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Ocho horas

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» Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa «, esta es la reivindicación que se llevaba a cabo en la Revuelta de Haymarket, que ha dado origen a la celebración del primero de mayo como el día internacional de los trabajadores.

Dos siglos después, esta reivindicación sigue sin cumplirse. Si, ya se que en nuestro país y sobre el papel, lo de la jornada de trabajo de 8 horas existe, pero no es real en la gran mayoría de los casos.

No es real en muchos trabajos en los que existe la norma no escrita de que el que más tiempo calienta la silla, mejor reputación consigue. No es real en el caso de los autónomos, ni en el de los empresarios… No es real en el caso de los pequeños empresarios, esos que son pequeños por el tamaño de sus negocios, pero que son grandes por su capacidad de enfrentarse a las dificultades que se encuentran cada día para poder seguir manteniendo su empresa a flote.

Lo de las jornadas de ocho horas en países en vías de desarrollo, es harina de otro costal. Allí no existe el día del trabajador, ni siquiera tienen derechos, solo obligaciones, que empiezan en el momento en que son capaces de desarrollar una tarea, tengan la edad que tengan, y mientras que puedan seguir desempeñándola. Ni formación ni jubilación, allí solo existe el trabajo.

Volviendo a nuestro entorno cercano, lo de las ocho horas para casa, no podemos cumplirlo por mucho que lo intentemos. Si contamos el tiempo de ir y volver del trabajo, el de comer y cenar, poner la lavadora, tender, cocinar, recoger, hacer la compra… puede que esa jornada sea incluso más productiva que la del trabajo, pero te digo yo que no ocupa 8 horas… dependerá de cada uno y sus horarios y de las obligaciones que tenga, pero a mi no me salen las cuentas.

Respecto a lo de las 8 horas para dormir… Ains! Ójala fuera cierto… ocho horas y del tirón! Nunca encuentro el momento de irme a la cama, por muy cansada que esté, y cuando el despertador manda, olvídate de seguir durmiendo.

Solo me queda desearte un feliz día del trabajo, si lo tienes, y si no, suerte para encontrarlo y paciencia para mantenerlo.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

Soy un Superhéroe

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He desarrollado un poder.

Mi intuición nunca me ha decepcionado, no como ciertas personas con su comportamiento.

Para que me tienes que mentir si con la verdad no me decepcionarías, aunque me hicieses daño en un primer momento, pero ese daño se me curaría.

La mentira hiere y termina por matar. En mi caso no me mataras ya que soy un superhéroe.

Sé que me mientes y no te lo he dicho, ya que voy a esperar el momento justo y oportuno, ese momento en el que no te quede más remedio que admitirlo y no contarme más historias de María Antonieta.

Intento empatizar con todo lo que ha pasado y la verdad que lo único que me ha matado ha sido tu mentira. El resto son cosas que pasan en la vida y se aceptan y se superan.

No puedo entender la mentira como arma para no hacer daño por no contar una verdad como un piano. Te he mentido por no hacerte daño, lo que tú no sabes es que las mentiras las pillo al vuelo, no sé qué me pasa, quizá sea mi superpoder o al menos eso me gusta pensar, pero de un tiempo a esta parte no se me pasa una mentira.

¿Pero sabes lo que pasa?  Que hay mentirosos y mentirosas a los que no aprecio, a los que no considero mis amigos. Pero en tu caso sí que eres un amigo.

Si me vas a mentir por no hacerme daño, te voy a dar un consejo házmelo.

Caye

Es…¡la rebelión!

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Dicen que en la vida conocemos a muchas personas y nunca pasa nada. Hasta que alguien pasa y…pone tu mundo del revés. También dicen que no hay nada como observar. Y eso he hecho. Fue así como le descubrí. Viéndole atender a su enfermo. Escuchándole. Confesiones demoledoras que erizan la piel. Observándole. Sin perder un detalle de toda ella. Los cuidados continuos. Sin descansos ni olvidos.
Cuidar es algo difícil. Un trabajo duro donde los haya. Cuando una enfermedad llega, se convierte en la pesadilla de toda una familia. La realidad de un mal que se impone por encima del resto. Y ese mal es la suma de un conjunto de cosas, algunas de ellas imposibles de controlar. Cuidar a un enfermo no es solo dar medicinas, vigilar, atender…ni un problema de horarios o de planes de trabajo. Es todo eso y mucho más.
Es algo que te cambia la vida.
Su enfermo, como otros, hay días que amanece con una sonrisa en la cara. Pero hay otros que tiene un humor de perros, como se suele decir. Esos días son especialmente duros porque no le quiere a su lado y es entonces cuando ella se frustra. No se puede discutir con él, sólo seguirle la corriente. Y por mucho que le diga que no haga algo, lo sigue haciendo. Sin embargo ella conoce el rechazo y perdona esos errores de su enfermo porque sabe que, por encima de todo, es un ser humano que sufre.
Capaz como es de fortalecerse ante la enfermedad, se siente sola. Y es que en la mayoría de las ocasiones lo está. Porque mientras los demás siguen con sus vidas ella, dejando a un lado sus propias necesidades, le sigue aplicando la medicina del cariño. Y es que, sí o sí, el futuro está ahí. En la ternura.
Con un corazón hecho para querer, su fuerza no la encontrarás en los libros. Es rarísimo que duerma de tirón por las noches. Su enfermo le despierta varias veces porque está incómodo, pesadillas, ansiedad…vete a saber. En esos momentos de desesperación, de impotencia y de rebeldía, y con unas emociones difíciles de aguantar iguales a la tristeza, los miedos, algunos enfados y hasta culpa, a ella el cuerpo le pide gritar…y grita. Le ayuda a liberar estrés y a respirar, dice.
Ese sobresalto continuo en el que vive le ha hecho perder los nervios más de una vez. Está harta de la enfermedad. No de su enfermo. Saca fuerzas de donde no hay para frenar y pensar en lo poco positivo de todo esto. Sólo diez minutos y lista para volver a funcionar con la elegancia con la que, desde el primer momento, aprendió a entender la enfermedad para poder cuidar mejor a su enfermo. De nuevo vuelven las caricias, las miradas cómplices y los abrazos. Es…¡la rebelión de la ternura! Conjugando dulzura y firmeza. Porque es en estos momentos en los que, para ser fuertes, hay que ser débiles.
De puertas hacia adentro, su cabeza le repite una y otra vez eso de: “la vida de otro depende de mí”. Cuidar del más débil implica un sentido de responsabilidad que, a veces, es muy difícil llevar. Se mezclan sentimientos de culpabilidad y preocupación y el precio emocional a pagar es demasiado alto.
Con esa delicadeza que va directa al corazón, se confiesa y dice que no sabe si lo hace bien. No se quiere equivocar en algo tan importante como es el cuidado de su enfermo. “¡Claro que lo haces bien!” le suelto. Aunque ella no se lo cree.
“Te he visto. Y aunque eres de esas personas que no se rinden, si te enfadas de vez en cuando, no pasa nada. Si pierdes la paciencia, tampoco. Y si aun así no lo haces todo perfecto, pero con tu sonrisa, te aseguro que estás haciendo mucho. Porque el afecto es una necesidad básica del ser humano.
Y en el amor…no hay gesto pequeño”.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

El principio del fin

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Cuando comienza una historia, sabemos como empieza, pero no como acaba. Ya sea una historia de amor, o de miedo, de acción o de emoción.

Empezamos con la mejor de nuestras intenciones y llegado un momento la cosa se tuerce. (Y por «cosa» puedes pensar lo que quieras.) El caso es que llegado un momento en el que empezamos a tomar confianza y a acomodarnos con la situación, ¡ZAS! un punto de giro! un cambio, un susto que te hace ver la situación desde otro punto de vista. Ha ocurrido algo inesperado y ahora hay que amoldarse a la nueva situación. ¿Supondrá esto un final? ¿Será un principio del fin o sólo una llamada de atención?

Estamos en momento crisis. Esto no lo hemos vivido nunca. No sabemos cómo reaccionar, qué hacer, qué decir ni qué esperar.

Dicen que la palabra crisis se forma con los caracteres chinos que significan peligro y oportunidad, así que hay que estar alerta para ver cuál es esa oportunidad que se nos brinda y si podemos aprovecharla. Cuando sabemos que hay peligro estamos más atentos, nos damos cuenta de más cosas. Somos más sensibles a los detalles, por pequeños que sean, y valoramos cuándo y cómo los percibimos.

Ahora que sabemos lo que hay, vamos a estar pendientes de la situación. Acordémonos de los detalles, pongamos atención en lo que nos rodea y pensemos si cada paso que damos nos lleva en la dirección que queremos, que dicen que el fin justifica los medios, pero hay que saber cómo y cuando queremos terminar.

Reyes
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¡VETE A LA MIERDA!

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Pensando, pensando creo que no es la primera vez que mando a alguien a la mierda desde aquí. Así que hoy te voy a mandar a la mierda a ti.

Si a ti que me llamas con amenazas cuando algo no funciona.

Si a ti que actúas como un matón de patio de colegio cuando tu incompetencia o tu no destreza hace aparición en nuestro día a día.

Si a ti que te enervas cuando no te hago ni caso.

Si a ti que se te hincha la vena cuando observas mi tranquilidad y mi media sonrisa cuando levanto la cabeza para saber que está pasando.

Si a ti que mañana cuando enciendas tu ordenador valoraras el trabajo de lo que no tienes, y corre a buscar ahora a alguien que te aguante.

Si a ti que ya te he explicado antes por donde te puedes meter las amenazas y tu ego.

¡VETE A LA MIERDA!

Que bien me he quedado.

¡VAYA FAUNA!

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No quiero dar un discurso pero…
Me habían contado que los que nacen los cobardes y sin escrúpulos tienen ventaja sobre el resto de la humanidad porque pasito a pasito se van a hacer los dueños del mundo. Y es cierto. El nivel se ha puesto tan alto en este mundo corrupto que me estoy acostumbrando a verles triunfar.
Hombres (y mujeres) que de hombres (y mujeres) sólo tienen lo que les cuelga. Gallinas que cacarean como gallos de pelea pero que cuando vienen mal dadas se esconden al instante en sus corrales.
Me los sé de memoria. Arrogantes. Camaleónicos. Y vanidosos. Viven mirándose en el espejo. Con el ego subido. Una panda de flojos. Auténticos farsantes. Mediocres que “se arrugan” huyendo del riesgo. Dan un paso y retroceden diez. Es difícil alcanzar su nivel de mezquindad. Podría utilizar muchos calificativos y, aún así, me quedaría corta.
Estas avestruces de medio pelo a la hora de la verdad les tiembla el pulso. No saben. No contestan. Tienen la manía de ver defectos donde no los hay. Y disfrutan humillando al prójimo. Simulan ser valientes pero…sólo lo simulan. No deciden por puro miedo. A la hora de la verdad huyen con el rabo entre las piernas. Se esconden en su “valentía” para ocultar la cobardía que les caracteriza. Nunca da la cara. Esa es su forma miserable de reaccionar frente al miedo. Con doble vara de medir. Porque saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías.
Una vez hecha la confesión, en defensa de todos los cobardes del mundo diré que son unos visionarios. Por eso ganan las batallas. Conocen el miedo. Viven con él metido en el cuerpo. Lo huelen. Y huyen. Para ellos esconderse es alcanzar la victoria. Si los examinas, o los sufres, podrás comprobar que no hay grandes diferencias entre ser cobardes o valientes, lo que les diferencia no es el sentimiento sino la respuesta. Huir es la valentía de los cobardes.
La cobardía. Ese vicio tan feo. Y tan cruel. Cruel con quien lo sufre. Nadie se libra del tormento. Con sus comportamientos hacen imposible la vida de los que les rodean y en este mundo NADIE tiene derecho de ir por la vida haciendo daño.
A vosotros que tiráis la piedra y escondéis la mano os diré que, en mi opinión y aunque me quede sola en esta guerra, no son épocas para cobardes. En estos días de lucha algo que no puede faltarnos a ninguno es el valor. Y aunque pueda parecer imposible, no todo está perdido. El cobarde se hace, no se nace. Y reinventarse está de moda. ”SER DE NUEVO…” lo llaman. ¡Estáis de suerte! Ahora. Eso sí. Si quieres eliminar todo rastro de tu cobardía tendrás que hacerlo pronto. Lo contrario será vicio. Y si surgen problemas…habla.

