Calma chicha

julio 13, 2015 | 0 Comments | Amigos

“Dicen que después de cada tormenta viene la calma, o que la calma precede a una tempestad…”

Hoy recibimos como invitado a Albert Poveda. Es licenciado en Sociología y en Publicidad y Relaciones Públicas y según su twitter @apgalacant , unas veces trabaja en un departamento de comunicación y otras en las trincheras. Es articulista en varios medios y colabora con varias asociaciones haciendo una de las cosas que más le gusta, escribir.

Albert no es de los que se conforman con cualquier cosa, y aquí nos cuenta por qué. Reyes

Calma chicha

Dicen que después de cada tormenta viene la calma, o que la calma precede a una tempestad. El caso, y lo que aquí viene a importar es que lo equivalente al bienestar es la calma y no la inestabilidad. Y esto, queramos o no, da que pensar. Si todos decimos que somos aventureros, y extrovertidos, y valientes, ¿por que nos gusta tanto una calma chicha ?

Pues porque en realidad somos todo lo contrario a lo que solemos decir que somos. Nos creamos unas expectativas que difícilmente logramos conseguir y en la mayoría de los casos generan cierta frustración, y es en la gestión de la frustración en lo que diferimos unos de otros. Unos piensan que ya nada tiene sentido en caso de no materializarse esa expectativa generada en su cabeza, otros por el contrario convierten cualquier contratiempo en una oportunidad, mutando de forma constante sus exigencias y sus metas. El caso es reinventarse y seguir viviendo.

Las cosas raramente salen como uno piensa que van a salir, y ahí es donde reside la magia de eso que hemos venido en llamar vida. Por otra parte, y pensándolo bien, sería completamente insoportable tener un control absoluto de todo lo que pasa a nuestro alrededor, dejaríamos de ser humanos para pasar a ser humanoides.

La historia universal está llena de ejemplos: Ulises salió al Mediterráneo en busca de Penélope y por el camino se topó monstruos y tormentas; el Titanic, desafiando distancia y tiempo, se hundió creando una de las movidas más gordas que se recuerdan, y hasta George Clooney se encontró con una tormenta perfecta. Sin embargo seguro que a tí y a mí lo que más nos gusta es tomarnos un mojito sobre la cubierta de un barco en un día de calma chicha. Y si es frente a la isla de Tabarca ya ni te cuento. Igual hasta gestionamos la frustración de que no sea un barco, y nos lo estemos tomando en una colchoneta hinchable; seguro que aún así sabemos sacarle partido a nuestra calma chicha.

Albert

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmailby feather

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *