¡Eso es de flojos!

Mayo 3, 2017 | 0 Comments | Coco

 

Sé que no todos los días seré capaz de tener interés para ti. Y menos mal. Ello, conociéndome, me obligaría a estar en posición de alerta las 24 horas de 7 días a la semana (o casi).

Hoy por hoy la blogosfera es tremenda. Y cualquier cosa que se publique, por raro que parezca, se puede convertir en algo muy grande. Algunos blogueros son expertos en dejarme con la boca abierta. ¡Qué arte tienen!

Cuando te enredas en este mundo, cada vez es más complicado ser original. No es tan sencillo como parece. A veces tienes que forzar la máquina y otras frenar en seco e ir más despacio antes de meter la pata. Y la falta de ideas es la excusa perfecta para no hacer algo, por mucho que nos guste. Ese es el momento en el que tu mundo se viene abajo.

Yo no siempre encuentro la inspiración pero, al final, el post sale. No hay excusas. ¿No publicar? ¡Eso es de flojos! A falta de arte bloguero, soy más de pico y pala. Esto es lo que hago cuando no me sale un post a la primera.

Tengo muchas manías (soy muy completita, qué le vamos a hacer). Por ejemplo, me gusta mostraros mi mundo a modo de diario. Y hacerlo con pasión ¡Sin pasión no hay nada! De ahí mis puntos suspensivos, mis exclamaciones infinitas…en definitiva, pasando un buen rato con los que estáis detrás de la pantalla. Normalmente me gusta escribir con la sonrisa puesta. Aunque, como habréis comprobado a lo largo de estos tres años, no es sólo mi sonrisa la que escribe. También participan la nostalgia, el mal humor, los miedos…Y otras veces sólo quiero llevaros al rincón de pensar.

Creo que os lo he comentado en más de una ocasión: no me asusta ser espontánea, a veces (lo reconozco) tan espontánea que llego al límite. No es cuestión de culpa. Es cuestión de humor. Esta forma de ser que tengo hace que algunos días os enfrentéis a post aburridísimos y otros que os molen mucho. ¡Estar inspirada depende de taaaaaantas cosas!

Las mejores ideas vienen de mi día a día. O de leer. Leo mucho. Puro vicio, diría. Las ideas NUNCA se acaban. Tarde o temprano aparecen. Cada libro, cada párrafo, se convierte en la chispa que enciende el fuego de la imaginación. Lo chulo de todo esto es que mientras estás detrás del teclado contando una historia estás “desnudando” parte de ti.

Dicen que el movimiento se demuestra andando y que el primer paso es querer. Me da muchos puntos demostrarme que quiero seguir aprendiendo. Parecerá una tontería pero no podría vivir de otra manera.

 

Y ahí ando…queriendo.

 

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

 

 

 

 

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