No estaría mal. El resto…vendrá solo.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

He vuelto a caer

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He vuelto a caer, lo siento, soy mortal, tengo un vicio muy feo y he vuelto a caer en él.

Llevaba mucho tiempo teniéndolo controlado, pero los últimos acontecimientos me han llevado a caer. Me he dado cuenta de que soy débil, la fachada de mujer fuerte puede que me funcione con los desconocidos, pero los que me conocen de cerca saben que yo también tengo mi corazoncito.

A mi también me gusta que estén pendientes de mi, que me pregunten que cómo estoy o si tengo planes, si necesito ayuda o si me apunto a una fiesta. Me gusta que se interesen por mi trabajo, que me tengan en cuenta, que halaguen las cosas que hago bien y que me propongan hacer cosas interesantes que me supongan un reto.

Hay personas a las que habré decepcionado, pero también las hay que me decepcionan a mi. Es lo malo de tener expectativas. Cuando esperas algo de alguien y no lo obtienes, te desencantas, no se puede evitar.

Las desilusiones, el malestar, las dudas, todo contribuye a que la tranquilidad no aparezca por ningún lado y tenía que encontrar una vía de escape.

No ha sido nada planeado, pero los vicios son así, aparecen cuando menos te lo esperas. Te reconfortan, aunque sea momentaneamente. Es una sensación de liberación de estrés que harías durar siempre pero que sólo dura unos segundos. Después llega la culpa y el ciclo empieza otra vez.

Hay vicios de todo tipo y yo no te voy a confesar el mío. ¿Tú ya tienes elegido el tuyo? Espero que te funcione mejor que a mi, que acabo de caer en el y ya estoy pensando cómo quitármelo.

Reyes

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Las Ganas

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Es viernes y mis hijos me despiertan al grito de con quien hemos quedado hoy.

Mi mente está pensando en que la semana tiene 5 días en los que trabajo y les digo que se pongan el uniforme que se van en autobús al cole. A lo que ellos me contestan ¡Papá, que estamos de vacaciones!

Voy deambulando por el pasillo hasta que encuentro la cocina y allí se está fraguando el plan del viernes, allí están los dos con su madre planeando que ahora jugaremos a juegos de mesa y luego nos vamos con las bicis y el patín. Comemos con unos amigos y por la tarde las procesiones y sino estamos cansados podemos ir a cenar a ese sitio que tanto nos gusta.

Yo no sé cómo estamos criando a estos niños pero su necesidad de salir y relacionarse, es muy superior a la nuestra, será una cuestión de la evolución humana. Pero gracias a ellos hemos conseguido muchas cosas, entre otras volver a divertirnos con un patín dando vueltas a un parque o por un paseo o una avenida, recordando cual es la sensación de velocidad y la expectativa de poder realizar giros y saltos que hacen los más pequeños.

Nuestro longboard es ya un clásico en el maletero del coche, para nuestras esperas en las avenidas de la universidad, con el que he mejorado mi equilibrio y con el que ellos se lo pasan pipa, eso de poder ir dos sobre un monopatín es una de las cosa más divertidas que hay.

Las ganas de salir en bici, esta es otra de las sensaciones de estas vacaciones, el pedalear junto a ellos, es como hacer un viaje en el tiempo y recordar esos fantásticos veranos de mi niñez.

Gracias a ellos hemos recordado que hay muchos más deportes además del fútbol. Vibramos y nos hacen vibrar con cada partido de balonmano que juegan, con cada gol que meten, con cada celebración y sobre todo por el brillo de sus ojos.

Con ellos he vuelto a sentir que es superarme, que es que tu hijo mayor se convierta en mi sempai y me explique que para hacer karate tengo que bajar mucho más mis posiciones.

Solo puedo decirles que gracias por hacernos recuperar sensaciones que creíamos perdidas, gracias por dejarnos ver que todavía podemos hacer muchas cosas con las que el resto de padres nos miran con extrañeza pensando estos se van a romper la crisma.

Así, que vamos a disfrutar de las vacaciones. Que todo es cuestión de ganas.

Caye

¡SPOILER!

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¡Os voy a contar el final antes de empezar!
¡No os mováis!
Dejadme que os cuente…
Días divinos. Días en familia. Y días con amigos. Escucharles. Hacer maletas. Deshacer maletas. Los «por si acaso». Hay lugares que tiran. Cerca del mar. O al pueblo. Sentarte en la plaza. Ir al bar. Encontrar nuevos refugios. Rollo Cuéntame. Torrijas. Mañanas. Tardes. Noches. Y madrugás. Reencuentros. Echar de menos…sigo sin acostumbrarme.
Leyendo. Frenar en seco. Bajar las pulsaciones. Aburrirte. Pensar en esas cosas que nunca te pones a pensar por falta de tiempo. Se dice que el tiempo libre da para pensar demasiado. Dormir. Y hacer el bicho bola. Torrijas. Engordando. Ese gustirrinín que te da saber que estás haciendo algo que no debes. Amar. Ver quién la suelta más gorda. Simplificando las cosas.
Pasión. Mantillas negras. Ver procesionar. Silencios. Gritos. Y llantos. El sonido de los tambores. Miradas profundas. Escalofríos. El erizar de la piel. Recordando. Imaginando. Sintiendo. Torrijas. Respirar historia. Olores. Incienso. Cirios. BenHur. Mona. Huevo. Dulces. La romería. Y la caña de azúcar que no falte. Cosas normales. Tradiciones.
La risa tonta. Una risa que acaba en llanto y un llanto que acaba en risas. Que te dejen en paz. Repetirte “esto ya lo he vivido exactamente así”. ¿Conocéis ese sentimiento? Da igual lo que estés haciendo. Da igual dónde te encuentres. A fin de cuentas, no es más que una forma de dar la cara. Torrijas. Adicta.
Sol. Nubes. Lluvia. Charcos. Polvo. Y barro. Pelo rebelde. Buscar caracoles. Pedalear…y perder el equilibrio. Subir al revés por el tobogán. Caminatas que entretienen. Raticos míos. Al cinquillo. Y al continental. Beber. Comer. Volver a beber. Volver a comer. Resaca. Caprichos. Torrijas. Aún no está el chiringuito. Ni la salamandra. No hay rastro de las chicharras. Da igual.
Reajustando mi felicidad. Conjugando muchas cosas. Cosas que hacían mis mayores y que repito ahora. «Sarna con gusto no pica» que decía mi madre. Creo que me estoy haciendo vieja. Una se hace mayor de golpe. Los recuerdos siempre vuelven. Ir hacia adelante sin perder el pasado. Torrijas. A todas horas.
Abre bien los ojos. Haz tu lista. Al final, como comprobarás, todo está inventado. Sea esto verdadero o falso, son momentos únicos en la vida y por más que los años pasen nunca los podrás borrar. La vie est belle y el mundo real es un gran lugar donde vivirla. Porque las cosas que más necesitamos están en él y, la mayoría de las veces, pasan desapercibidas. Vale la pena sentir que valió la pena. Y sentir de verdad que se está siendo feliz.
Qué curioso. La de cosas que se aprenden mirando atrás . ¿Todo esto un spolier? No. Es una descripción de las sensaciones vividas, y por vivir, en esta época del año. Del cuándo. Del cómo. Y del con quién. Si me haces elegir, cosa que te ruego no hagas, me quedo con las personas…y un par de torrijas. O más.
Ya veis. Pequeños placeres. Y siento deciros que no. Todo lo que no sea eso…NO. Nunca se me ha dado bien mentir.
Así va el juego.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Semana de pasión

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Comienza la semana de pasión y así pienso vivirla, apasionadamente.

La Semana Santa se celebra en muchos lugares, y como en mi ciudad, en muchos sitios, pero para mi es la mía y es la mejor que tengo.

Es una semana de echarse a la calle, de comer torrijas, de quedar con los amigos o encontrártelos por el camino, de ver procesiones y tomar vermús, de estar con la familia y salir al campo o a la playa a comerse la mona.

En mi ciudad la Semana Santa hace que las calles estén llenas de gente, siguiendo a los costaleros, a las damas de mantilla, a los nazarenos o a los músicos, pero sobre todo, llenando los bares.

Todos los días se sale, desde el domingo de ramos hasta el domingo de resurrección, hay que seguir las procesiones. Se establece un centro de operaciones en el que den bien de comer y de beber y desde ahí a todas las iglesias del centro a ver salir las vírgenes o a acostar a los santos.

Imprescindible el grupo de wassap para ir mandando ubicación al resto y que así vayan acudiendo.

En cada esquina, una sorpresa, un amigo, un reto para los costaleros o una cámara que toma buena cuenta de lo que ocurre.

La semana santa tiene cada día más de tradición y menos de religión, pero se hacen ver los valores de las personas que la integran. Compañerismo entre los costaleros, confianza ciega en el capataz, respeto a los que rezan, silencio para la reflexión…

Este año volveré a ponerme la vesta la noche de Jueves Santo, procesionaré en silencio (que para mi es mucho sacrificio) y volveré a buscar miradas cómplices, de esas que me adivinan la sonrisa que se me dibuja al encuentro de sus ojos.

¿Y tú, piensas vivir(la) con pasión?

Reyes 

Fuente de la imagen:Pinterest. Autora: Cristina García Rodero

 

3 Años y 3 Bacalaos

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Vuelta atrás como siempre con la cabeza alta, tres años hace ya que llevamos juntos. La ilusión y el miedo por igual era lo que nos rondaba la cabeza, por aquel abril de 2014, era esa sensación de cuando conoces a tu primer amor adolescente, ¿Me querrá? ¿La querré? ¿Será divertida? ¿Le haré reír? ¿Será interesante? ¿Se interesará por mí?

Sin lugar a dudas surgió el amor. Y todas estas preguntas se han ido contestando durante estos tres años y lo mejor de todo es que no ha dejado de sorprenderme.

