su tiempo en leer lo que yo quería contar. La sensación de que te conocen sin haberte encontrado en persona.
Con el paso del tiempo noto que ahí, detrás de la pantalla, hay más gente que antes. Y me he dado cuenta que en cada post he vendido mis experiencias sin ningún pudor. Una válvula de escape. Dándome rienda suelta. Cada vez más natural y desinhibida. Sin tapujos. Mojándome cuando toca y metiéndome en muchos charcos a pesar de las consecuencias.
Conclusión: Lo simple vende. Y si encima descubres que contar tu propia historia le gusta a la gente, ¡esto ya es la leche!
Y sí. Os amenazo con seguir. Tengo más ideas.
Mi agradecimiento infinito a vosotros y a la Cubierta Club por poner a Cristina en mi camino.
Se os quiere.

 

Coco.

Imagen:La Cubierta Club. Restaurante Monastrell.

Alicante.

 Uno de los sitios de mi recreo.

Pues…

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Pues yo más, pues todo el mundo lo hace, pues en mi casa, pues en mi pueblo…

Seguro que conoces a alguien que empieza todas sus frases así… ¡Pues yo también!

Yo también conozco a alguno de estos que todo lo saben, todo lo han hecho o todo lo han vivido. En ocasiones es muy interesante escuchar sus experiencias, porque tienen mucho que decir, pero en otras… reconócelo, en otras los mandarías a paseo (por no decir otra cosa).

Es interesante tener amigos con los que jugar al trivial, siempre que estén en tu equipo, pero no es interesante tener amigos de los que monopolizan las conversaciones. Da igual cuál sea el tema, siempre saben más que el interlocutor, y si no es porque lo han vivido en primera persona, lo han estudiado, o lo ha vivido alguien muy cercano, el caso es que todo, absolutamente todo, lo saben mejor que tú.

Lo bueno viene cuando le puedes rebatir. Cuando tú sí que sabes de lo que están hablando y puedes realizar una afirmación categórica, de repente ves cómo tu interlocutor se calla, se esconde, se hace pequeñito… tanto que hasta te sientes mal por haberle pegado ese corte que estabas deseando, aunque te dura poco. En un instante renace de sus cenizas cual ave fénix, preparado para seguir compartiendo su sabiduría. Y si algo tienen estas personas es que son un ejemplo de resiliencia para todos, a cada corte, se crecen y aprenden, pues tus argumentos los harán suyos y los utilizaran a la menor ocasión para demostrar que además de saberlo todo tiene los mejores amigos del mundo.

Y si me vas a venir con que ya te lo sabes te diré: ¡Pues yo más!

Reyes

fuente de la imagen: Pinterest

 

 

 

Me gusta reirme

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El otro día me llamaron tonto. La persona que me lo llamo no me conoce de nada, ni sabía que lo estaba escuchando. Pero lo mejor de todo es que me lo estaba llamando por algo que había hecho el. O mejor aún había provocado su incompetencia.

Son esas situaciones que he aprendido a manejar de una manera paciente y sin sobresaltos, en otro momento de mi vida se me hubiese hinchado la vena y hubiese ido directamente a por él en plan nada violento, pero a por él.

Mi “amigo” Jose Luis no tenía ni idea que yo estaba oyendo esa conversación con el manos libres de la persona con la que estaba hablando, probablemente si me tiene cara a cara se hubiese contenido, él no es de esos que va llamando tonto a la gente a la cara.

En ese momento que cuelga el teléfono, reconozco que tenía ganas de muchas cosas pero lo que me entraron fueron ganas de reírme, si de reírme de mi “amigo” Jose Luis que me había llamado tonto.

Me reía de la situación, de como defiende mi “amigo” Jose Luis su cagada con el insulto, en definitiva lo reconozco me reía de mi “amigo” Jose Luis. No me gusta reírme de la gente por el simple hecho de hacerlo pero es que mi “amigo” Jose Luis se lo ha ganado.

Bueno os tengo que dejar, ya que tengo que llamar a mi “amigo” Jose Luis, ya que me quiero pegar unas risas y explicarle unas cositas con la mayor de mis sonrisas.

Caye

 

 

¡¿Qué tienen esos tíos?!

