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Es difícil

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Es difícil, muy difícil, explicarle a alguien que nunca ha vivido “Les Fogueres” por qué a nosotros nos gustan tanto.

Es dificil que entiendan que toda la ciudad de Alicante vive desde el 19 al 24 de junio de todos los años en un estado de “enajenación mental transitoria”.

Puedo intentarlo diciendo que hay algo en el aire que transmite alegría, euforia, felicidad plena. Puede ser el aroma a pólvora de las mascletás o la música de banda o de colla que acompaña en desfiles y pasacalles. Pero es algo que se respira y te llega a lo mas profundo, contagia a todos independientemente de edad, género o profesión…

La gente en las calles no entiende de cansancio, se han pasado las noches previas recorriendo la ciudad yendo de una punta a la otra para ver la plantá de los monumentos y avisando a los amigos de en qué lugar había una grúa trabajando para que llegaran a tiempo de ver el momento de colocar el remate y aplaudir al artista para darle ánimos y felicitarle por su trabajo.

Asi nos conocemos las mejores heladerías, y los mejores bares donde reponer fuerzas en todos los barrios de la cuidad.

Durante los días grandes disfrutamos de las mascletás, y los Bacalaos tenemos el mejor palco gracias a la familia Lumbreras Martinez, mal que le pese al anfitrión que mandaría las Hogueras a las afueras de la ciudad para que dejaran de molestarle. Menos mal que luego aplica lo de “si no puedes contra ellos, únete” y se convierte en el alma de la fiesta y el mejor profesional de los selfies grupales reglamentarios.

Es una fiesta que nosotros vivimos y esperamos durante todo el año, en el que preparamos nuestras mejores galas para vestir como nuestros antepasados y nos acercamos a nuestra Patrona en la ofrenda más antigua de España para darle las gracias por todo lo vivido durante el año, y para pedirle que siga cuidándonos un año más, y así volveremos a verla un poco más viejos.

Es difícil explicar la satisfacción que nos producen los galardones obtenidos como premio al trabajo realizado durante el año, y la emoción que sentimos al recogerlos y compartirlos con nuestros compañeros.

Pero lo más difícil de todo es hacer entender que el momento de la cremà es absolutamente renovador. En ese momento echas la vista atrás, buscas lo malo para quemarlo en las llamas con el monumento, pides un deseo para el año próximo, y empiezas a pensar en el año que viene, en las que pueden ser (otra vez) las mejores Fogueres de tu vida.

Reyes

Unos vienen y otros se van

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Lo bueno es bueno y lo malo es malo.

Mejores tiempos vendrán y con ellos mejores personas.

O todos moros o todos cristianos.

Que bonitas las frases de la semana, una semana intensa en cuanto a acontecimientos, barcos, futuro, marketing, condenas, dimisiones, futbol, cárcel, más marketing, independiente, hacienda, Europa, el rey, otra vez marketing, presión, Hierro, más futbol, otra vez más marketing, espionaje con el móvil, mundial, imputado…

Frases, palabras, sentimientos de esta semana en todo lo que he leído.

De todo esto igual es que…

A alguien le estamos pagando entre todos una gran campaña de marketing.

Necesito unas vacaciones.

Pero todos tranquilos que esta tarde noche juega España y a partir de hoy el futbol dominará el mundo e igual hasta nos soluciona todos nuestros problemas.

Caye

¿En manos de quién estamos?

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Nada más ver la foto de esos dos dándose la mano en un hotel de Sentosa, también llamada “la Isla tras la muerte” y antiguo refugio de piratas, lo primero que me vino a la cabeza fue que necesitaban urgentemente un nuevo peluquero.
La siguiente vez que esa foto se cruzó en mi camino me acordé que el más bajito atesora cerca de 60 bombas nucleares y dirige un ejército formado por más de un millón de personas. El pelirrojo busca, o esa el la sensación que tengo, demostrar al mundo entero ( y a parte del Universo) que él es capaz de hacer aquéllo que otros no pudieron hacer en el pasado.

El poder, para algunos como estos dos, no deja de ser una enfermedad. Obsesionados por llegar a él y mantenerlo a toda costa, dan bandazos de lado a lado sin importarles la ética y la vergüenza para redefinir el éxito conforme a lo que ellos quieren. ELLOS. No aquéllos a los que representan. ¡Ojo a la diferencia! Renuncian a sus principios cada vez que hace falta. Quieren imponer, como sea, su opinión. Destilan una ambición desmedida. Su adicción al poder les lleva a no saber qué es eso de los remordimientos. Insaciables.Totalitarios. Egoístas. Manipuladores (los dobles que llevan a todos sus encuentros para las “escenas de peligro” ya han sacado una sonrisa a más de uno que pasaba por allí). Mentirosos compulsivos. Chantajistas. Conspiradores. Soberbios. Arrogantes. Inflexibles e impredecibles. Aman ser poderosos por encima de todas las cosas hasta el punto que se creen, directamente, Dios.Y tan dioses se creen que trabajan para el pueblo y por el pueblo pero sin hacerle al pueblo ni puñetero caso. Para ellos no existen causas mayores que la ambición personal. Todo vale para conseguir el poder.

Estos dos harían llorar de emoción al mismísimo Maquiavelo.

Sin embargo, su ansia de poder no es más que MIEDO y, para protegerse, se convencen a sí mismos y a los demás que están rodeados de enemigos y si no existen, los inventan. Tienen cierta obsesión por su seguridad y temen sufrir un atentado.Uno de los dos, adivinad cuál de ellos, lleva su propio inodoro porque teme que sus enemigos puedan hacerse con sus heces y así conocer su estado de salud. El del flequillo naranja lleva dos limusinas blindadas apodadas como “La Bestia”. Sólo hay que recordar cuando el asiático envió varios aviones trampa antes de que el suyo aterrizara. Y si nos fijamos bien cuando sale en los medios veremos que lleva un śequito de una docena de hombres cuya altura es similar a la suya. Los utiliza para, en caso de ser necesario, actúen como escudos humanos. Su equipo de seguridad le sigue al trote cuando va en su limusina formando un anillo alrededor con una visión de 360 grados. Esto en mi tierra se llama…MIEDO.

¿Se volverán a insultar otra vez? Mientras esta pregunta pasea por millones de mentes, otras almas rezan porque no sea así. No respetan los límites. Auténticos depredadores para los que el resto de mortales somos sólo un rebaño sin nada que aportar. No aceptan consejos de nadie. Impulsivos. Llevan rematadamente mal la frustración. Creo que en el caso del bajito ya de pequeño vivía estresado porque no tenía nadie de su edad con quién jugar. Fracasados morales que llevan toda la vida acomplejados por ser los segundones de la pandilla. De hecho, el del peinado “ambitious”, mientras estudió en Suiza ya demostró su poca habilidad en la relaciones sociales (vivió bajo un seudónimo todos esos años) y lo mal que se le daban las matemáticas, la física, la historia y alguna que otra disciplina más. Es por eso que no dejan títere con cabeza. Sin compasión ni humildad. Jamás reconocen sus errores. Sin ningún tipo de arrepentimiento cuando hacen daño.
Sólo buscan el reconocimiento y …a cualquier precio.
Y todo esto sólo por llegar a ser…alguien. Por llegar a ser…algo.
El poder. Una de las mayores causas de infelicidad del ser humano.

A la tercera, la pregunta llegó sola. ¿En manos de quién estamos?

P.D.: ¿Será el mundo más seguro después de la reunión de estos dos?

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Contramadre

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Almudena Agulló Mora es periodista, directora de EducaciónON y recientemente ha celebrado su tercer cumpleaños de madre. Si, su hijo ha cumplido tres años y ella también ha celebrado el día en que se convirtió en madre por primera vez. Hace un tiempo escribió este post, «Dedicado a todas las madres primerizas de parte de una madre primeriza y cuarentona súper orgullosa de serlo», y ha tenido la generosidad de compartirlo con nosotros. Espero que os guste.

Reyes.

“Contramadre”

He venido al mundo a ser madre… Todo, excepto mi pequeño Joan (3 años recién cumplidos), me importa a día de hoy poco o nada; no obstante, entiendo también a esas mujeres que, estando diseñadas como estamos todas para procrear, renuncian a tener hijos.

Porque la maternidad es el mayor acto de amor y generosidad de todos cuantos puede realizar el ser humano. El amor por el bebé comienza desde el minuto cero en que sientes a “esa personita” en tu vientre. Incluso antes de que empiece a moverse, a crecer, antes de que comienza cambiar tu cuerpo… y tu cabeza.

Pero hay tantíiiiiiisimo de mito en torno a la maternidad que hay cosas, y muchas, que nadie te cuenta:

El bajonazo post-parto: sí, la depresión post-parto (por recurrir a una etiqueta), ese estado de shock en el que entras en cuanto te ponen a tu cachorrillo en los brazos, exhausta como llega una a ese momento después de dar a luz, y que luego se convierte en cansancio físico y anímico elevado a unos niveles que te descolocan.

El sometimiento a juicio constante: con la presión social sobre la mujer hemos topado… Que si haz esto así, que si el bebé tiene frío, que si tiene calor, que si está gordo, flaco o tiene mucho o poco pelo… Uf, uf, uf… Pero… ¡¡por favor!! Si en esos primeros días o semanas después de parir sólo tienes fuerzas para atinar a hacerlo bien y descansar a duras penas; está una como para escuchar y aguantar consejos varios del primero que pasa por su lado… ¡¡Ay, madre, qué sinsentido!!

Los sentimientos de culpa y soledad: sí, así es… esa maldita palabra, culpa; un sentimiento por desgracia inherente a la condición de ser madre y que se suma al de soledad… Porque solas estamos todas o la mayoría en esta maravillosa aventura de la maternidad, aunque tengamos al lado al mejor marido y padre del mundo. Pero, no nos engañemos, los hijos son de la madre y para la madre. El hombre no se entera de la película, sobre todo cuando nuestros niños son cachorrillos. Y no es una crítica ni mucho menos un reproche. Es la realidad.

Por eso, reivindico el espacio vital de toda mujer, también y más aún si cabe, cuando ha sido madre; y alabo a todas las que siguen queriendo ser personas; que no, que la vida no se acaba, empieza una nueva, obviamente, diferente.

Admiro y aplaudo a todas aquellas que luchan día a día por seguir trabajando, compatibilizando familia y trabajo; que intentan seguir leyendo, paseando, viajando, que siguen, por ejemplo, enganchadas al teléfono móvil; es decir, a todas aquellas que quieren seguir VIVIENDO (disfrutando de la vida, así de simple y de complejo).

Y a las que pisotean los estereotipos sobre la maternidad, hablando sin tapujos sobre cómo se sienten, sobre lo bueno y lo malo; a las que se ríen del “qué dirán” y son fieles a sí mismas; a las que reconocen abiertamente que no llegan a todo en su día a día y ni tan siquiera lo pretenden; y a las que les da igual la barriguita (léase cambio en el cuerpo en toda su extensión) post-parto y comen todo lo que les apetece. ¡¡Faltaría más!!

A todas aquellas que, en definitiva, defienden su IDENTIDAD COMO MUJERES.

Porque si tener hijos implica limitar nuestro mundo, apaga y vámonos… Y la verdad, no me siento ni peor ni menos madre que otras por seguir queriendo hacer mi vida como persona autónoma e independiente.

Repito… He venido al mundo a ser madre.

Almudena

 

Solo se…

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¿Sabes lo que has dicho?

¿Sabes lo que has hecho?

Muchas veces la vida va de eso de no saber.

Porque el que no sabe se atreve a hacerlo y no te engañes que la vida sí que es para los que se atreven.

Se atreven a hacer, a equivocarse, a reír, a llorar, a que todo les importe lo justo, a tener buenos amigos que te conozcan…

Se atreven a cambiar las cosas, a hacernos dudar, a romper con lo establecido…

Se atreven a apostar por lo que nadie apuesta, pero al final siempre acaban ganando…

Se atreven a no contestar, a no dar explicaciones….