Gracias a nuestra historia de amor he podido conocer a dos personas increíbles, con las que he reído, he llorado y he vuelto a llorar de la risa. Con las que me he enfadado, las he enfadado y hemos vuelto a llorar de la risa. Con las que he recibido críticas, he criticado y hemos llorado de la risa otra vez. A mis dos Bacalao Sisters  GRACIAS. Gracias por estar siempre y por hacerme sentir siempre como un hermano (Lo de hermano mayor o menor ya lo discutiremos).

Tres años ya en el que nos has hecho sentir especiales, queridos, amados, odiados, esperados, expectantes, locos, contentos y muchas cosas más imposible de describir con palabras.

Tres años en los que has visto como hemos cambiado, unos más y otros menos, has visto como han crecido los que nos rodean haciéndonos sentir muy orgullosos de todos ellos. Y por supuesto has visto nacer al más pequeño de los Bacalaos.

Tres años en los que hemos pasado del miedo de, ¿Y esto quien lo va a leer? A que muchos de vosotras y vosotros os sintáis orgullosos de ser un Bacalao más y lo demostréis mandándonos fotos desde todo el mundo con esas camisetas tan molonas de TE CONOZCO BACALAO.

Y por todo esto y mucho más ¿Cómo no te vamos a querer Te Conozco Bacalao?

Caye

MI VECINITA NO ES APTA PARA MEDIOCRES

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Me acaba de llegar la noticia que mi vecinita le ha dado puerta al Señor Caradura porque “le ha pillao con el carrito del helao”. Y le ha despedido con el bloqueo por respuesta. ¡Así, sin miserias!
¿Cómo es posible llevar una relación a tres bandas y no estar loco? Si salir con una persona ya es toda una hazaña…¡imagínatelo por triplicado! ¡Uff, qué estrés!
El bicharraco se creía que todo el monte es orégano y que, por su capacidad intelectual y su supuesto alto nivel de inteligencia, podía torear con varios astados a la vez y, esta vez, le ha salido rana. Esto no hay bicho que lo mantenga por muy MBA que seas, con formación XXL, varios idiomas en tu haber y un currículum que ocupa más que “El Quijote”.
Con el rabo entre las piernas se ha quedado el idiota cuando mi vecinita, aunque rubia pero de tonta cero, ha descubierto su afición por las líneas eróticas y las webs de “aquí te pillo aquí te mato”(por decirlo con suavidad). Ahora el iluminati pasa día sí y día también implorando clemencia con el tan manido “no me entiendes”.
¿Que hay que entender? Mientras mi vecinita creía a pies juntillas que estabas decidiendo el futuro de la empresa, en realidad lo que hacías era rondarle a antiguas amigas (con derecho a roce) y decirles qué bonitos ojos tenían…y lo que no eran ojos, también. O presentándote en el mundo virtual del ligoteo como el partidazo del siglo, un fenómemo en las artes amatorias, soltero y sin compromiso. Hasta que un día, mira tú por donde, a la vecinita rubia pero no tonta, se le hinchan las pelotas harta de verte soltar tanta mentira y te planta en tu cara de empollón “las pruebas del delito”. ¡ S O R P R E S A ! Y tú, que te crees más listo que el hambre, ante la pillada sólo aciertas a confesar una “especial conexión emocional” con las otras rubias pero, ante todo y por encima de todas, la mujer de tu vida sigue siendo mi vecina favorita.
¿TÚ ERES TONTO O ERES TONTO? ¿Incomprendido, dices?
Una vez más tenemos ante nosotros otro claro ejemplar del género masculino que ha patinado estrepitosamente al creer ser superior a las féminas y pensar que tremenda patraña no iba a ser destapada. ¡Pobre diablo! ¡Mucho MBA pero imbécil!¡Un jeta! ¡Eso es lo que eres!
A ver, Premio Nobel: Te lo tienes tan creído que sólo veías “el lado positivo”. No querías renunciar a la tentación porque tu ego de macho estaba por las nubes. Pero claro, tanta ”conectividad” también puede ser peligrosa. ¿Sabías que salir con varias personas a la vez está feo? ¿Conoces el significado de la honestidad? ¿O esa asignatura no entraba en la carrera?¡Hay que ser torpe!
¿Que quieres ahora, majadero? ¿El perdón? La realidad es que no. Estás en el peor de los escenarios. A ti te pone la cantidad, no la calidad. Semejante adicción no es amor. Es sólo una parte de tu mediocridad y mi vecinita…no es apta para mediocres.

¿O eso no lo incluiste en tu currículum?

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

Out

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Out, fuera, desaparecidos, game over…

Así nos hemos quedado por un fallo tecnológico, y así nos quedamos cuando aparece algo que no esperamos.

Lo inesperado nos produce miedo, nos lleva al cortocircuito, a no saber cómo reaccionar, qué hacer ni como volver a la normalidad.

No sabemos donde nos encontramos, ni a donde vamos, ni cual es el camino. Nos ocurre muy a menudo, pero a veces no nos damos ni cuenta porque son cosas que nos pasan mucho y ya hemos desarrollado la capacidad de adaptarnos.

Ocurre cuando vamos al super y no hay lo que buscamos, y acabamos comprando el producto que hay al lado en la estantería, nos ocurre cuando vamos al bar y no hay coca cola LIGHT, y nos tomamos una Zero, nos pasa cuando queremos ponernos ESA camisa con ESOS pantalones y resulta que están sin planchar…

El caso es que nos adaptamos, salimos del paso, huimos o elegimos sustituto y buscamos la solución más fácil para no quedarnos parados.

Este ha sido un caso puntual, y espero que en un rato esté solucionado, para que podamos empezar la semana como de costumbre, pero en este maravilloso mundo para nuestra fortuna, no hay nada seguro.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

Mi Diez

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Esfuérzate en todo lo que hagas e intenta mejorar todos los días. Un poquito más.

Se constante, muchas veces el trabajo repetitivo es aburrido pero si quieres mejorar deberás hacerlo.

Trabaja, si parece obvio, pero trabaja bien y en tiempo, muchas veces no es cuestión de hacer 10 horas de trabajo, sino la clave está en la eficacia con la que haces el trabajo.

Concéntrate y desde la concentración se consciente de lo que estás haciendo. Vamos que te des cuenta de lo que haces y como lo haces.

Se honesto con lo que haces y con lo que te rodean. Con esto también te digo que no  seas gilipollas. Que hay y habrá gente que se te subirá a la chepa.

Sentido común, esto si quieres te lo dejo tatuártelo.

Otro de los sentidos imprescindibles el sentido del humor, el mejor facilitador cuando las cosas no pintan bien, o cuando quieres que fluyan de una manera diferente.

Rodéate de amigos de verdad, de esos con los que con una sola mirada son capaces de descifrar lo que estás pensando.

Practica la soledad, por mucho que siempre quieras estar rodeado de amigos guárdate siempre un ratito cada día para disfrutar de la soledad  y del silencio.

Y recuerdas que “Nadie es mejor que tú siendo tú.”

Caye

NO HAY MÁS PREGUNTAS, SEÑORÍA

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¿Juras decir la verdad? ¿Toda la verdad? ¿Y nada más que la verdad?

Con la venia, Señoría.

¿No es más cierto que no hay gilipollas más grande que tú? ¿Quién fue la última persona con la que saliste a cenar? ¿Por qué le estás haciendo esto? ¿Era necesario mentir? ¿Cómo se escribe cero en números romanos? ¿Qué es más importante, la verdad o la felicidad? ¿Eso fue lo que te enseñaron en casa? ¿Te has hecho pipí en la cama alguna vez?

¿Te sabes alguna de Justin Bieber? ¿Recuerdas si en todo este tiempo le dedicaste alguna canción? ¿Qué es lo que te gusta de una mujer? ¿Y de un hombre? ¿Qué es lo que más valoras en los demás? ¿Tienes amigos? ¿Por qué te preocupa tanto el qué dirán? ¿Qué escondes? ¿Eres feliz actuando así? ¿Estado civil? ¿Vivirías una relación libre?

¿Te gusta la cerveza? ¿Eres infiel? ¿Es vicio o es amor? ¿Cuánto tiempo llevas haciéndole esto? ¿Por qué no le hablaste claro? ¿Sabes el daño que has hecho? ¿Tan poco le quieres? ¿Qué sientes por esa persona? ¿Te has enamorado alguna vez? ¿Y ahora? ¿Amas a tu abuela? ¿Eres fuerte? ¿Qué haces cuando te sientes triste? ¿Beso, atrevimiento o verdad?

¿Es verdad que sabes bailar el hulahoop? ¿Qué no perdonarías? ¿Si hubiera sido al revés le hubieras perdonado? ¿Crees en el karma? ¿Te pintas las uñas? ¿Por qué sigues a su lado? ¿Te hace reír? ¿Vuestra historia se acabó? ¿Te ha engañado? ¿Alguna vez te hicieron algo parecido? ¿Recuerdas cómo te sentiste? ¿Crees que te perdonará alguna vez? ¿Juegas al strip póker?

¿Pelo o pluma? ¿Qué estás pensando? ¿Qué entiendes por amor? ¿Crees en el amor para siempre? ¿A quién amas? ¿Hay alguien más en tu vida? ¿Le quieres? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste “Te Quiero”? ¿Amar o querer? ¿Que harías si te ponen los cuernos? ¿Tienes alguna perversión? ¿Te metes el dedo en la nariz?

¿No es más cierto que sabes nadar? ¿Y guardar la ropa? ¿Cuál es la mejor herencia que has recibido? ¿Tienes hijos? ¿Eres un ejemplo para ellos? ¿Dónde quedaron tus valores? ¿Te crees buena persona? ¿Lo eres? ¿Qué es lo más bonito que alguien hizo por ti? ¿Te arrepientes de algo? ¿A qué tienes miedo? ¿Crees que te conoces bien? ¿Cómo eres en la cama? ¿Qué superpoder te crees que tienes?

¿Algún vicio sano? ¿Cuál es el defecto que más odias de los demás? ¿Y de ti? ¿Cambiarías algo? ¿Qué es lo peor que has hecho en tu vida? ¿Qué es para ti un día perfecto? ¿Cuáles han sido las vacaciones más bonitas de tu vida? ¿Qué te pone de buen humor? ¿Te sientes bien? ¿A quién le pedirías perdón? ¿Por qué deberíamos creerte?

¿Cómo te gusta dormir? ¿Qué te quita el sueño? ¿Cuentas ovejas?  ¿Cómo te ves dentro de unos años? ¿Te gusta la soledad? ¿Con quién quieres estar en este momento? ¿Cuál es la mentira más grande que has contado y no te han pillado? ¿Has pensado en ir a un psicólogo? ¿Qué harías hoy si el mundo acabara mañana? ¿Estás en un callejón sin salida? ¿Vas a hacer algo? ¿Qué harías si te besara?

¿Algo que decir en tu defensa?

No hay más preguntas, Señoría.

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Película «Testigo de cargo» de Hitchcock

Qué suerte la mía

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Qué suerte la mía, por haber disfrutado de abuela durante 40 años.

Qué suerte la mía por haber sido la primera en ponerte el titulo de yaya, y haberte hecho bisabuela.

Qué suerte la mía por haber comprobado esta semana cuánto te han querido y no sólo la familia de sangre.