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A ella le gustan los malos malotes. Pero…¡¿qué tienen esos tíos?!
Dice que son seres humanos incompletos absolutamente irresistibles. Perfectamente imperfectos. Vividores sin remordimiento alguno. Provocadores. De esos que llegan siempre tarde a la cita y te piden disculpas con una sonrisa que deshiela el Ártico. Que se saltan los semáforos en ámbar acelerando todo lo que el coche da. Que hacen de las gafas de sol su cómplice nocturno. Y que fingen escucharte cuando, en realidad, te están merendando con la mirada.
Dice que son más sexys porque el resto del mundo no les comprende. Viven en un mundo diferente con reglas diferentes. Que sólo hacen lo que el corazón les pide. Pero que, en realidad, su frialdad es de cartón piedra. Es difícil no quererles, confiesa.
Su malote es un tipo duro pero pelea limpio. Sabe que no le esconde nada. Juega con las cartas boca arriba. Avisa antes de empezar la partida. Así ella sabe, desde el primer momento, cuándo va de farol. Sigue su propio código moral porque, rumorean, una vez se mostró débil y perdió. Por eso ella sabe que jamás le haría daño.
El malote se inventa una historia cada vez que tiene la oportunidad. Nunca repite guión. Y no. No está loco. Es un tipo ingenioso y un poco excéntrico. No hace mucho caso del sentido común. Ni falta. Siempre estará en el lado salvaje de la vida. Tiene su aquél.
Malote le cuida susurrándole al oído lo que ella quiere oír. Sus palabras son sus armas más poderosas. Muy poético, dispara mejor que muchos. Es su mejor papel. El sexo y la poesía siempre fueron buenos compañeros de viaje. Ahí está el secreto. Le conquistó su libertinaje. Su rebeldía. Fue su independencia y el hechizo de sus palabras lo que hizo que cayera rendida a sus pies. El encanto de un malote encierra este tipo de cosas.
Las malas lenguas le dicen que este clase de hombres no tienen alma, pero ella sabe que no es así. Le rescató de la soledad. A su lado los domingos han dejado de ser grises y aburridos. Le ha enseñado a ver la belleza de las cosas más extrañas.
No sabe bien hacía donde va ni cuanto durará todo esto. Nunca se ha planteado ser pareja. Y está segura que él tampoco. Sí sabe que su tiempo es limitado y no quiere malgastarlo. Se mueven en terreno pantanoso pero merece la pena. Ha perdido el miedo a ser feliz queriendo…lo que no es perfecto.

Al fin y al cabo el resto de los hombres existen y…nada más.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Un lunes diferente

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Hoy es un lunes diferente.

Hoy no voy a ir a la oficina. Empiezan mis vacaciones. Esas vacaciones que he esperado tanto y que he imaginado mil veces. Playa, piscina, bares y restaurantes, paseos y deporte. Eso es lo que espero de estas vacaciones, pero antes tengo unas cuantas cosas que hacer.

Llevar el coche al taller, hacer la declaración de la renta, llevar a Tito a la peluquería canina, acudir a mi cita con mi entrenador, hacer la compra, llevar ropa a la tintorería, preparar el disfraz del bebé para el festival de la guarde, llevar las sandalias al zapatero, publicar «las noches de los bacalaos»… Total, que lo de descansar creo que mejor lo dejamos para otros días.

Hay quien no sabe lo que es estar de vacaciones sin viajar y no saben la envidia que me dan. Aunque también te digo que las vacaciones en casa, se saborean de otra manera. Te levantas tarde y paseas por tu barrio. El café, en el bar de la esquina; visita al mercado de la zona, que si tienes la suerte de que sea el mercado central de la ciudad, pues mucho mejor; el menú del día en el bar de la plaza; la siesta en casita y si quieres en pijama; la cerveza «after work», con esos amigos que nunca trabajan por la tarde; ves tus vecinos de otra manera, la conversación en el ascensor ya no es atropellada, no tienes prisa; cenas pronto, ves una peli y a dormir hasta el día siguiente.

Espero ser capaz entre tanta actividad de sacar un hueco (o varios) para escaparme a la playa, ahora que aún no hay turistas. Un baño tempranero es lo que mejor me pone las pilas. Un poco de sol, arena y mar, que me traiga el sabor y el color del verano, para que cuando vuelva a la oficina no se me olviden estos días, aunque sea cuando mire mi mano morena sobre el teclado.

Si, estoy de vacaciones. ¿Cuándo dices que lo celebramos?

Reyes

Imagen: Las vistas desde mi tumbona en la playa. #SinFiltros

 

 

 

 

Hola

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Si,  te digo a ti.

A ti que te llega un mail todas las mañanas y desayunas leyéndonos.

A ti que bien sea un lunes un miércoles o un viernes estas esperando a leernos.

A ti que has sido cómplice de muchas historias de Bacalaos.

A ti que has pensado eso a mí también me pasa o menos mal que no soy la única o el único que lo piensa.

A ti que has hecho tuya una historia siempre con la mejor de las intenciones.

A ti que has presumido de tu camiseta, taza, calendario o mochila Bacalao.

A ti que cuando nos hemos encontrado cara a cara has venido a contarnos una anécdota sobre algo que hemos escrito.

A ti que nos has regalado unas letras compartiendo tus pensamientos con nosotros.

A ti que sabemos que estas, que nos lees, que nos sigues.

Solo podemos decir cosas bonitas de to@s por hacernos sentir MUY BACALAOS.