Se atreven a no tener contentos a todo el mundo, a no tener siempre las palabras correctas…

¿Y tú?

¿Cuánto tiempo llevas sin atreverte?

 

Caye

HA MUERTO

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Rebelde. Analfabeto. Curioso. Insaciable. Revolucionario. Sin límites. Conspirador…e inspirador. Iba un paso más allá que cualquier otro. Un agricultor convertido en marino que, en el siglo VII, le dió por conquistar otros territorios teniendo en contra al resto de reyes vikingos, rompiendo con lo establecido. Quería colonizar nuevas tierras porque era un aldeano harto de cultivar. Le movía el deseo de…hacer cosas mejores.

De mirada lunática. Gigante. Rudo. Pirata. Magnicida. Cruel…no era un líder al uso del siglo XXI. Era un tipo políticamente incorrecto porque su sentido de la justicia, primitivo y simple, era una lucha a muerte. No conoció el miedo. Y sí, también era feroz, pero eso puede aplicarse a casi cualquier sociedad de aquellos tiempos…y a las de ahora. Sólo hay que echar un vistazo a las noticias.

Bárbaro. Sanguinario. Explorador. Polifacético. Creativo. Inconformista. Llevó el cambio a su pueblo, una civilización forjada por el frío nórdico. Se fió de una brújula, aprendió idiomas y tuvo la lealtad de los suyos. Mucho más moderno que otros pueblos de la época, todas sus decisiones pasaban por la asamblea, sin trampa ni cartón. Y las mujeres eran tan importantes como los hombres en cualquier parcela de su sociedad. ¡Igualito que ahora!

Un tipo duro. Revolucionario. Ambicioso. De armas tomar. El factor sorpresa fue su mejor arma a la hora de atacar. Todos los poderosos querían acabar con él. Poderosos con el culo atornillado al trono, sin ideas ni aspiraciones, que no sabían soñar y no querían que él soñara. Y es que no ha habido en el mundo nada más peligroso que una persona con ideas y…ganas.

Humano. Como cualquiera de nosotros o cualquiera de las personas que hoy nos cruzamos por la calle. Con sus luces y sus sombras. De espíritu noble, Ragnar y los suyos vivían y saboreaban cada momento. Disfrutaban siendo ellos mismos. Si había que luchar, se luchaba. Cuando tocaba beber, bebían hasta el desmayo y la ternura se apoderaba de ellos si eran sus “pequeños cachorros” los que les buscaban. Mi amigo odiaba el poder. Lo veía como algo necesario para alcanzar sus sueños pero jamás lo uso como un lugar donde esconderse. Ahí estaba siempre. Luchando en primera línea, a golpe de escudo, mamporros y hachas.

Jamás buscó el poder por el poder. Sólo intentaba comprender el mundo que le tocó vivir. Así de sencillo y sin darle más vueltas, antes de morir le dice a su hijo que la felicidad no importa. Para él “la felicidad no es nada”. Lo único que ocupaba su mente era la supervivencia. La felicidad le esperaba de la mano de Odín…en el Walhalla.

 

Ragnar ha muerto.

Y yo ¡rendida a sus pies!

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

Tontos y tontas

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Tontos y tontas vemos todos los días y en todas partes.

Por suerte o por desgracia a los tontos y a las tontas las tenemos en todas nuestras facetas de la vida. En el trabajo, en la familia, en los amigos… siempre encontramos a alguien a quien nos gustaría sacar de su tontería. Sería fácil abrirles los ojos a las cosas importantes de la vida, decirles que el mundo que se han creado en la cabeza no tiene nada que ver con el mundo real.

Es una pena que crean que todo el mundo les envidia, o que todos les admiran, porque ni lo uno ni lo otro. Todos tenemos fans y detractores pero ninguno te lo está recordando todo el día, y si lo hace no te fíes porque algo busca.

Los tontos y las tontas tienen un pequeño problema y es que nunca reconocen que lo son. Tampoco saben diferenciar quién les quiere bien y quien no, y es eso lo que les traerá más problemas.

Tontos y tontas del mundo, no cambiéis, os queremos como sois, vosotros hacéis que nos demos cuenta de cuáles son las cosas importantes de nuestra vida (todas menos vosotros).

Reyes

No me gusta

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Mes de mayo finiquitado pero hay ciertas cosas que no me gustan,

El calor de golpe y porrazo

El calor me ralentiza, es como si fuese andando a cámara lenta, o como si todo lo que tengo a mi alrededor fuese mucho más rápido que yo.

 

Tener que buscarte en mi whatsapp

Lo odio, me da rabia y no lo soporto. Cuando quiero hablar contigo y no te encuentro entre mis últimas conversaciones de whatsapp y tengo que buscar tu nombre con la lupita. Joder si antes hablábamos a todas horas.

 

Que me hagas frenar

Me puede trasformar en otra persona, el que yo este conduciendo y sin razón, por omisión o despiste me hagas dar un frenazo con mi coche. Me saca de mis casillas.

 

Que me bajes la cabeza cuando paso a tu lado.

No soy yo de evitar miradas o retirar saludo, eso si lo que sí que tengo es mi libreta del rencor, pero todos tranquilos hay muy pocas y pocos apuntados.

 

No aguanto a los abusones.

Si, sabes perfectamente de que estoy hablando. De esos que abusan en forma de me haces un favor, si solo es un minuto, de esas que todo son balones fuera para pasar por la vida sin responsabilidad. De esos y esas que amenazan y tergiversan para conseguir lo que quieren. Que os den a todas y todos.

Para ser un Mayo tan ajetreado como el que he tenido mi lectura es que tampoco he odiado tantas cosas y tantas personas, siempre me puedo superar. Será la edad.

 

Caye

¡No me contéis historias, leche!

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Existen muchas culturas en las que se cree que los demasiado optimistas morían en la época de las cavernas. Pero si creemos en la evolución, y yo creo, deberíamos saber algo de cómo funciona. Y es que cada cual tiene unas necesidades diferentes para intentar ser felices. La vida es como es y los seres humanos somos…como somos.
Quitando las razones que cada uno tenga en su particular paseo por este mundo, el tiempo me ha enseñado que lo que necesito para vivir es (casi) lo mismo que necesito para ser feliz. No sé si es mucho, poco o regular en comparación con lo que necesita el resto. Tampoco me interesa, la verdad. Con lo mío tengo bastante.
Y sí. Por supuesto que pienso que quejarse es necesario. ¡Y muy sano! Pero… ¿Qué es eso de que los demás no os dejan ser felices? ¿Qué es eso de “y yo más” a todas horas? ¡No me contéis historias, leche!
Esto es una oda a los “agonías” de toda la vida. Un homenaje a los quejicas sin causa. Y es que lo suyo tiene bemoles. La cosa es quejarse haga o no haga falta. ¿De verdad no tienen otra cosa mejor que hacer?
Quejicas crónicos: de un tiempo a esta parte vengo observando vuestro comportamiento.Estáis enfermos del ego. Muy enfermos. Os alimentáis del enfado y sois seres llenos de amargura buscando la atención de los demás a cualquier precio. Vais todo el día subidos a una montaña rusa cargada de toneladas de ira. Sois incansables y adictos al “¡me enfado y no respiro!”
¡Enhorabuena tropa! Os quejáis de todo y a todas horas, y eso no es tarea fácil. Exige una cantidad enorme de energía y tiempo. Ser un auténtico amargado lleva años y no necesita el mismo trabajo que llegar a ser una persona feliz. Yo como siempre he sido muy facilona tiro por lo cómodo, por aquello que no tiene complicaciones. Y es que, sinceramente, estoy convencida que es mucho más fácil ser feliz.
Vosotros os pasáis el día echando la culpa de todo lo que os pasa a otros o a vuestra vida pasada. Dejáis que la envidia os corroa y tenéis dentro tanto rencor que no perdonáis jamás a nadie porque “no lo merecen”.
Siento traeros a la realidad pero para ser un infeliz hay que currárselo. Algunos no tenéis idea de cómo hay que hacerlo y nos arrastráis al resto al aburrimiento. Por favor, ya que lo hacéis, hacedlo bien. ¡Hay que saber quejarse!
También podéis tirar por la calle de en medio y dedicaros a usar el sentido del humor. O a aprender a relativizar, aprender a querer y a dejaros sorprender.

Y a esa gente que no os conoce… ¡no le enseñéis vuestra peor cara!

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Como no lo hagas tú…

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Ay, amigo, cómo no lo hagas tú….

Como no lo hagas tú, nadie lo va a hacer por ti. Y no me refiero a una cosa solo.

Como tu no te cuides, no te quieras, o no defiendas lo que es tuyo, dificilmente lo vas a conseguir.

A veces se nos olvida que somos capaces de hacer muchas cosas por nosotros mismos. Que podemos y debemos querernos y valorarnos, que así transmitiremos una imagen de seguridad que es atractiva para otros. Una persona que no se quiere ni se valora solo puede dar pena, nunca provocará admiración en los que le rodean, así que ve dándote cuenta de lo mucho que vales, que si tu madre lo ve, tú también deberías. Tampoco te flipes, ¿eh? que no estoy diciendo que mires a los demás por encima del hombro, sólo que tomes conciencia de tus puntos fuertes y de los débiles y que sepas sacarles partido, y para eso no hace falta hacer de menos a nadie.

Cuídate. Pon atención a tu cuerpo y a tu alma, y cuídalas. Ahí tienes información privilegiada, solo tú sabes si te duele algo, si tienes más o menos ganas de hacer cosas, si el cansancio te puede, si debes dormir más, luchar contra la astenia primaveral, o dejar de tomar café. Sólo tú puedes sentir por ti, así que escúchate de vez en cuando y pon remedio a lo que tu cuerpo te diga.

Y por último, pero no menos importante, defiende lo tuyo. Y a los tuyos. Solo tú sabes lo que valen, lo que cuesta conseguir las cosas. Defiende lo tuyo con uñas y dientes si es necesario, pero que no me entere yo de que te lo han quitado por pusilánime. Haz el favor de tomar las riendas de tu vida, de tus objetivos y lucha para que todo lo que has soñado se cumpla. Ten los pies en el suelo, eso si, no te creas lo de «Si quieres, puedes», que tampoco es eso, hay cosas que no dependen de nosotros y no las podemos cambiar. Pero lo que esté en tu mano, ¡lúchalo!.

Amigo, ponte las pilas y empieza a hacer las cosas por ti mismo, o no admitiré absolutamente ninguna queja.

Ponte en marcha o asume las consecuencias.

Reyes

 

 

 

Personajes de Circo

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Cada vez me alejo más de ti.

No sé si será porque te tengo todos los días y ya te miro con ojos diferentes.

Quizá será por las tantas veces que alguien se interpuesto entre nosotros para pedirnos algo.

Igual nos estamos aburriendo.

En serio Facebook, no sé qué me pasa contigo que últimamente no te miro con buenos ojitos.

Gente que se tira al rollo.

Auténticos y auténticas flipadas de la vida que me intentan vender una vida de color de rosa cunado su vida real es una puta mierda.

Los super motivados de las frasecitas, no puedo, no puedo, no puedo, no sabes ni mantener una conversación en persona pero en Facebook siempre pones unos tochos de frases súper motivadoras, un consejo bájate al bar y haz amigos reales.

Los y las que todo el mundo esta conspirando para joderles la vida, en serio, si quieres llamar la atención como hacías en el colegio igual es que ya ha llegado el momento de que madures.

En serio Facebook deja de dar por culo con tanta política de protección de datos y protegerme de todos estos personajes de circo.

Caye

25 AÑOS

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Era una chiquilla. O al menos eso dicen mis compañeros, ya jubilados, cuando me vieron cruzar la puerta por primera vez.