Qué suerte la nuestra, porque tú has hecho que tus hijas y nietas nos sintamos tan queridas, tan especiales y tan «Bombas».

Que suerte la nuestra, porque nos enseñaste que las abuelas están para decir las verdades, aunque molesten.

Que suerte la nuestra, por poder escuchar tus historias, y probar tus guisos.

Qué suerte la nuestra, porque gracias a ti sabemos lo que son los «gramantos», la guerra civil española y el amor encontrado en un refugio antiaéreo.

Que suerte la nuestra porque junto con tus hermanas creasteis una familia de mujeres de carácter, que se continúa por generaciones y en la que todas nos sentimos muy orgullosas unas de otras.

Que suerte la nuestra por tener en ti un ejemplo a seguir hasta que cumplamos 95 años.

Que suerte la nuestra porque hemos podido despedirnos de ti.

Pero por encima de todas las cosas, que suerte la nuestra por haber podido formar parte de tu vida, y que tú hayas sido una parte muy importante de la nuestra.

Reyes

Imagen: Angelita, abrazando a Roque por primera vez, conmigo de testigo. 17 de septiembre de 2016.

Habemus Post

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No se las veces que me ha pasado ya durante estos ya casi tres años que he tenido cosas escritas y de momento, las he borrado. Y con esta ya son tres que esta hoja ha sido borrada.

Si, así es lo que no se es cuál puede ser la razón, muchas veces son vivencias, ocurrencias, conversaciones espontaneas que me inspiran, comportamiento de los y las que me rodean que me sorprenden, hechos injustos que no comprendo, burradas mías varias con las que no busco vuestra complacencia. Mi mente muchas veces va mucho más deprisa de lo que puedo expresar con palabras y eso me bloquea, me paraliza, me hace cuestionarme el para que de mis palabras.

Para mí siempre ha sido un desahogo, una forma de gritar en silencio lo que pasa por mi cabeza. El explicaros desde mi timidez, lo que siento cuando me hablas, lo que oigo cuando me miras y lo que veo cuando te escucho.

Simple y complejo a la vez, compartido y solitario, rabia y orgullo, soledad y fiesta con amigos, amor y odio. Sentimientos confrontados desde donde fluyen mis palabras y por mi timidez o valentía decido darle al “Backspace” y de vuelta a empezar. No era el momento, no eran las palabras. O más probablemente, no quería compartirlo.

Pasan la horas y la pagina sigue en blanco, no pretendo exigirme ser el mejor, lo único que quiero es escribir algo que me gustaría leer, y cuando pasa el tiempo me guste releer y compartir. Tampoco pretendo compararme, ya que eso es imposible, ellas siempre serán mi referente en cuanto a muchas cosas.

Lo que busco debe ser todo más simple y más primario y es que al menos te saque un coño que razón tiene o que pasemos un buen rato con unas risas, si al final somos todos muy simples.

Habemus post sin tecla Backspace que valga.

Caye

LA IDIOTA

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Empalmaba un pitillo con otro. Movía las piernas como si tuviera un tic. Las reuniones de trabajo eran comidas, cenas y…resopón. Un clásico del género. Así empezó.

Todo parecía perfecto. La cosa marchaba sobre ruedas. La idiota no había notado algo que le hiciera predecir la catástrofe. El aprendiz de Maquiavelo tenía siempre la coartada perfecta. Y ella, entre mentira y mentira, en las nubes incapaz de descubrir su falsedad rodeada de tramposos halagos. Con el tiempo se aprende a vivir con el engaño…o no.

Mentir funciona pero tiene sus riesgos. Al fin y al cabo, no es nada fácil: inventar historias, repasar constantemente todo lo dicho y acordarte de las explicaciones para no pillarte en un renuncio, implica un gran esfuerzo mental. Exige fingir constantemente. La mentira es un estado de miseria mental y el riesgo de mentir es quedarte en blanco. Sin argumentos. Y que te pillen. Luego viene lo que viene: nerviosismo, mal humor, insomnio… No hay peor pesadilla que vivir enredado en una telaraña de mentiras. Un laberinto sin salida.

Muchas veces los planes no salen como uno espera. La idiota notó que algo raro estaba pasando. Supo que le mentía cuando un día se resignó a escuchar sus invenciones sin inmutarse. Harta de escuchar hasta lo que no decía. Pendiente de los regates. Vigilando cómo esquivaba su mirada a las preguntas incómodas. ¿Por qué me miente sin mover un sólo músculo? “La ignorancia nos hará felices” le decía aquél de vez en cuando a ver si la idiota picaba. Pero no. Vivir en la ignorancia no es la solución. Perdió la confianza. A la idiota se le fueron las ganas de oír más. Tanta sarta de mentiras acabó con su paciencia.

Lo tienes jodido. Se podía haber arreglado de otra manera pero tú quisiste mentir. Y, para tu sorpresa, la idiota ha aprendido a ver más allá de cualquier mentira. Ahora ríe a costa de tus absurdas evasivas y del trabajo que te tomas en inventarlas. ¿Lo pillas? ¿Cuantas veces creías que la vida iba a colocar a la idiota en tu camino? Conócete antes de mentir no vaya a ser que en una de esas mentiras acabes arrasando con su ilusión y entonces la venganza será terrible. El futuro será cruel con el recuerdo que tus mentiras dejan. Ahora, con el corazón medio roto, la idiota ha descubierto el placer de darse media vuelta en tu cara. Y dejarte con la mentira en la boca. Aun así, siente pena. Busca razones pero pierde el tiempo. Sabe que el que miente una vez, miente siempre. Lo peor de todo es que no entiende “por qué” tanta farsa. ¿Qué hay detrás? ¿Es necesario?

Nunca mientas a una idiota. No sirve de nada. Pocos sentimientos son tan dolorosos como descubrir la mentira. Y que sepas que llegará el día en que se pregunte si vale la pena continuar escuchando tus inventos.

La idiota no te miente. Te manda directo a galeras. Porque…no le hace falta nada más.

 

Coco.

 

Fuente de la fotografía: Pinterest.

¿Eres tú?

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¿Eres tú el principe azul que yo soñé? (Leed cantando como en la Bella Durmiente)

Y la respuesta es… NO! El principe azul no existe, y cuanto antes lo aprendas, mejor!

Espabila, amiguita, los principes azules no existen, y amiguito, las princesas tampoco.

La realeza mejor la dejamos para Disney y los hermanos Grimm. En el mundo de los cuentos están muy bien, pero nosotros vivimos en el mundo real y aquí nadie vive de rentas, nos trabajamos lo que queremos, así que en el amor no iba a ser diferente.

Ya sé que es muy fácil hablar desde fuera, así que te invito a que lo pienses desde dentro. ¿Qué buscas en una pareja? Si, ya, que te quiera… ¿y tu? Igual eres tú quien tiene que quererle también.

Hay quien sigue esperando que alguien le rescate, le facilite la vida y se lo de todo hecho. Tome decisiones por los dos, haga planes por los dos y trabaje por los dos.

Perdóname pero ese plan no va conmigo. Yo prefiero hacer planes entre dos, crecer juntos, compartir vida, ilusiones y futuro.

No entiendo las parejas que comparten todo, porque no se de qué hablaran, si hacen todo juntos, no tendrán nada que contarse. ¿O si?

Si, ya sé que lo de que los opuestos se complementan está muy manido, pero sí que se necesita un punto de oposición. Un punto de interés en las cosas del otro, aprender del otro, interesarse por el otro.

Nadie tiene la receta de la pareja perfecta, ¡y yo menos! Todos somos humanos y cometemos errores, pero seamos conscientes de ellos y de nuestras decisiones, que duele mucho cuando alguien te dice «Yo lo sabía» y tú aún no lo habías visto.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

No dejes de sorprenderme.

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La riqueza de nuestra lengua es algo que  nadie duda, pero si lo unimos a la capacidad de los españoles por seguir enriqueciéndola, eso ya es una cuestión suprema.

Situación sábado por la tarde y se me acerca mi hijo y me dice mira papá ese va chispao, a lo que yo le digo ¿cómo? Que va borracho, papá.

Reconozco que me picó el no poder estar rápido para saber que me estaban hablando y más aún cuando era mi hijo el que me lo decía. A lo que empecé a decirle todas las maneras que yo conocía de llamar una borrachera,

Pillar un pedal.

Tener una moña encima.

Ir como un lechuzo.

Subir al campanario.

Tener una trompa.

Pillar una merluza.

Ir cocido.

Pillar una mona.

Menuda castaña llevo encima.

Mamarse.

Pillar una cogorza.

Llevar una mierda como un piano.

Pillar una torrija importante.

Decido parar porque ya me costaba recordar alguna más, y la cara y las risas de mi hijo eran importantes.

A lo que a todo esto me suelta y sabes papá que significa echar un “Obama visita la casa Blanca”

Hijo no dejes de sorprenderme.

Caye

 

No hables con desconocidos

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La cuestión es sencilla: Mi rutina es como la del resto de los humanos. Sin embargo el tema se va complicando a medida que avanza el día y te dejas llevar sin pensar en los efectos. Cuando quieres darte cuenta, y el cansancio agota, ya has sobrepasado con creces el punto de no retorno: El del ceño fruncido.

Comprendo que es inevitable. Hay gente que ha nacido para sacar lo peor de cada uno de nosotros. Nada más. Y nada menos. Ninguno estamos libres de caer en el lado oscuro. A veces pienso que tenía que haber hecho las cosas de otra forma pero es muy fácil dejarse arrastrar. Quizás debe ser así. Los humanos somos criaturas imperfectas y la vida, al fin y al cabo, es eso que te da y te quita.

Aun así sigo pensando que hay muchos más motivos para plantar cara a la vida con una sonrisa que con el ceño fruncido. Ya sabéis que la cosa tiene sus riesgos. Empezando por la salud, que no perdona. Y la memoria que…tampoco. El problema viene cuando en la memoria se queda algo grabado. Nos guste o no, nuestros actos se hacen hueco en las personas que tenemos cerca.

Mis padres nunca me dijeron que no hablase con desconocidos. Sólo que tuviese cuidado. Yo, obediente, llevo toda mi existencia aprendiendo a decir NO. Eso tan sencillo. Y tan difícil. Vivir casi toda una vida confiando en el prójimo es un acto de fe. Crees que tus juicios no fallan pero los palos te dicen que tenemos que estar preparados. El ataque puede llegar en cualquier momento. Y sí. Llega un momento en el que te das cuenta del pie que cojea el personaje pero…ya no hay vuelta atrás. Y aunque no dure mucho ese instante de lucidez, es lo suficientemente revelador para que por un segundo seas consciente de que las cartas ya están echadas.

Puede parecer una tontería pero creo que aprender de los errores debería ser una asignatura obligatoria. No nacemos sabiendo aunque todos tenemos la teoría clara desde el principio. O casi. Se dan demasiadas cosas por supuestas. Y, aunque las sepamos, siempre nos falta algo. Por ejemplo, saber quiénes somos. Y saber qué nos afecta y qué no. Y que si tienes un día de mierda, saber qué narices hacer con él y con quien sufrirlo.