G R A C I A S

Caye

Dejarme llevar…

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El otro día pensando en cómo he vivido el pasado mes, lleno de cosas que celebrar y mil otras por hacer, cargado de sueños (y casi todos cumplidos), tuve una sensación rara. ¿Cómo soy capaz de ser tantas personas a la vez? ¿Sé, de verdad, que sólo tengo una vida? En ese momento me cayó el mundo encima. Enterito. ¡Cómo se escapan los días! Me vi peleando contra el paso del tiempo y, aún así, sin poder hacer nada. Viviendo la vida demasiado deprisa. Sin vivirla. Sin disfrutarla. Sobreviviéndola. Dejándome llevar. Y yo no soy de esas.
Frené en seco. ¿Qué me está pasando? Quizás mi cabeza esté diseñando una nueva estrategia.
Más de una vez me han preguntado por qué soy tan intensa. Y la respuesta es las ganas. Ganas de hacer muchas pequeñas cosas. Pequeños detalles que marcan la diferencia. Hace tiempo entendí que sentirme viva va de la mano con sentirme bien. Y son esas pequeñas cosas las que me hacen sentir así. Esas tan tan tan insignificantes que no les hacemos caso y, muy al contrario, son las culpables de que cada día cuente. Y que no haya uno igual que otro.
Es cierto que a veces no soy, o no quiero ser, consciente del ritmo que llevo y del estrés que tendré como siga así. Reconozco que le he cogido el gustillo a eso de complicarme la vida. Mis pies ya se han acostumbrado a correr a pesar de no ser una runner. Cada uno tiene su propio ritmo. Cada uno enfrenta sus miedos a su manera. Y yo, a veces noto, que mi mayor problema es ese. El miedo a no llegar a todo.
Sin embargo, nada es bueno si llega a dominarte. Y en este momento me estoy cansando del tema. De esa sensación de caos permanente. Sé que es temporal. Nací así y así acabaré. Y NO. No es que ahora sea vieja. Siempre tendré cosas que hacer. No sé vivir de otra manera. Simplemente me voy a dar una tregua. Necesito pasear y sentir. Andar a paso lento, disfrutando de cada uno de ellos. Coger el coche y desaparecer sin que nadie sepa dónde estoy. Sin rumbo. Meter los pies en el agua y dejarme llevar. Y, cuando todo esto pase, regresar. Como si nada hubiera pasado. Hacer las cosas de verdad. DESPACITO.
Como ya os he dicho, reconozco que esto no es mi fuerte pero creo que podré acostumbrarme. A mi lo que me gusta es lo difícil, eso de nadar contracorriente. Pero de momento voy a ir trabajándolo. Se trata de grabarme a fuego eso de que si la rutina no puede contigo, que tampoco lo haga la crisis.
Todavía estoy a tiempo y el mundo…no se acaba mañana.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

Me duele la cabeza

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«Me duele la cabeza» es lo que digo cuando realmente lo que me duele es el corazón, porque estoy segura de que nadie me entendería si lo dijera tal cual.

Aunque te suene raro, en ocasiones me duele el corazón y seguro que a ti también te pasa, aunque tal vez no hayas reparado en ello.

Me duele el corazón cuando me entero de las noticias de los atentados. Me duelen las víctimas, y me duelen los verdugos. Me duele que alguien haya tenido una vida que le haya llevado a cometer tales atrocidades y pensar que es por una buena razón.

Me duele cuando otra mujer sufre a manos de aquel que decía amarla, y me duele cuando hay niños que lo viven de cerca.

Me duele el corazón cuando un amigo desaparece, o cuando no tengo tiempo para estar con los míos. Me duele cuando pienso en los que están lejos y puede que no vengan nunca, y cuando me siento mal por no apreciar a los que ya están conmigo.

Me duele también al saber que me lees y no me dices si te ha gustado o no.

Reyes

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Mi tiempo

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Llega el buen tiempo y llega el momento tradicional de quitarme el reloj.

No quiero vivir todo el día pensando que no llego a una cita o a recoger a mis hijos.

No quiero estar contigo y pensar que me tengo que ir a tal hora.

¡Me niego!

Quiero vivir nuestro momento sin tiempos preestablecidos, sin quedar por el compromiso de vernos, sin atragantarnos con nuestros encuentros quedándonos sin aire por contarnos todo lo que hemos hecho.

Quiero que el reloj NO marque mis horas y me deje disfrutar de ti, del momento de estar contigo, del momento de llegar hasta ti.

Quiero que después de estar contigo, tenga el recuerdo de una historia, de unas risas, de una cena o de un gin-tonics, porque tú y yo sabemos que no somos de tomarnos un solo gin.

Me niego a que el reloj marque mis horas, lo que quiero es disfrutar de ti.

Caye

¿Cuándo fue?

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Aviso a navegantes, hoy voy a reflexionar. Es algo que me encanta hacer…de vez en cuando.

El caso es que tengo una tía, mayor para más señas, que no tiene whatsapp ni smartphone ni ná. Y la buena mujer me pide que le mande fotos de los últimos acontecimientos familiares, acompañadas de algunas “letricas”,  que le pongan al día de nuestra vida. Al principio sólo de pensar tener que escribir una carta me entró una pereza del quince pero después mi “Pepito Grillo” empezó a gritar en mi cabeza con tal fuerza que me puse manos a la obra.

De jovencita me comunicaba mucho con mis amigos por carta. Disfrutaba del placer de escribir cartas, recibirlas y, sobre todo, leerlas. Eran otros tiempos. Ahora eso de escribir cartas es un arte en peligro de extinción. La tecnología ha vuelto a ganar la partida.  Ese es el mal que estamos viviendo últimamente, aunque imagino que habrá quien no me entienda. No tengáis en cuenta mis palabras si no os gustan. Yo sólo, y como siempre, quiero dar mi opinión.