Han pasado 25 años desde que empecé con mis idas y venidas a Benidorm. Sé el camino de memoria. Tanto que podría hacerlo hasta con los ojos cerrados. Curva a la derecha, frenas, una recta y otra curva a la derecha, aceleras, túnel…y así hasta llegar a destino. Al final te haces a todo.

Ayer, día de Santa Rita, recibí un reconocimiento a mi labor. Bueno, yo y un montón más que como yo llevan 25 dedicados a este trabajo. Hemos pasado a engordar la lista de las viejas glorias. 25 años llenos de anécdotas y recuerdos imborrables que no darán para escribir un libro pero sí un post. No sé dónde leí que los recuerdos hacen historia y la historia, cuando la escribes, se convierte en historia viva.

Cualquier aniversario, sea del tipo que sea, da para pensar. La motivación y la espontaneidad de entonces han dado paso a la reflexión y al equilibrio de ahora. Y no. No es la edad la responsable de ello. Es la experiencia. Porque nunca se es demasiado joven o demasiado viejo. Simplemente hay…un cambio de perspectiva. Así funciona la vida. No se queda quieta.

Mi historia laboral ocupa muy pocas páginas y los logros que haya alcanzado no me corresponden a mí contarlos. He tenido grandes jefes y  grandes colegas. Jefes de esos que confían en ti desde el principio y te dejan hacer. Colegas con los que he formado un gran equipo. Ha llovido mucho y, sin embargo, recuerdo el primer día como si fuera hoy. Totalmente perdida, nerviosa y muerta de miedo, sin saber qué narices hacer y atenta a cada movimiento del personal que estaba a mi alrededor. No había ordenadores. Sólo máquinas de escribir y papel de calco.

Sin embargo “mi historia”,  25 años después, ha tenido muchos capítulos. Sigo casi entera. Más gorda, peliteñida, vigilo mi alimentación (a veces), con una hipoteca a cuestas, motivación arriba motivación abajo, pero satisfecha con el camino recorrido.

Desde entonces hasta hoy mi vida ha cambiado, mis circunstancias han cambiado y yo he cambiado. También he aprendido. Y mucho. He pasado de ser eso, una chiquilla, a madre de familia numerosa. Durante ese tiempo me casé, aprendí a cocinar (y por ese orden), nacieron mis criaturas, sufrí una mudanza, perdí a mi madre…

He cambiado. Sí. Atrás quedaron mis locuras de juventud. Ahora practico las locuras de la madurez. Noto el cambio en cosas tan simples como que mi instinto funciona ahora mejor que antes. Veo, día tras día, cuánta razón tenían mis padres en todo aquello que me dijeron y también he visto cómo algunas cosas de la vida empiezan a tener sentido.

Además he aprendido a medir mis palabras. Y he aprendido a mostrar mis sentimientos sin importarme el qué dirán. Me he atrevido a ser yo misma caiga quien caiga porque he comprobado que, a veces, disculparte no sirve de nada. Ahora sé que está bien ser egoísta. Sobre todo si tu felicidad está en juego. Y he visto que el tiempo…cura.

Aunque sea 25 años más mayor sé que aún tengo mucho camino por recorrer. Dicen que cuando se ha cumplido los cincuenta una ya ha cometido todos los peores errores que vaya a cometer en su vida. Yo espero que no. Espero que aún me queden por cometer unos cuantos. El mundo nunca es fácil. “Ayer”, cuando empecé en esto hace 25 años, tampoco lo fue.

También os digo que tener una edad ya no es lo que era. Y aunque ya no me recupere de las resacas como entonces, haber llegado hasta aquí aprendiendo del pasado, mirando al futuro y con ganas de seguir, es lo que de verdad importa.

Lo importante es el ahora.

Lo importante es…seguir jugando.

 

Coco.

La fotografía es de mi fiel compañera la Isla de Benidorm.

A mi lado desde el 1 de marzo de 1993.

Querida amiga: Gracias por dejarme compartir 25 años de mi vida contigo.

Queremos saber

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Queremos saber, eso es lo que nos pasa siempre.

El hombre es curioso por naturaleza y siempre queremos saberlo todo. Ojo, que he dicho curioso y no cotilla, que no es lo mismo. Si, ya se que de cotilla no ha muerto nadie y el pobre gato no pudo con la curiosidad, pero son riesgos que debemos asumir. Puede ser que por curioso te enteres de algo que no quieres saber, pero es algo inevitable.

Queremos saber cómo funcionan las cosas, por qué pasa esto y no lo otro, que ocurre si… Somos mentes inquietas deseosas de aprender, y pobre del que no lo sea pues vivirá siempre en la ignorancia.

Dicen que la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad, así que yo no me pienso hacer vieja nunca! Todo lo que me rodea me interesa, menos la vida de los demás. Eso se lo dejo a otros que no tienen nada que hacer y se dedican a los dimes y diretes.

A mi me interesa lo que pasa en mi barrio, en mi ciudad, en mi comunidad, en mi país y en el mundo. Me interesa el porqué de las cosas y sus consecuencias, pero lo que más me interesa es lo que ocurre en mi casa, lo que le pasa a los míos. Sin eso, seguramente no podría vivir.

 

Reyes

La ilusión

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Él se dejaba llevar por lo que hacían el resto de sus amigos.

Si le decían que hiciese o compitiese él lo hacía sin importarle mucho si estaba disfrutando. Aun así no se le daba mal.

Hasta que llegó un momento en el que se dio cuenta que con lo que él hacía podía cambiar más cosas que escondiéndose detrás de los demás, ya que de esa manera nunca pasarían.

Yo lo veo como ilusión, ilusión por entrenar, por competir, por estar con un grupo de personas a las que él considera y trata como sus mejores amigos.

No sé lo que pasará pero cuando salten a tatami en el campeonato de España una cosa estoy seguro que como padres en la grada nos sentiremos orgullosos de estos pequeños campeones.

Así que este fin de semana toca chute de ilusión que seguro que nos viene bien a todos.

Caye

¡Una profesional!

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Si por mí fuera agarraría todos los programas de fiestas populares e iría de pueblo en pueblo.

Ya lo hice una vez con mi prima Mª Ángeles. Acabaron confundiéndonos con unas vendedoras ambulantes de esas que van recorriendo pueblo tras pueblo con el remolque, «feriantes» de toda la vida. “Cacharreras” nos llamaron. Y nosotras (hablo de hace 25 años) muy contentas con la confusión. No hubo pueblo de la Sierra de Alcaraz que no fuésemos ese año para honrar a sus Patrones y ver “qué se cocía en la Feria”.

Aquí, quien os escribe, es una auténtica “profesional de las verbenas”. Es ver una orquesta en la plaza del pueblo y me vengo arriba en cero coma. Lo bailo todo ¡y sin contar los pasos!, incluso cuando el grupo descansa y ponen en marcha la disco móvil. Ya sabéis, a más años, menos vergüenza. Os diré que hay un antes y un después en mí cuando suena Sarandonga. ¡Temazo! Y es que no hay banda de música que se precie que no versione este hit de Lolita.

Han pasado muchos años desde mi última vez en las Fiestas de San Isidro Labrador. Los Belones no es un pueblo grande. Pero su gente sí lo es. Jamás me he sentido forastera por mucho que viva en una capital de provincias y tenga la casa de los abuelos allí, a la que acudo religiosamente año tras año. Tanto es así que tengo mi mote como si fuera una belonera más.

Acabo de volver de honrar al Labrador y lo he vuelto a hacer. He vuelto a desfilar junto a la chirigota Las Tremendas, a bailar en la plaza al ritmo de la Orquesta La Mundial Show, a subirme a los cacharritos (siempre hay edad para eso) y a vivir la tan esperada “noche de los huevos fritos” de la mano de la Comisión de Fiestas el Ermitaño Festero con su presidente, Celestino, a la cabeza. Ellos ponen los huevos con chorizo y tú sólo tienes que ir.

La plaza llena de gente. Amistades que siguen grabadas a fuego. Carreras de cintas. La Reina y las Damas haciendo honor al cargo. Los churros con chocolate y…el algodón de azúcar.

Es en estas ocasiones cuando pagaría por ser pequeña otra vez y convertirme en aquélla niña que esperaba a los cabezudos desde el balcón de mis abuelos. Eran fechas que marcaban mi calendario y que nadie me dijo que, al crecer, echaría tanto de menos junto con esa frase mítica…”¡cuando se enciendan las luces, a casa!”.

 

¿Veis? En los pueblos pasan cosas. Cosas que…me encantan.

 

 

Coco.

Foto del balcón de la casa de Maribel y Celestino,

el mejor Presidente de las Fiestas que un pueblo puede tener.

(Hecha el 12 de mayo de 2018)

 

Como una losa

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Como una losa, así pesan los secretos.

Una losa que te oprime, que te impide respirar, que no te deja crecer ni hacer una vida normal. Como si llevaras a cuestas todo el peso del mundo, en una mochila de la que no te puedes deshacer.

Llevas un fardo que no aparenta lo que pesa, visto desde fuera parce ligero, pero ay! lo que son las cosas, ¡plomo puro!. No sabes qué hacer con él, dónde ponerlo para que no te estorbe, pero no consigues dejar de sentirlo ni un solo momento del día. Lo llevas encima en el trabajo, con la familia o los amigos, se convierte en uno más, te lo llevas a la cama y cuando te despiertas por la mañana (si es que te ha dejado dormir) ahí está esperándote.

Y lo del peso no es lo peor, porque además de pesar, habla. Bueno, no habla, mejor dicho, no se calla. Está todo el rato diciéndote que le liberes, que te liberes, que se lo cuentes a alguien, que empieces a soltar lastre para sentirte mejor. Pero tú no encuentras nunca el momento apropiado, ni el lugar. Quieres hacer las cosas bien. Que lo que a ti te está costando la vida no sea motivo de angustia para los que te rodean. Te da miedo su reacción, a ver qué van a decir. Con lo trabajadito que tú lo tienes y la de vueltas que le has dado seguro que te sueltan lo menos apropiado.

¡Aviso a navegantes!: Cuando alguien se sincera al máximo y cuenta algo que le ha estado atormentando, no busca consejo, solo desahogo. Una mano en el hombro vale, no hace falta más.

Y llega el momento, y lo sueltas, como si fuera una bomba. Ale, ya está, secreto revelado. Te estás escuchando decirlo, y no te lo crees. Si, eres tú, lo estás diciendo y sientes como el peso se alivia y tú vuelas por encima de la situación. Los ves, te ves, se lo estas contando a alguien a quien quieres mucho y estás pendiente de lo que te contesten, pero eso no es lo importante. Lo importante es cómo te sientes tú. Seguramente los demás no le dan la misma importancia que tú y lo tratan de la manera más normal, puede que incluso hagan chistes al respecto, pero tú ni los escuchas.

Te sientes bien, has sido valiente, lo has contado y todo tu cuerpo lo refleja. Tu pecho ya se puede hinchar del todo al respirar, tus hombros ya no pesan, ya no te duele la cabeza. Te relajas, empiezas a sentir un alivio que no habías pensado. Ya puedes hacer vida normal. No era tan grave como parecía, y lo que es más importante, los que te rodean te quieren igual o más después de saber eso que tanto tiempo has estado guardando.

 

Reyes

 

χρόνια και χρόνια

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χρόνια και χρόνια (chrónia kai chrónia) lo decía una mujer mayor griega en un anuncio de yogur griego que salía hace unos cuantos años y de eso va la frase de años y años.

Años y años son los que pasan cada vez que llega el momento de soplar las velas y hay algo que nunca entenderé y es cómo se agobia la gente por cumplir años.