Me revuelve lo difícil que nos resulta decir algo positivo sin venir a cuento. Igual que me repele pensar que lo “cuqui” ha llegado a nuestras vidas para quedarse. El optimismo forzado me produce urticaria. ¡Eso sí es hipocresía de las gordas! ¿Quién está a salvo de tanta sobredosis de pasteleo? Tiene gracia la cosa. Si no teníamos suficiente nos toca, en los peores momentos, mantener la mente fría para descubrir que no es oro todo lo que reluce. No hay nada como decir algo bonito sin echar por tierra otra cosa. Lo que sea. ¡Hay muchas maneras de ser moderno!

¿Por qué os cuento todo esto? Porque he descubierto que soy capaz de pisar fuerte. De caminar con una sonrisa a pesar de las trampas. A aceptar las cosas tal y como vienen y borrar mi ceño fruncido. No hay nada mejor que conjugar el presente con los verbos “disfrutar” de lo bueno y “aprender” de lo malo. Saboreando cada trago.

Y no. No soporto a esa gente que tiene miedo a querer. A la gente que miente. Y a las amistades…peligrosas.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

Mira que eres

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Mira que eres…

pero mira qué eres, o mejor dicho: mira cómo eres.

Como eres de abusón, de macarra, de canalla y de sinvergüenza.

Si, tú, el que amenaza con disparar la pistola de agua si otro niño se atreve a subir al columpio, el que pide bocatas en el recreo a cambio de no «pegarte una paliza» y que en su casa es el niño bueno de su papá y de su mamá.

Mira que eres ignorante, mira que no sabes cómo funciona la vida…

Mira que a tu alrededor hay miles de niños como tú, iguales que tú, excepto en lo de macarras. Niños que viven su vida y dejan vivir a los demás… en eso no os parecéis.

Tú a los demás no les dejas vivir, y encima les amargas la existencia… ¿Te parece normal?

Es una pena que tengas que hacer de gallito para sentirte bien. Que busques el reconocimiento del grupo por tu fuerza o tu capacidad de amedrentar a los demás. Imagínate que bueno seria que te admiraran por tus buenas notas, por tus habilidades en el deporte o por lo buen amigo que eres.

No te engañes, hay maneras de que te admiren por algo bueno, es muy fácil, solo tienes que hacer las cosas bien. A poder ser, cada vez mejor, verás como así si te admiran.

Mira que eres… capaz de cambiar, ¿A qué estás esperando?

Reyes

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Todos los días

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Todos los días hay algo que celebrar. Y no es una frase hecha, es real como la vida misma, que si día de la mujer trabajadora, que si día del Parkinson, que si día de la marmota, que si día del amigo con derecho a roce, que si día del orgasmo femenino, que si día de la pereza, día del padre, de la madre, del Corte Ingles (digo de los enamorados) y así hasta el infinito.

Detrás de cada celebración de cada uno de esos días hay siempre una historia que sirve para concienciar de un algo, está claro que hay celebraciones de días que son importantes pero cada uno de nosotros sabemos cuáles les vamos a dar más importancia que otras.

Voy a dejar de un lado los días serios de celebraciones, actos, históricos, día de concienciación social y días de reconocimiento que dan a conocer enfermedades o situaciones de colectivos.

Yo me pregunto más bien cómo y por qué se le ocurrió un buen día a alguien celebrar el resto de días, si esos del dia

¿Cómo se le ocurre a los finlandeses celebrar el levantamiento de esposa en Sonkajärvi?

¿O a los chinos el dia del inodoro?

¿O el día de los calcetines perdidos?

Yo todo esto me los imagino, pegándose una fiesta del 15 y diciendo por que no para pegarnos la fiesta todos los años celebramos el día del Hounen Matsuri.(Curiosos buscar en google)

Bueno no nos queda otra que celebrar con ellos y ellas todos estos días ya que seguro que encontramos uno que nos apasione.

Yo de momento me voy a comprar un calendario.

Caye

¡Que pase el siguiente!

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¡No le llames princesa! ¡Ni chati, ni cari, ni…! Te veo venir. Desde lejos. Sé reconocer a un fantasma cuando le veo respirar. Y, sin saber por qué, tengo la sensación de que eres un fantasmón. No entres por ahí porque no te va a gustar lo que vas a ver.

Es una chica corriente. Del montón. Friega, barre, bebe a morro y se le olvida depilarse (de vez en cuando)…Y en mitad de todo ese proceso se cabrea, grita ¡y suelta tacos! Esas cosas sin importancia que hacen especiales a los días.

En un repaso a sus debilidades te diré que tiene manías y costumbres raras. Es una rara. De esas raras que atrapan. No va de nada y lo es todo. Quizá porque no le hace falta demasiado para deslumbrar. Ojos que hablan por sí solos. Sin adornos. Al natural. Las cosas buenas no hace falta entenderlas. Pero tú no lo ves. No tienes ni idea.
Quiero que sepas una cosa, pringao: No lleva corona. Ni la necesita. Jamás renunciará a hacer su vida. Sabe lo que no quiere y le gusta lo que hace. Aunque no sea femenino. Toda su vida es un caos. No sabe vivir de otra forma.
Con ella se apuesta al doble o nada. Y, si llega el momento, toca tirarse al barro. ¿Te atreves? Traspasar su puerta significa “o todo o todo”. Puedes quedarte o no. Si te quedas, cierra la puerta. Te dejará una ventana abierta.

A ella le conquistas hablándole de aventuras. Hacerle reír es su terapia de choque. Porque es detrás de las risas donde realmente cada uno se muestra como es. Le pone sentirse deseada. Que le coman con la mirada y le abracen hasta quedarse sin respiración. Pasa del que le invita a la copa de rigor mientras dice cosas cursis. Eso lo hace cualquiera. Todo proceso creativo requiere de esfuerzo y tú eso no sabes lo que es. No sabes amar. Ni imaginar. No le cuentes cuentos y ¡deja la poesía a los poetas!

Para jugar hay que saber jugar. Es ley. Y todos lo sabemos. No hace falta tener dos dedos de frente.
Muchas veces rompemos algo que ni siquiera ha empezado. Os da miedo encontrar a una más lista, que os haga sombra, que sepa vivir sin necesidad de… Ese es el problema. No sé otra forma de explicarlo. Mejor ni lo intente. Y tampoco voy a darle más vueltas. Es posible que haya descubierto un poco tarde todo esto. ¡Qué curioso este mundo! Pero…es lo que hay. Y, aunque muchos se empeñen en lo contrario, aquello que no podemos explicar con palabras es lo que mejor nos define.

Voy a ser cruel: Nunca vuelvas a mentir así. Malos tiempos para la fe, querido charlatán. Tu espectáculo ha acabado. ¿Te aplaudo?

Que pase el siguiente, por favor.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Si tú supieras…

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Si tú supieras…

 

Tú que piensas que por ver mis redes sociales sabes todo de mi y te estas equivocando de pleno.

Tú que criticas que todo lo pongo en facebook y no aciertas ni de lejos.

Tú que sólo utilizas las redes sociales para saber de los demás, lo único que haces es cotillear y hacerte mala sangre porque tu vida no se parece en absoluto a las que ves al otro lado de la pantalla.

Si tu supieras que las redes sociales son un lugar de encuentro entre gente que piensa igual y amigos que piensan diferente.

Si tu supieras que yo uso las redes entre otras cosas para promocionar los trabajos de mis amigos.

Si tu supieras que las redes son una herramienta estupenda para celebrar éxitos propios y ajenos.

Si tu supieras que cada persona detrás de una foto también tiene su corazoncito y mucha vida.

Si tu supieras que en los mejores momentos no sé ni dónde está el móvil, ni pienso en él en absoluto.

Si tu supieras que lo que subo a la red es lo que quiero que sepas de mi, y no se corresponde más que en una infinitésima parte con mi vida real.

Si tú supieras todo lo que hago… te sorprenderías, ¡y mucho!

Y ahora que lo sabes todo, dime, ¿quién es el adicto?

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

Divertíos

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Niños, niñas y deporte. Nos sentimos orgullosos cuando nuestros hijos hacen deporte, es divertido ver como juegan o compiten, observar cómo van mejorando y creciendo físicamente y técnicamente. Como padres somos testigos de cómo se van formando como deportistas y personas. ¿Hacemos lo mejor para ellos?

¿Quién nos enseña a nosotros como padres?

Esto se complica conforme van creciendo y pasando por categorías y siempre están ahí, es una tarea difícil y debemos poner todo, para hacerlo bien como padres. Como todo en la vida vamos aprendiendo de los éxitos y de los fracasos, pero hay un factor nuevo que se une a esto y es el cariño y el verdadero interés que tenemos por nuestros hijos. Hay veces que la mejor intención no es suficiente e incluso me atrevo a decir que la conducta de muchos padres con los mayores obstáculos para que un niño mejore su rendimiento.

Padres y madres que aplauden el fallo o la equivocación del contrario como una victoria de sus hijos.

Padres y madres que con sus palabras lo único que hacen es meter más presión a sus hijos.

Padres y madres muy cansinos que se pasan todo el día hablando de los buenos que son sus hijos.

Padres y madres pelotas que se pasan todo el día haciendo la rosca a los entrenadores para a ver si de esta manera ponen a sus hijos.

Padres y madres que ya son campeones de España sin haber empezado a competir.

Padres y madres que hacen que sus hijos tengan el pavo subido sin ser más que de quinta fila.

Para bien o para mal, los padres y madres somos básicos, pero no debemos ser los protagonistas.

Y sobre todo hacer algo que sé que a muchos les va a costar, debemos comprender cuál es nuestro papel como padres. Desde mi punto de vista son dos fundamentalmente, apoyar y ayudar. Sobre todo en los momentos difíciles que seguro que llegaran.

¿Qué significa apoyar? Que sepan que estamos muy cerca por si nos necesitan, que les escucharemos siempre cuando quieran hablar, que no les obligaremos a hacer algo si no quieren hacerlo, permitiéndoles  que tomen decisiones y sobretodo manteniendo un equilibrio emocional en los buenos y en los malos momentos, que estos últimos siempre les va a costar más conseguirlo.

¿En qué sentido podemos ayudar? Para esto me quedo con una frase que oí no hace mucho tiempo a un atleta que ganaba una de sus primeras carreras a nivel internacional y decía “mi familia es la que me pone los  pies en el suelo y eso es lo que más me ayuda en mi carrera”.

Yo desde muy pequeños siempre les he dicho lo mismo a mis hijos DIVERTÍOS.

La diversión es junto con la mejora en el rendimiento en el deporte que practican, el esfuerzo (que las cosas cuestan y que hay que esforzarse por conseguirlas) y un ambiente positivo a la hora de practicar deporte. Son los cuatro factores imprescindibles para disfrutar y que disfruten del deporte que practican nuestros pequeños.

Caye

 

¡Deja de vivir así, cansina!

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Aunque intento ser muy respetuosa casi siempre, os confieso que me irrita (sólo un poco, no les voy a dar el gusto de irritarme del todo) esa gente que sólo ve la paja en el ojo ajeno. Esos que se creen que a ellos “siempre más” e intentan contagiarte la filosofía del “yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”. Son ese tipo de personas que más les pasa, más gente conocen, más saben de todo, más les han criticado, más daño les han hecho, más más más…TODO.