Dicen que la vida está llena de buenos momentos pero que son tan pequeños que ni los vemos. Y es verdad. Me paso el día entero dándole al teclado del pc para hacer gestiones o hablar con vosotr@s y cuando se trata de escribir una carta sin más, se hace un mundo. ¡Mira que somos raros!

Ponerme delante de un folio en blanco otra vez, después de mucho tiempo, me paralizó. No sabía por dónde empezar. Eché la vista atrás. ¿Cuándo fue la última vez que escribí una carta? ¡Ni me acuerdo! Pero sí recuerdo perfectamente que hacerlo me hacía sentir más cerca de la persona a la que iba dirigida. Era una carta a medida. El hecho de contarle mis cosas, además, era algo casi sagrado. Respiraba…entrega.

En mi cabeza veía al destinatario de la carta sentado frente a mí. Fumándose un pitillo (en aquélla época yo fumaba como un carretero) o con una taza de café. Y, a través de mi puño y letra, nos poníamos a charlar. Una charla que podía durar horas. Porque aquí donde me veis, a pesar de ser una acelerada de narices, estás cosas siempre me gustaron a fuego lento.

Tengo la esperanza de que igual que ha vuelto el sombrero y el pañuelo en la solapa, algún día volveremos a escribir cartas de puño y letra. Y no porqué lo necesitemos, sino porque eso de abrir el buzón y que no sea el banco sino alguien que ha perdido un poco de su tiempo escribiendo para ti…es uno de los mejores regalos que podemos hacer. (Llamadme loca pero veces pienso que debería haber nacido un siglo antes).

En fin. Cuando terminé la carta, firma, sello y busqué un buzón por todos los rincones de la ciudad…han desaparecido de sus antiguas esquinas.

P.D.: Os avisé. Hoy venía a reflexionar.

 

Coco.

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Como siempre

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«Como siempre», así hacemos las cosas: como siempre.

Estamos convencidos de que repetir patrones que funcionan es garantía de éxito, pero ¿sabemos cuál es el precio que tenemos que pagar?.

Si seguimos haciendo las cosas como siempre dejaremos de evolucionar. Secuestraremos las ideas y dejaremos de ponerlas al servicio de la evolución. Estaremos anclados a un pasado que nos ha traído hasta aquí, pero que no va a ser capaz de llevarnos más lejos.

Si nos dejamos llevar por el «siempre se ha hecho así» ni siquiera nos preguntaremos si estamos haciendo las cosas bien. Que siempre se hayan hecho así no tiene por que ser garantía de éxito. Vamos a replantearlo, ¿Estamos haciendo las cosas bien? ¿Podemos hacerlas mejor? ¿Por qué se hacen así? ¿Qué sentido tiene?.

No te estoy hablando de empezar una revolución, o quizá si. Estamos en un momento de evolución continua, de cambios por todas partes. El tiempo ha cobrado otro sentido, vivimos en la época de la inmediatez, y nosotros seguimos haciendo las cosas «como siempre». ¿Estamos seguros de que lo que estamos haciendo es lo mejor que podemos hacer? Y no me vale, la manida respuesta de «Lo que funciona bien, no hay que cambiarlo»

¿Es que no tenemos inquietudes? ¿Y si somos capaces de mejorar las cosas? Lo que ya está bien, aún se puede hacer mejor. Podemos buscar la excelencia en vez de la corrección. Y además podemos incluir el factor sorpresa, la novedad, nuestra firma. Podemos dar nuestra personalidad a lo que hacemos, hacerlo único, reconocible, irrepetible.

Vamos a dar lo mejor de nosotros, pero no como siempre sino como nunca antes lo habíamos hecho.

Reyes

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Concéntrate

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Concéntrate.

Es un orden o una recomendación.

¡Concéntrate!

Llevo toda una vida escuchándola.

Y una vida entera preguntándome para que exactamente.

No recuerdo que me dijeran estudia, o esfuérzate, o cualquier otra cosa. Lo mío siempre ha sido una cuestión de concentración.

Ahora puedo identificar ese momento en el que me estoy concentrando y todo lo que tengo a un palmo de mi desaparece y solo puedo concentrarme en un punto. Y somos ese punto y yo por los tiempos de los tiempos o hasta que llegue alguien y lo joda literalmente.

¿Nunca os habéis preguntado cómo sería un día totalmente concentrado?

Probablemente haríamos en un día el trabajo de un mes.

Pero que quieres que te diga, ahora y con el buen tiempo yo prefiero que me distraigan de vez en cuando, y más si eres tú, que hace tiempo que no nos vemos y es para quedar a comer y ver que seguimos siendo los mismos que cuando nos conocimos.

Así que ya sabes que espero que me llames a ver si me concentro de una vez, o no.

Caye

¡NO SEAS GALLINA!