Que pesadez de gente, si, esos que dicen «yo la edad no la digo». Desde que cumplí los 18, que es cuando ya puedes hacerlo todo, me di cuenta de que mi felicidad no puede depender de la cifra de las velas que soplo. Tengo amigos y amigas que son muy mayores a los que estoy deseando ver, ya que son muy divertidos y cada vez que quedo con ellos lo pasamos genial juntos. Sin embargo tengo amigos que rondan la veintena que son un auténtico coñazo, con sus quejas constantes acerca de lo viejos que se están haciendo.

A lo que íbamos, la edad esta en tu cabeza, cuanto mayor seas más sabiduría tendrás, reconocerás al instante lo que te da felicidad y las cosas realmente hermosas, valoraras más lo que tienes y lo que dejas marchar, te conoces mucho mejor, pero sobre todo… ¿Qué era eso de los complejos? Fuera todos ellos, ya que todo en la vida va de eso, de vivirla sin complejos ¿no?

Y si todo esto no te sirve para quejarte de que cumples años, piensa que ser joven sólo pasa una vez, pero se puede ser inmaduro toda la vida. 

Caye

…o no tienes madre a la que llamar.

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…o no tienes madre a la que llamar. Es entonces cuando el vacío que sobrellevas día tras día se hace bola y te oprime hasta dejarte sin respiración.

Hablo de lo que llevo dentro. De esas cosas que colecciono en el libro de mi vida. Y que, cada primer domingo de mayo, vuelven para recordarme que ella no está. No está para contarle mis cosas. Se fue sin preguntarle mis dudas.

Y aunque aprendes que el mundo no se detiene por ti, ser madre sin tener madre es…sentirte sola. Compruebas una vez más que el tiempo no lo cura todo. Todavía oigo sus consejos. Me enseñó a todo menos a vivir sin ella. Aunque sé que está ahí. Le siento. Sueño mucho con ella.

Algunas heridas no se curan. Por eso pasa lo que pasa. Pasa que llega el día. El día en que le echas de menos mucho más de lo que imaginabas. Ese día que almacena todos los recuerdos de mi niñez, un sitio al que sólo voy cuando ya no puedo más, cuando la angustia de un día tan especial te puede. Entonces, levantas el auricular para oír su voz y decirle…GRACIAS.

No. No es mi madre. No compartimos el mismo ADN. No forma parte de mi “familia”. Ni hace el potaje como lo hacía mamá. Es más, no sé si sabe hacer un potaje. Sólo es alguien que, caprichosamente, se cruzó por mi vida y… es muy importante tener a alguien. Buscaba un lugar en el que sentirme bien y apareció ella.

Aún necesito que mi mamá me mime.

Es irresistible. Fuerte. Conoce mi cara B y saca lo mejor de mí. Sincera. Valiente. Sin medias tintas. Necesita saber de mí para poder dormir tranquila. Y cuando salimos a bailar…me cuida. No es paciente. Pero conmigo sí. Me lee la cartilla como si uno de sus pequeños se tratara y yo siempre le repito que no lo volveré a hacer.

¿Veis? Cosas que sólo una madre hace.

Con las palabras perfectas en el momento oportuno. Confidente. Compañera de silencios. El único hombro en el que me permito llorar de verdad. Le admiro. Intenta entenderme aunque no pueda. Terca como una mula. La primera que viene a mis pensamientos cuando algo no funciona. Me conoce mejor que much@s. Pongo su mundo patas arriba. Me regaña pero no me juzga. Le “muerdo” y…se deja morder.

¿Os suena? Cosas de madres.

Mi medicina. Tapa mis errores nivel abuela. Me tiende la mano. Aplaude mis excentricidades y ve en mí cosas que otros ojos aún no han visto. Con ella he aprendido una nueva forma de amor. Encarna el arrojo de una madre y soporta estoicamente mis arrebatos de adolescente rabiosa (aunque técnicamente sea madre de familia numerosa y con dos hijas en la Universidad). Luego, una vez que vuelven las aguas a su cauce, ¡me cae la del pulpo!

Cada vez que le miro, ella me sonríe y…un poquito de pena se me va.

 

¡Igualito que hacía mi madre!

 

Coco.

 

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Por las otras madres

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Ayer se celebraba el día de la madre y todas las redes sociales estaban llenas de hijos con sus madres y madres con sus hijos, de madres que están y de otras que ya no. Yo quiero ir un paso más allá y recordaros que hay otras madres que ya no lo son.

Bueno, esto no es del todo así porque madres serán siempre, pero hay madres que ayer no pudieron recibir la felicitación de sus hijos porque son ellos lo que ya no están. Estoy convencida de que estas madres ayer no tuvieron un buen dia y volvieron a recordar, rodeadas de gente feliz, su más profunda pena.

Harían de tripas corazón para no esconderse en lo más oscuro y recordar a ese hijo o esa hija que se fue, da igual cómo o quien se lo llevara, pero ya no está y eso debe ser lo más duro que pueda vivir una persona.

Hay otras madres que ayer no tenían derecho a celebrar su día, y es esas a las que nadie llama «mamá» pero ejercen como si lo fueran. Madrastras que se encargan de compartir la vida de los hijos de sus parejas, que también los llevan al cole o al médico, les ayudan con los deberes y comparten con ellos risas y confidencias así como broncas y pataletas. Esas que también educan pero no tienen derecho a tomar decisiones, aunque su vida esté ligada a la de los hijos de sus parejas, y lo aceptan con agrado compartiendo con ellos todo lo bueno de los hijos, sabiendo mantenerse en un segundo plano.

Ser madre no es parir un hijo, hay madres que nunca estuvieron embarazadas y hay otras que lo estuvieron y no llegaron a ver a su hijo nacer. Hay madres que pierden a su hijo durante el embarazo o incluso antes y otras que lo pierden por la burocracia internacional que cierra expedientes de adopción dejando niños sin una madre que los lleva esperando años.

Cualquiera de estas madres ayer no celebraron su día, pero por eso hoy quiero que nos acordemos de ellas, compartamos sus sentimientos y tratemos de ponernos en su lugar. Hoy para mi es vuestro día, recibid todo el amor que os envían vuestros hijos, estén donde estén os querrán siempre.

Reyes

 

 

Escaqueate

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La llevo observando desde hace meses, tiene una forma peculiar de pensar las cosas. Es una de esas personas que siempre tiene gente alrededor. Sabe atraer a la gente con sus palabras, domina el fino arte de la ironía y el sarcasmo.

Todo el mundo la busca para los mejores planes, lo cuenta todo en su Instagram, vamos es una tía con gancho. De esas que a todos y todas nos gustaría tener como amiga.

Dentro de todas sus fortalezas cuando trabajas con ella es destacable ver como es capaz de trazar un plan milimétrico para alcanzar unos objetivos a corto y medio plazo logrando en tres años ese gran objetivo, lo escribe todo, ya nos ha liado con su verborrea a todos los que estamos en la sala de reuniones, esta todo escrito, todos y todas tenemos nuestro dosier con los objetivos personales encajados dentro del proyecto en base a nuestras capacidades. Vamos que esta todo cristalino. Ella es la triunfadora del día ha sabido sacarlo todo adelante, sin que nadie pudiera rebatirle un solo punto. Y sin despeinarse.

Pero te digo una cosa, todo saldrá mal. Ya que nuestra amiga ya acabado su trabajo ha presentado y defendido su proyecto, si, si PRO-YEC-TO, pero ahora nos toca currar al equipo, ella que nunca se ha enfrentado a la realidad nos ha marcado unos objetivos, que según ella estamos todos super capacitados, que no lo dudo, pero ahora que empieza la batalla desapareces y te quedas asustada detrás de tu inmensa mesa de despacho, ¡venga va! no me jodas. Que si hay que pringarse nos pringamos todos y tú la primera, que si lo hacemos en parte es porque creíamos en ti y en todo tu plan diseñado paso a paso.

Lo sé, te has cagado, pero no es culpa tuya que no sepas ejecutar tu plan. Que no te guste relacionarte con la gente de fuera de tu circulo, que no conozcas muy bien la realidad, lo más seguro es que acabes escurriendo el bulto y al final se cargue el muerto otro u otra.

Pero bueno esa siempre ha sido tu otra gran virtud el escaqueo.

Caye

NO ME JUZGUÉIS

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Creo que hay determinados pasajes de mi vida que es mejor borrarlos. No me aportan nada bueno y yo, lo confieso, soy una disfrutona. Sin más. Y aviso: No tengo ningún trauma por esas lagunas mentales voluntarias. Al contrario. Muy agradecida por lo que me haya pasado y así demostrarme que sigo viva. Trucos tontos pero muy prácticos que uso porque no tengo mucha fuerza de voluntad, todo sea dicho. Y que me sirven única y exclusivamente para engañarme y olvidar que la vida se va y no espera.

No me juzguéis con dureza pero es curioso lo rápido que olvidamos. Por lo menos yo. No sé si será un mecanismo de defensa que activo cuando no me interesa que algo se quede instalado en mi cabeza más tiempo de la cuenta. Dejar huecos en blanco entre mi cabeza y mi corazón me hace sentir mucho mejor. Para ser fuerte. Para volver a querer. Para volver a sentir. No tengo remordimientos por mi caprichosa desmemoria. En mi defensa diré que, por más vueltas que le dé, hay penas que no podré olvidar. Te guardas palabras, frases, gestos… Sólo queda saber vivir con ellas.

Cuando una va cumpliendo años se da cuenta de lo poco que duran las cosas. Los amigos cambian, tú cambias y hay momentos que ya no volverán. Las decepciones me han hecho agarrarme a las cosas pequeñas. Por ellas estoy hoy aquí, siendo quién soy. Y sé que el día en que me muera las echaré de menos porque me hacían feliz. Tomar el sol, invitar a mis amigos, cenar en mi sitio favorito o llorar a moco tendido con una peli de final feliz. Tengo, y debo, que disfrutar de eso que no se da muy a menudo: el amor por mi.

Es lo que vengo llamando cuidarse a una misma por encima de todo.

 

P.D.: Este consejo no debería ni mencionarlo, pero nunca está de más recordárselo a más de uno.

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

¡Estás igual!

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¡Que suerte tenemos los que oímos esa frase de vez en cuando!

Que tus compañeros de la universidad o incluso del colegio te reconozcan a la primera es un auténtico gustazo. Todos no podemos decir lo mismo, y es verdad que igual igual, no estamos.

Los años se notan, lo poco que nos cuidamos también, pero creo que me quedo con la sensación de que el tiempo no pasa y en cualquier momento podemos volver mentalmente a aquellos tiempos en los que nuestra única preocupación era estudiar para los exámenes y decidir el “modelito” del fin de semana.

A algunos y algunas el tiempo les ha sentado muy bien y están mejor con 40 que con 20, pero yo no me cambio por ellos. Son esos que ahora hacen crossfit, cuidan su alimentación, o directamente han pasado por quirófano o han dejado de comer.

A los que se cuidan los admiro ( porque yo soy incapaz), pero a los otros no. Me parece muy loable cuidarse, hacer deporte y ganarle tiempo al tiempo con esfuerzo y dedicación. Lo otro… lo otro me parece de juzgado de guardia. Tenemos que admitir que no somos Peter Pan, que nosotros sí que nos hacemos mayores.

Envejecer con dignidad es difícil, aceptar el paso del tiempo y ser coherente con la edad que uno tiene es un reto que no todo el mundo es capaz de superar. Por eso me gusta la gente que no piensa en los años que tiene o le gustaría tener. Me gustan las personas que viven su vida sin preocuparse de la edad o de esa arruga nueva que se encontraron ayer.

Me gustan las personas que se relacionan igual con los de su edad que con los que tienen 10 años menos, o diez años más. Los que tienen “alegría de vivir” y lo demuestran todos los días.

Me gusta que me digan: ¡ estás igual! Porque aún que no sea verdad, yo voy y me lo creo.

Reyes

Lo borro y lo vuelvo a escribir.

