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Cerca o lejos

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Cerca o lejos, no es cuestión de distancia, sino de sentimientos.

Hay veces que las personas a las que quieres no están a tu lado todos los días, pero afortunadamente puedes sentirlas cerca si sabes como encontrar la manera. Y te aseguro que si quieres, puedes.

Da igual que vivas en el otro lado del mundo, que si quieres a alguien harás por estar presente en su vida todos los días.

Todos tenemos un grupo de amigos de esos a los que ves muy de vez en cuando, de hecho yo tengo unas amigas a las que vi hace dos semanas en Roma, pero la vez anterior fue hace tres años en León. Vivimos cada una en una ciudad de España: Madrid, Barcelona, Gijón, Málaga, Murcia y Alicante, pero todos, absolutamente todos los días desde hace 11 años, hablamos. Y hablamos de todo, familias, trabajo, parejas, inquietudes, viajes, ocio o hasta de la compra del super. Si, lo se, suena raro, pero ellas saben más de mi que personas que están mucho más cerca físicamente. Nos guardamos los secretos las unas a las otras nos ayudamos cuando a alguna le hace falta y celebramos las alegrías de las demás como si fueran propias.

Cada vez que nos vemos es como si no hubiera pasado el tiempo y nos hubiéramos visto en día anterior. Y las siento cerca todos los días. Esa sensación de cercanía cuando están tan lejos, la creamos nosotras y afortunadamente no me pasa solo con ellas. Lima, Londres, Sevilla, Lucena, Zaragoza, Valencia o Benidorm están sólo a 30 segundos de distancia, que es lo que tardan mis amigos en coger el teléfono cuando les llamo o en marcar mi numero para hablar conmigo.

Así que no me pongas excusas. Si vivimos en la misma ciudad y somos incapaces de vernos en meses o en años, igual es que no lo hemos intentado lo suficiente, o tal vez no nos queremos tanto.

Llama, escribe, queda, no dejes que eso tan bonito que tenéis se pierda por el día a día. Sentirle cerca o lejos lo decidís entre los dos.

Reyes

Imagen: «El Foreitor en Roma» Cristina, Cris, María, Mavi, Reyes y Xiana hace dos semanas, disfrutando del reencuentro.

 

No me vendas la moto

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Quiero que me lo explique como si fuera un niño de cinco años.

Como le gusta a la gente complicarse la vida, dando explicaciones de lo inexplicable o intentando contar el cuento de la lechera. ¡Joder no me vendas la moto!

Yo todos los días en mi trabajo me encuentro con lo mismo, la necesidad de hacer fácil lo difícil, y con el paso de los días de lo que me doy cuenta, es que para hacerlo así, lo único que se necesita es Sentido Común. Hacer las cosas sencillas no es otra cosa que  aplicar el sentido común, ese sentido que nos hace ser prácticos e inteligentes, que no sabe de modas ni de palabros que son tendencia y sobre todo es algo que nos vale siempre.

Hoy en día tenemos muchísima información, y cuanto más sabemos, de una manera u otra damos más cosas por sabidas, y cuanta más información tenemos de lo que pasa menos tiempo tenemos para parar a intentar comprender por qué pasa lo que pasa. Y esto es muy peligroso ya que nos lleva a la complacencia y a complicarnos la vida haciendo cosas sin ningún sentido.

Muchas veces entramos en bucle de hacer difícil las cosas pero acuérdate cuando en tu niñez te dijeron por primera vez, aplica el sentido común, ya verás como aplicándolo la próxima vez no metes la pata. Y que no te de vergüenza que te lo expliquen como a un  niño de cinco años, siempre esto último será muchísimo más divertido que decir un si complaciente y no enterarte de nada.

Caye

Voy a mil – OLÉ OLÉ

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Voy a mil
y no puedo parar,
inútil controlar
mis deseos
y apunto los minutos
batí mi propio récord.

Voy a mil
pensando en no sé qué,
me tranquilizaré,
no te asustes,
mis huellas se desgastan,
tus pistas me despistan.
Dime ¿cuándo?… ¿cuándo?
me quedaré quieta, ahora
quiero todo
en este momento para mí.

Voy a mil,
frenético ritual,
mmm, odio descansar,
hoy te quiero,
a veces no me miras,
a veces no te veo.

Voy a mil,
no logro reprimir
el vicio de vivir,
y lo siento
la música me tienta
la noche quema tanto.
Dime ¿cuándo?… ¿cuándo?
me quedaré quieta?
Ahora quiero todo
en este momento para mí!

Voy a mil,
descansa tú por mí,
o duerme tú por mí
y mañana
me invitas a un martini
flotando en tu piscina.

Dime ¿cuándo?… ¿cuándo?
me quedaré quieta?
Ahora quiero todo
en este momento para mí..!!

El amor está en el aire

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¡Qué difícil describir a Pascual Medel!

¡Se pueden decir tantas y tantas cosas de él!

Si le preguntas, dice que sólo es un tipo normal . Pero no lo es. En absoluto. En su persona se concentra la belleza. Artista, fotógrafo, experto en decoración, bloguero…Seguro que más de uno conocéis “La resaca del champagne”, su blog. Lugar donde se desnuda y cuenta , sin pelos en la lengua y cargado de elegancia, las cosas que pasan por su alma. Y si habéis oído hablar del brunch de Ganz , sabréis que este maravilloso lugar no existiría sin él. Porque Ganz es un imprescindible de Madrid con Pascual como actor principal.

Hoy tenemos el lujo de contar con él y si hay que resumir en una sola palabra cómo es nuestro invitado bacalao, esa palabra es…AMIGO.

Coco

El amor está en el aire

Tras la calima del desierto, Madrid recupera ese sol de invierno por el que siempre apetece pasear con las manos metidas en el abrigo. Bueno, todo lo que se puede pasear durante los «mandaos» de la rutina laboral. Y es que el día hoy se despierta en esta ciudad que nunca duerme distinto.

Después de unos meses complicados, me rodean las buenas noticias y me gusta vivir en este estado idílico, lejano a la cruda realidad. Por lo menos por un ratito. El aire parece diferente, destila ese encanto de la música disco de los 70. Love is in the air.

Mira que yo he estado llamado por muchos caminos en esta vida, pero por el del amor, vamos he de reconocer, rozando los 50, que va a ser que no. Te puedo arreglar una mesa para una cena, diseñar la imagen de tu negocio, organizar el evento de tu vida, etc.., pero lo del amor, como que no. No se me da, y mira que lo he intentado, pero no se me da.

Y declaro ser el mayor de los daños colaterales de todas mis incursiones en los campos de batalla del corazón. Soy un incapaz para gestionar sentimientos y relaciones. Siempre he errado el tiro y el punto de mira. No he estado nunca donde había que estar y me he empeñado en quedarme donde no debí­a.

Pero hoy no sé si me equivoco, pero hoy noto que el amor me envuelve al cruzar firme, con las manos en los bolsillos de mi abrigo, la soleada mañana de Madrid.

Hay muchas clases de amor, filial, fraternal, marital de quinceañeros
empavados, amistad verdadera…. Muchos, todos aquellos que hacen mejor este mundo, y mejores a las personas. Y hoy he notado la magia que se siente cuando atraviesas el aire preñado de amor.

Un buen amigo me ha llamado para decirme que se casaba, en segunda vuelta, con la mujer de su vida. Mi móvil destila amor mientras desgrana los detalles de la historia, mientras yo me detengo en seco en el espacio urbano, febril, que separa equidistante el Circo Price y Mercadona. Yo he parado mi mundo, en un mundo que no para, para descubrir la envidia sana en el relato.

Pero como todas las grandes historias, esta tení­a un giro final
impredecible y grandioso. «Medel te tengo que pedir un favor. Quiero que me cases tú. Que celebres tú la ceremonia de nuestro matrimonio»

Nunca nadie me pidió nada más bello, ni inconsciente, en la vida. Yo, el derrotado en las guerras del amor, elegido para celebrar el de otros. Me parece la paradoja más maravillosa de las que me he encontrado en mi vida. Y por una vez me siento profundamente feliz de ser el protagonista de la fiesta de los sentimientos, aunque sea de actor secundario.

Por supuesto he dicho sí. Un sí­ irreflexivo e inmediato. Un sí que sabe a salto al vacío, sin red pero sin miedo. Por qué no da miedo volar en esta historia, mientras aprieto los puños en los bolsillos de mi abrigo, porque sé, que en esta ocasión, el amor está en el aire.

Pascual

Imagen: Tomada por Pascual Medel en White City, Ottawa, en abril de 2015.

No hay nada como dar buenas noticias

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No hay nada como dar buenas noticias y observar la reacción de la persona a la que tenemos enfrente.

En los últimos días estoy rodeada de personas que reciben buenas noticias y es fantástico ver sus explosiones de alegría. A unos se les encharcan los ojos, otros gritan, otros se quedan quietos, tardan más en asimilar la noticia, pero todos, absolutamente todos acaban por sonreir hasta el extremo.

Y ahí estoy yo. Observando. Contagiándome de cada sonrisa, de cada emoción, de cada «No me lo creo». Cargándome de sus energías positivas e intentando retener esos maravillosos momentos para poder recordarlos siempre.

Nunca pensé que compartir algo bueno que te pasa a ti, hiciera tan felices a los que te rodean. Es, hasta el día de hoy, lo más bonito que he vivido.