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Te enamoras y de pronto el mundo se te olvida. Vives en una honeymoon permanente. Todo pasa a segundo plano porque sólo tienes ojos para tu chico hasta que, un buen día, se acabó el amor. Ya no sientes. ¿Aburrida? ¿No le soportas? Y peor… ¿cómo se lo dices? Me acuerdo cuando la historia se acabó con el que hasta entonces creí mi primer amor. Fue como si me hubiera arrancando el corazón. ¡Qué dolor! Iba por la vida como alma en pena, arrastrando los pies… ¡Un cromo, vamos! Era la viva imagen del desamor. Perderle fue casi mortal, sentí que el mundo se desmoronaba, que ya nada sería igual y que no había forma de vivir sin él. ¿Típico, no? A no ser que seas de cartón piedra ¡nadie se libra de esto!

Después de la nosécuanta vez que alguien te rompe el corazón, te vuelves más fría. Las despedidas son menos dramáticas y las lágrimas las dejas para otro día porque en ese momento no te viene bien.

Enfrentarte a la ruptura no es fácil. ¡¿Alguien me dice cómo se hace eso?! Dejarlo todo cerrado es lo menos que puedes hacer cuando abandonas o te abandonan. Pero, a veces, necesitas un pequeño empujoncito para pasar el mal rato. ¡Y el empujoncito ya está aquí! ¡Una app lo hace por ti! Sí. Como lees. Días o años de sufrimiento se pueden acabar con un golpe de teclado.

El mecanismo es simple. Seleccionas entre alguno de los motivos de ruptura que dispone y la app se encarga de todo a partir de ahí, con audio y mensaje de texto incluido. ¡Qué fácil! ¡Pedazo de invento! Y es que desde que internet vino para quedarse, las aplicaciones han simplificado nuestras vidas incluso para decirle a tu pareja “adiós” de forma rápida e indolora.

¿Bonito, eh? ¿A que mola? ¡Pues no! ¡Es tan humillante! ¡Es lo más cruel que le puedes hacer a alguien y habla muy mal de ti! ¡Que lo sepas!

¿Qué puede esperar quien está al otro lado? No desprecies el dolor de un corazón roto. Más allá del bochorno que supone no tener las agallas suficientes para acabar piensa, como animales egoístas que somos, que la próxima vez podrías ser tú. ¡No seas gallina! ¡Díselo a la cara!

Jamás en la vida confiaría en el consejo de una aplicación para decidir el futuro de mi vida amorosa. Una aplicación nunca reemplazará el consejo de un buen amigo. Nos retratamos por lo que hacemos con nuestras vidas y este invento es una gran crueldad. El dolor es temporal pero los errores no lo son.

No. No me estoy convirtiendo en una de esas romanticonas que disfruta con el melodrama ni nada parecido. Es sólo que si algo he aprendido cuando me han roto el corazón es que no hay nada más bonito que volver a enamorarte y volver a empezar. Y si para ello hay que pasar porque te rompan el alma alguna que otra vez…¡bienvenido sea! Algo bueno llegará después. ¡Pero te lo tienen que romper de verdad! En carne y hueso. Y no a través de un robot.

Espero que nadie la use en serio. Aún mantengo la esperanza en la raza humana. Y creo firmemente en el poder del amor…y del desamor.

 

Coco.

Fuente dela fotografía: Pinterest.

Hasta aquí

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Hasta aquí hemos llegado, y no vamos a ir más allá.

Se acabó tu momento, se acabó tu día, tu protagonismo y tu participación.

Si, se acabó tu participación en mi vida, y no me pienso arrepentir. Puede que te eche de menos en algún momento, pero en estos momentos te echo de más.

Me he cansado de ti, de tus ganas de protagonismo, de que pienses que el mundo te quiere y gira a tu alrededor. Ya está bien de tu vida de postureo, de tus falsos «Te quiero», de oír a tus palmeros adorarte o de ver cómo te critican en diferentes grupos de WhatsApp… no eres una celebrity para merecer tanta atención.

No vas a salvar el mundo, ni siquiera el tuyo, si no eres capaz de mirar a tu alrededor y darte cuenta de que lo que estás viviendo no es normal. Tal vez pienses que los demás tenemos vidas aburridas, pero lo que no sabes es que se vive mucho más tranquilo sin tener que justificar todo lo que se hace.

Estoy harta de ver cómo consumes la energía de los que te rodean, cómo les robas el tiempo, la vida. Ya está bien de engañarnos, y de engañarte. Si no sabes lo que quieres, déjanos vivir en paz.

¿Los mejores momentos? Los que no se cuentan. ¿Las mejores experiencias? Las que se viven por primera vez.

Reyes

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Pensando

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No sé si os habéis dado cuenta, pero hay una acto muy común, que pasa desapercibido pero todos los santos días se repite.

Te levantas e instintivamente lo que antes era leer un periódico ahora es coger el móvil y abrir el Facebook, y ¿qué es lo que te pregunta Facebook todos los días cuando lo abres?

¿Qué estás pensando, Caye?