¡Que avariciosos!¡Quieren más de todo aunque sea malo! Porque si a ti te duele la cadera, a ella le duelen las dos. Y si tú trabajas diez horas, él trabaja catorce. Y si tu te mereces vacaciones, ella más. Y sí…¡la lista es interminable!

¡Lo siento! Tú has tenido las mismas oportunidades que yo pero en un determinado momento decidiste, y sólo tú sabes por qué, que el camino “correcto” era el que tú escogías. Y ese camino, te guste o no, no fue lo bonito que esperabas sino todo lo contrario. Y como es más fácil lamentarte, decides echar por tierra el trabajo y el esfuerzo de los demás antes de reconocer que lo tuyo fue un cúmulo de errores. ¡Pues no! Que sepas que admitir esto es de ser humilde. Y si te crees que por acribillarnos a los demás con tus “penurias de segunda mano” nos haces sentir mal…¡qué equivocado estás!

Tengo una teoría: Esa gente que te come la oreja vendiendo el cuento de la lágrima son ¡una panda de vagos egocéntricos e inseguros! Se pasan la vida practicando el «YO MÁS» para autoconvercerse de que su manera de interpretar la vida es la correcta. Y se lo creen tanto que son incapaces de corregirse. Viven del pasado para justificar su “suerte” y quieren que los demás nos unamos a su pena para que puedan sentirse mejor con ellos mismos. ¡A ver si te enteras que la cosa no es fácil ni para ti ni para nadie!
Aviso: A mí si me buscas no me vas a encontrar por ahí. No pienso morir en esa guerra. Sé lo lo que hay que pelear en el día a día para ganar cada batalla y no me compensa perder energías escuchando tus “sufrimientos de medio pelo».

My friend: Aceptar tus fallos es el primer paso para salir de esa cara de agonía que llevas colgando todo el día. Es imposible ser feliz por mucho que intentes aparentarlo si no te aceptas a ti mismo con tus luces y, sobre todo, con tus sombras. Que sepas que es precisamente esa forma de ver la vida la que te hace fracasar y sentirte frustrado. ¿Y si pruebas a contar más alegrías (que sé que las tienes) y menos penas? ¡Dale a tu cuerpo alegría Macarena!

Todos tenemos malas rachas. TODOS. Déjate el muro de las lamentaciones. Reconoce tus complejos. No te arrepientas de haber tomado decisiones equivocadas  y no haber sido capaz de aceptar sus consecuencias. Mira cara a cara a tu inseguridad y ¡deja de culpar al prójimo por tus meteduras de pata!

Ya puesta a cantar las 40 quiero añadir que me parece horroroso que te pases el día menospreciando los éxitos de los demás porque tú no los has tenido. Eso no te hace mejor persona. Así que…¡vete buscando otro discurso!
Querido Calimero: El mundo no está en tu contra. No pasa nada por luchar en el bando equivocado. A veces pasa que las cosas no ocurren precisamente para bien pero te ayudan a sacar lo mejor de ti.

¡Deja de vivir así, cansina! Que sepas que los felices hacemos las cosas de otra forma: cultivamos el optimismo.

¡Que de lo que se come, se cría!

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

¿Es necesario tener suerte?

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Esta ha sido una semana de desear suerte en muchos aspectos a mucha gente, yo no soy mucho de esta faceta, el tema de la suerte y el deseo de ella siempre me ha resultado curioso, yo siempre he sido de querer más que desear, y a día de hoy quiero estas 10 cosas:

  • Saber lo que quiero y lo que necesito.
  • Decidir en cada momento lo que quiero hacer y cómo lo voy a hacer, además de con quién.
  • Tener disciplina tanto en el orden como en el caos.
  • Evitar las distracciones.
  • Tener paciencia y transmitirla a los que me rodean.
  • Ser autoresponsable, y ser dueño de lo que soy sin que nadie me lo imponga.
  • Tener mucha más determinación y no darle mil vueltas a las cosas.
  • Rodearme de la gente con la que sé que quiero estar.
  • Mejorar siempre con todo lo que hago.
  • Y lo más importante cuidar mi salud mental. Que viendo cómo está el patio, es una prioridad.

Así que ya sabes que si un día me deseas suerte, te lo agradeceré pero si me ayudas a conseguir lo que quiero seguro que lo conseguimos juntos.

Caye

 

Erase un niño a una pantalla pegado…

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¡Qué mona tu niña y sus pequeños dedos frente al teclado, pasando de foto en foto y gritando de alegría al ver a Peppa Pig! Y cuando después de ver a Peppa, abre YouTube para ver a Shakira y bailar como ella ¡te la comes! Pero cuando se te ocurre ponerte seria y le quitas el aparato… ¡empezó la rabieta!

¿Os suena?

Esta es la historia de un niño a una pantalla pegado. Mientras está entre sus manos, vive “poseído” en lo único que verdaderamente importa: subir de nivel en el Clan Royal o ver sus dibujos favoritos. No existe nada, NI NADIE, más. Su capacidad de concentración es tal que ni siente ni padece lo que pasa a su alrededor. Y así un día y otro. Y otro. Entregado en cuerpo y alma a las “amistades cibernéticas”. Mientras, tú en la inopia y convencida de los efectos terapéuticos de estas “medicinas” porque estás requeteocupada en “cosas de mayores”.

¡Pongámonos serios!

No seré yo quien demonice la tecnología ¡Soy muy fan de ella! Al fin y al cabo, nosotros somos “hijos de la tele”. Barrio Sésamo, Espinete o La Bola de Cristal han sido nuestros amigos cuando gastábamos la edad de estos niños. Pero algunos nos hemos dejado deslumbrar por su “belleza” y usamos los dispositivos como el chupete para callar al crío y que deje de dar la lata cuando amenaza con una rabieta descomunal.

¿También os suena?

Es la “guerra de las tablets”. Guerra en la que tu hijo te pone a prueba y debes ser inflexible, pero la criatura toca ahí donde tú te rindes. Ser padres no es fácil y a veces necesitamos entretenerlos con lo que sea para atender otras historias. El día a día con ellos puede ser agotador y se pierde la calma porque es imposible concentrarte en algo mientras un niño reclama insistentemente tu atención. Yo la primera. Lo más difícil del mundo con ellos es eso: estar ahí. Buscan nuestro tiempo y la solución más “fácil” que se nos ocurre es pedir socorro al dispositivo de turno.

Perdona pero ¡NO!

¡Eso es un arma de doble filo! Actuando así el mocoso sabe que dando el coñazo recibirá un preciado trofeo. Debemos enseñarles que en la vida hay momentos de diversión y otros que no. Y, en gran medida, esto depende de la atención Y LA EDUCACIÓN que le prestemos. En ocasiones, estamos más pendientes de ellos cuando se portan mal que cuando lo hace bien. Practicamos una crianza distraída y eso tiene sus consecuencias. Nos cabreamos por la cantidad de tareas que les mandan en el cole en lugar de «hacer los deberes» nosotros. Dime la verdad: ¿Cuánta atención le dedicas a tus hijos? ¡QUE LA EDUCACIÓN ES COSA TUYA! Es en uno mismo donde hay que hacer las reformas… ¡y en ningún otro sitio!

Educarles sin gadgets es posible. ¡Steve Jobs lo hacía! Para nada pretendo aislar a mis hijos de la tecnología, sólo intento aplicar el sentido común (si aún no lo he perdido). Se trata de sacar tiempo para hablar con ellos. Para escucharles. Y PARA EDUCARLES. La clave está en la conversación. No en el dispositivo.

Y cuando esto no funcione, que sepan cuáles son las consecuencias. Es muy importante inculcarles el respeto y la obediencia. La tecnología nunca debe ser un sucedáneo de la educación. Da ejemplo TÚ. De lo contrario, corremos el riesgo de ver cómo nunca harán caso. NI A TI NI A NADIE.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

Si todos lo dicen…

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Si todos lo dicen, por algo será…

Si todos están de acuerdo en decirte lo guapo que eres, igual es que has nacido con el don de la belleza por una buena combinación de genes.

Si todos afirman que ésta es la mejor película de la historia, será que los productores han acertado al elegir la historia y llevarla a cabo de la mejor manera.

Si todos le aclaman como gurú empresarial, puede ser que haya hecho algo bien en el mundo de los negocios.

Si todos te dicen que te ven más delgad@, igual es que los pantalones que llevas te quedan grandes.

Si todos se preguntan por qué volviste con tu ex, es porque lo que ve una pareja no es lo mismo que ven los de fuera.

Si todos te dicen que te quieren, alguien miente. No puedes gustarle a todo el mundo.

Si todo el mundo dice que piensa lo mismo, es que alguien no está pensando.

Reyes

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A todos nos gusta juzgar

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Yo juzgo, tu juzgas el juzga es lo que nos gusta a todos y cada uno de nosotros.

La inmediatez de la información nos hace ser más jueces que nunca, es aquí cuando deberíamos de distinguir dos tipos de personas que juzgan los que tienen conocimiento y criterio y los demás, entre estos últimos están los cuñados, los que hablan siempre de lo mismo, los que les gusta hacer daño por hacerlo con sus comentarios y los trolls de internet.

A mí en más de una ocasión me han entrado ganas de decirle algo a más de uno o una en su muro de Facebook, pero uno ya va teniendo una edad en la que estoy entrando en modo Zen o jabón para todas estas personas, y cuando he tenido ocasión las cositas a la cara.

Entiendo que todo se debe a prejuicios y trivialidades. Y en más de una ocasión a mal entendidos provocados por terceras personas.

Pero no sería todo más fácil si todos entendiéramos que es imposible tener razón siempre. Las cosas suceden por muchísimas cosas y muchas veces no vas a saber ni la mitad de la historia.

Si te gusta juzgar prepárate para que te juzguen porque esto funciona así.

La próxima vez que me digas no te estoy juzgando es mi opinión, asegúrate que me importa. Porque sinceramente me importa una mierda.

Caye

 

CUANDO LA COSA VA…LENTÍN

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Nena, créeme. Si le pediste un deseo a San Valentín y pasó de largo, hoy te voy a contar una verdad de esas de las que nadie habla pero todos saben: la cosa del amor va…letín.

¿Acabas de darte cuenta que hay muchos peces en el mar? ¡Bienvenida! ¡Déjate ya de mariposas en el estómago! Los hay que aún creen que todo está escrito. Y no. Esto no es cuestión de cuentos. Es cuestión de…tiempo.

Amar es un arte que se cocina a fuego lento. Pero, sinceramente, es un trabajo agotador. Aun así, tenlo todo preparado porque algún día, en algún lugar, llegará la presa. Y, mientras la cocinas, pídele besos sin promesas. Juega sin trampas. También puedes cerrar los ojos y amarle a ciegas. Hazle locuras. O perded la noción del tiempo. ¡Llevamos la ilusión en la sangre! ¡No finjas la vida!

Y, cuando empiece a cocer, no te conformes. No aceptes sin más. Escuchad a la Simone. Añade a la olla kilos y kilos de delirios, gritos, suspiros y…bostezos. Dejad el lado sensato y daos un capricho. Haced la vida sin prisas. Que se mezclen los días con las noches y las noches con los días. Buscad el desorden. Trátale como a tus vicios y haced que no parezca amor.