Gracias a todos y cada uno por vuestras llamadas, mensajes, risas, sonrisas, lágrimas y abrazos. Me habéis hecho sentir que soy para vosotr@s tan importante como vosotr@s lo sois para mi.

Si tenéis la oportunidad, compartid lo bueno que os pase con los que os rodean y entenderéis de lo que estoy hablando.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

9 años

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Esta semana hemos ido a una charla de la policía en el cole de mis hijos sobre cómo usar Internet y las nuevas tecnologías. Y como estas son demandadas, ya cada vez más pronto, por los que ya son al 100% nativos digitales.

Una de las cosas que más debate generó, a parte de los casos de acoso, suplantaciones de identidad entre otros. Es la necesidad de comprar un móvil a un niño de 9 años.

Un móvil con todo lo que conlleva el darle un dispositivo con toda la información en su mano, realmente asusta. Por lo desprotegidos que se pueden encontrar, es todo una cuestión de confianza y educación. Todos hemos escondido cosas a nuestros padres, en mayor o menor medida, pero con 9 años no tienes edad de tener un móvil.

Y lo que es seguro es que comprándole un móvil no vas a ser el mejor padre o la mejor madre del mundo.

Lo que sí que puedes hacer por ellos es:

  1. Contarles un cuento diferente a la hora de ir a la cama. Y si te lo inventas mucho mejor.
  2. No les dejes ver la tele, creo que me estoy pasando, la tele no educa, que vean la tele solo es bueno para que te dejen tranquilo. Conozco padres que si por ellos fuera solo verían en la tele los juegos olímpicos, ya que son cada cuatro años.
  3. No te enganches al Whatsapp, al Facebook, o a conversaciones inútiles por el móvil, al menos delante de ellos evítalo, ya que se educa con el ejemplo.
  4. Sal al campo con ellos, haz deporte con ellos, están en una edad que aun te puedes dejar ganar y mantener la dignidad.
  5. Lee y lee y relee con ellos, el Principito es un buen libro para un niño de 9 años.
  6. ¿Hace cuanto tiempo que no juegas al escondite, a tula, o has cogido una serpiente o una rana?
  7. Recuerda que el ejemplo es con hechos y no con discursos. De nada sirven los paquetes, si no se enseña con el ejemplo.
  8. Los besos, los abrazos, los achuchones deben estar presente, sin abandonar la disciplina y la responsabilidad. Un niño también las tiene que tener de estas dos últimas.
  9. Enséñales que tienen derechos pero no olvides siempre antes enseñarles sus deberes.
  10. No decidas por ellos, enséñales a ser independientes. Acompáñales cuando fallen.

En fin, dedícales tiempo a ellos todos los días, antes que llegue el día que te digan, dame dinero que me voy con mis amigos. Y empiece la adolescencia, que eso si que debe de ser complicado de verdad.

Caye

Fuente de la foto Pinterest

 

The Avener, Phoebe Killdeer – Fade Out Lines

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Deeper down
It’s everywhere I look
From Las Vegas to right here
Under your dresser, right by your ear
It’s creeping in sweetly
It’s definitely here
There’s nothing more deadly
Than slow growing fear

Life was full and fruitful
And you could take a real bite
The juice poring well over
Your skin’s delight
But the shadow it grows
And takes the depth away
Leaving broken down pieces
To this priceless ballet

The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the fade out line
The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the… deeper down

Did we build all those bridges
To watch them thin down to dust
Or blow them voluntarily
Out of constant trust
The clock is ticking its last couple of tocks
And there won’t be a party with weathering frocks

The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the fade out line
The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the fade out line

Heading deeper down
We’re sliding without noticing
Our own decline
Heading deeper down
We’re hanging onto
Sweet nothings left behind

Deeper down
Down deeper down, yeah

Did we build all those bridges
To watch them thin down to dust
Or blow them voluntarily
Out of constant trust
The clock is ticking its last couple of tocks
And there won’t be a party with weathering frocks
(bis)

The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the fade out line
The shallower it grows
The shallower it grows
The fainter we go
Into the fade out line

We are all plunging straight towards our own decline
Without noticing we slide down
Deeper down
The shadow grows without ever slowing down
We are heading straight
Into the fade out line

La primera vez.

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Regatea por la derecha, todo recto, cruza el paso del contrario y…un golpe seco.

Después, la caída.

Hoy va por ti, mi pequeño comandante. Quiero decirte algo importante. Algo que tú aún no eres capaz de ver. A ti, que se te ha caído el mundo encima y no te deja sonreír porque la primera escayola se ha hecho dueña de tu zurda.

Te aviso: muy posiblemente no será la última. Sé cómo te sientes y sé que eso duele. Y mucho. Sé cómo es romperse en mil pedazos por cosas así. Sobre todo la primera vez. Un buen rato llorando de dolor por dentro y por fuera y… esa sensación de querer escapar de tu propio cuerpo.

Que sepas que existe una cura para esto que te ha pasado y es…¡tus ganas! Pero para ello necesitas tiempo y toda la paciencia del mundo. No. No es una frase de la pesada de mamá. El tiempo lo cura todo. Es la primera lección que aprendí cuando, siendo una niña, mi cuerpo dejó de sentir las punzadas del dolor.

Y cuando la zurda diga que está preparada para seguir, ya sabes. No te escondas. No dejes que tus monstruos te ganen la partida. Tú siempre de cabeza. De cabeza y con el corazón vuelve a darlo todo. Lánzate sin mirar atrás. Hazme caso. No hacerlo duele más que cualquier caída. Se sufre más no atreviéndote que llenando tu cuerpo de heridas y escayolas por valiente. Y tú eres de los que se atreven. No existen para ti muletas suficientes que te impidan seguir jugando a esto de la vida.

Mi pequeño zurdo:  Ve a por lo que quieres y vuelve a vivir cada momento como si fuera la primera vez. Sin temores ni excusas. Y si lo que te hace feliz es seguir chutando la pelota ¡no digas que no! Al fin y al cabo la vida merece tanto la pena como quieras ser feliz en ella. Y a ti te hace feliz correr detrás del balón.

No queda otra.

Coco.

Foto del padre de la criatura.

Y con la baba cayendo.

¡Basta!

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¡Basta!¡Hasta aquí hemos llegado!

eso me ha dicho hoy mi cuerpo, y me temo que debería hacerle caso. Hoy no estoy para nadie. Si acaso para cada uno de mis músculos, mis órganos y la mente que lo dirige.

Hoy no estoy para nadie más que para mi, así que no me busques, no me llames, déjame que me recupere. Mi cuerpo me ha dado un aviso y creo que voy a hacerle caso.

Seguramente mañana ya estaré bien, pero hoy el día ha sido horroroso y necesito un descanso.

No te preocupes, Bacalao, pero ocúpate de las señales que te mande tu cuerpo. No hay nada más importante que eso.

Cuídate, amig@. Nadie puede hacerlo por ti.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

Caer

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El otro día leí una frase que lleva ya una semana en mi cabeza “Te haces mayor cuando te das cuenta de que es imposible caerle bien a todo el mundo. Y no lloras.”

Prometo no hacer una reflexión sobre la vejez y los años que estamos cumpliendo, pero sí que me gustaría pararme en el no caer bien a la gente. Yo desde hace mucho tiempo se que es imposible caerle bien a todo el mundo, además de que sería un autentico coñazo ser un bueno buenísimo.

La verdad es que todo el mundo hemos hecho tonterías para caerle bien a un grupo nuevo de amigos cuando somos jóvenes, bueno algunos también cuando no lo son tanto.

Ahora me viene a la cabeza muchas de las imágenes que estamos viendo en este tiempo de pactos, ¿realmente nos tenemos que llevar bien con alguien por el mero hecho de acaparar poder?, yo pienso que no. De esta forma nos ahorraremos el tener que estar fingiendo todo el día.

Otra de las cosas que pasan cuando te das cuenta que no puedes caerle bien a todo el mundo, es que empiezas a hacer cosas de esas por las que cuando eras pequeño te avergonzaban tus padres, vamos que vas a tu bola y desarrollas por un lado tu felicidad y por otro tu asertividad.

Evitas esas situaciones incomodas que son todo falsedad, ¿cuántas veces has saludado a alguien por obligación cuando te cae como una patada en el estomago?, vamos que de esta forma nos lo ahorramos los dos.

Lo mejor de todo esto viene resumido en una frase de mi amiga Maria “Caer mal mola porque para todo lo demás están ¡LOS AMIGOS!»

Caye

Fuente de la foto Pinterest

Tu enemigo- PABLO LÓPEZ & JUANES

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Bajo la sombra gris de otra montaña
Bebiendo sin permiso de otro rio
Alimentando al monstruo de la rabia.
Tu enemigo
Quien viene a tu país a profanarte
Quien pisa la ciudad sin tu permiso
Quien sacará tus cosas de la calle
Tu enemigo

Si estos idiotas supieran
Que yo soy el hombre más rico del mundo así
Viviendo de tus abrazos
Olvidaron que el hombre no es más que un hombre
Que tus manos son mi bandera y
Que tengo de frontera una canción
No me preguntes para qué he venido
Pregúntate mejor cómo has llegado
Puede que seas el hijo de algún hijo de un esclavo

Ven y háblale de frente a tu enemigo
ven y háblale da frente a tu enemigo
Culpable del amor trabajo y tierra
culpable del amor trabajo y tierra
Culpable de vivir en el camino por tu guerra

Si estos idiotas supieran
Que yo soy el hombre más rico del mundo así
Viviendo de tus abrazos
Olvidaron que el hombre no es más que un hombre
Que tus manos son mi bandera y
Que tengo de frontera una canción

Si estos idiotas supieran
Que yo soy el hombre más rico del mundo así
Viviendo de tus abrazos
Olvidaron que el hombre no es más que un hombre
Que tus manos son mi bandera y
Que tengo de frontera una canción

Sólo mío.

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Podrá lucir las canas como pocos. Esas canas que le sientan de maravilla. Desde joven le acompañan. Podrá usar uno de sus trucos y hacerme firmar donde no debo. Como hizo allá por el año 94. ¡Casi ná! Podrá caminar hacia mí por una escalinata de mármol, esmoquin a medida, mirándome fijamente. Sin pestañear. Podrá hacerme caer en la tentación de…

Pero nunca estará más guapo que cuando se levanta por la mañana. Sí, leéis bien. Cuando remolón, con la primera luz del día y después de unas horas de sueños, abre sus ojos hinchados. Mostrándose tal cual es.

Poder gozar de semejante estampa es un derecho mío. No lo comparto. Sólo mío. Volver a sentir esas mariposas estomacales me lo he ganado a pulso. Porque no hay ser humano sobre la tierra que me haga sentir de las misma manera tantos años después.

Apenas una almohada de distancia para darme cuenta que no soy la única propietaria de mi vida. Los astros se alinean cada cierto tiempo y la última vez fue cuando le conocí.

Ese juego de luces y sombras que asoma por la ventana me dice que lo mejor que puedo hacer es estar ahí y abandonarme al placer de ver cómo despierta él y su pelo alborotado. Y descubrir, entre las sábanas, que la persona que tengo enfrente aún conserva algo de la inocencia que me enamoró hasta las trancas.

Sin pudor, y sin cargo de conciencia alguno, me gusta ver cómo asoma su pie desnudo. Y fantasear con sus sueños al descubrir, una vez más, esa sonrisa que se le escapa mientras duerme. Desconozco el número de veces que habré estado espiándole mientras dormía. Lo que sí sé es que, cuando lo hago, no puedo dejar de mirarle y darle rienda suelta a la imaginación. ¿Sabéis de qué os hablo?

Lo más bonito de esta historia es cuando, perezoso, abre los ojos y compruebo que todavía es un niño. A pesar de que, en un par de días, alcance cincuenta…más uno.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

¡Brilla!

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¡Brilla, es una orden!

Olvídate de esconderte. Brillas desde el día en que llegaste al mundo y por mucho que quieras disimularlo, no lo vas a conseguir.

Si, ya se que lo tuyo es la discreción… quieres pasar desapercibid@, pero no puedes. Es más, no debes. No debes, porque sería ir contra natura y las consecuencias podrían ser catastróficas. Ya sabes lo que pasa cuando intentamos cambiar el cauce de un río, o parar la fuerza de las olas. Pues contigo pasa lo mismo.

Habrá quien intente ocultar tu luz, quien te quiera hacer sentir insignificante, puede ser un jefe, un compañero, un supuesto amigo o incluso alguien de tu familia. Puede que no lo haga conscientemente, pero lo hace. Y tú, te escondes, para no eclipsar. Pero, ¡ay, amig@! no contaban con que hoy ibas a leer este post.

Ayer fue el último día en que te ocultaste. Hoy vas a volver a brillar, le pese a quien le pese. Sabes cuales son tus puntos fuertes, y aunque levanten envidias a tu alrededor, también levantan pasiones, así que si no lo haces por ti, hazlo por ellos. Si, por ellos, por tus fans. Por los que te adoran, los que te admiran y te quieren. Esos que van a estar dispuestos a ayudarte siempre para que no dejes de brillar.

Hazlo por ellos y hazlo por ti. Y si te surge alguna duda aplícate esta frase que he leído no hace mucho…

«Que no te de miedo brillar. Recuerda que al sol le importa una mierda si te deja ciego.»

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

Los cordones de los zapatos

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Hoy me han preguntado que cuantos años tenía, y le he contestado que los justos o suficientes como para llevar zapatos con cordones.

Como la mayoría de vosotros se me han quedado ojiplaticos, ya que no entendían mi contestación. Pero todo tiene una explicación.

Conforme vas cumpliendo años y vas priorizando cosas en la vida me he dado cuenta que el punto de inflexión hacia una vejez acelerada es el momento que te compras unos zapatos tipo mocasín, sí,  de esos que no llevan cordones.

Venga no nos engañemos, que no te los compras por su diseño, te los compras por que ya te cuesta cada vez más agachar el lomo para atarte los zapatos. Es ese momento en el que te planteas el ir cómodo para ir a trabajar. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Ir en chándal al trabajo?, ¡ni que fueras profesor de gimnasia!

Os propongo durante el día de hoy que miréis a los zapatos a todos con los que os crucéis, desconocidos, compañeros de trabajo, familiares…  fijaros bien, los zapatos de una persona siempre dan mucha información, en este caso ya veréis como mi teoría de los zapatos sin cordones, está directamente relacionada con el estar mayor o el haber dejado de lado el ejercicio físico.

¡Espero vuestros comentarios!

Por cierto os pongo una foto de mis zapatos para que veáis que yo no he tirado la toalla.

Caye

Foto ConZapatos

The Black Keys – Gold On The Ceiling

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Down in the waves
She screams again
Roar at the door
My mind can’t take much more
I could never drown in

They wanna get my…
They wanna get my
Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no guard in my house

Clouds covered love’s
Barbed wired snare
Strung up, strung out
I just can’t go without
I could never drown in

They wanna get my…
They wanna get my
Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no guard in my house

They wanna get my…
They wanna get my
Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no guard in my house

Gold on the ceiling
I ain’t blind
Just a matter of time
Before you steal it
It’s alright
Ain’t no guard in my house

Armado hasta los dientes…

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No es un flechazo ni un beso en la primera cita. Es largas conversaciones servidas con té…o café. Ilusiones. Humo. Fantasmas. Música celestial. Todo Vale. Eso sí, cocinado a fuego lento.

El amor.

Ese algo que se deja descubrir poco a poco. Es…astuto. Va armado hasta los dientes. Tiene la receta perfecta para esconder las ganas de deseo y siempre guarda un as en la manga en forma de desafío. Sabe como hacerte temblar.

A fuerza de hablar de uno mismo manteniendo el misterio, de repente…llega. De la mano de un buen beso. Lento. Inesperado. Cargado de escalofríos. Beso que va acompañado de otro. Y de otro. Y de muchos otros más. Con pausas. Sin ellas. Con ganas. O con una buena mirada de…

Y es que el “encanto” del amor está escondido. Sólo apto para atrevidos. Su magia es justamente eso, lo que no se ve. Oculto, inaccesible, sólo muestra su verdadera cara ante un grupo de privilegiados que se dejan atrapar por miradas furtivas, o alguna que otra sonrisa oxidada, de esas que se cuelan entre las rendijas del corazón. Un hipnótico que, cuando te atrapa, ya no puedes escapar.

No todo el mundo sabe descubrirlo. Sólo lo llegan a apreciar esos locos sensibles que van por la vida atentos. Sin perder la belleza de detalles escondidos. Él ha sido siempre así. Y así seguirá. Descubriendo sus secretos en un susurro y sólo a aquellos que sepan descifrarlo.

El amor.

Esa obra maestra no apta para todos los públicos. Porque sin hacerte pensar te obliga a no perder detalle de lo que en ella sucede. Y esto, para algunos, es pedir demasiado. Son las cosas del querer.

El amor no quiere gustarle a todo el mundo. Y no le importa. Elige siempre su compañía. Es así de caprichoso y jamás ha pensado en disimular. Puedes tomarlo o dejarlo porque nunca va a cambiar. Y tú sabes lo que hay. Pero ¡qué le vamos a hacer! Nos gusta el amor. Tanto que somos…reincidentes.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

El efecto mariposa

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“El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”, esa es la definición más fácil que podemos utilizar para entender un concepto de la teoría del caos, y que expone que cualquier pequeña discrepancia entre dos situaciones con una variación pequeña en los datos iniciales, acabará dando lugar a situaciones donde ambos sistemas evolucionan en ciertos aspectos de forma completamente diferente.

Si trasladamos esta teoría a nuestra vida podemos entender esa «variación» como cualquier pequeña cosa que haga que el resultado final de una acción varíe. Tan fácil como pedir algo «por favor» o sonreír a los que nos rodean para que el resultado sea diferente. Esos detalles a los que no damos importancia pueden tener unos efectos inesperados y cambiar la sucesión de los hechos.

Enviar o no un mensaje, salir o no a tomar un vino con amig@s, aceptar o no una invitación, o simplemente hacer una llamada de teléfono en el momento adecuado puede tener consecuencias que marquen el resto de nuestra vida. Párate a pensar por un momento en ese hecho que te provoca tanta rabia/felicidad. ¿Qué lo provocó? ¿Que hubiera pasado si ese día hubieras hecho las cosas de otra manera? Seguro que los hechos hubieran tenido un resultado diferente.

Lo mejor que te puede pasar es que tomes tus decisiones de manera consciente y aceptes las consecuencias de tus actos. Pon atención en los detalles y convéncete de que haces lo que quieres, cómo quieres y porque quieres. Aunque no eres el único responsable de lo que ocurra, por lo menos que te quede la tranquilidad de haber puesto todo de tu parte.