Me lo voy a tomar como una invitación a que pensemos en algo. Muchas veces ante esta pregunta me dan ganas de sacar ese demonio cabroncete que todos tenemos dentro, y mandar a tomar viento fresco a más de uno o una, pero no, no les daré el gustazo. Con estos, bajo recomendación de mis amigos de cabecera, he aprendido a ignorar. Ahora disfruto leyendo qué hacen esas amigas y amigos a los que tengo un poco abandonados pero sé que me perdonan. Por mi trabajo estoy todo el día conectado, compartiendo, instruyendo e interpretando, comentarios, datos y contenido. Y pensando e ideando.

Y lo último para mí en estos momentos es contarle al Facebook que es lo que estoy pensando. Mejor nos vamos a comer y te lo cuento en persona.

Caye

LLEGÓ SU HORA

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Hoy es el turno de Laura, la número dos en mi lista de hijos. Llegó su hora. Se gradúa y ¡deja el cole! ¿Próxima estación? La Universidad. Hace un año me dirigía desde aquí a Beatriz, hija número 1 en la lista de hijos, para desearle algo parecido a lo que hoy quiero decirle a su hermana. Quería dedicarle algo igual de especial ¡pero este par de enanas son como la noche y el día! Llevo días dándole vueltas al tema y, aunque el amor es el mismo, esta ecuación no es fácil.
Todos cambiamos. La vida pasa, los años pasan y la gente con el tiempo también. Me gustaría que siguiera jugando a las muñecas pero eso…también pasó. Juega a otras cosas, ríe de otra forma y empieza a vivir de otra manera. ¿En qué momento nos volvemos así? No sabría responder. A todos nos suena familiar esta pregunta pero pocos saben la fecha exacta.
Crecemos convencidos que somos la pera. Y cuando nos damos de morros con el mundo real comprobamos que la cosa no era lo que pensábamos. La juventud no es para siempre (de momento). En algún momento cae sobre ti el peso del sentido del deber. De luchar hasta el cansancio. Llegan la depre, sufrir, llorar, rabiar…Tranquila Laura. Levántate y vive. Esto sólo son pruebas. Puede que ahí empiece todo. La vida tiene un sentido del humor tan raro que nunca llegas a entenderlo del todo.
Lo mejor de esto (sí, hay buenas noticias) es que nunca sabes qué vendrá después. No es que te tengas que dar cuenta antes, es que las cosas sencillamente vienen así y no se pueden planear. Lo que hoy te parece divertido, mañana no lo será tanto. O al revés. Al menos eso es lo que deberá pasar. Sí. A cada edad…sus problemas.
Trabaja. Es lo único por hacer cuando realmente quieres algo. Después de todo, aquéllo que vale la pena nunca es sencillo. No esperes el momento. ¡Vete a por él! Elige tus batallas. Con cuidado. Con mucho cuidado. No tengas prisa por terminar ni aceptes por que sí. Y cuando sea que no…¡pues no! ¡La suerte déjala a otros! Y recuerda esto: No esperes NUNCA nada de nadie (te evitarás algún disgusto que otro).
Huye de ser perfecta. Sólo trae estrés, preocupaciones y dolor de cabeza. Habla contigo… y mucho. En caso de duda, no tienes que ser una cosa o la otra. Cree en ti sobre todas las cosas. Reflexiona. Da un portazo. O improvisa. Sin más planes. Lo que te dé la gana en esos momentos. Porque ese es el plan.
Que te saquen a bailar. Que te abracen y te mimen. Y déjate querer hasta el infinito y más allá. Sé feliz. Disfruta de una felicidad egoísta. Muy egoísta. Y comprobarás eso de que lo mejor de las historias es…vivirlas. Jamás te quedes con las ganas. Aún hay mucho por conseguir ¡y vas a alucinar cuando llegue!
De momento con esto basta. No sé si habrás entendido cada párrafo, cada palabra, cada punto, cada coma pero de eso…hablaremos otro día.

 

Coco.

Fotografía robada por una madre orgullosa de su prole.
En uno de los lugares más mágicos que existen.
Donde los ha visto crecer.
(Playa de la Isla del Ciervo. La Manga del Mar Menor)

La importancia de saber estar

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La importancia de saber estar, o de entender que la cosa no va contigo es en ocasiones la clave para  que determinadas actitudes te afecten o no.

Durante los últimos años he aprendido, un poco a la fuerza, cuando la bronca que me estaban echando era por algo que yo había hecho o por el contrario porque mi interlocutor tenía un mal día y estaba especialmente sensible ante determinadas actitudes.

Hay días en los que dejamos que todo nos afecte, incluso aquello en lo que en circunstancias normales no hubiéramos reparado. Una palabra más alta que otra, un mensaje de menos o una opinión diametralmente opuesta a la nuestra son en ocasiones consecuencia del estado de ánimo de nuestro interlocutor y no podemos hacer nada por contrarrestarlo.

El consuelo que nos queda es saber que si logramos mantener la calma y no entrar al trapo, las provocaciones no llegarán a su destino y en el momento en que nos pidan disculpas (que nos las pedirán), estaremos listos para aceptarlas.

