Tengo DMAT

abril 24, 2015 | 0 Comments | Caye

Tengo DMAT, si lo sufro, o lo que también podemos llamar Dolor Muscular de Aparición Tardía. Joder, suena algo chungo que te mueres, pero todos tranquilos que lo único que tengo son agujetas.

Si, después de tanto entrenamiento y fases varias del corredor popular, hice caso a mi recuperadora y a mi entrenador (esto ha sonado muy profesional), y estoy haciendo ejercicio fuera de lo que viene ser correr dos días a la semana.

Trabajo de fortalecimiento en gimnasio que lo llaman, hacia como 20 años que no pisaba un gimnasio con sus pesas, mancuernas, bancos, maquinas y demás elementos de tortura.

Es curioso como las cosas que más me gustan siempre van o han ido precedidas de rechazo, incertidumbre, sufrimiento o dolor en su fase inicial, y la verdad es que me hace pensar si estoy potenciando mi parte sadomasoquista.

Ese momento que pruebas por primera vez la cerveza, yo me dije a mi mismo esto no lo voy a beber yo en la vida. Este sabor amargo, vamos que ni de coña me pido yo unas cañas!! ¿Qué un Gintonic? No, no gracias, yo no bebo colonia. ¿Que me estas contando un orujo para la digestión? ¡Vamos!, ya me tomo yo una sal de frutas. Venga, ¡¿a quien quieres engañar?! Todos nos hemos visto en una parecida en nuestros años mozos y ahora matarías por esa cervecita bien fresquita, o por ese Gintonic bien preparado.

El amor también duele al principio, en esa fase en la que vives en la incertidumbre de si la otra persona siente lo mismo que tu. Esos momentos en los que no sabes si vas a ser correspondido. Muchas veces no es que tengas miedo de enamorarte otra vez, lo que suele pasar es que tienes miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo que te hizo daño. Pero ¿quién se acuerda de eso cuando estas con la persona que llena tu vida? Nadie.

Cuando tienes un nuevo trabajo o emprendes algo, también acojona al principio por la incertidumbre, por el ¿y ahora qué?. Siempre he tenido claro que los que renuncian son los que hacen incrementar las estadísticas, ya que los que realmente fracasan son muy pocos. Cuando lo consigues no hay mayor satisfacción personal que el éxito en lo que te propones.

¡Qué pereza ponerme  hacer ejercicio! Anda que no lo he pensado yo veces, incluso me he inventado miles de historias para no hacerlo: que si hace frío, que si hace calor, que si no tengo tiempo… (seguro que tú tienes muchas más excusas que apuntar aquí).

Es en este momento que se te acaban las excusas cuando empiezan las agujetas, pero tómatelo como el dolor previo al sentirte bien y con mayor energía, a mejorar tu aspecto físico, a aumentar tu fuerza y elasticidad, a dormir mejor, a reducir tu fatiga y liberar ansiedades y tensiones, a ganar confianza en todo lo que te propongas y también por que no, a conocer gente.

Todo lo bueno empieza con un poco de miedo o dolor. Doler duele pero cuando todo pasa y se normaliza…¡Cómo se disfruta!

Lo que yo te diga que esto del dolor me está gustando.

¿Será el momento de pasarse al “Sado”?

Caye

Fuente de la foto Pinterest

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