Y…¿mañana? Mañana mírate al espejo y disfruta de tus ojeras. Nada te hace más bonita que unas ojeras bien puestas. Hará frío. O quizás no. Pero no importará.

Merece la pena sentir todo esto…y más. El amor es lo que tiene.

Atrévete. Las cosas funcionan así. Y si no sabes, aprende. Sigue las instrucciones y verás cómo tu deseo será concedido.

Ahora…dale al fuego.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Empezar de cero

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Empezar de cero cuesta, lo sé, pero a veces no queda más remedio.

En ocasiones se disfruta y otras no, pero todas las veces supone un reto.

Empezar de cero te da la oportunidad de olvidar lo malo y empezar con intenciones renovadas, puedes aprovechar la oportunidad para hacer las cosas de manera distinta. Olvidar lo anterior no va a ser fácil, pero si le echas ganas ya tienes la mitad conseguida.

Empezar una relación, cambiar de trabajo o simplemente estrenar móvil, suponen la incertidumbre por lo desconocido, el miedo por la falta de experiencia y también la ilusión porque todo vaya bien.

Empezar de cero por decisión propia es más fácil, pero cuando es por imposición también conlleva la morriña por la anterior etapa. No podemos evitar atarnos a determinadas cosas o personas y sentirnos raros cuando sabemos que ya no van a estar.

Empezar a sentir distinto, a vivir distinto, a trabajar distinto supone crecer, madurar y convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos.

Con todo aquello que no nos guste, vamos a hacer borrón y cuenta nueva.

¡Empecemos de cero!

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

 

Mira que nos gusta pasarlo bien

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Mira que cuesta ponerse al día cuando hace tiempo que no ves a alguien que aprecias.

Necesito tiempo para escucharos y disfrutar de todo lo que habláis.

Necesito tiempo que me escuches para saber que nada ha cambiado.

Necesito tiempo para ver que seguimos siendo los de siempre.

Mira que cuesta a veces vernos, nuestras agendas y compromisos siempre nos limitan pero siempre hay algo que nos une, la amistad y las ganas. Las ganas de bacalao y de todo lo que solo nosotros sabemos lo que significa. Con ganas todo es más fácil.

Nos conocemos el tiempo suficiente como para saber que sois como diríais vosotras mi gente o mis amarillos.

Menos mal que estáis para entenderme, apoyarme y meterme caña cuando llegan esos momentos de replantear y empezar a dibujar de nuevo.

Mirar que somos distintos pero al final somos tan iguales. Y eso es nuestra amistad.

Os quiero a las dos.

Caye

 

Donna Summer – She Works Hard For The Money

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She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

Onetta there in the corner stands
And she wonders where she is.
And the rain still hurts,
Some people seem to have everything.
Nine a.m. on the hour hand
And she’s waiting for the bell.
And she’s looking real pretty.
She’s waiting for her clientele.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

Twenty-eight years have come and gone.
And she’s seen a lot of tears
Of the ones who come in.
They really seem to need her there.
It’s a sacrifice working day to day.
For little money just tips for pay.
But it’s worth it all just to hear them say that they care.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

Already knows she’s seen her bad times.
Already knows these are the good times.
She’ll never sell out, she never will, not for a dollar bill.
She works hard

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

Works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

She works hard for the money.
So hard for it, honey.
She works hard for the money.
So you better treat her right.

 

REBOBINANDO

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¿Mi estado actual? Rebobinando.
Dándole a la moviola, palante y patrás , al pedazo de espectáculo que se vio hace unos días en todo el planeta Tierra y parte del Universo. No pasa uno sin que piense en ese par de titanes que se permitieron el lujo de paralizar al mundo entero para ver cómo le daban a una pelotita de tenis sin importarnos el resultado. ¿El secreto? No lo sé. Desde luego, algo más que tenis. Y más que una competición. Una forma de vida. La suya. Y de ver el mundo. El suyo.
Dos, frente a frente, que hacen como nadie eso de competir, ganar y perder. Es el duelo de nunca acabar. Hagan lo que hagan, cada vez que sus vidas se cruzan, la competencia es feroz. Siempre se han llevado bien. Muy bien. Se echan de menos. Se cuidan. Se necesitan. Se admiran y lo dicen en público cada vez que tienen la oportunidad. Una declaración de amor en toda regla y…el mundo entero rendido a sus pies.
No habrá otra rivalidad como la suya. Pasarán muchos años hasta que veamos algo parecido.

Fijaos. Son como la noche y el día. Nada que ver el uno con el otro. Opuestos en todo.

Rafa le tiene miedo a los perros.
A Federer le espanta la montaña rusa.
Rafa muerde los trofeos.
Federer los besa.
A Rafa no le gusta presumir.
Federer cuida mucho su imagen.
Nadal confiesa que no es una persona segura de sí misma en casi nada. Le cuesta mucho tomar decisiones. Pero cuando juega, en los momentos importantes, cuando hay presión, sabe que tiene que hacer algo.
A Federer le gusta mostrar su superioridad en la cancha. Ganar sin machacar al otro.Tiene tanto talento que incluso le gana a sus rivales jugando desde el lado fuerte del adversario en lugar de buscar su debilidad.

Tan diferentes y…tan iguales. Los dos aman lo que hacen. Nunca han subestimado al contrincante. Jamás. Juegan con respeto. Practican el autocontrol. Usan rutinas. Y se hablan así mismos con mucho cariño. Mimándose.
Hacen lo más difícil: ganar con mucha clase. Porque cuando se gana tanto lo fácil es olvidar cómo se siente el contrario. Para ellos estar entre los favoritos no es importante. Ser número 2, 4 o 7 no les cambia la vida. Les cambió ser número 1 y ya lo fueron. Dicen que lo importante es creerse que están preparados para ganar. Y si un día no ganan, no pasará nada. Será el momento de hacer otra cosa. Saben que el mundo no termina en la cancha. Es importante ganar, pero la elegancia de saber perder les ha convertido en leyendas. Aceptar el fracaso es una de las tantas lecciones que nos ha dado este par de genios.
Por si fuera poco, han superado la barrera “políticamente correcta” para seguir dándole a la pelotita. Y les importa un pito. Ahí siguen. Otros, en su lugar, se van de retiro a practicar “el dolce far niente”.

¡Nunca deis a estos tíos por muertos! ¡Su historia aún no ha terminado! Les que todavía mucho por contar…y enseñar.
Sí. A veces son humanos. Y lloran. Sólo los grandes lo hacen.
Nada que esconder.

Son…viejos amigos.

 

Coco.Fuente de la fotografía: Pinterest

Mi amigo Narciso

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Mi amigo Narciso aparece cada vez que abro mis redes sociales, y mi amiga Narcisa también.

Narciso y Narcisa, cada uno por su lado, me cuentan cada día cómo se sienten, lo que han hecho, cómo se han vestido, o dónde han estado mediante unos selfis divinos que yo en mi vida seré capaz de imitar.

Narciso y Narcisa son jóvenes y guapos, o maduritos interesantes, que siempre salen bien en las fotos que se hacen en los lugares más insospechados y de la forma más extraña.

Narciso y Narcisa, contestan a todos los comentarios y cuentan las interacciones de sus amigos. Es más, vigilan quién ha dado «me gusta» y quien no. Según he leído recientemente, y para mi sorpresa, Narciso y Narcisa no nos muestran sus fotos porque estén encantados de conocerse, sino que necesitan de la aprobación de los demás para construir su autoestima.

Narciso y Narcisa o Romeo y Julieta, nos cuentan cada día lo felices que son con su pareja e incluyen a sus amigos en cualquier conversación de tema domestico a través de las redes para hacerlos partícipes de su felicidad.

Narciso y Narcisa tienen una vida real que muy pocos conocen, pero son felices soñando que su vida real es la que muestran en las redes.

No seré yo quien los critique, porque cada uno sabe lo que lleva por dentro, pero si les diré que a veces es mejor tomar una cerveza con amigos que contestar a los comentarios de tu selfi tomándote la cerveza solo.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

¿Y por qué no te ríes?

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Una cosa es innegable y es que cada uno o una nos hacen gracias unas cosas pero de esto a que cuestionen mi sentido del humor. Que soy un poco raro para reírme y que no me hacen gracia muchas cosas ya te digo yo que sí. Pero…

Me gusta a gente que me hace reír.

Que me hace reír de una forma inteligente.

Que son más ingeniosos que graciosos.

Que tienen un sentido del humor espontaneo e inesperado.

Que más que contar un chiste te enganchan con su historia.

Que afrontan los proyectos con sentido del humor.

Que se ríen de su propia condición para socializar y no les da miedo el qué dirán.

Que saben sacar a los demás una sonrisa en el momento que menos te apetece.

‘La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar’, si es que este Nietzsche sabía mucho.

Caye

Nacha Pop – Vístete

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Las diez, levántate, vístete, no vamos a llegar jamás
Refrescó, abrígate tengo prisa en ver que te pones hoy
Pórtate bien.
Las seis, hora de pasear, arréglate, tengo apetito ya
Sientan bien trapos como el de ayer la cremallera yo te la abrochare
Si amor quiero ver que te pones
Me excita de verdad, me pone a cien
Vístete, sigo esperando escoge bien el interior
Te pruebas lo que te compré, pórtate bien.
Las tres, la noche ha ido bien
Ponte en pie que aquí no se puede hacer
Cúbrete, te vas a congelar
Esperare el momento para actuar
Si amor, esto es delicioso pero puede ser mejor al calor
Vístete, te sigo esperando blusa aquí, falda ya
Cálzate, pon cuero sobre seda negra
Vístete, aguantaré vístete, te sigo esperando
Sigo a tus pies vístete ya Tápate me sigues provocando un poco
Vístete, por favor.

Mi gente.

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Estos días estoy acordándome de Isabel ¿Qué habrá sido de ella? Le perdí la pista al casarnos cada una con el nuestro y ella cambiar de ciudad.  No tengo claro en qué momento pasó. Cuentan que es muy feliz con “su gente”, como siempre quiso. De nuevo el destino hizo una de las suyas. O será que la amistad de lejos está reservada para los fuertes y yo no lo soy.

Lo nuestro fue amor a primera sonrisa. Aunque suene a tópico, sabíamos perfectamente lo que pensaba la otra sólo con mirarnos. Nos gustaba recorrernos todos los karaokes de la ciudad y los fines de semana no fallábamos a nuestra cita con el sándwich de pollo a las 5 de la madrugada. Era esa clase de amiga con la que sabes que jamás te aburrirás. ¡Un huracán!

Nos divertíamos con cualquier cosa.

Entonces fumábamos como carreteros. ¿Seguirá fumando? Con ella descubrí a Coronita, la única cerveza que me gusta. Corrijo: Me gustaba. Ahora gracias a “mi gente” he conocido a Modelo, otra cerveza que me chifla. Y hasta aquí mi pasión por la cerveza. No soy cervecera, la verdad.

¿Que quién es “mi gente”?

Personas que son  “casa” y que aparecen en esas maravillosas partes de tu vida en las que encuentras personajes de todo tipo, que encajan contigo como si fueran piezas de puzzle a pesar de sus luces y de tus sombras. Personajes con ese “no sé qué” que lo pone todo patas arriba sin saber exactamente qué es pero que te hace que te quites el sombrero con cada una de sus ocurrencias, destilando magia por los cuatro costados.