Eso si, no confíes en que todos los días me vas a pillar bien, porque yo también tengo mi carácter y mi corazoncito y ellos no están dispuestos a que les hagan daño gratuitamente.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

11 de Mayo

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Nunca he pensado en lo mal que sienta cumplir años ni en nada por el estilo. Odio a la gente que esta quejándose todo el día que va a cumplir años.

Yo soy más en pensar que la edad está en la cabeza y en cómo te sientas, si te sientes como uno de 23 y rondas los 40, vamos hacernos todos un favor y deja de visitar la planta joven del Corte Ingles.

Si, ayer fue mi cumpleaños, y desde aquí quiero daros las gracias a todos y todas, por las llamadas, por los mensajes, por los sustos por la calle y por los abrazos sinceros.

Hay cumpleaños que nunca se olvidan, esos del sándwich con nocilla, la tarta de almendra,  los primos y los vecinos. Hoy he de reconocer que me he parado mirando esa foto, esa en la que estábamos todos y todo era una fiesta.

Esos cumpleaños de Vodka con limón y Whisky con naranja en los que forjamos nuestras grandes amistades que aún perduran hoy. Hoy seguimos arreglando el mundo pero siempre con un gin-tonic.

Ese gran cumpleaños en la ciudad de los Beatles como erasmus, difícil de olvidar sobre todo por los que me rodeaban. Y por sus grandes locuras con pintas de cerveza y tequila.

Si hay algo en común en todos los cumpleaños que hemos pasado es que siempre he estado rodeado de los que me quieren. De esos y esas a los que no les tengo que demostrar nada ya que saben cómo soy.

A todos los que os acordasteis de mí un pequeño momento ayer quiero daros las gracias.

Y mi recuerdo imborrable para este cumpleaños será el beso de mis peques y el no poder esperar para chivarme que el regalo eran unas camisetas de los Beatles.

Caye

TRES DÍAS

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TRES DÍAS.

Tres días. Sólo quedan tres días.
Dos años le han llevado a la casilla de salida.
Mi niño se hace mayor, dice que le dicen. No corras, le digo yo. No hay prisa. Todo llegará. Y, sin darte cuenta, tendrás tu vida. La que escojas. Habrá momentos duros. Te equivocarás. A veces las cosas no salen como uno quiere. Y no pasará nada…
Pero, por mucho que le diga, para él se acerca el día más importante en su pequeña vida. Sabe que es su fiesta. Y que se acerca algo inolvidable. Tendrá regalos, habrá ensayos, fotos, pruebas… Y pasará algo que, tal y como ha aprendido a lo largo de este tiempo, se parece a la Última Cena.
Los hay que piensan que los niños a esta edad son incapaces de comprender de qué va todo esto. ¡Ilusos! Es cierto que reflexionan a su manera y ven las situaciones desde su mundo, pero no son tontos. Y aunque están en fase de “construcción”, saben qué está bien y qué está mal. Y cuando algo no les cuadra, desconfían y te hacen mil preguntas hasta que lo ven claro. Y si aún así no lo ven claro, te marcarán el paso hasta que lo vean. ¡Son inagotables!
Haced la prueba. Comprenden perfectamente el mensaje de lo que va a pasar. Os dirán que no es sólo una reunión a su alrededor donde él es el protagonista. Saben que, a partir de ese momento, se unen a un grupo que vive de acuerdo a un estilo de vida. Se suman a una gente que celebra la religión como algo importante. Saben que es el principio de una nueva forma de hacer las cosas. Es su primera gran decisión. Y esto cuando se hace por primera vez es algo que para nosotros, los creyentes, merece una fiesta.
Sí. Yo soy creyente. No me escondo. Que se escondan otros…si quieren. O ¿Hoy no se puede creer? Parece que está pasado de moda.
No voy a entrar en ese debate. Este es un post dedicado a mi pequeño. Sí os diré que soy de las que pienso, y defiendo, que todos tenemos derecho a creer en lo que nos dé la gana. Cada uno que viva la vida como quiera sin hacer daño al de enfrente. Respeto las demás creencias de la misma forma que pido respeto a la mía. Y pido respeto también para el que no crea. Que nadie nos juzgue por ello. ¡Faltaría más!
Sí. Soy creyente y defensora de quitar de la cabeza a niños, y padres, eso de hacer la Primera Comunión porque toca. Pues no. No toca. No toca para aquellos que no piensan volver a pisar una iglesia en su vida. Y no. No es mejor el que comulga que el que no. Ni el que va a misa todos los domingos. Punto y final sobre este asunto.

Se cierra un capítulo más en el libro de nuestra familia. Los cinco hemos esperado esto con mucha ilusión. Como madre quiero que disfrute cada minuto. Y no quiero que se distraiga del paso que va a dar. Ni permito que vengan a aguarle la fiesta. Llega su gran día. Nada como ver su cara contando las horas que faltan. Y va a estar rodeado de los suyos para que así sea. Después Dios dirá.

El trabajo…continúa.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Se dice, se cuenta, se rumorea

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Se dice, se cuenta, se rumorea…  Radio macuto dice… Me han dicho que…

Todas estas frases me rodean estos días y a mí me sacan de quicio. Pero hay otra peor: «Lo sé de muy buena tinta».

