Spoileame, por favor

septiembre 4, 2017 | 0 Comments | Amigos, Reyes

Cuando un amigo te dice: “tengo un Bacalao“, sólo puedes contestarle que lo escriba, y que nuestro espacio es suyo. Los Bacalaos, como nosotros mismos nos denominamos, somos muchos, estamos por todas partes y de la misma manera que contamos nuestras cosas, somos felices leyendo las de nuestros amigos.

Fran Martinez Llorca ya escribió un Bacalao en el que nos hablaba de Las Reglas del Juego, y ahora convertido en un fan del Juego que nos ha llevado locos todo el verano, vuelve para hacernos una petición muy especial.

Yo por mi parte también le voy a pedir algo. Fran, derriba todos los muros que puedas, rompe con todo lo establecido y disfruta en el proceso, porque el “Siempre se ha hecho así” no va ni ha ido nunca con nosotros.

Reyes

Spoileame, por favor

Se ha convertido en el leitmotiv de los lunes, por encima de la pereza que da ese día o los felices deseos para todos tus seguidores ante una nueva semana. Los “lunes sociales” han sido una vorágine de persecuciones y evasivas para conseguir no enterarse de lo que la madrugada anterior había deparado al universo de George R. R. Martin y a esos protagonistas que llevan cinco años advirtiéndonos que viene el invierno. Nadie queremos que nos cuenten qué sucede con los hijos, las hijas, o las tías y los sobrinos. Nos resistimos a que alguien nos adelante el placer por la ejecución de alguno de nuestros seres menos queridos. Y preferimos ser testigos preferentes de quién entra y sale del muro. ¡No necesito que me lo cuentes!

Pero, ¿qué pasa con nuestro muro particular? ¿Qué pasa con esa mole de hielo, acero o gominola que cada día se alza ante nosotros y no nos deja ver a través y curiosear tanto como querríamos? ¿Por qué nadie quiere spoilearnos entonces?

Necesito saber ya hasta dónde va a llegar esto que tenemos. Necesito saber ya si lo que me vendes es amistad sincera como dices. Necesito saber ya si habrá algún fruto después de matricularse, becarse, aprobar y graduarse. Necesito saber ya cuánto tiempo tienes en mente quedarte a mi lado. También necesito saber ya si realmente estás a mi lado, o en el fondo me consideras en contra de ti. Necesito saber ya si aquel movimiento, respuesta o actitud que voy a tener te dolerá para valorar si me compensa hacerlo. Necesito saber ya si me lo echarás en cara para ir preparando cómo reaccionar. Necesito saber ya qué me van a preguntar en mi próxima entrevista de trabajo. Necesito saber si conseguiré ese trabajo. Necesito saber quién me rodeará cuando tome la decisión más importante de mi vida, si tú estarás en ese momento, o si por el contrario debo empezar a hacer casting. Necesito saber si puedo hacer planes a corto, medio o largo plazo. Necesito dejar de bajar por este interrogante infinito, que nunca se resuelve dejando pasar una semana hasta el próximo estreno, y que nadie va a filtrar antes para aliviarte.

¿Por qué nadie adelanta nada? ¿Por qué nadie teoriza y concluye, elucubra y te comenta, apuesta y te advierte? ¿Tu desenlace vale menos que el morbo ficticio? No, únicamente es que este lado del muro no funciona así, y aquí no valen las teorías…

Fran

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