Yo no hice la mili, pero me fui de Erasmus.

febrero 13, 2015 | 0 Comments | Caye

Hoy me han preguntado, sin ellos saberlo, si me iría con una beca Erasmus, y mi mente me ha transportado unos años hacia atrás. He vuelto a recordar lo que fue para mí irme de Erasmus.

Cuando eliges irte de Eramus en un primer momento lo ves como un signo de valentía que con el paso del tiempo y la fecha de coger el avión, se va convirtiendo en un signo de insensatez, que al final se transforma en una experiencia vital inolvidable. Con lo bien que se está en casa ¿Quién me mandaría a mi irme de Erasmus? Ahora que está tan de moda eso de la zona de confort, os puedo asegurar que al menos para mí, supuso una manera brutal de salir de ella.

Te vas al aeropuerto y es allí cuando te das cuenta que no hay vuelta atrás, despedidas, lloros, maletas, inseguridades, nuevos amigos, aviones, aeropuertos, responsabilidades, miedos e ilusiones. Todas estas sensaciones pasan en esos momentos y la verdad es que es un poco desconcertante, los compañeros de viaje, los mejores, en ese momento éramos simples conocidos que iniciábamos una aventura. A día de hoy todos ellos forman parte de mis mejores amigos y amigas.

Nuestro destino, Liverpool, para mí siempre fue la primera opción. Ya sabéis qué me llevó a elegirla, The Beatles. Cuando llego a Liverpool mi primera reacción fue pensar ¿Dónde mierda te has metido Caye? Luego reconozco que le coges cariño a la ciudad y me quedan recuerdos inolvidables de sus rincones, Mathew Street, Cathedral Campus, Coffee Union, Tesco, Cooler, Cream, Medication, Time Tunel, Rat and Parrot, The Jacaranda, Liverpool John Moores University, Merseyside, Beatles Experience, Albert Dock, Anfield, The Cavern,  y muchos lugares de los que no recuerdo los nombres pero si las grandes risas y conversaciones que allí sucedieron.

Hay muchas cosas que aprendes cuando estas de Erasmus, pero yo me quedo con éstas:

Por muy jodido que estés el primer día, después de ese viene el segundo y luego el tercero, así que ya sabes empieza a relacionarte con gente, que allí todos están igual que tú.

Cuando llegas a la Universidad y te hacen el examen de inglés para ver qué nivel de asignaturas puedes coger, “take it easy”.  Mi nivel de inglés en ese momento era… voy a llamarlo autodidacta. El nivel de inglés no es una excusa para no hacer un Erasmus. Cuando quieres entenderte con alguien, te entiendes y si te lo tomas con calma y dejas los nervios a parte te sorprendes de todo el Inglés que sabes. El problema es cuando tu lengua vas más rápido que tu cabeza y entras en modo confianza y te vas haciendo un cacao con los sujetos, tiempos verbales, lenguas muertas, etc.

Por mucho que digas la famosa frase: «No me voy a juntar con españoles». No te engañes, son los únicos que te van a entender y acompañar en ciertas cosas. Además es complicado incluso cuando te das la vuelta en la biblioteca porque oyes una voz conocida y te das cuenta que incluso a 2.500 kilómetros de distancia hay gente allí estudiando de tu misma ciudad y no son de los que han venido de Erasmus.

En mi caso, me fui a vivir a una residencia de la Universidad, era la mejor opción, y además había estudiantes de todo el mundo. Como prueba te diré que a parte de mejorar mi nivel de inglés, aprendí a insultar en 5 idiomas distintos.

Yo estuve en la LJMU (Liverpool John Moores University) y la verdad que por ser Erasmus no te exigían menos que al resto de tus compañeros, al principio vas un poco perdido, pero es normal, luego es una cuestión de esforzarte, estudiar y llegan los aprobados. Cagaditos íbamos a los exámenes, no lo negaré, pero al final todo muy bien.

Entender la cultura inglesa, esto sí que es complicado y reconozco que aquí sí que hay ciertas cosas que no entiendo. No entiendo cómo pueden comer tan pronto. No entiendo porque a menos tres grados de temperatura las chicas cuando salen de marcha van como si fuera Benidorm en Agosto. Existe la teoría de que saliendo así con poca ropa se pueden gastar en bebida el dinero que se tendrían que gastar en el guardarropa si llevasen un abrigo. Hay una cosa que entiendo y es que sé cual es el deporte nacional de Reino Unido, ¡salir a beber!. Madre mía que melopeas se pilla la gente, es salir de trabajar y ya pueden tener 18  o 98 años pero se pillan unas de campeonato.

Es innegable que si te vas de Erasmus te vas a pegar alguna fiesta que otra y vas a contribuir a mantener el estereotipo de que los españoles son los que mejor se lo pasan cuando salen de marcha. Llegas a plantearte si estas saliendo mucho cuando pasan las semanas y no hay día en el que no te hayas liao, y empiezas a preocuparte cuando los camareros de todos los bares que frecuentas te llaman por tu nombre o cuando decides el día de tu cumpleaños organizar una fiesta en tu casa invitando a todo ser conocido y no tener más remedio que utilizar la bañera como recipiente para preparar una sangría.

Aprendes a moverte y desenvolverte por ti mismo, así como echarle morro, no estás en casa y te das cuenta que puedes vivir y sobrevivir. El nivel de espabilamiento es brutal.  Para mí fue muy importante las amistades que surgieron de allí, Noe, Santi, Susi y Vanesa a día de hoy grandes amigos con los que mantengo el contacto.

Son muchos los recuerdos, experiencias y amigos que me llevé de Liverpool, todos muy buenos y sin lugar a duda es una de esas experiencias que debería ser obligatorio vivir en la vida.

Y sí, yo no hice la mili, pero me fui de Erasmus.

Caye

Fuente de la foto Liverpooleco

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