Creo que en estos momentos de mi vida no hay nada que me moleste más que los adivinos y las adivinas que se escudan en el «a mí me lo han dicho» para alentar rumores que pueden hacer mucho daño a según qué personas.

Seguramente, no son conscientes de lo que hacen, o eso quiero pensar. Sería muy duro saber que solo por darse importancia hablan de más y  ponen en juego las ilusiones de las personas que les rodean.

A mí me preguntan mi opinión y yo contesto lo que me gustaría que ocurriera, pero no puedo saber lo que va a ocurrir. Yo puedo hablar de mis gustos, mí preferencias, mis motivos y mis elecciones, pero nunca, jamás, de las elecciones de los demás.

Señoras y señores, ya está bien de dar las cosas por seguras, de cargarse el factor sorpresa y de aguarnos la fiesta a todos. Cuando llegue el momento de la verdad, acuérdense de la famosa frase que dice que: «Hasta el rabo, todo es toro»

Reyes

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La Ataraxia

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Pues ya estamos en Mayo el mes de las celebraciones, este año se nos juntan comuniones y cumpleaños, pero con más ganas que nunca de hacer cosas distintas para que las recordemos toda la vida.

Llega el momento de cumplir años, de ver como de rápido ha pasado el tiempo, de mirar atrás y ver con orgullo todo lo que hemos dejado en el camino y todo lo que hemos conseguido.

Hoy estaba comiendo con dos de mis amigos y la verdad es que desde que los conozco poco han cambiado los dos, arruguitas de esas de reírnos mucho, algo menos de pelo, pero con él y con ella siempre me pasa lo mismo, me transmiten mucha tranquilidad. Y me quedo con eso porque me doy cuenta a una semana de cumplir años que es un rasgo diferencial de la gente que me rodea.

Ser tranquilo no es ser un huevón.

Ser tranquilo es dominar la situación y el territorio.

Ser tranquilo no es por uno me entra y por el otro me sale.

Ser tranquilo es transmitir esa tranquilidad con tu mera presencia.

Ser tranquilo no es posponer obligaciones.

Ser tranquilo es aguantar la sonrisa cuando otro ya te hubiese roto los dientes.

Ser tranquilo no es hablar sin parar y no dejar expresar al de enfrente.

Ser tranquilo es saber lo que decir para provocar o no provocar una discusión.

Ser tranquilo es generar confianza.

Será que me estoy haciendo mayor. Practiquemos la ataraxia.

Caye

¡Eso es de flojos!

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Sé que no todos los días seré capaz de tener interés para ti. Y menos mal. Ello, conociéndome, me obligaría a estar en posición de alerta las 24 horas de 7 días a la semana (o casi).

Hoy por hoy la blogosfera es tremenda. Y cualquier cosa que se publique, por raro que parezca, se puede convertir en algo muy grande. Algunos blogueros son expertos en dejarme con la boca abierta. ¡Qué arte tienen!

Cuando te enredas en este mundo, cada vez es más complicado ser original. No es tan sencillo como parece. A veces tienes que forzar la máquina y otras frenar en seco e ir más despacio antes de meter la pata. Y la falta de ideas es la excusa perfecta para no hacer algo, por mucho que nos guste. Ese es el momento en el que tu mundo se viene abajo.

Yo no siempre encuentro la inspiración pero, al final, el post sale. No hay excusas. ¿No publicar? ¡Eso es de flojos! A falta de arte bloguero, soy más de pico y pala. Esto es lo que hago cuando no me sale un post a la primera.

Tengo muchas manías (soy muy completita, qué le vamos a hacer). Por ejemplo, me gusta mostraros mi mundo a modo de diario. Y hacerlo con pasión ¡Sin pasión no hay nada! De ahí mis puntos suspensivos, mis exclamaciones infinitas…en definitiva, pasando un buen rato con los que estáis detrás de la pantalla. Normalmente me gusta escribir con la sonrisa puesta. Aunque, como habréis comprobado a lo largo de estos tres años, no es sólo mi sonrisa la que escribe. También participan la nostalgia, el mal humor, los miedos…Y otras veces sólo quiero llevaros al rincón de pensar.

Creo que os lo he comentado en más de una ocasión: no me asusta ser espontánea, a veces (lo reconozco) tan espontánea que llego al límite. No es cuestión de culpa. Es cuestión de humor. Esta forma de ser que tengo hace que algunos días os enfrentéis a post aburridísimos y otros que os molen mucho. ¡Estar inspirada depende de taaaaaantas cosas!

Las mejores ideas vienen de mi día a día. O de leer. Leo mucho. Puro vicio, diría. Las ideas NUNCA se acaban. Tarde o temprano aparecen. Cada libro, cada párrafo, se convierte en la chispa que enciende el fuego de la imaginación. Lo chulo de todo esto es que mientras estás detrás del teclado contando una historia estás “desnudando” parte de ti.

Dicen que el movimiento se demuestra andando y que el primer paso es querer. Me da muchos puntos demostrarme que quiero seguir aprendiendo. Parecerá una tontería pero no podría vivir de otra manera.

 

Y ahí ando…queriendo.

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.