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Este es mi rutina cuando me siento por las noches al intentar compartir unas líneas todos los viernes.

Me dedico a pensar todo lo que me ha pasado durante la semana, cosas que me han sacado de mis casillas, conversaciones emocionante que he mantenido, pesados y pesadas a los que he tenido que aguantar, jugadas de mi olvidadiza mente con las cosas pasajeras, sonrisas que me han emocionado, frases que me han sorprendido por el quien, el cómo y el donde.

Pero siempre intento hacerlo de tirón, soltar eso que me está rebotando en la cabeza durante días, eso en lo que no he dejado de pensar, llámese rabia, emoción, cabreo, amor, odio, esa mezcla entre lo bueno y lo malo, entre lo blanco y lo negro.

Pero esta semana no sé si son los calores de la primavera pero ya es la tercera vez que borro la hoja y lo vuelvo a escribir.

¿A ver si va a ser que esta semana no me ha pasado nada interesante y estoy cayendo en la rutina?

Por favor amigos sacarme de cañas o de gin-tonics ¡ya!, que os necesito.

¡Me niego a borrarlo por cuarta vez!

Caye

 

Quién es el valiente que levanta la mano…

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¿Quién no lloró cuando todo terminó?
¿Estar sólo sin sentirte sólo…existe?
¿Qué puede ser peor, fallar o nunca intentarlo?
¿Amar o querer?
¿Quién sí, quién no y quién nunca?
¿Has sido el alguien de alguien alguna vez?
¿Quién gobierna tu vida? Ésta…con el corazón en la mano
¿A quién van tus abrazos?
¿Vale la pena luchar?
¿Quién no ha juzgado alguna vez?
¿Escuchas? ¿O sólo hablas?
¿Crees que el amor todo lo puede? ¿Estás segura?
¿Eres lo que haces? ¿O lo que dices que vas a hacer?
¿Quién si no yo…?
¿Llevar flores en la primera cita?
¿Quién no ha confundido amor con amistad?
¿Eres feliz con lo que tienes?
¿Quién no ha mentido jamás?
¿A quién huele tu cama?
¿Nuestros corazones son sencillos?
¿Quién no ha dicho alguna vez…NO?
¿Amas la vida o malgastas el tiempo?
¿Quién se conoce? ¡Pero conocerse de verdad!
¿Quién no ha tenido varios mejores días de su vida?
¿Te atreviste alguna vez?
¿No hacer nada, no decir nada y no ser nadie?
¿A quién le dejas dormirse en tu espalda?
¿Quién no tiene secretos?
¿Quién no ha renunciado por amor?
¿A quién le cuentas tus miedos y faltas?
¿Alguna vez bebiste para olvidar?
¿El amor fue para siempre?
¿Quién no tiene una debilidad? ¿O muchas?
¿Quién no es adicto a algo? Piensa, piensa…
¿Crees en algo que no salga del corazón?
¿Si no soy yo, entonces, quién? ¿Y si no es ahora, para cuándo?
¿Quién no se ha arrepentido alguna vez?
¿Una verdad que arruine tu vida o una mentira que te haga feliz?
¿Quién te dijo que todo está perdido?

Y ahora, a ver quién es el valiente que levanta la mano para decir lo que es…y lo que no es.

Yo NO.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

El valor del silencio

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¿El valor del silencio? Pero, ¿Qué tipo de silencio?

Silencio como ausencia de sonidos, como lenguaje de la tranquilidad. Silencio que suena a vacío, a relax.

Silencio que al revés de lo que podría parecer, acerca a las personas, que recarga energías y aporta complicidad.

Silencio que acompaña, que invita a la reflexión, al acercamiento e incluso al amor.

Silencio que ayuda a entender el día, a valorar lo tuyo y lo que tienes alrededor.

Silencio que mata a los impacientes, que atrona conciencias y desvela los secretos mejor guardados.

Silencio para concentrarme, para trabajar mejor o estudiar aquello que nunca ocurrió.

Silencio como arma, de las que hieren sutil pero efectivamente y dejan cicatrices difíciles de disimular.

Silencio elegante, de ese que deja dudas y que en ocasiones no sabemos interpretar.

Silencio es lo que busco cuando quiero sentirte cerca, pues así te pienso mejor.

Reyes

Antes

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Antes todo era distinto, hablábamos todos los días y nos lo contábamos todo.

Antes siempre estabas allí para recogerme cuando por mi temeridad me caía.

Antes siempre eras mi vocecilla en mi cabeza que me calmaba cuando se me encendía la vena.

Antes siempre estábamos deseando vernos, y en todo momento sabíamos dónde estábamos.

Antes comprendías mis defectos y parabas mi loca confianza para que no me la pegara.

Antes tus charlas sobre la vida despertaban mucho en mí y me hacían pensar diferente.

Antes la sinceridad era la regla número uno.

Antes todo olía a ti.

¿Y ahora qué?
Caye

QUIÉN LA TIENE MÁS LARGA

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Destilas odio, ira y celos a partes iguales.

Desde luego hay que reconocer que esa capacidad delirante que tienes de aterrar al personal con sólo pensar en ti tiene mucho mérito.

¿De qué vas? ¿Jugando al arte de amargarte la vida? Estar en alerta todo el día es un mal negocio, nena.

Piensas que te están atacando y sale lo peor de ti. Vives a la defensiva. En una lucha permanente. Culpando a los demás de tu sufrimiento. Con la mente ocupada en respuestas con las que contraatacar. Siempre queriendo quedar por encima para ver quien la tiene más larga. Porque, claro, tú si no ganas…es que pierdes. Y eso tu ego no lo puede consentir. ¿No crees que te tomas las cosas demasiado en serio?

Ves enemigos por todas partes. Analizando lo que dicen los demás hasta caer en el absurdo. Esa cara tuya de “me enfado y no respiro”. Con la mueca instalada 24/7. Guardando rencor y…perdiendo el control. Esa fea costumbre tuya de sentirte ofendida no es buena para la salud y estamos en unas edades, querida, que hay que cuidarse. El resentimiento no te queda nada bien, chata.

Hablar contigo es una auténtica batalla campal. Tienes la manía de vivir una constante amenaza, en la desconfianza ante posibles ataques, como si la vida fuera… ¡la guerra! Siempre con la escopeta cargada. Y el resto, yo incluida, nos pasamos día sí y día también…¡Cuerpo a tierra! ¡A las trincheras!

¡Así no hay quién viva! ¡Ni tú ni nadie! ¡Abandona las armas y baja la guardia de una puñetera vez!

¿Por qué vives defendiéndote de los demás? ¿Y si resulta que tú eres el problema?

Dicen que el tiempo no lo cura todo y algo de eso debe pasarte. Tu tensión hace imposible construir nada a tu lado. En el fondo, y lo sabes, es que tienes tolerancia 0 a los posibles ataques, ya sean reales o…imaginarios.

¡No tomes disgustos, mujer!

Intenta ver las cosas como si fuera la primera vez.

Escucha lo que los demás tenemos que decirte.

Ni todos somos malos. Ni todos estamos contra ti. Ni todos queremos atacarte. Demuéstranos lo lista que eres y… ¡Relájate colega!

¿Que si merece la pena? ¡Merece la pena!

 

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

Yo no quiero ser normal

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Yo no quiero ser normal, no quiero ser una persona anodina, no quiero pasar sin pena ni gloria. Bueno, la gloria realmente no me hace ninguna falta, con pasar sin pena me conformo.

No quiero ser «normal», no quiero ser una más, una persona que no aporte nada a los demás y que esté siempre de acuerdo con todo el mundo.

Me gusta tener mis peculiaridades (unas más que otras) y que mis ideas no sean las mismas que las de las personas que me rodean. Eso es lo que le da emoción a la vida, la diferencia de opiniones, los gustos diferentes, la multitud de formas de hacer las cosas.

Mi físico no es el que se ajusta a la norma, y mis pensamientos tampoco. Estudié una carrera de ciencias y ahora estudio una de letras, ¿puede haber algo menos normal que eso?.

No quiero que cuando llegue el día en el que no esté aquí, digan de mi que fui una persona «normal». Tampoco que fui extraordinaria, pero que cada uno me recuerde por la peculiaridad que quiera, pero por favor que se queden con algo.

No pretendo destacar sino aportar,  y que lo que hoy no es normal, en un futuro no sea visto como raro.

Reyes

No más semanas de cuatro días

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¿No sé si os pasa como a mí o no?

Pero me faltan horas a la semana, entre fiestas varias llevo 3 semanas que la semana tiene 4 días.

Y que es lo que consigo, no descansar, plantearme el volver a tomar café para ver si a si recupero mi tiempo.

Hoy me he dado cuenta que no puedo llegar a todo el mundo y complacer a todos, así que he empezado a coger todo lo que me salta en mi gestor de tareas y revisarlo, todo lo importante ha quedado pospuesto una semana y lo que no era me he dedicado a mandar emails diciendo un educado no.

Resultado he dejado de estar haciendo el “picaflor” y me he centrado en el objetivo semanal que me puse el viernes pasado.

Me he cerrado la puerta y no he cogido el teléfono, conectado el modo no estoy para nadie.

Como cunde el tiempo sin distracciones, es como cuando me decían de pequeño Caye céntrate, céntrate.

Mañana probablemente lo acabe tempranito, dándole una alegría a más de uno y tendré tiempo para dedicarme a mí.

Eso si el Lunes comienza otra semana cargadita de nuevas emociones.

Caye

Para quien lea esto.

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¿Pero qué estás haciendo?

¡Mírate!

No mendigues.

Eres más fuerte que tus problemas.

¡Créelo!

No quieras volver atrás.

¡Basta ya!

Aunque no hay ruptura sin tormenta a veces es mejor dejar ir antes de que te maten por dentro.

Nadie va a venir a salvarte.

No luches por quien no te quiere.

No esperes a quien no te espera.

¡No lo hagas nunca!

No pienses que no te aman.

¡El amor nunca muere!

¿Cuántos me echas?

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Hace tiempo que dejé de contestar a esa pregunta, y no porque sea mala fisonomista (que también), sino porque los que preguntaban no lo hacían con la intención de que les adivinara la edad. Opté por ser más lista que ellos y contestarles «¿A ti? ninguno, gracias» y dejarlos con cara de circunstancias.

Pero no era de eso de lo que quería hablarte, sino de los cumpleaños. No se tú, pero yo estoy rodeada ahora mismo… El pasado viernes una compañera de trabajo, el sábado nosotros (aún no me creo que el blog ya tenga 4 años), ayer mi madre ¡¡¡y hoy Coco!!! ¡¡Felicidades, Bacalao!!

El caso es que con tanto cumple alrededor me he dado cuenta de que hay quien lleva los años con orgullo y hay otras personas que intentan esconderlos. Y yo ¿qué quieres que te diga? Entiendo que cuando uno es joven quiera aparentar tener más años para poder hacer lo que no le está permitido por ser menor de edad, pero a estas alturas es mejor presumir de la edad que tenemos para que los demás comprueben lo bien que estamos.

Mi abuela, que siempre fue una adelantada a su tiempo, en cuanto cumplía años en vez de decir «tengo tantos» decía «voy para los nosecuantos» y así se ponía uno más. ¿Su objetivo? que todo el mundo le dijera lo estupenda que estaba para su edad. ¡Anda que no era lista!

No te pido que hagas como ella, pero por favor no ocultes los años, llevalos con la cabeza bien alta y presume de experiencia y de buena genética, que te digo yo que estás mejor que quieres, solo tienes que darte cuenta.

Reyes

 

Cuatro

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Mirar para atrás y ver todo lo que ha pasado en estos 4 últimos años…

Mañana es nuestro cumpleaños Bacalao.

Cuándo llega tu cumple, ¿qué deseas?

Deseo pasármelo bien.

Estar con mis amigas y amigos.

