EL SAMBENITO

septiembre 1, 2021 | 0 Comments | Coco

Y digo yo: ¿Para qué me voy a esforzar si, haga lo que haga, ya tengo el Sambenito colgado?

Dicen que en tiempos de la Inquisición, a los penitentes que mostraban arrepentimiento, se les colgaba un saco (que llamaban Sambenito) para señalarles y ridiculizarles. Y es que cargar con el castigo ajeno es más antiguo de lo que parece por lo que, una vez que te cuelgan el famoso saco, no hay manera de quitártelo.

Hay personas con las que, aún sin saber bien por qué, te esfuerzas es ser especialmente amable o te esmeras más de la cuenta cuando estás con ellos. Ya le puedes poner ganas que, hagas lo que hagas, nunca lo haces bien. Para ellos nunca es suficiente. Y tú ahí, insistiendo, dale que te pego, gastando todas las energías en mimarles, a sabiendas (y esto es lo peor, que lo sabes) de que el esfuerzo será en vano porque ya tienes el Sambenito a cuestas.Yo particularmente estoy un poquito cansada de que se metan conmigo haga…o no haga. Aunque vayas de puntillas ¡no hay forma! Pero eso sí. No esperes que lo hagan de frente. De frente serán absolutamente encantadores. Así que visto lo visto ¿sabes que te digo? ¡que les vayan dando! ¡que ya no me van a pillar en otra! Y si me llaman maleducada, ya lo era antes (según ellos). Total, nada nuevo bajo el sol.

Levantarte cada día y poder poner punto y final a cada Sambenito que te cuelgan es, sinceramente, agotador. Nadie dijo que iba a ser fácil, la verdad. Y aunque digan que con el tiempo aprendes (eso dicen), hay días en los que sientes que no has aprendido absolutamente nada.
Y es así. Poco sé y poco he aprendido. Lo reconozco. Pero de lo poco que sé hay algo que he aprendido a base de “tortas”. Y es que, haga lo que haga, los habrá que siempre me criticarán. Y es que siempre, SIEMPRE, habrá gente que te apoye…y gente que no. E intentar convencer a estos expertos morales de que están equivocados es tontería. No les importa lo que hagas ni cómo lo hagas. O al revés, les importa demasiado. Si cuentas que eres inmensamente feliz, te tachan de egoísta. Si no cuentas y te callas, dicen que algo oscuro escondes. Es lo que hay.
Así que, aprendida la lección, estoy entrenándome en ser políticamente incorrecta. Pasito a pasito lo conseguiré. De momento he llegado a ese punto en el que paso de seguir el protocolo o de reírle las gracias a más de uno. Y me estoy dedicando a eso, y a esos, que me hacen feliz. A esos que no me juzgan ni se llaman para contarse, entre otros cotilleos, lo que Coco hace o deja de hacer. Total, si haga lo que haga me van a criticar, haré lo que me dé la gana…¡y a disfrutar que son 2 días!

Mirones del mundo: ¿sabéis lo único que os hace distintos al resto? El tiempo que perdéis con estas tonterías. Criticáis a las gordas por gordas y a las flacas por flacas, a los ricos por su pasta y a los pobres por su falta de pasta y a las rubias, a las morenas y a las pelirrojas por el color de su pelo. Y a los calvos también…¡por no tener pelo! ¡Madre mía, qué lástima dais! ¡La vida se os va mirando a los demás!

A ver. Confesad. Con la mano en el corazón: ¿De verdad es más importante lo que hacen otros que lo que hacéis vosotros?

Coco.

Fuente de la imagen: Pinterest

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