Dicen que todos somos iguales pero NO todas las personas pueden hacerte sentir lo mismo. En esta vida hay ciertos placeres que sólo puedes disfrutar con “tu gente”. Harás amigos en todas las partes del mundo pero “tú gente” no es como “los demás”. Ríen y lloran a tu lado cuando toca. No podéis esperar al día siguiente para estar juntos, ocupando una simple barra de bar y donde sólo importa disfrutar del nosotros, hablar de absurdos, escuchar, imaginar y construir sueños. O hacer planes imposibles. Con ellos me siento a salvo. Los mejores puntos sobre las íes…los suyos. Aprendiendo cosas de mí que no sabía.

El secreto de “mi gente” está en esos detalles. Ahí está el hechizo.

No sé lo que quedará hoy de la Isabel de entonces. Tengo la esperanza de que algún día le volverá a poner en mi camino. Ese día le presentaré a Modelo. Seguro que se van a gustar.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Yo. En la tiendita mejicana. Con «mi gente». Año 17 del 200. Enero.

¡¡¡Estoy aquí!!!

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¡¡¡Estoy aquí!!! ¡Sigo aquí!

Por si no os habíais dado cuenta, sigo aquí, y sigo siendo la misma.

Vale, he tenido un hijo, ¿y?

Sigo siendo yo, a la que antes escribíais un wasapp para contarle vuestras cosas, llorar o reír y hacer planes. Ir de compras, al cine o tomar unos vinos eran y siguen siendo cosas que me gustan y para las que busco tiempo y más si es para hacerlo con mis amigos.

Me gusta estar con mi gente, reír, soñar, comer, beber, planear viajes, intercambiar opiniones, aprender de los que me rodean y crecer como persona.

Entiendo que hay madres que solo quieren estar con sus hijos y con otras madres en su misma situación, pero a mí me siguen gustando mis amigos, tengan hijos o no. Y si, me gusta estar con mi hijo, pero tengo la suerte de que a mucha gente también le gusta estar con él y eso me permite tener mis momentos sola, con mi pareja y/o mis amigos.

Sigo teniendo las mismas inquietudes, las mismas ganas de vivir rodeada de los míos, las mismas ganas de celebrar las cosas buenas que nos pasan y de escuchar a quien le haga falta.

Sigo siendo yo y sigo estando dispuesta a que sigamos siendo amigos.

¿Cuando dices que nos vemos?

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

Un trabajo es un trabajo

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Por mi trabajo una parte de mi tiempo lo dedico a preparar propuestas y a presentarlos. Mi trato con la gente es diario y escucho mucho, más de lo que debiera.

Pero…

¿Un trabajo es un trabajo?

¿El proceso creativo se puede valorar? Entiendo que si lo podías hacer tu, no me hubieses llamado.

Si no sabes de lo que hablo y me desplazo para explicarte, con todos los pormenores mi propuesta porque te quejas de lo que vale.

Soy muy fan del concepto el hijo de la vecina como el nuevo freelance.

El trabajo se paga en tiempo y forma, ya que en eso hemos quedado, para el resto de financiaciones están los bancos.

Mi disponibilidad está acotada a mi tiempo de trabajo, en nuestro sector hay cosas que trabajan solas.

No me doy por enterado de lo que me mandes por whatsapp.

Odio a la gente que tiene prisas, que manera más tonta de disfrutar de la vida.

No cobro por lo que hago cobro por lo que se.

Las cosas de la vida son siempre mucho más fáciles de como las pensamos por primera vez.

Caye

Como un lobo- Miguel y Bimba Bosé

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Parece que
el miedo ha conquistado
tus ojos negros
profundos y templados
que va a ser de ti? que va a ser de ti?.
Panteras son
vigilan mi destierro
me he condenado
y en ellos yo me encierro
que va a ser de ti? que va a ser de ti?.
Mienteme y di que no estoy loco
mienteme y di que solo un poco
quien teme… quien teme di… si yo me pierdo.
Mi corazon
salvaje y estepario
lamo poemas caidos de tus labios
que va a se de ti? que va a ser de ti?.
Tu pecho es
tan cruel como bendito
tu cuerpo en fin
babel y laberinto
que va a ser de ti? que va a ser de ti?
Mienteme y di que no estoy loco
mienteme y di que solo un poco
mienteme y di que no estoy loco
mienteme y di…
Mil años pasaran
y el duende de tu nombre
de luna en luna ira
alullando fuerte woh, woh, woh!.
Mienteme y di que no estoy loco
mienteme y di que solo un poco.
Y como un lobo voy detras de ti
paso a paso tu huella he de seguir
y como un lobo voy detras de ti
paso a paso… paso a paso…

Mírala.

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Mírala.

Va de dura. O eso le gusta fingir. Sus debilidades no las conoce nadie. O casi nadie. Se mostró débil una vez y perdió lo que más quería.

Colecciona heridas. Algunas nunca cerraron del todo. Las hay superficiales. Otras no tanto pero, hasta que no le conozcas bien, no te permitirá que las veas. Yo tardé mucho. Quien la conoce sabe que ya no soporta que le toquen.

A veces se esconde. Para no llamar la atención, claro está. Eso es lo que le hace irresistible. Su código ético se formó con reglas diferentes al resto de la humanidad. Sueña con volver a ser niña porque no tuvo infancia. Le gustaría partir de cero pero sabe que eso es imposible. Sabe que el pasado es un hogar en el que ya no vivimos.

Ya no le asusta nada. Sólo hace lo que el corazón le pide. Jamás creyó en el amor a primera vista. Ama de verdad. Nunca repite el guión.

Sólo una vez le faltó valor. Murió la historia por miedo. No volvió a enamorarse. No quiere querer más. Ni que le quieran. Nunca quiso ser complaciente. Jamás se siente satisfecha. Ya no se permite bajar la guardia.

Se pone trampas para no caer en la tentación. Es informal y caótica. Incapaz de encontrar la dirección correcta a ninguna parte. No le gustan los lunes. Ni los domingos por la tarde.

Pasaron los tiempos y dice no tener tiempo para un “lo siento”. Es mujer de palabra. Rumorean que sigue esperando esa llamada que nunca llega. Y sí. Espera. Todos los días de todas las semanas.  ¿Qué poder tendrán los recuerdos? El amor permanece aunque el enamoramiento se acabe.

No le preocupa el qué dirán pero no le gusta estar sola. Lo que pasa es que se empeña en ocultarlo. Ver, oler, tocar, sentir…ya no recuerda cuando fue la última vez.

No le hace falta un picador de hielo para romperte el corazón. Te lleva donde quiere sin darte apenas cuenta. Le gusta hacerse la tonta. Sólo por ponerte a prueba.  Lo hace porque quiere saber hasta dónde estás dispuesto a llegar por ella. Necesita saber si mereces la pena. Es ahí donde está el misterio.

La gente no le comprende. Pero ella sigue ahí. De pie. Moviendo el mundo. ¿Su plan? Dejar la puerta abierta. Nada es cuanto necesita tener.

Sería injusto echarle la culpa a la vida.

 

P.D.: El ser humano es…extraordinario.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

Me viajo encima

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Me viajo encima. Acaba de comenzar el año y ya he mirado el calendario mil veces y he planeado 10 escapadas distintas. De esas 10, con suerte realizaré una o dos, pero con la planificación también disfruto.

Me encanta leer guías de destinos, visitar webs de hoteles, imaginarme en lugares distintos y pensar en qué hacen las personas que viven en esos lugares. ¿Qué comen? ¿Qué beben? ¿Qué costumbres tienen? ¿Qué idioma hablan? ¿Cuáles son sus horarios?

A la hora de hacer la maleta… un poco de todo, ¿no? Nunca sabes lo que te vas a encontrar… calzado cómodo para patear las calles, mil capas en plan cebolla para no pasar calor ni frío y el móvil para hacer mil fotos.

No te asustes, que no quiero hacer mil fotos de mi cara en cada lugar para compartirlas en redes sociales, ni retratar las típicas imágenes que puedo encontrar en internet porque los buenos fotógrafos ya las han hecho. Quiero traerme mi visión de la ciudad. Mis recuerdos, las experiencias vividas y lo que me han hecho sentir. Me gusta, con el paso del tiempo, volver a verlas, cerrar los ojos y sentirme de  nuevo en aquel lugar.

Recientemente he oído hablar del «espíritu wanderlust» del que disfrutan todos aquellos que sienten pasión por viajar, aunque también me han dicho que hay a quien no le gusta viajar, pero a mí eso me cuesta mucho creerlo.

Reyes

Imagen: Pisando baldosas amarillas en Sofía, Bulgaria. 9 de octubre de 2014.

Nene abrígate

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Nene abrígate que mañana va hacer mucho frío.

¿Qué pasa que a vosotros nunca os han dicho esta frase?

Menuda semanita nos ha dado la ola de frío, yo el frío lo soporto pero lo que no soporto son las conversaciones de ascensor sobre el frío que hace. Como si en invierno no tuviera que hacer frío como en verano hace calor.

Pero bueno, hemos tenido semana monotemática de nieves, lluvias y temperaturas, acaso  ¿hay algo más banal que hablar del tiempo? No vecinos, no, no lo hay.

Hay que reconocer que la nieve es algo muy pero que muy raro en ciudades como Elche o Alicante, de hecho no ha nevado, por mucho que se empeñen en decir lo contrario.

Los inviernos siempre los hemos pasado abrigándonos en plan cebolla. Capa sobre capa, total para que se nos meta en los huesos. Guantes, gorros, camisetas térmicas, leotardos, calzoncillos de lana. Vamos que si nos ponemos a sacar ropa del armario seguro que podíamos organizar una expedición al Himalaya. Y luego viene el invierno, perdón la ola de frío y nos quejamos.

Si ya no te sientes las extremidades o ya tienes sabañones en las orejas lo tuyo ya no es queja sino vicio.

Así que recuerda, Nene abrígate que mañana va hacer frío. Eso si, la semana que viene vendrá en viento del Sahara y nos pondremos a 25 grados.

Caye

 

 

Esos Ojos Negros-Duncan Dhu

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Esos ojos negros
Esos ojos negros no los quiero ver llorar
Tan sólo quiero escuchar
Dime lo que quiero oír
Dime
Dime ahora que duerme la ciudad
Hace ya algún tiempo

Hace ya algún tiempo que tu voz parece ser
Una pluma y un papel que cuentan
Que vas a volar en sueños
Que serán tus ojos negros
Los que me iluminen al andar
La lluvia cae sobre el suelo gris

El tiempo pasa y no puedo reír
La noche es larga, mi voz amarga
Hoy he visto despertar el sol
Y tus pupilas brillan más
Pero espera, descuida, que ya vendrán
Los buenos tiempos volverán

Pero espera, descuida, que ya vendrán
La lluvia los devolverá
Esos ojos negros
Esos ojos negros no los quiero ver llorar
Tan sólo quiero escuchar
Dime lo que quiero oír
Dime que vas a reír
Dime
Dime ahora que duerme la ciudad