Pero como dicen mis amigas: «Nunca subestimes el poder del destino, porque cuando menos lo esperas, el detalle más insignificante puede causar un efecto en cadena que cambie el rumbo de tu vida.»

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

¿A qué huele el WhatsApp?

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Está de moda escribir sobre los grupos de WhatsApp.

Desde que hace un poco más de un año ya  escribiera Noelia López en su blog, en el que se negaba a ser la agenda de su hija. Son muchos los que se han lanzado a escribir sobre esta aplicación que por un lado ha facilitado la comunicación, pero por otro lado somos muchos los que la hemos cagado alguna vez con los mensajitos. Situaciones curiosas tenemos todos un montón que contar, pero esto de el WhatsApp ¿Está sobrevalorando la amistad? ¿Se está perdiendo el foco de para qué se ha creado un grupo? ¿Harías lo mismo delante de veintiocho personas que son las que forman el grupo de WhatsApp de la clase de tus hijos?

Notas mentales para no perder la paciencia con determinada gente en los grupos:

  • Son solo conocidos, si  fueran mis amigos ya es habría dicho que están haciendo el ridículo con lo que publican, comentan o con esas frases automotivantes de mercadillo.
  • El silencio siempre es el mayor desprecio.
  • Si hay algo que me molesta me calmo y si me sobrepasa me salgo.
  • Aportar información de temas relacionados con el grupo, si es un grupo de amigos o conocidos que salimos de pesca sí que me interesan los peces que pescaste, sino es así te lo ahorras y te lo callas.

Seguramente todos seriamos más felices si decides abrirte un Facebook y así dejar de bombardearnos con esas cosas sin sentido.

Está claro que hay gente que le gusta ser protagonista allí donde va, pero en serio, no nos interesa tu vida sentimental, ni tus fotos, ni como pasaste las vacaciones, ni tus problemas, ya que todos tenemos lo nuestro.

Una cosa es ser amable y respetuoso, pero otra muy distinta es aguantar a un cansino sin control.

En la vida todo tiene arreglo, además si buscas en tu teléfono, seguro que encuentras un grupo de WhatsApp que pone AMIGOS. Es a esos a los que les tienes que dar el tostón.

Lo que más admiro de todo esto es la santa paciencia que tiene la gente de aguantar a este tipo de personas.

Todos en la vida la podemos cagar con el telefonito y los mensajes, pero cuando la cagas todos los días ¿Eso como se llama? Yo no lo sé, pero es algo que ya huele.

Caye

 

La Habitación Roja – Febrero

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Si me dices adiós en febrero piénsalo dos veces
Si me vas a olvidar por favor pronuncia antes mi nombre
Soy la misma persona que pisó la luna, que puso la tierra a tus pies
que se fue con lo puesto a la guerra de todas las guerras.

& deshoja el futuro que se abre al cruzar esa puerta
Es algo que no puedes saber, Hay tanto que aprender
Las miradas se rompen, Los años son golpes, los días Cara a la pared
Me parecen tan cerca y tan lejos los buenos momentos

Aún así volvería a pasar por el mismo camino
a buscar esa piedra con la que quise tropezar
si viene Febrero temblaré de miedo: lo desconocido es brutal
pero es mucho peor saber que ya nada va a cambiar.

El momento que pasa se escapa no vuelve a pasarte
y aunque hierva la sangre se abren caminos y a andar
Curaré ese dolor que me pone a morir cada vez que te vuelvo a vivir
Si me dices adiós en febrero, piénsalo dos veces.

Y aún así volvería a pasar por el mismo camino
a buscar esa piedra con la que quise Tropezar
y si viene febrero temblaré de miedo: Lo desconocido es brutal
Pero es mucho peor saber que ya nada va a cambiar.

Pero es mucho peor saber que ya nada va a cambiar.

Pero es mucho peor saber que ya nada va a cambiar.

¡Azúcar!

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“¡AZÚCAR!”

 

 “Ay, no hay que llorar, que la vida es un carnaval, es más bello vivir cantando…”

Si hay una canción que retumba en mi cabeza estos días pre carnavaleros es esa de mi cubana favorita, Celia Cruz, y su “todo aquel que piense que la vida es desigual, tiene que saber que no es así, que la vida es una hermosura, hay que vivirla”. Vivirla y bailarla. Como ella. Con su alegría contagiosa. Con sus tacones imposibles, moviendo las caderas al ritmo que toca. Y es que hablan por ahí que la vida es puro teatro. Un auténtico baile de máscaras. Eso dicen. Y yo…me lo creo. Cada día pasa algo. Y, cada día, respira, suspira, jadea, salta, arriesga…¡gana!

Y si es acompañado, mejor. Mi cubana, y su sonrisa infinita, lo canta como nadie: “Todo aquel que piense que está solo y que esta mal, tiene que saber que no es así, que en la vida no hay nadie solo, siempre hay alguien”. Y es así. Como ella dice. Siempre hay alguien que te haga reír, que te acompañe al llorar, que te sepa cuidar o que te sepa…perdonar. ¡Que no! ¡Que no estamos tan solos en el mundo!

Sólo ella, con una voz inimitable, ruge eso de “Todo aquel que piense que la vida siempre es cruel, tiene que saber que no es así, que tan solo hay momentos malos, y todo pasa”. Sabéis de lo que Celia habla. Nos equivocamos. Tropezamos y…volvemos a tropezar. Al final, todo termina bien, y si no, es que aún no ha terminado.

Mi negra, pura vida, lo sabe. “Todo aquel que piense que esto nunca va a cambiar,  tiene que saber que no es así,  que al mal tiempo buena cara, y todo pasa”.  Hoy sonríes. Mañana…no. ¡Oye, que la vida va de eso! ¡Y sin avisar! Y un día, de repente, te darás cuenta que aquello que tanto te dolió sólo fue un mal sueño. ¿No conocéis a nadie así? ¿O soy la única persona en la tierra que le pasa esto?

“Para aquéllos que se quejan tanto. Para aquéllos que solo critican. Para aquéllos que…» ¡la de cosas que os perdéis al no ver el lado bueno de las cosas malas! Digan lo que digan, quejarse de todo ya no está de moda. Que, al fin y al cabo, la tristeza es un vicio del alma y como dice La Reina, mi reina extravagante y de pelucas imposibles, “las penas se van cantando…”

 “¡AZÚCAR!”

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest

 

 

 

Yo no miento

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Yo no miento, aunque eso no quiere decir que siempre diga la verdad.

Yo no miento, porque no tengo nada que ocultar, ni me da apuro reconocerlo. Dulcifico la verdad, que bastante mal estamos como para encima ir dando malas noticias por ahí.

Yo no miento, si acaso una mentirijilla piadosa, aunque prefiero evitarlas, que las mentiras tienen las patitas cortas y al final siempre acaban peor de lo que pensamos.

Yo no miento, ni doy explicaciones. No se las debo a nadie, ni siquiera a mi… así que a ti, menos.

Yo no miento, prefiero ocultar detalles. Hay cosas que los que te rodean no necesitan saber, y hay otras que no quieres ni tienes por qué contarles.

Yo no te miento, y por eso pido que conmigo hagas lo mismo. No traiciones mi confianza o será muy difícil que consigas repararla.

Dime lo que sientes, sabré afrontarlo, y si no es así, ni te preocupes, no es problema tuyo.

Dime lo que pasa, lo que ha pasado y lo que planeas que pasará… si quieres. Yo, te doy mi palabra de que no te voy a juzgar ni me voy a enfadar contigo. Simplemente sabré a que atenerme y podré obrar en consecuencia.

Háblame claro y te prometo que yo haré lo mismo contigo. No me gustan las medias tintas, ni las excusas. Si quieres, bien, y si no, tú te lo pierdes.

A mi me gusta la gente que viene con la verdad por delante, pero allá tú si decides no hacerlo.

Yo no miento. Si tú me mientes, el problema es tuyo.

Reyes

 

Vendedores de humo

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En los últimos 5 meses cada vez es más la gente que vienen al trabajo comentándonos lo mismo.

Versión 2.0 Yo antes tenía una web pero ahora no salgo en Internet, mi web ha desaparecido y el que me la hizo también.

Versión 2.1  Yo antes tenía un socio y ahora ya no lo tengo pero tampoco tengo las claves para acceder a la web muy molona que tenemos.

Versión 2.2 Es que me iban hacer una web por 400 euros y le he adelantado el dinero y no sé nada de ellos.

En todo este mundo de Internet hay mucho vendedor de humo, de esos que son expertos en venderte un mega proyecto y luego se dedican a rascarse la barriga sin ninguna responsabilidad.

Todo este mundo se ha convertido en, «es que tu presupuesto es muchísimo más caro que el que me ha pasado el hijo de mi vecina que me lo hace por 400 euros.» Yo a todo el mundo le digo lo mismo hazlo con él. Los hijos de las vecinas no son una amenaza para el sector, están ayudando a que la gente tome conciencia de que si quiere algo tiene que pagarlo.

Como os imagináis, a medio plazo estos son los que llegan diciendo que no encuentran al que les hizo la web, o al que les prometió aparecer en los primeros puestos en los buscadores.

Cuando te metas en un proyecto web asegúrate bien de varias cosas entre ellas:

Si tienes un socio, las contraseñas de perfiles, accesos y todo lo que lleve a una cuenta con el nombre de la empresa deben ser compartidas por los socios. Ni te imaginas, o si, lo que puede pasar de un día para otro.

Si puedes hacerlo tú, hazlo, pero si no puedes contrata a un profesional, que te enseñe lo que está haciendo, que tipo de trabajos ha hecho, como gestiona las redes, como va a posicionar, si trabaja solo o tiene un equipo detrás y siempre compáralo con otro presupuesto como mínimo. Yo he visto gente muy válida con mega proyectos de marketing digital, perfectamente validos para lo que quería la empresa, pero eran muy baratos y otros que te ofrecían lo mismo pero te vendían una moto por la que cobraban diez veces más.

Debes estar pendiente y darle importancia a todo esto, ya que están jugando con la reputación de tú empresa. Pídeles informes como mínimo mensualmente, para tener datos que sirvan para tomar decisiones.

Sé curioso e investiga un poco, si se dedican a esto deben tener perfiles públicos con su trabajo.

Y luego como todo en la vida es aplicar un poco el sentido común y sino… ¡Pregunta!

Caye

Fuente de la foto Pinterest

 

Live – The Beauty of Gray

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«The Beauty Of Gray»

If I told you he was your brother
We could reminisce
Then you would go about your day
If I said you ought to give him some of your water
You’d shake your canteen and walk awayThe perception that divides you from him
Is a lie
For some reason you never asked why
This is not a black and white world
You can’t afford to believe in your sideThis is not a black and white world
To be alive
I say that the colours must swirl
And I believe
That maybe today
We will all get to appreciate

The Beauty of Grey

If I told you she was your mother
We could analyze the situation and be gone
If I said you ought to give her
Some of your water
Your eyes would light up like the dawn
The perception that divides you from her
Is a lie
For some reason we never asked why
This is not a black and white world
You can’t afford to believe in your side

This is not a black and white world
To be alive
I say the colors must swirl
And I believe
That maybe today
We will all get to appreciate

The beauty of gray

Look into your eyes
No daylight
New day now

¡Y FUNCIONA!

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¡Pero que bien se siente una cuando suelta eso de “A LA MIERDA”!

Porque aunque el “buenrrollismo” forme parte de tu día a día, aunque actives el modo zen nada más levantarte o hagas  del “be happy” el leitmotiv de tu vida, hay momentos que…¡ROTUNDAMENTE NO! ¡Por ahí NO pasas!

Seguro que más de uno de los que estáis leyendo esto, en este preciso momento, ya lo ha hecho o está a puntito de hacerlo…¡pues venga,  hazlo! ¡no te detengas! Te quedas taaaan agustito…¡ Y FUNCIONA! No hacerlo, según un estudio de esos que lo estudian todo, provoca ansiedad, depresión y no sé cuantas taras más. ¡Tú mismo!

Momentos o días que te los has currado un montón. Situaciones en las que crees que estas haciendo lo mejor, que has actuado correctamente… y, de pronto, por un despiste o un error “perdonable” te mandan al paredón sin darte siquiera el derecho a defenderte. A partir de ese momento sólo recibes críticas, malas caras, peores contestaciones y una sarta de comentarios despellejándote hasta dejarte en carne viva.

Un día me enseñé que, hagas lo que hagas, habrá gente que estará al acecho esperando que falles. Que siempre habrá alguien dispuesto a no pasar por alto errores que, sin embargo, vienen con ellos de fábrica. A esos les digo que todos nos equivocamos…¡y ellos también! ¿Qué pasa con los momentos buenos?

Otro día me grabé a fuego que no hay que dejar de luchar por quien merece la pena. Y que si hice daño a quien de verdad importa, me perdonará. Las cosas pueden hacerse unas veces mejor y otras peor. Y si pude hacerlo mejor, no me di cuenta. Nunca quise hacer daño y ellos, los de verdad, lo saben.

No sé tú pero yo, aunque la edad y el tiempo me han regalado grandes dosis de paciencia, estoy hasta las narices de la gente borde, de los chismes, de recibir órdenes, de esa gente que te mira por encima del hombro… Podría decir que de los errores se aprende, pero sólo sería para quedar bien. Podría decir, y digo, que de “determinados errores” aprendes a …¡MANDAR A LA MIERDA!

¡Y no tengo que dar explicaciones!

 

Coco.

Fuente de la imagen: Pinterest

I love siesta

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«I love siesta», vemos escrito en esas camisetas que se llevan los guiris como souvernir. Y con razón. La siesta es algo que nos caracteriza a los españoles y de lo que estamos muy orgullosos. No, no somos vagos, está demostrado científicamente que rendimos más después de una siestecita de 20 minutos, o al menos eso dicen.

Yo tengo que confesarlo, me encantan las siestas en todas sus vertientes y me gustaría poder disfrutarlas más a menudo, pero tener un «horario de trabajo europeo» no me lo permite, así que aprovecho los findes y las vacaciones para disfrutarla.

Me gusta la siesta en verano, en la playa, debajo de la sombrilla, esa en la que caes cuando estás leyendo tan agustito y de repente tus párpados pueden más que tú y te dejas llevar.

Me gusta la siesta en invierno, esa de sofá y mantita. La siesta en la que después de un cafe con leche y canela te pones a ver una peli y caes con todo el equipo. De repente abres un ojo y ves los títulos de crédito, aunque tu jurarías que la película acababa de empezar.

Pero la mejor de todas es la siesta que «duermes» en la cama. Pero ojo, no me refiero a la siesta de pijama, sino todo lo contrario, la siesta sin pijama, sin ropa, pero con compañía. Esa en la que una cosa lleva a la otra y después… duermes porque no te quedan fuerzas para para nada más. Esa si que es la buena.

El caso es que las siestas siempre se disfrutan y «después de» te sientes como nuevo. Una muy buena costumbre que no debo ni quiero perder y que disfruto cada vez que puedo.

Eso si, cuidadito con las proposiciones, no vaya a ser que te malinterpreten la próxima vez que le preguntes a alguien:

¿Nos echamos una siesta?

Reyes

 

 

Cuestión de física

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Todo es una cuestión de física. Si, de estudiar lo que nos pasa desde el punto de vista de la ciencia. De ver y analizar las propiedades de la materia y de la energía y establecer las leyes que explican los fenómenos naturales.

Llegados a este punto mi pregunta es la siguiente ¿Por qué me falta tiempo para todo lo que quiero hacer?

Sé que es una cuestión de física básica en la que la velocidad es el espacio partido el tiempo. Por lo que el tiempo es el espacio partido la velocidad.

Reconozco que me podría organizar mejor, que tengo mis excusas para cosas que debería estar haciendo ya. Pero yo antes hacía más cosas, ¿Será que me estoy haciendo viejo? ¿Será que han cambiado mis prioridades? ¿Será que el trabajo no me deja tiempo para el resto de cosas? ¿Qué será, será….?

Quiero no tener la sensación de estar fallando en algo o a alguien incluido a mí.

Quiero tener tiempo para estar con los que me importan y no perderme nada de lo que hacen los más pequeños.

Quiero no tener que revisar conversaciones de whatsapp para acordarme de amigos y amistades con las que hablaba prácticamente todos los días.

Quiero volver a saltarme algún plan para sorprender a un amigo.

Quiero recuperar las costumbres del buen comer y el buen beber rodeado de esos y esas que saben que me importan.

Quiero no tener todas las excusas del mundo para ponerme las zapas y salir a correr o hacer deporte.

Quiero más besos y abrazos.

Quiero que la rutina no supere a la emoción de las cosas chulas.

Si al final todo se reduce, al menos para mí, a la alegría, la simpatía, el buen comer y la amistad. Es lo que hay, soy muy primario. Teniendo estas cuatro cosas estoy seguro que me dejaré de pensar en cuestiones de física y ciencia.

¿Nos vamos a comer?

Caye

Fuente de la foto Pinteres

Frenar enero – VANESA MARTÍN

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Frenar enero – VANESA MARTÍN

Alguien que sepa frenar enero,
Alguien que sepa que viene fuerte.

Él llega demandándome mantas
Entrelazándose entre las piernas
De la gente que amando se calma.

Y es que aún voy subiendo la calle,
Hay personas que al verme me paran.

Llego tarde a la cita esta vez
Cuando llegue no sé cómo haré,
Para no parecerte muy rara.

Mi niño mimado, mi amante paciente,

No entiendes de vagos por más que lo intente
Y te haga siluetas de papel, no te quiero convencer.

Que yo quiero encontrarme en tus ojos,
Que me ganes y puedas perderme,
Que me queden algunos antojos
Y me dejes sabor al pensarte.

Y me crezca pintándote en rojo,
Que me hables de vida y presienta…
Que nací pa’ vivirla contigo.

Que me toques la cara y me muera
Cada vez que te arañe el destino.

Alguien que sepa frenar enero,
Alguien que sepa que viene fuerte.

Que me cuente lo que yo no sé
Y me deje mi tiempo después
Para así abrazarte sin verte.

Mi niño mimado, mi amante paciente,
No entiendes de vagos por más que lo intente
Y te haga siluetas de papel, no te quiero convencer.

Que yo quiero encontrarme en tus ojos,
Que me ganes y puedas perderme,
Que me queden algunos antojos
Y me dejes sabor al pensarte.

Y me crezca pintándote en rojo,
Que me hables de vida y presienta…
Que nací pa’ vivirla contigo.

Que me toques la cara y me muera
Cada vez que te arañe el destino.