Básicamente con estas dos cosas me conformo, nunca he sido un tío complicado, ya que con la combinación de estas dos cosas pueden surgir cosas insospechadas.

Cuando surgió el hacer Te Conozco Bacalao nació con el compromiso de pasárnoslo bien, como podéis comprobar llevamos 4 años y los que nos quedan.

¿Qué cómo nos conocemos?, ¿Qué de dónde nace todo esto?, que si esto es cosas de uno o de una, que si cómo hacéis para publicar todos los días.

Pues ¿que queréis que os cuente? que somos tres muy diferentes pero que en el fondo somos muy iguales.

Todo se basa en hablar, tener muy claro que es lo que buscamos con todo esto y en entendernos, comprendernos y aguantarnos.

¿Quién ha dicho que un trio no es siempre la mejor opción?

Un equipo de tres siempre es la mejor opción.

¡Gracias Bacalaos!

 

Caye

LA VIKINGA

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Cuando cumplo años no me gusta echar la vista atrás. Y no porque los tiempos pasados sean mejores por el hecho de ser pasados. Echar la vista atrás sólo me dice que soy mayor y que el tiempo corre demasiado deprisa. Echar la vista atrás me dice que llevo muchas cosas a las espaldas.

A punto de cumplir un nuevo año, me gusta hacer repaso y  ver que me llevo muchas cosas pa mi pa siempre. Unas son nuevas. Otras vuelven cada año. Y otras que sigo, y seguiré, sin entender.

No me importa cumplir pero tampoco me ayuda mucho hacerlo en plena primavera, cuando empiezan los primeros rayos de sol y te vas dando cuenta de todo lo que has ido escondiendo bajo capas y capas de ropa. Normalmente en esta época entro en un estado mental que trastorna, aún más si cabe, mis pocas luces. Aun así la flor en el culo que me plantaron cuando nací sigue sin marchitarse.

La fiesta sigue y, mientras dure, quiero seguir aprendiendo cosas. Todo viajero sabe que durante su aventura le tocará cambiar varias veces la ruta y esquivar algún que otro bache. Nadie tiene idea de qué hacer con su vida. Y yo tampoco. Me la voy inventando según se van dando las circunstancias. Se van acabando las primeras veces (eso sí) pero aun hay cosas que he dejado sin hacer y quiero una segunda oportunidad. Siempre hay algo nuevo por hacer.

La chica que dejo atrás nunca quiso ser princesa. Siempre le gustó más el papel de vikinga. De joven conocía las reglas. Ahora soy experta en…sus excepciones. Y es que, después de cuarenta más doce vueltas al sol, sigo sin sentar la cabeza a pesar de que siempre han dicho que de lo bueno no se aprende. Que lo bueno sólo se disfruta y es lo malo lo que te enseña. ¿Qué queréis que os diga? Los días son largos y los años…cortos. Un año no es demasiado tiempo y lo único que tenemos seguro es el ahora.

He cambiado mil veces de opinión. He discutido. Mucho. Conmigo y con los demás. Y permitidme que os diga que, visto lo visto, la experiencia no es la mejor maestra. Sigo haciendo trampas al parchís. (No es nada fácil. Hay mucha competencia. Aunque lo negaré siempre). Ya no duermo de tirón. Me sé de memoria ese sonido que hace mi cuello al moverse (tal vez sea de vieja o sólo necesite un buen masaje…)Algunas cosas las hubiera hecho de forma diferente pero no tengo el menor sentimiento de culpa. Afortunadamente ya no soy prisionera de la opinión de los demás. Sólo estoy obligada a ser fiel a mí misma.

Aun así, no vuelves a ser tú.

Ahora eres tú pero más vieja, más curtida y más fuerte (o eso quiero creer). Porque a pesar del crujir de huesos, el insomnio y la presbicia, el cambio es bueno. Me siento mejor con la persona que veo cuando me miro al espejo. Quien dijo que hacerse mayor es un infierno miente. No todo está perdido. Lo mejor está por llegar y, quién sabe, igual hasta consigo ser aún más feliz.

Por todo esto y mucho más, ser cada vez más vieja me merece la pena. Disfruté, disfruto y disfrutaré con cada año de mi vida.

Supongo que es todo eso lo que me dice que…nunca dejaré de celebrarlo.

Coco.

¿Por qué de la fotografía?

Porque soy muy fan de esta Vikinga.

No se en que día estoy

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No se en que dia estoy, ni en que hora… tantos días de fiesta, el cambio de hora, las vacaciones…

Ya no se si las tiendas están abiertas o cerradas, si toca comer, cenar, comer torrijas o comerse la mona y cascar el huevo en la frente de algún incauto. A estas alturas ya mi cuerpo no responde y mi mente tampoco.

Con lo bien que está uno con su rutina… Ah, no que la rutina no mola. Lo que mola son estos días, que abres las redes sociales y cada uno de tus contactos está en una punta del mundo… dos en Islandia ( y que yo sepa no se conocen), un bacalao por Galicia, tropecientos alicantinos en Sevilla, otros en León, Lisboa, Valbuena de Duero, Sierra Nevada…

Vamos, que he hecho turismo sin moverme de mi casa. Bueno, sin moverme de casa tampoco, que las procesiones no me las he perdido ningún día, y el viernes de pasión este año también me lo llevo disfrutadito.

El caso es que hoy por aquí no se trabaja, pero en la mayoría del país si, y mañana cuando me toque volver a hacerle caso al despertador me voy a llevar un susto que no te cuento.

Y tú, ¿Has santificado la semana o estás esperando que llegue tu momento?

Reyes

Imagen: Las torrijas de Irene.

 

Lo que nos reímos contigo

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Me gusta observar cómo reacciona le gente con determinadas situaciones.

Me gusta fijarme en detalles, en miradas, en sonrisas…

Me gusta decir las cosas cuando las veo.

Y la verdad es que últimamente lo veo casi a diario, gente sin ingenio, y sin vida que se dedican a copiar la creatividad de otros.

Por mucho que se me hinchara la vena, ahora es distinto, directamente cara a cara y se lo digo.

Lo mejor son las reacciones, es que he puesto en Google y me ha salido las foto, vale me lo voy a creer pero ¿el texto, que te ha salido en Wikipedia? Hay algunos y algunas que hasta se revuelven cuando le dices a la cara al menos cita tu fuente.  Lo reconozco disfruto con esto.

Pero bueno hemos madurado, ahora ya no nos pillamos un cabreo del quince, no merece la pena, ya que más que merecerla la dan.

Querido amigo que nos copias, felicidades ya hasta te hemos dedicado un post.

Caye

 

«EL SUPERPODER»

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Estoy harta del discurso de la malentendida inteligencia artificial.

La inteligencia no es un superpoder pero, en los tiempos que corren, creo que es la palabra que mejor la define.

Desde hace ya demasiados años para mi gusto, y por donde mires, parece que tenemos la obligación de tener un cierto nivel de inteligencia o, en caso contrario, no eres nadie.

Nos dijeron que había que estudiar y ahora el nivel de ansiedad al que estamos sometidos por culpa de ver quién da la talla, quién es el más listo, el más guapo, el más exitoso, el más inteligente…es mucho más alto que el que tenían nuestros padres. Y, por supuesto, nuestros abuelos. Para colmo, dedicas media vida al estudio y ahora resulta que ese submundo formado por las máquinas y los robots van a acabar con toda la humanidad. (O eso dicen).

Hoy por hoy estás muy equivocado si crees que, por el hecho de que hayas pasado por la universidad, tienes asegurado el puesto. En los tiempos que corren eso ya no sirve.

Los robots forman parte de nuestra vida. Están totalmente integrados en la sociedad. Son uno más. Y es difícil no rendirse a ellos. Nos hacen la vida más fácil, trabajan a destajo, no se quejan, no tienen vacaciones, no cogen la baja, siempre están disponibles…tantas y tantas cosas.

Y, claro, ésta forma de vida no está hecha para todo el mundo. No hay lugar para todos. Sólo para los mejores, para los que tienen “el superpoder”. El resto ¡al banquillo!

Los robots hacen lo que se les dice. Ni más. Ni menos. Pero hay cosas que los androides jamás podrán hacer. A esos artilugios les falta…el sentido común. Y les falta la capacidad del ser humano para detectar lo inesperado y actuar sobre la marcha (entre otras cosas). Porque no hay nada peor que la decisión no tomada.

Para ser los mejores entran en juego otros factores. Hablo de valores. Y hablo de vicios. Pequeñas cosas que nos dan y nos quitan la felicidad. Y conseguir el superpoder implica, sobre todo, mucho esfuerzo. Experimentando. Fallando. Tropezando…sintiendo. Porque parece que es eso de movernos y salir a dar un paseo, a ver que se está cociendo por ahí fuera, lo que nos ayuda a pensar más. Total, que volvemos al principio. Al origen de la humanidad. A la importancia de las historias humanas. Y eso no saben hacerlo los autómatas. Ellos no manchan, no comen, no beben, no se emborrachan…no besan, no tienen sexo, ni dan abrazos. No hay razones para sentir miedo a esos armatostes porque lo que marca nuestra diferencia no es la inteligencia. La verdadera inteligencia es adaptación. Y los que saben anticiparse a los problemas, tienen mayor capacidad de adaptación. Pero eso no se enseña en la escuela. Ni se programa en el disco duro o en un chip. La vida está llena de matices y eso sólo se aprende siendo autodidacta e intentando mejorar lo que hizo otro.

Con este panorama a la vista, seamos despiertos y no paremos la máquina. Y si estás aburrido porque en tu trabajo haces lo mismo día tras día, empiece a preocuparte. Es hora de cambiar las artes, de cambiar de estrategia y demostrar lo que vales. ¡Ser distinto o morir!

Nunca pares.

Cuestiónate las cosas.

Y disfruta del derecho a equivocarte o a no saber algo. Los errores forman parte de…LA VIDA.

 

Coco

«Xiaoice,La mujer robot»

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Yo Cobro

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Hay veces que, suele ser porque me apetece, hago un favor. Últimamente me suele apetecer y como diría un buen amigo ya se ha puesto Caye en plan ONG.

No es que suela tener mucho tiempo, los que más aprecio lo saben, pero si alguien me llama porque necesita algo de mí siempre le contesto. Cosas fáciles, cosas complicadas, es que no me aclaro, es que tengo miedo a darle a un botón, y si se borra todo. Suelen ser los miedos básicos de la gente cuando recurren a mí.

No suelo contar a que me dedico, o en que estoy metido, pero me enseñaron a ser inquieto y últimamente no tengo mucho tiempo de pregonar por las redes que es lo que hago.

Nunca me he considerado mejor que nadie en nada ya que nunca me he comparado. Lo que sí que se es que todos los días ayudo a empresas a tener más presencia online y a plantear nuevas estrategias de marketing. Vamos lo que hago es básicamente es que las cosas funcionen bien.

Nunca he pretendido ser un experto en nada, pero sí que soy tremendamente curioso y sufro de apasionarme con los proyectos. Esto último no sé si es un defecto o una virtud.

Como os comentaba cuando la gente se interesa por lo que hago, siempre me preguntan: ¿cómo plantearías tu esto?, ¿cómo harías tú para tener más visibilidad?, ¿conoces alguna manera de plantearlo de una manera distinta a lo que estamos haciendo? Tengo la mala costumbre de contestar sinceramente cuando me preguntan, pero siempre constructivamente.

Lo que nunca entenderé es como si en un momento dado de una conversación o del planteamiento de un proyecto, pasamos del modo ONG al modo vamos a desarrollar un proyecto, cómo es que no entiendes que mi tiempo y trabajo valen dinero.

Yo cobro por hacer cosas que tú no sabes.

Yo cobro por tocar un botón que tú no te atreves.

Yo cobro por hacerte un planteamiento que en la vida hubieses pensado y mucho menos desarrollado.

