Tú propones…

noviembre 4, 2019 | 0 Comments | Reyes

Tú propones y los demás disponen. Tú te propones comer sano, y el universo conspira contra ti.

Si, vamos a hacer culpable al universo, porque si empezamos a poner nombres y apellidos, empezamos con los propios y acabamos con los de la gente que mas queremos, y tampoco es plan.

Si eres uno de esos afortunados, tocado por la mano de Dios, que comes lo que te place y tu cuerpo permanece igual, mejor no sigas leyendo. O si, así igual sabes lo que sienten el resto de los mortales.

El caso es que pasa el verano, saco del armario la ropa del invierno pasado y… ¡ha encogido!. Otra cosa no puede ser, porque hasta hace media hora, yo me veía bien. Pruebo con otro pantalón… ¡también ha encogido! ¿un vestido? ¡Madre mía, que escotazo! así no puedo ir a trabajar!!!! Algo ha ocurrido en mi armario, o será mi cuerpo? Bueno, dejémonos de misterios y pasemos a ponerle solución.

¿Que hay que hacer ahora? ¿comprar ropa nueva? Bueno, si, estamos en plena campaña comercial pero… ¿Y lo que hay en el armario? Habrá que aprovecharlo, no? Venga pues, vamos a pasar a cuidar la alimentación.

Empiezo por la búsqueda de información. ¡La dieta milagro me está esperando! Miles de anuncios por todas partes, que si la Ketodieta, que si suplementos nutricionales, que si la alcachofa, la piña, las proteínas…¡BASTA! necesito alguien que ponga orden en este desaguisado!

Menos mal que ahí aparece mi prima Elena (@mrs_food_) y pone un poco de orden en mi cabeza. «Hay que comer de todo, pero de manera equilibrada» me dice, y yo me lo creo. Y entonces me pongo a seguir a Carlos Ríos (@carlosriosq) y su movimiento Real Food. Y si, estoy convencida. Hoy es el día en que mi vida cambia. Como sano, elimino los ultraprocesados de mi dieta, planifico los menús, la cesta de la compra… Hasta aquí todo maravilloso, peeeroooo….

Si, siempre hay un pero, y en este caso son varios:

  • Mi madre que se vuelve loca a hacer flanes con la excusa de que seguro que a su nieto le gustan. Y para fastidiar, el niño ni los prueba, y claro, ¿Qué voy a hacer? ¿Dejar que se estropeen? Como diría el con sus maravillosos tres años «Mami, eso no puede ser», y aquí estoy yo, zampándomelos de dos en dos para que no se hagan malos.
  • La visita al pueblo con la consiguiente visita al horno tradicional (azúcar por todas partes). Pero todo es artesano, hecho con productos de calidad, esto no puede engordar (me digo yo para justificarme después de comprar una docena de sequillos).
  • El cumple de mi maravillosa compañera, que la quiero con locura, que es más buena que el pan (con chocolate), pero es que encima va y nos trae un ágape que no hay quien se pueda resistir!

¡Señores así no vamos! Si a esto le añades, que acabamos de pasar las fiestas de todos los Santos con sus correspondientes buñuelos y huesos de santo y ya tenemos en el supermercado preparado el turrón, ¿Que queréis que os diga? ¿Que me rindo?

Bueno, no voy a darlo todo por perdido, pero por si acaso este año a Papa Noel le voy a pedir pantalones con goma y vestidos anchos, así me aseguro que al año que viene, pase lo que pase, me lo podré poner.

Reyes

P.S:: No, de hacer deporte no hablamos, no es momento ni lugar. 😉

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