Que yo quiero encontrarme en tus ojos,
Que me ganes y puedas perderme…

Un libro en mi mesilla.

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Se me da bien eso de imaginar. Demasiado bien.

Eso y mi forma de ser.

Mi cabeza siempre está llena de unicornios, heroínas, detectives y…princesas. Seres imaginarios que se pasean por mi cabeza como Perico por su casa.

Y es que mi combustible es la lectura. Un vicio que tengo desde bien pequeña heredado de mis padres. Siempre he leído dejándome llevar hasta caer en las redes de las páginas y no poder parar pensando cómo acabará todo. A veces, lo confieso, no tengo límite. Siempre quiero más.

Más de una vez imaginé vivir alguna de esas vidas que aparecen en los cuentos que leía siendo aún una niña. Y a mi eso es una de las cosas que me hacen sentir bien. Me ilusiono con algo tan tonto como un puñado de palabras.

Leer me hace feliz. Esa sensación de sentirme atrapada entre unas cuantas líneas que me llevan a descubrir una historia. Letras encadenadas y mi imaginación…¡Hasta puedo viajar a cualquier parte del mundo! Viajar acompañada por un montón de palabras.

Leer para soñar. A cualquier hora. Los lectores somos una panda de soñadores incorregibles. Y esos sueños siempre merecen la pena. Acompañados de horas de insomnio y un buen libro. Si me está enganchando, seguramente no duerma hasta las mil y…¡qué más da!

Leer es descubrir. Porque no hay libro que no enseñe de qué va esto de la vida. Da igual el género. Siempre encierran algo que aprender…¡Te lo dan todo!

La fuerza de la lectura. Capaz de hacerme leer cualquier cosa que caiga en mis manos. Y en cualquier sitio. Hasta el listado de servicios que encuentras en una habitación de hotel. Todo. Leer es algo más que una pasión. Es una enfermedad de la que no me quiero curar.

¿Y qué decir de ese silencio que acompaña a la lectura? Con la única compañía de un café. O no. Bajo las sábanas. Al calor del sol. O envuelta en una manta. Solos mi libro y yo. No caben terceros. Nuestra intimidad. Una fiesta a la que nadie está invitado. Un mundo creado sólo para mi.

No sé qué sería de mí sin un libro en la mesilla. O dos.

Ya sabes: si quieres acertar conmigo…regálame libros.

 

Porque NUNCA acabas de leer.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest

 

 

Querer no es poder

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Querer no es poder, aunque lleves años escuchando lo contrario. ¿Qué te dice la experiencia? ¿Todo lo que quieres lo puedes? Permiteme que lo ponga en duda.

Yo quiero muchas cosas, y la mayoría dependen de mi, pero no puedo, ni he podido, ni podré hacerlas, y no sólo porque no me lo proponga.

Por ejemplo, yo quiero pesar 10 kilos menos. Y tú me dirás: ¡ponte a dieta!. Pero es que yo no quiero pesar 10 kilos menos dentro de 6 meses, yo quiero pesarlos ahora. ¿Ves? ¡Quiero pero no puedo! De todas formas voy a ver si de aquí a junio consigo algo.

Bueno vale, pensemos algo más realista. Quiero… que me toque la lotería. Porque si quiero puedo, y si para que me toque tengo que comprar, pues compro… pero mira, nada, que no hay manera. Otra cosa que quiero y no puedo.

A ver, quiero que me toque la lotería para tener una vida mejor, o al menos hacer cosas que me gustaría hacer y ahora no puedo. Quiero tener tiempo. Tiempo para viajar, para aprender, para hacer mil cosas que me gustan más que ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Tiempo para disfrutar siempre con los míos.

Pero el tiempo es limitado. Eso no lo puedo cambiar, ni yo ni nadie. Eso si, las 24 horas que tiene el día quiero aprovecharlas al máximo. Las horas de trabajo disfrutarlas en la medida de lo posible, las horas de esas tareas que no podemos evitar, hacerlas mas llevaderas y las horas de ocio… con esas si que puedo hacer lo que yo quiera.

Quiero disfrutar, viajar, reír, llorar, amar, sentir, compartir esos momentos con los que me rodean… en definitiva, quiero vivir. Y eso si que quiero, puedo y debo.

Porque querer no es poder, es deber, y yo me lo debo.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

 

De compras

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He cometido una locura, me he ido solo, sí solo, a comprarme ropa. Parecerá una gilipollez, pero es digno de analizar cómo nos comportamos los hombres en una tienda de ropa.

Por un lado, están los privilegiados que van acompañados de su mujer, novia o madre que les hacen de personal shopper y les nutren de modelos, tallas, complementos y cosas que en tu vida te probarías si fueses solo.

Por otro lado, estamos el resto de hombres solitarios que acudimos a comprar ropa con la esperanza de atinar con la talla a la primera, con el entusiasmo de atrevemos con el slimfit, y con el pensamiento que seguimos utilizando la misma talla que cuando teníamos veinte años.

Yo siempre pienso en estas situaciones, en hacerlo fácil. He aprendido a coger dos tallas de todo, la que pienso que uso y una más, para que la decepción no sea muy grande.  Se nota que he empezado el año con un optimismo desmedido, no he dado ni una, por arriba o por abajo, o por un roto o un descosido. Es la hora de plantearse vestirse con dignidad, es cuando tenemos dos opciones: desaparecer o volver cual día de la marmota con otro cargamento de ropa. Aquí sí que vale lo de a la segunda va la vencida.

Voy comprobando que todo lo que he cogido me viene como anillo al dedo, noto como voy entrando en confianza, hasta que ¡mierda!, he vuelto a coger la misma talla de pantalón. Es ahora uno de esos momentos en el que pienso en la futura aplicación de los Drones como aparatitos que van y nos traen la talla que necesitas sin tener que vestirnos y desvestirnos otra vez. Ya que sigo con mi optimismo desmedido de principios de año, me la voy a jugar, voy a coger el pantalón de la talla que creo que es y me lo pruebo luego en casa. Si, estoy muy loco. Necesito ir a la caja a pagar ya, estoy empezando a hiperventilar.

Hago un llamamiento con los hombres que vamos a comprar ropa: ¡Os necesitamos! madres, esposas, novias y amigas. No nos dejéis solos, ya que luego os podréis arrepentir mucho de las compras que vamos a hacer. Ya sabéis que somos más de comprar que de ir de compras.

A cambio de que nos acompañéis, siempre os podemos acompañar a una jornada maratoniana en Ikea con buenas caras y sin quejarnos.

Por cierto, el pantalón como un guante.

Caye

Fuente de la foto Pinterest

Heroes – DAVID BOWIE

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Heroes – DAVID BOWIE

I
I will be king
And you
You will be queen
Though nothing will
Drive them away
We can beat them
Just for one day
We can be Heroes
Just for one day

And you
You can be mean
And I
I’ll drink all the time
‘Cause we’re lovers
And that is a fact
Yes we’re lovers
And that is that

Though nothing
Will keep us together
We could steal time
Just for one day
We can be Heroes
For ever and ever
What d’you say

I
I wish you could swim
Like the dolphins
Like dolphins can swim
Though nothing
Will keep us together
We can beat them
For ever and ever
Oh we can be Heroes
Just for one day

I
I will be king
And you
You will be queen
Though nothing
Will drive them away
We can be Heroes
Just for one day
We can be us
Just for one day

I
I can remember
Standing
By the wall
And the guns
Shot above our heads
And we kissed
As though nothing could fall
And the shame
Was on the other side
Oh we can beat them
For ever and ever
Then we can be Heroes
Just for one day

We can be Heroes
We can be Heroes
We can be Heroes
Just for one day
We can be Heroes
We’re nothing
And nothing will help us
Maybe we’re lying
Then you better not stay
But we could be safer
Just for one day

Ellos y…mi taza.

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Una sonrisa. Más de una. Besos. Abrazos. Y también un café. Sólo con hielo. La bufanda de un amigo invisible tardío….cosas que encuentro al volver de vacaciones.

Siempre hay un guiño que te da los buenos días. “¡Bienvenida!” dicen. Notas que sí te han echado de menos. Y es que mis compañer@s de trabajo, con los que comparto más de siete horas diarias durante cinco días a la semana, son la “otra familia”.

Una familia que se ha ido construyendo poco a poco. Sí. Cada mañana, antes de activar el modo ON en el ordenador, nos hemos ido poniendo al corriente, como en las mejores familias, de las aventuras y desventuras de cada uno de nosotros. Ilusiones. Quejas. Muchas ideas. O un sueño que te quita el sueño.

Desayuno tras desayuno, día tras día, año tras año, la complicidad ha entrado a formar parte de nuestras vidas. Porque, cuando de volver al trabajo se trata, no puedes dejarte los sentimientos y las emociones en casa.

Esto, y mucho más, dan vida a largas horas de trabajo. Porque detrás de esas horas hay también largas horas de historias personales, confidencias y algún que otro problema. Conversaciones detrás del teclado y la pantalla que ayudan, la gran mayoría de las veces, a hacer borrón y cuenta nueva.

Es cierto que algunos días no hay descanso para las emociones. El trabajo lo impide. Pero… ¿qué más da? Siempre habrá otra oportunidad para hacerlo como llevamos haciéndolo durante todos estos años. Para nosotros, cada pequeño momento de nuestra vida merece toda la atención. Tantos años, y tantas horas codo con codo, me han demostrado que cuando compartes tu tiempo con alguien, aunque tengas nada o casi nada en común, las cosas se ven de otra manera. A veces como las ve el otro. Y otras, como las ves tú. Y es que la vida “en familia” es así, imprevisible.

Porque, al fin y al cabo, con ellos seremos testigos del paso del tiempo y de cómo hemos cambiado. Ellos y…mi taza. Esa taza del café que me espera cada mañana, desde hace muchos años, y conoce mejor que yo las arrugas que se han ido formando en mi rostro.

 

Work, sweet work. Y no. No estoy loca. Sólo que, aunque a veces las cosas no sean tan fáciles como parecen, la belleza puede estar en cualquier parte. No es que se esconda. Hay que saber…buscarla.

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

¿Los amigos de mis amigas son mis amigos?

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«¡Uh! ¡vaya lio! ¡los amigos de mis amigas son mis amigos!»… O al menos eso decía la canción de Objetivo Birmania que escuchábamos a finales de los 80. Y si, los amigos de mis amigas son mis amigos, y las amigas de mis amigas también… aunque no siempre. El caso es que hay muchos tipos de amigos, y unos de ellos son aquellos a los que conoces porque tenéis amigos en común.

Seguramente en una relación de tres, se establecen conexiones dos a dos, en las que siempre hay uno que se queda fuera, o visto de otra manera, hay conexiones que hacen que el grupo aumente por las conexiones en red que se van formando alrededor. A veces estas conexiones puede que no funcionen, pero hay otras en las que te sorprende ver cómo dos amigos tuyos que pensabas que no tenían nada en común, encuentran entre ellos gustos comunes que no comparten contigo. El problema viene cuando tus amigos se hacen amigos entre ellos y entonces ya no sabes quién es amigo de quien. Que la posesión no es lo que molesta, lo que molesta es que llega un momento en que pierdes tus espacios o momentos de exclusividad. ¿Cuando se que está bien o mal no incluir a uno de ellos en mis planes? ¿Puedo decidir lo que me apetezca o hay un momento en el que los amigos pasan a formar parte de un pack?

Es lo mismo que pasa con las parejas de los amigos. A veces te apetece quedar con los dos, pero otras preferirías quedar solo con uno de ellos, porque tenéis cosas que contaros que son sólo vuestras. ¿Cómo se lo digo? ¿Se enfadará? ¿Tengo que dejar de quedar con mi amig@ a solas porque ahora tiene pareja? Pues no lo creo, y las parejas siamesas son una de las cosas que menos me gustan. No soy de los que piensan que cuando alguien tiene pareja tiene que hacer planes siempre con ella, sino que cada uno debería hacer planes por separado además de los planes comunes, o llegará un momento en el que no tendrán nada que contarse, porque si siempre están juntos vivirán las mismas experiencias y no habrá nada de que hablar.

Lo bueno de que nuestros amigos tengan otros amigos es que las relaciones se enriquecen, y las personas también. Juntos sumamos y somos capaces de poner en contacto a personas que pueden colaborar para hacer grandes cosas. Yo por mi parte, seguiré poniendo amigos en común, pero no pienso dejar pasar esos momentos de exclusividad que tanto valoro.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

 

 

Lo poco que hemos cambiado.

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En la vida hay que tener amigos y si conoces a alguien que no los tiene nunca te fíes de él.

Esta es una de esas frases que desde muy pequeño llevo oyendo.

La palabra amigo cada uno le da un significado y elige sus amigos de una manera distinta, y yo en eso no me voy a meter.

Pero yo lo que sí que tengo es un grupo de amigos de esos que surgen en los patios del colegio, con pantalones cortos y rodillas ensangrentadas, de esos que te conocen de esa manera que son los únicos saben sacar lo bueno y lo malo de mí al instante.

Para mí la palabra amistad tiene un significado muy importante y sin lugar a duda estos catorce cabroncetes tienen mucha culpa de mi valoración de la amistad.

De una forma u otra cuando paso tiempo con ellos me da para reflexionar, ciertamente de lo primarios que somos y de lo poco que hemos cambiado en estos últimos 30 años.

La curiosidad por las redes sociales, hemos de reconocerlo que no es su fuerte, aunque algunos hacen sus pinitos para saber que se cuece en los ámbitos en los que se mueve y porque no para cotillear un poco, no siendo observados.

Uno de ellos siempre dice que las primeras borracheras unen mucho y la verdadera amistad se demuestra en un casi coma etílico, unos verdaderos amigos te llevan a tu casa y te meten en la cama.

Siempre tenemos al protagonista que nos recuerda que la diferencia entre una fiesta o un fiestón siempre suele ser un chupito de vodka.

Me gusta hablar y discutir con ellos, aún recuerdo la cantidad de barbaridades que podían salir de nuestras bocas cuando se me ocurrió decir: Yo me bebo 5 gintonics y ya soy un casi alcohólico y sin embargo infinitas cervezas son inofensivas, pero bueno cada uno se engaña con lo que quiere. Un poco más y arde Troya. Y por no hablar de las noches electorales o de los partidos de futbol.

La mayoría de nosotros ya no tenemos bebés, tenemos niños de 5 años para arriba, vamos tenemos hijos, que saben nadar, andar sin caerse, pegarse cuando necesitan defenderse, si no comen una comida aguantan hasta la próxima y lo mejor de todo es que cuando están con amigos no se quejan de casi nada. Otra reflexión mágica entre el segundo y tercer gintonic.

No pretendo que esto sea una fase dos de una borrachera o llámese exaltación de la amistad pero os aseguro que tengo unos amigos que molan mucho.

Caye

Fuente de la foto Pinterest

Ed Sheeran – Photograph

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Loving can hurt
Loving can hurt sometimes
But it’s the only thing that I know
And when it gets hard
You know it can get hard sometimes
It is the only thing that makes us feel alive

We keep this love in a photograph
We made these memories for ourselves
Where our eyes are never closing
Hearts are never broken
And times are forever frozen still

So you can keep me inside the pocket
Of your ripped jeans
Holding me closer till our eyes meet
You won’t ever be alone
Wait for me to come home

Loving can heal
Loving can mend your soul
And is the only thing that I know
I swear it will get easier
Remember that with every piece of you
And it’s the only thing we take with us when we die

We keep this love in a photograph
We make these memories for ourselves
Where our eyes are never closing
Our hearts were never broken
And times forever frozen still
So you can keep me inside the pocket
Of your ripped jeans
Holding me closer till our eyes meet
You won’t ever be alone

And if you hurt me
Well, that’s ok baby only words bleed
Inside these pages you just hold me
And I won’t ever let you go
Wait for me to come home
Wait for me to come home
Wait for me to come home
Wait for me to come home

Oh, you can fit me
Inside the necklace you got when you were 16
Next to your heartbeat
Where I should be
Keep it deep within your soul

And if you hurt me
Well, that’s ok baby only words bleed
Inside these pages you just hold me
And I won’t ever let you go

When I’m away
I will remember how you kissed me
Under the lamppost back on 6th street
Hearing you whisper through the phone
Wait for me to come home

Una tía con suerte.

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Querido Baltasar:

Sé que anoche entraste de puntillas en mi habitación. Sin hacer ruido. Te oí llegar pero estaba tan nerviosa que me hice la dormida. ¿Lo notaste? Anoche, la noche en que todo es posible, me quedé con ganas de decirte unas cuantas cosas y gritar a los cuatro vientos la suerte que tengo.

Sí. Tengo suerte de vivir en este mundo. Con sus luces y sus sombras. Con su sabor agridulce. Con sus historias a medias, sin terminar. Hecho de pequeños momentos. Esos de los que está hecha mi felicidad y que tanto me gustan. ¡Tendrías que ver la sonrisa que se dibujó en la cara de mi hijo cuando os vio aparecer en esas carrozas!  ¡Y como brillaban los ojos de las niñas al abrir vuestros regalos! Ojos que hablan por sí solos.

Este mundo es de amores a primera vista. Donde conviven lo nuevo y lo viejo. Está lleno de contradicciones. Y de cambios. Odio la rutina y esto me viene como anillo al dedo. Porque este mundo es de esos que te rompen los planes y… ¡menos mal! De esos que te obligan a vivir el presente. ¡Qué suerte tengo!

Y, a pesar de los años pasados, tengo suerte porque me sigue emocionando pensar que puedo con todo. Aunque sé que no es verdad. Me la sigo jugando aunque sepa, de antemano, que la batalla está perdida. ¡Esa sensación de vértigo es mía y no me la quita nadie!

Tengo mucha suerte por seguir creyendo en la ilusión. ¡Cada día la vida te trae una sorpresa! Sólo es cuestión de confiar. Y creer en las segundas oportunidades. A veces no hace falta ni hablar. Sólo sentir con los cinco sentidos. Sin pronunciar una sola palabra.

Son estas cosas, y algunas más, las que me dicen que soy una tía con suerte. No podría explicarte mejor cómo es este lugar. Es tan bonito que no puedo contartelo sólo con palabras. Hay que vivirlo para conocerlo. Hay que sentirlo para enamorarte de él.

Aunque te confesaré que, de vez en cuando, necesito que alguien me recuerde que tengo la suerte de vivir en este mundo y que merece la pena. Y anoche, la noche en que todo es posible, ese alguien fuiste TÚ.

¿No es bonito este mundo? ¿Tengo suerte…o no?

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

 

Querid@s Mag@s, Sabi@s, o lo que seáis…

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Querid@s Mag@s, Sabi@s, o lo que seáis…

Reyes o reinas no sois, aunque nos empeñemos en llamaros así y a mi me pusieran el nombre por nacer en vuestro día.

El caso es que mientras nos ponemos de acuerdo en si son o no Reyes, si son Magos, si son Sabios o son hombres o mujeres estamos perdiendo un tiempo precioso que bien podríamos estar empleando en ejercer de magos con los que tenemos alrededor.

Se supone que los Reyes lo ven todo, durante todo el año, y así se lo transmitimos a niñas y niños, especialmente cuando «se portan mal», pero nosotros… nosotros ni nos damos cuenta de cuando nos estamos portando mal. «Ni falta que nos hace» estarás pensando.

Pues a veces nos hace falta darnos cuenta, pero otras nos hace falta que nos lo digan porque mira tú por donde, seguimos sin adivinar pensamientos. Si lo que hice ayer que te enfadó, y tú no me lo llegas a decir… ni me entero. Tú te quedas con el cabreo y yo tan pancha… y luego a la hora de los Reyes Magos me quedo sin regalo y no se ni por qué.

No está mal decirle a los demás las cosas que nos molestan, pero ojo, siempre bien dichas, no de malas maneras o no obtendremos resultados. Eso si, si alguien te dice que está enfadado contigo, tampoco está mal que intentes saber por qué y no le restes importancia. Tal vez lo que para ti es una tontería o lo has hecho sin mala intención, para el otro ha sido doloroso. Nunca sabemos cómo siente el de al lado por mucho que le conozcamos.

Así que querid@s Mag@s, Sabi@s, o lo que seáis… para este año os pido un poco más de empatía para ponerme en el lugar de l@s que me rodean, de templanza para aguantar el chaparrón cuando alguien venga a leerme la cartilla, y de muchas, muchas, muchas celebraciones de reconciliación. Yo por mi parte prometo hacer lo posible por portarme bien… o no.

Reyes

Fuente de la imagen: Pinterest

Feliz Año Star Wars

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En mi casa ha habido un toque de Star Wars desde siempre, unas figuras de Darth Vader y de Luke has presidido nuestras cenas cual bailaora flamenca encima de la tele sobre su mantel de ganchillo en los ochenta. Yo tendría unos ocho años cuando fui introducido en el mundo de Star Wars, los Jedi, la Fuerza y el Imperio del mal. Aún recuerdo el sonido del “Chan Chan Chan Chan Cha Chan Chan Cha Chan”, a través de mi cuerpo acompañado de las palabras en amarillo enrolladas en la pantalla sobre el fondo de la galaxia. Leí lo más rápido que pude y de inmediato sentí como si estuviera en una tierra muy, muy lejana.

Hoy es 2016 y mi casa se ha llenado de todo el merchandising habido y por haber de Star Wars, mis hijos son muy fans de la saga. La verdad es que no entiendo quién les habrá enseñado el camino del lado oscuro.

Casi 40 años después, la historia de Star Wars es tan fuerte o más que en sus inicios. Los mensajes son atemporales. Todos los días, nos enfrentamos con el bien y el mal. Diariamente, tenemos opciones con la forma de vivir y a quién y qué seguir. Y todos los días, podemos aceptar o ignorar que todos estamos conectados y hay una fuerza que existe entre nosotros. Como Obi Wan explica a Luke: «La fuerza es lo que le da un Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las cosas vivas. Nos rodea y nos penetra y se une a la galaxia.» Con demasiada frecuencia, las personas y los países están eligiendo la guerra por la paz y el odio sobre el amor.

Como estamos en la fecha de los grandes propósitos el Maestro Yoda os recomendaría estos para este 2016:

«Prepárate para dejar de lado todo lo que temes perder.»

Tenemos que estar preparados para afrontar de lo que nos suceda y no temer lo que ocurra. Todos queremos que las cosas ocurran como las planeamos y si no ocurre así nos pillamos un mosqueo del quince. Todo pasa por nuestras expectativas. Si la paz quieres, acepta lo que te ocurre.

«El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira. La ira lleva al odio. El odio lleva al sufrimiento.»

El miedo es el monstruo que controla la forma en que pensamos y sentimos, y en última instancia, nuestra manera de actuar. El miedo nos hace evitar la vida y responder en formas que no son nuestro estado natural de ser. No debemos dejar que el miedo nos controle.

Hace poco un muy buen amigo me dijo unas sabias palabras que bien podían haber sido pronunciadas por el maestro Yoda: ” Debemos elegir el amor sobre el miedo. Con amor y bondad viene la compasión. Con compasión viene la paz.”

 «Nombrado tu miedo debe ser antes de que desterrarlo puedas.» 

Debemos examinar nuestros pensamientos y sentimientos, sobre todo nuestro miedo. El miedo es poderoso, sobre todo cuando no entendemos lo que tememos. Identificar nuestros miedos nos llevara a entenderlos y con esto a estar más tranquilos.

“Difícil de ver. Siempre en movimiento el futuro está.”

El pasado es pasado y el futuro todavía no ha llegado. ¡Vive en el presente!

Recuerda que todo esto lo escribo desde las perspectiva del maestro Yoda,  los Jedi pueden sentir la fuerza con más intensidad que otros, lo hacen a través de la formación y el propósito de practicar sintiendo y notando, el uso de la fuerza para el bien.

Seguro que si el lado oscuro te llama, Darth Vader también es un buen modelo a seguir, ya que no vamos a ser todos buenos. Hay que mantener el equilibrio del universo.

Que la fuerza esté contigo… y feliz año nuevo, aquí y en una galaxia muy, muy lejana.

Risk Ispluss

Es mi nombre StarWars  http://starwars.namegeneratorfun.com/

Un año más – MECANO

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En la Puerta del Sol como el año que fue
Otra vez el champagne y la uvas y el alquitran,
De alfombra estan.
Los petardos que borran sonidos de ayer
Y acaloran el animo para aceptar
Que ya paso uno mas.

Y en el reloj de antaño como de año en año
Cinco minutos mas para la cuenta atras.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
Cinco minutos antes de la cuenta atras.

Marineros, soldados, solteros, casados,
Amantes, andantes y alguno que otro
Cura despistao.
Entre gritos y pitos los españolitos
Enormes, bajitos hacemos por una vez
Algo a la vez.

Y en el reloj de antaño como de año en año
Cinco minutos mas para la cuenta atras.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
Cinco minutos antes de la cuenta atras.

Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
A los que ya no estan echaremos de menos
Y a ver si espabilamos los que estamos vivos
Y en el año que viene nos reimos.

1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez
Que la quinta es la una y la sexta es la dos
Y asi el siete es tres.
Y decimos adios y pedimos a Dios
Que en el año que viene a ver si en vez de un millon
Pueden ser dos.

En la Puerta del Sol como el año que fue
Otra vez el champagne y las uvas y el alquitran
De alfombra estan.

Colorín, colorado…

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Desayuno, ducha, ropa …y  abrir el cajón. Ese donde aún sigo guardando cosas. Las cosas más triviales que podáis imaginar. Y me ha dado por ponerme a pensar.

Sí. Yo, a veces, aprovecho los momentos más insospechados para plantearme cuestiones absolutamente inútiles. Y como lo hago con bastante frecuencia, nada más abrir el cajón,  me he dado cuenta que nos pasamos una parte muy importante de la vida preocupándonos por cosas totalmente absurdas. De esas que cuando, pasado un tiempo echas la vista atrás, te das cuenta que no tenían la menor importancia.

Los cajones se inventaron para guardar eso que un día nos sirvió pero ya no y que, por alguna extraña razón, no queremos tirar. El mío esconde sus primeros dientes, flores secas, un marca páginas roto, el candado de la bici, fotos de mis padres… Sí. Ahí está lo más importante de mi vida.

Lo que ese cajón esconde me recuerda que hubo un tiempo en el que la vida parecía sacada de un cuento de hadas. Y que poco a poco los capítulos van sufriendo tachones y alguna que otra página arrancada. Y que…¿quién sabe todo lo que vendrá después?

Abrir el cajón lleva el peligro de caer en la nostalgia. Porque una cosa es imaginar y otra recordar lo vivido. Los tiempos pasados no volverán. Nunca se vuelve a tener los amigos de Primaria. Ahí andan escondidos años de llantos y risas. Amor y dolor. Noches sin dormir esperando al Ratoncito Pérez. Besos vestidos de rosas rojas. Ratos de soledad. Un libro. Y…los que se fueron.

Mañana, 31 de diciembre. Colorín colorado, este año se ha acabado. ¿Un día como otro cualquiera? ¿O puede que hagas algo diferente? Algunos celebrarán que se acaba. Y otros lo que vendrá después. Porque las historias siempre continúan.

Cierro el cajón. No toca pensar. Toca vivir. Vivir cada día como si fuera único. Ni el primero ni el último. El único. Levantarte de la cama sin más planes que los de dejarte llevar. Y volver a cagarla. Equivocarte una vez más. Caminar por la cuerda floja pero sin dejar de mirar al horizonte. Sin la más mínima seguridad.

Porque hay cosas en la vida que siempre funcionan. Cosas de esas que me hacen tilín en el corazón.

 

Porque a vivir se aprende viviendo. Y es la mejor forma de…empezar el año.

 

Coco

Fuente de la fotografía: Pinterest