Yo cobro por decirte que está mal y como debemos solucionarlo.

Yo cobro porque se utilizar herramientas que ni sabes que existen pero para ti eso te lo puede hacer el hijo de tu vecina.

Yo cobro por saber cómo hacer que tengas mucha más visibilidad de la que tienes.

Yo cobro porque se programar, desarrollar y diseñar una página web.

Yo cobro porque se configurar de arriba abajo una tienda online.

Yo cobro porque se plantear una estrategia social media.

Podría seguir pero con estas tienes suficientes para darte por aludida.

Creo que no has sabido diferenciar entre te voy hacer un favor y te ayudo, a ahora te lo miras todo de arriba abajo y me lo haces gratis.

Querida amiga te lo digo por tu bien, mi tiempo vale dinero ¿acaso el tuyo no?

Y O   C O B R O

 

Caye

 

 

 

 

“…me dibujaron así”

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No me gusta el papel de sabelotodo. Esto quiero dejarlo claro.

Siempre he querido ser prudente pero creo firmemente que la prudencia y el autocontrol son unos dones escasos y privilegio sólo de unos pocos. Dicen que, si te lo propones, puedes hacer girar el mundo. Aunque, de momento, dejemos los experimentos para otra ocasión.

Cuando era joven, un poco más joven que ahora, creía que mis juicios no fallaban. Nunca fui una persona reflexiva. Actuaba y después pensaba, en lugar de hacerlo al revés que es lo que nos inculcan desde la niñez. Sin embargo, por mi condición de oveja negra (más oveja que negra) eso de pensar antes de actuar como que no iba conmigo. ¡Y lo de contar hasta 10 menos aún! La intención no era mala. Simplemente “me dibujaron así”.

El cambio vino sin quererlo. No me hizo falta firmar un contrato. No nacemos sabiendo pero, al llegar a determinadas edades, ya no hay excusa. No fue maldad ni inocencia. Sólo cuestión de años y un poco de experiencia. La edad te quita muchas cosas. Pero te da historias de la que aprender y darte cuenta de que, a veces, sigues siendo una mocosa. Que no eres nadie. Que no conoces a nadie. Y que no sabes nada de la vida.

Me di cuenta que estar toda la vida confiando en tus virtudes no deja de demostrar al mundo que eres una persona débil. Ya sabéis el refrán:” dime de qué presumes y te diré de qué careces”.  O dicho de otra formar…nunca juegues a aquello para lo que no tienes talento.

Lo que hace grande a una persona es reconocer sus debilidades.

Después de unas cuantas canas, y algunas preguntas existenciales, he llegado a un acuerdo conmigo. He comprobado, y sufrido, una enorme falta de responsabilidad cuando una no sabe asumir sus limitaciones. Aunque, hoy por hoy, de vez en cuando aún sufro algún achaque de rechazo cuando esto pasa, tras unos segundos, voy al baño frente al espejo e intento mirarme para dentro. Entonces recuerdo que no hay nada mejor que cambiar de aires y vagabundear en otra dirección. Las intenciones están muy bien. Eso ya nos lo sabemos todos pero también sé que todas las cosas buenas que me han pasado no han sido por accidente.

La vida es caer y levantarte. Volver a caer y volver a levantarte. En bucle. Y aprender a compartir mis caídas y miserias es de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Pero cuando lo hice… ¡catarsis total! ¡Vaya purga!

No todos los días pueden ser EL DÍA. Disfrutemos de cada uno de ellos. De los buenos, de los malos y de los regulares.

Y no dejemos que nuestro orgullo gane la partida.

Al fin y al cabo…todos hablamos el mismo idioma.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

Gracias papá

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Gracias papá y felicidades en tu día.

Gracias por haber hecho equipo con mamá para que yo esté aquí y sea quien soy.

Gracias por ser ejemplo y por guiarme por el camino de la vida. Por inculcarme la capacidad de reflexión para que tomara mis decisiones por mi misma.

Gracias por ser un adelantado a tu tiempo y enseñarme que los hombres de tu generación también son capaces de fregar los platos o tender la ropa. No sabes lo mucho que significa para mi que en casa las tareas se compartan, sólo te falta aprender a cocinar y seguro que lo harías muy bien, porque la teoría ya te la sabes…

Gracias por enseñarme a conducir, lo mismo una bici, que un coche, que la vida. Eso demuestra tu paciencia y tu empeño en que sea yo la que tome el volante de mi destino, aunque vengan otros y se empeñen en sacarme de la carretera.

Gracias por enseñarme a dibujar, a observar las proporciones, las lineas, las curvas, los puntos, y así tener percepción de lo que me rodea en la vida.

Gracias por respetar mis decisiones, por alentarme a ser siempre mejor, por cuidarme y por quererme, pero sobre todo gracias por haber hecho que nuestro equipo de tres sea una GRAN FAMILIA.

Gracias papá, a ti y a todos los padres del mundo que ejercen la paternidad responsable y quieren a sus hijos como a su vida.

Reyes

Imagen: mi padre planchando una camisa.

El matón de la clase

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Todos de una manera u otra hemos sufrido al matón de clase, pero cuando lo ves en la distancia ya no tienes otra opción que reírte e incluso sentir pena.

Aún recuerdo yo ese mes de mayo de 5º de EGB, Norberto era un niño de mi clase, el repetidor. Era un matón de patio de colegio, dominaba el insulto, el dejarte en ridículo, los golpes bajos, los balonazos a traición y el salir a chivarse antes de que a ti se te ocurriese que iba a pasar algo. Ese mes de mayo, este cabroncete me lo hizo pasar realmente mal, hasta que mi hermano mayor habló con él y dejo de molestarme.

Hoy mi hijo tiene un matón en clase y la verdad es que últimamente oigo mucho el nombre de este niño. Ya ha intentado meter en algún que otro lío a mi hijo y sus amigos, pero la verdad es que han sabido evitarlo siempre. El problema de todo matón siempre viene provocado por algo y siempre son los padres.

Mi hijo no insulta.

Mi hijo no pega.

Mi hijo es muy bueno.

¿Mi hijo? ¡es que se meten todos con él!

Los padres que suelen decir esto tienen esa habilidad de esparcir mierda por donde van y esto siempre salpica. Su hijo nunca hace nada y es la victima del ambiente en el que se relaciona. Y al final los niños que lo sufren de una manera u otra acaban pagándolo.

Mi hijo llega el otro día y me dice: «…es que me ha llamado negro, …es que me dice que yo no tengo un Iphone 7, …es que me ha empujado jugando.» Le pregunté. ¿Y tú que has hecho? A lo que me respondió: «Decirle que yo al menos tengo amigos. Se ha enfadado pero ya no le hecho caso, como si no existiera y a partir de hoy va a ser así.»

La opción fácil sería ir al cole y montar un pollo, pero de momento vamos a ver cómo transcurre la cosa.

Por cierto el otro día vi a Norberto, hacía mucho que no lo veía y… ¡me alegré de  saludarlo!

Caye

…están bien jodidos.

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Este es un post corto, directo y sencillo.

Voy a tratar de ser lo más elegante que pueda.

Aquí cada uno finge lo mejor que puede. Uno se puede reír de todo pero, a costa de los demás, NO. Pisotear y humillar al prójimo para pasar un buen rato no forma parte de las reglas del juego. Participan de la vida de otros porque no tienen una. Y el placer que les invade, vergonzoso y rastrero, al saborear la infelicidad de los demás me parece un drama incomprensible. Porque esa clase de gente, que me irrita, goza con la vida de los demás para huir de su propio drama. Si no es así ¿qué otro sentido tiene?

Es difícil explicar cuál es su problema porque el problema es que no tienen ninguno. ¡Ay si supieran disfrutar de ellos mismos! Inventarse una vida no es tan difícil, queridos. Al fin y al cabo todos decidimos, cada mañana, el personaje que es día toca interpretar. La imaginación está para eso. No para destrozar la moral de los demás.

Supongo que los que se den por aludidos ya saben de lo que hablo. Y si no lo saben…están bien jodidos.

Dejemos las cosas claras.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

¿Quién soy yo?

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¿Quién soy yo para juzgar a nadie? ¿O tú?

¿Quien soy yo para expresar mi rabia a la vista de todos? ¿Quién eres tú para escribir acusaciones sin tener información suficiente?

¿Quienes somos nostros para emitir nuestra opinión generalizando por raza, procedencia o religión?

Vamos a quedarnos con la tristeza, con la incomprensión que nos invade, con todas esas preguntas que nos hacemos.

No somos capaces de entender ¿por qué, cómo, cuándo, para qué…?

No encontramos respuestas para darles a los niños, ni para darnos a nosotros mismos. La situación nos supera y tardaremos en quitarnoslo de la cabeza.

Han pasado 14 años y no se nos ha olvidado, y dentro de 14 años tampoco se nos habrá olvidado lo que hemos vivido este 11M.

Hay días que no hace falta que marquemos en el calendario, y este será uno de ellos.

Descansen en paz los que sufrieron la barbarie de los desalmados y que los suyos encuentren el consuelo si es que eso les soluciona algo.

Reyes

 

Leer y leer ¿Para qué?

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Llevo unas semanas que por trabajo y por placer devoro todo lo que cae en mis manos, folios escritos, documentos del ordenador, libros, artículos, apuntes, horas y horas en las que para mí no pasa el tiempo. Eso si hasta que llega el pequeño de la casa y me pregunta, leer y leer ¿Para qué?

Leer para evadirme.

Leer para imaginar.

Leer para recordar.

Leer para sentir.

Leer para aprender.

Leer para reconocerme.

Leer para amar.

Leer para tener criterio.

Leer para defenderme.

Leer para querer mejor.

Leer para entenderte.

Leer para mejorar.

Leer para ser diferente.

Leer para ver más allá de las palabras.

Leer para entender tus silencios.

Leer para soñar.

Leer para viajar.

Leer para ser iguales.

Leer para crear.

Leer para oír.

Leer para escuchar tu voz.

Leer para fijar una meta.

Leer para aprovechar el tiempo.

Leer para estar informado.

Leer para tomar contacto.

Leer para pensar.

Leer para simplificar.

Leer para respetar.

Leer para convivir.

 

Como diría Cervantes, o mejor como he leído esta semana que dijo Cervantes «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho»

 

Caye

 

VIVE EN PAZ.

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¿Y si no me quiero salvar?

No pienso pedir perdón.

No me voy a sentir culpable. Ni me voy a avergonzar.

¿Cómo te atreves? ¿Quién eres tú para criticar?

Tu opinión es respetable. Tus faltas de respeto ¡NO!

Me he cansado de oírte. ¡Son tantas las veces que te he tenido que aguantar!

Cuida tus palabras. Cuando la rabia pasa ya no hay vuelta atrás.

La cicatriz…se queda.

¿Quién eres tú para juzgarme por ser humana? ¿Por ser…real?

¡No me juzgues! ¡No me vuelvas a juzgar! No exijas lo que tú no eres capaz de exigirte. Ni pidas cuando no eres capaz de dar.

Y sí.  Fracasé.

Y sí. Es posible que haya fallado otra vez.

Desde aquí te aviso: Pienso volver a fallar unas cuantas veces más. Yo funciono así.

¿Quién te has creído que eres?  ¿Te lo digo yo? Un ser infeliz. Los felices no ocupan su tiempo juzgando a los demás.

¿Quién eres tú para señalar? Antes de hacerlo asegúrate de tener las manos limpias. Empieza por ti. Claro, siempre que seas capaz.

Hay gente que necesita una cura de humildad. Por ejemplo, tú.

¿Por qué tengo que defenderme?

Me pillas en ese momento en el que no pienso malgastar mi tiempo en dar explicaciones a quien no toca. Por ejemplo, tú.

Ya no pienso dejarte acabar con mis sueños, con mis ilusiones…con mis momentos.

