Y de esto…nadie es inmune.

abril 29, 2020 | 1 Comments | Coco

Hoy paso de hablar de la cuarentena. Ya hay suficiente gente que lo hace mucho mejor que yo y con más conocimiento sobre lo que de verdad está pasando.

Hoy voy a hablar de los borregos. Pero no del animal con cuatro patas que da lana, carne y leche. Me refiero a la GENTE BORREGA.

Algunos de ellos saben que son borregos, se dejan llevar y…¡oiga, están encantados! Donde va uno, van todos y tan felices.
El problema lo tienen esos que se creen que piensan por sí mismos y lo único cierto es que creen y hacen todo lo que el jefe de la manada les dice y hace. Hablo de esos ignorantes que están sometidos a la voluntad del pastor y le siguen sin rechistar. Seguro que sabéis de quienes hablo porque estamos ya muy acostumbrados a ver masas borregas muy cerca. Demasiado cerca. Todos tenemos a alguien en mente.
Fijaos bien y veréis cómo los de mentalidad borrega rara vez suelen ir solos a los sitios. Es más, les da pánico. No son nada sin el grupo. Sin un pastor que les diga qué hacer, los borregos se pierden. Es por eso que casi siempre van acompañados (principalmente del jefe), porque su inseguridad no les permite enfrentarse a los problemas. Su forma de hacer las cosas es la misma que la del resto del grupo y actúan como el “súper” quiere que actúen. Todos sus actos son un calco de los del borrego jefe y son tan dependientes de él que necesitan su aprobación o del resto de la manada en cuanto a su apariencia, su ropa, su peinado…su estilo de vida. A la hora de decidir por sí mismos su primer impulso siempre será seguir el ejemplo del jefe. Todo lo que el borrego haga, desde que se levante hasta que se acueste, girará en torno a lo que el pastor o el resto de la manada digan. Necesitan encajar sí o sí. ¿Triste, verdad?
¿Qué les lleva a hacer eso? Ni idea. ¿Son felices? NO. Rotundamente NO. Su mentalidad de rebaño les hace incapaces para salirse de la manada y son tan débiles de mente que creen que cualquier movimiento sin aprobación del “súper” es un peligro. Y donde hay miedo…no hay felicidad.

Los borregos funcionan por imitación. ¡Ojo! La imitación no está mal. Al fin y al cabo todos aprendemos imitando al prójimo. El problema está en que aprendemos de lo bueno y de lo malo hasta el punto en que somos capaces de renunciar a nuestro propio criterio en favor del que tenga el «súper» y si aparece alguien que piensa de forma diferente al borrego jefe, la manada se vuelve agresiva y le atacan sin piedad.
Los gregarios dejan de lado, dan la espalda y se burlan de todo aquél que se salga del redil y plante cara al pastor o, en el peor de los casos, se esconden detrás de la trinchera para que no les salpique. Porque lo que sí es cierto ( y comprobado) es que si el borrego jefe se enfada contigo y te hace el vacío…ellos también. Si luego hace las paces contigo…ellos también. ¿Que el borrego jefe no te habla? Ellos tampoco (o lo hacen por privado y a escondidas) ¿Que borrego jefe publica algo en sus RRSS? Ahí está la masa borrega para aplaudir y jalearle. A éstos la gente autosuficiente les supera porque ellos no lo son. Incapaces de soportar la presión por opinar (y hacer) distinto, no quieren enfrentarse a las críticas aunque la evidencia diga lo contrario. Prefieren ser mediocres y fingir para seguir en la manada y no se dan cuenta que, a veces, la soledad (y saber quién eres) es síntoma de buena salud.
¡Pobre gente! Son esclavos y víctimas sin ni siquiera saber que…”donde hay rebaños de borregos, siempre hay lobos hambrientos”.

Y de esto…nadie es inmune.

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

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One Comment

  1. Posted by Sergio on

    Me ha gustado mucho Coco, muy relevante en estas fechas. Es importante tener un criterio propio, a veces coincidirá con el de la mayoría, otras veces te significarás en solitario. Gracias por compartirlo.


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