Bond contra el Dr. Palomitas

mayo 21, 2014 | 2 Comments | Coco

Todo empezó un domingo cualquiera. Plan: peli y palomitas. Bueno, un domingo cualquiera no. Un domingo de Mayo. Es altamente importante este dato. ¿Por qué? Mayo, el querido mes de las flores y todas esas cosas, es el mes del destape. Sí. Como lo lees. Es el mes en el que empiezas a airear las carnes y ponerlas al sol.

En fin. A lo que vamos. Allá voy, como una posesa, a practicar el sofaning dominguero y nada mejor que una peli de Bond, James Bond. Y, por supuesto, las palomitas. Pero que sean con tooooooda la mantequilla del mundo. Esas de color amarillo y grasientas hasta decir basta.

Seré sincera: La película fue lo de menos. ¿Lo de más? Esas maravillosas “Chicas Bond” con todo en su sitio y de proporciones casi perfectas. Conclusión: No aprendo ¡Siempre me pasa lo mismo! Cada vez que veo una peli de ese tipo, una fuerza sobrenatural se apodera de mí y cuando no han salido el “The End” ya estoy yo corriendo por el pasillo de casa, haciendo unos largos cual maratón. Una vez alcanzada la meta directamente cojo a mi hijo pequeño en brazos y hago uso de él como si fuera una experimentada levantadora de pesas… ¡imaginad su cara de espanto!

A estas alturas del relato tod@s habréis adivinado cual es mi objetivo: ¿Ser Chica Bond? ¡No! Solo intento enfrentarme al mes de mayo, al sol y a la playa de la manera más digna posible… La mezcla sofá, peli, mayo, palomitas han creado en mi cabeza un coctel de tal calibre que el efecto ha sido cual resacón del 15…no sé si me explico. A ver: Ya os he contado en más de una ocasión que superé la barrera de los cuarenta hace “unos años”. Y, a pesar de no currármelo nada (pero lo que se dice nada de nada) siempre he tenido la sensación de poderle ganar la batalla al amigo/enemigo tiempo (según se mire y según me pille de humor es una cosa u otra).Creía que era inmortal pero es… ¡MENTIRA! Fuera de unas clases semanales de Pilates, toda mi actividad física se traduce en ser “amadecasa-trabajadoraporcuentaajena-madredefamilia”. A partir de ahí imaginad lo que eso conlleva: carreras, prisas, al trote todo el día y con la lengua fuera cual podenco sin entrenar… No está mal como ejercicio físico ¿verdad? Sin embargo, Bond y sus chicas me recuerdan de vez en cuando que la ley de la gravedad existe. Y la edad también.

¿La edad? La palabra edad y Bond me recuerdan que también existieron “Chicas Bond” en los 70, unas tías tremendas, y que hoy son abuelas, o casi. ¿Y? Pues que ahí están, dándolo todo, sin medidas perfectas, ni traseros redondos ni tetas mirando al infinito. La ley de la gravedad también existe para ellas. A estas alturas de la vida tienen una seguridad en sí mismas que cualquiera les tose. Saben perfectamente quienes son y lo que quieren. Siguen pisando fuerte. La timidez ya no va con ellas. Cada arruga son restos de batallas…y emociones. Cada cana, instantes irrepetibles. Han cambiado la experiencia por la firmeza de sus glúteos. Y la serenidad por una piel exquisitamente suave. Su independencia desarma a cualquiera. Saben vivir la vida. Valoran cada minuto. Cada segundo. Los dramas no existen en su vida. Eso se lo dejan a las más jóvenes. Ríen hasta llorar. Y, por supuesto, les importa un bledo lo que tú puedas pensar sobre ellas. ¿Qué decir de su manera de enfocar las cosas? ¿Y de su conversación? Ninguna mejor que la suya. Hablan con pasión recordando los momentazos vividos. De esos que solo pueden pasarle a ellas. Conversaciones llenas de inteligencia. Su chip ha cambiado. Así de claro.

En fin, debo dejaros…hasta la próxima. Pero antes quiero que quede bien claro que, después de una gran paliza de gimnasia casera y con Bond por testigo, he decidido que la próxima vez tendré… ¡Ración doble de palomitas!

Coco
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2 Comments

  1. Posted by juanmi on

    Habría que derogar la Ley de la Gravedad. Es injusta y penaliza a todos por igual

  2. Posted by Coco on

    Tooooooooda la razón Juanmi!!!!!
    ¡Un abrazo!


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