¿Quién eres tú para decidir cuánto valgo como persona? Me ha costado mucho llegar donde estoy.

Si en esta vida he aprendido algo es vive y deja vivir. Y ESTA ES…MI VIDA.

Nada es comparable a estar en paz con uno mismo. Las revoluciones empiezan por dentro.

Vive en paz contigo mismo. YO…LO ESTOY.

¿Nos dejamos de consejos?

Te propongo un mundo sin reproches.

 

No pido más.

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

Por ellas

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Esta semana se celebra el Día Internacional de la Mujer, y dentro de la polémica de «huelga si, huelga no», que están librando los partidos políticos, las mujeres pensamos en otra cosa.

Nosotras pensamos en todo lo que hemos conseguido, y en lo que nos falta por conseguir.

La incorporación de la mujer al trabajo supuso una revolución ¡y la de las mujeres casadas más!. No te sorprendas que no hablo de hace tanto, hablo de los años 70 y si miramos atrás veremos que la revolución que lideraron nuestras madres y las de su generación es igual o más importante que la nuestra. Ellas fueron las pioneras y nosotras las que debemos continuar lo que ellas empezaron.

Y no, no lo hacemos por nosotras. Lo hacemos por ellas, por las que nos abrieron el camino, para que sepan que su lucha sirvió de algo, que sigue viva en nosotras. Al defender nuestros derechos estamos afianzando lo que ellas consiguieron, pero sobre todo estamos mejorando el mundo para las que vienen detrás.

Nuestras hijas, sobrinas, amigas… o esas futuras mujeres a las que no conocemos y puede que no conozcamos nunca, ellas son las que recibirán los frutos de nuestras reivindicaciones, los resultados de nuestro trabajo.

Ellas, que viven en la puerta contigua o en el otro lado del mundo son las que merecen nuestro respeto, nuestro trabajo y nuestras reivindicaciones.

Por las que vinieron antes, por las que vienen después, por tí y también por ellos! Para que podáis disfrutar de un mundo mejor e igualitario, yo no cejaré en mi empeño de hacer visibles las desigualdades y poner los medios que estén a mi alcance para lograrlo.

POR ELLAS vamos a celebrar el Día Internacional de la Mujer. Añade si tú quieres más motivos.

Reyes

Size Matters

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Ya lo dice el refranero Español “Caballo grande, ande o no ande”, por mucho que digan el tamaño importa, IMPORTA y mucho.

Y más llegados a unas edades en las que no estamos para andarnos con rodeos, todo el mundo va al grano y si te manejas con un tamaño grande, pues mucho mejor y sobre todo para tu salud.

Existe la costumbre de exagerar en todo esto y hay mucho fantasma que no sabe lo que son 20 centímetros, pero os voy a contar un secreto yo siempre lo he medido en pulgadas.

Entre la satisfacción y el placer solo puedo decir que es un auténtico gustazo, que a gusto que se queda uno usándola.

Quejas ninguna, todo el mundo quiere verla y usarla, aunque hay proposiciones que he tenido que rechazar, eso de estar tan juntitos, como que no me va, soy más de que corra el aire.

El mayor uso se lo doy cuando estoy solo encerrado en el despacho, y eso que cuando entra alguien es lo primero que les llama la atención, lo que más repite todo el mundo cuando entran y la ven con toda su imponencia es ¡Joder que grande!

Os lo recomiendo a todos y todas compraros una pantalla para el ordenador de 27 pulgadas es la mejor experiencia para vuestra salud ocular.

¡Adiós dolores de cabeza!

 

Caye

 

UN BORREGO MÁS

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Vivo sin vivir en mí.

Esta semana he conocido a un “perdedor”.

Uno que no quiere en su vida ni el éxito ni el triunfo por el sólo hecho del miedo a que se ofendan a los demás.

Un perdedor de esos cuyo fin en esta vida es caer bien, quedar bien…hacerlo todo bien. ¡Vaya infierno!

Sí. Porque hablo de esos “perdedores” que jamás desobedecen, imposible que fallen y, cómo no, impensable que actúen según el corazón les dicte. Se niegan a luchar y se dan por vencidos cayendo en la mediocridad para, de esa manera, ser aceptado por el resto del rebaño siendo…otro borrego. Y es que, desgraciadamente, nada funciona mejor para ello que adaptarse a los deseos de otros y ser uno más. Basta con echar una miradita a nuestro alrededor para darnos cuenta que formamos parte de una sociedad que condena el talento y el éxito del prójimo. ¿O hay alguien que todavía no se ha enterado?
La rebeldía, ir contracorriente o atreverse a ser uno mismo es, para la gran mayoría, sentirse desnudo frente al mundo. En su lugar, practicamos la resignación, la timidez o el sentido del ridículo evitando así que nos juzguen. Pero… ¡Qué bobos somos! Caemos muy fácilmente en la trampa sin querer aceptar que el rechazo y la envidia, tarde o temprano, aparecerán. No podemos, ni debemos, caer bien a todo el mundo.
Cuando éramos pequeños jugábamos con la imaginación, ese “superpoder” tan diferente en cada uno de nosotros como nuestra huella dactilar. Pero nos hacemos mayores y, a fuerza de repetir las mismas rutinas día tras día, el “superpoder” se va haciendo cada vez más pequeño.
Y aunque pensar es gratis, la verdad es que no siempre es así. Preferimos pagar el precio de no darle oportunidad alguna a nuestra imaginación por miedo al fracaso…y al rechazo. Es entonces cuando comienza esa carrera de obstáculos para ser políticamente aceptado.
Ser espontáneos, romper patrones y crear sobre la marcha ha sido, es y será la única forma de adaptarnos al cambio. Sin embargo nos dedicamos a programar nuestras vidas dándole la espalda al factor sorpresa, atados a nuestros miedos.

¿Qué es lo que falla? ¿Dónde quedó el sueño de ser…ÚNICO?

Recordad que hay que jugar la partida con las cartas que nos hayan tocado. No con las del vecino. Y si no sabemos qué hacer con ellas…disfrutemos del juego ¡No te lo tomes todo demasiado en serio! Porque la pena es que nada volverá a repetirse de la misma forma. Cada momento sucede una sola vez a lo largo de nuestra vida o…como le gusta repetir a una amiga mía “Día que pasa, día que no vuelve “.

¡Qué razón tiene!

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

No es el tiempo

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No es el tiempo lo que nos falta, son las ganas, o la costumbre.

Cuando no conseguimos quedar con los que antes eran nuestros amigos de todos los días, o de todas las semanas no es por falta de tiempo.

Esa excusa a mí ya no me sirve. Me he demostrado a mí misma que no es el tiempo lo que me falta, son las ganas. Es la pereza la que gana, es el dejarse llevar por el momento que te atrapa y te impide romper la rutina.

Dejamos de vernos porque perdemos la costumbre, dejamos de contarnos las cosas porque hemos perdido el hábito de hablar todos los días. Pasan los meses y entonces ya no somos los mismos, hemos vivido mil cosas que nos han cambiado y no nos las hemos contado. Se crea un vacío entre nosotros tan profundo como el tiempo que ha pasado desde la última conversación.

Por suerte existe un remedio, y lo tenemos al alcance de la mano. Es tan fácil como volver a quedar y ponerse al día.

Puede que hagan falta unos minutos, o tal vez tres horas, pero el resultado merece absolutamente la pena. Se ponen los relojes a cero, se cargan las pilas y la mochila de los sentimientos vuelve a estar a rebosar.

Llegados a este punto, ¿en quien estás pensando?

Pues ya sabes, ¡llámale! ¡Estás tardando!

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

Noñas

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Esta semana estoy como que no aguanto el buen rollismo y a los noñas noñas.

No sé qué le está pasando a la gente pero en estos dos últimos días, o el jodido algoritmo de Facebook me quiere putear o la gente está convirtiéndose al buen rollismo.

Ayer hablaba con una persona y me decía que ella se pasa las noche viendo las stories de Instagram y los estados de whatsapp de la gente, que es súper guay, y que hacía mucho tiempo que no veía una peli. Es ese el momento en el que le hago yo una reverencia y le pondría un monumento al que inventó Netfix, y por consiguiente mi cabeza deja de escucharte. ¿Tan raro soy? ¿Tan poco me gusta tu rollo? ¿Qué clase de vida tiene esta gente? ¿En qué me estoy convirtiendo? ¿Soy un padre responsable? o como muchos de los padres de la clase de mis hijos me dedico las tardes a hacer sus deberes. Esto sí que es muy fuerte, pero daría para un post entero.

En serio, ¿dónde están mis amigos? Os necesito más que nunca, no dejéis que mi timeline de Facebook se llene de gente súper feliz, por favor, publicar buena música, hacerme el favor de meterle caña a alguien, dejar de seguir al rebaño como fieles o seguirlo pero hacer que me ría. Os lo ruego manifestaros y sacarme una sonrisa, o ya dispuestos a sacarme a tomarnos unas cañas.

Caye

…y cinco puntos de sutura.

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Ese día la cacatúa que tenía instalada en la cabeza estaba especialmente follonera: “¡Correeeee, corre que no llegas y te la vas a cargar!” le repetía una y otra vez como si de una letanía se tratara.

Era uno de esos días de locos. De esos en los que tienes mil cosas por hacer y todas tienen que ser “¡PARA YA!”. Contestar el móvil, responder ese whatsapp urgente y mandar la documentación dentro del plazo establecido, etc. etc… Por no hablar de varias llamadas perdidas y la reunión a la que iba a llegar mínimo 5 minutos tarde. Ese “PARA YA” que le empujaba a correr, a no entretenerse en nada y a hacer, hacer y hacer… ¡Ansiedad!

Os suena, ¿verdad? Es ese momento en que la vida se convierte en una interminable lista de tareas por resolver y todas al mismo tiempo.

Fue entonces cuando se puso la capa de “YO PUEDO CON TODO” y al intentar volar… ¡zasca! ¡Contra la pared! Pronóstico: ceja partida, 5 puntos de sutura y gafas a la basura.

De pronto todo dejó de tener importancia y se dio cuenta que lo importante era ella. ¡Un poco tarde querida!

Y es que una de las palabras que más nos cuesta decir es NO. Eso y el creernos imprescindibles pensando que, si tu no haces las cosas, nadie las hará. O, lo que es peor, creerte que eres la mejor del mundo mundial y que como tú haces las cosas, no las hará nadie.

Administrado en pequeñas cantidades el “YO PUEDO CON TODO” ayuda mucho en el día a día, sobre todo para que las piezas del puzzle encajen perfectamente: trabajo, extraescolares, amigos, vida en pareja…pero es en saber qué dosis administrar donde fallamos. A partir de ese preciso momento es cuando la vida se convierte en una carrera de fondo donde lo que cuenta es resolver de forma rápida y efectiva los problemas propios y ajenos. El creer que podemos con todo y con todos. Incluso con los posibles errores y con planes B, C o D…que fueran necesarios.

Metidos en la vorágine organizamos nuestras vidas con actividades cronometradas al milímetro y es entonces cuando, sin darnos cuenta, hacemos del estrés algo natural. ¡PUES NO! Lo natural no es estar todo el día corriendo. El ir de malabarista por la vida y creer que hay que hacerlo todo a la vez porque no hay ni un segundo que perder es nuestro gran error. Sin embargo el estrés sí es la respuesta natural a todo esto porque nos guste o no cuando lo sientes…el cuerpo responde.

La próxima vez permítete ser imperfecta.

Quiérete un poco más. Sin reproches. Sin desprecio.

 

Era tan fácil como haber parado un momento.

Parar, y respirar, para que la cacatúa se hubiera tomado un descanso y a la vez darse cuenta de cómo le hacía sentir.

 

Pararte a ti y parar al resto con un… “NECESITO UN RESPIRO”.

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest