SORORIDAD

octubre 14, 2015 | 2 Comments | Amigos, Coco

¿Quién es Sara Moros?

Para muchos de vosotros sobran las presentaciones. La conocéis y la admiráis casi tanto como yo.

A aquéllos otros que no tenéis el placer de conocerla, os podría decir que es una actriz como la copa de un pino. Que lleva más de veinte años en esto de las artes escénicas. También os podría recordar su paso por series tan emblemáticas como “Periodistas”, “Policías”, “El internado”…o contaros que lleva siete temporadas triunfando en el escenario interpretando TOC TOC, un clásico en la cartelera madrileña con más de 2.000 funciones. Y seguir…

Pero yo prefiero contaros que Sara es mi amiga desde la adolescencia. Que se fue lejos pero siempre está. Casi le puedo tocar con mis manos aunque nos separen cientos de kilómetros. Porque ella es de esas AMIGAS que se escriben con mayúsculas. Y que, sobre todo, es UNA TÍA VALIENTE. De esas que calzan un par. Enfrentándose a una dura enfermedad con la cabeza bien alta. Sin bajar la guardia. Sin perder la sonrisa. Y sin dejarse vencer.

Y que hoy ha decidido escribir para nosotros.

¿ALGUIEN DA MÁS?

Coco

 

SORORIDAD: Solidaridad y concordia entre mujeres, que implica un reconocimiento mutuo, plural y colectivo.

Muchas, demasiadas, veces he oído frases hechas, lugares comunes y refranes, atacando o negando la amistad entre mujeres. Cuando era joven e inexperta yo misma repetí alguna de esas frases. “Los hombres son mejores amigos porque son más nobles” Lo malo es que durante mucho tiempo me lo creí y crecí creyendo todos esos tópicos tan dañinos. Lo peor es que muchas, demasiadas, personas lo creyeron también.

Pero el caso es que yo entonces estaba aprendiendo lo que era la amistad y ya tenía intuiciones sobre ella. Ya intuía yo que alguien mentía en este tema. Cuando uno es joven e inexperto cree saber y lo único que hace es repetir lo que otros creen saber pero que tampoco saben. Uno se cree todas esas frases porque las oye constantemente y por desgracia da por hecho que una mentira eternamente repetida es una verdad indiscutible.

Menos mal que una fue creciendo y viviendo y experimentándose y escuchando esa vocecita que, primero susurrando y después gritando, me fue desvelando verdades como puños. Verdades que se quedaron a vivir conmigo y que me acompañan desde entonces haciéndose mayores al compás de mi cuerpo. Verdades que hoy están enraizadas en mis carnes como los olivos centenarios a la tierra que me ve caminar cada día.

Una de esas verdades es que las mujeres somos tan capaces de ser amigas como cualquier ser humano que pueble este dañado planeta. La amistad no es cosa de hombres, eso era un anuncio sexista y lo que anunciaba era una bebida alcohólica… La amistad es cosa de seres humanos. No usamos el pene o la vagina para ser amigos o amigas, a no ser que le tengas que hacer un favor sexual a alguien, eso sí, en plan fraternal, que casos se han dado… Es cierto que hay que tener nobleza de espíritu para poder ser buen amigo pero la nobleza tampoco es cosa de hombres, sino de personas, incluso de algunos otros animales, de hecho conozco muchos hombres (y mujeres, por supuesto) con menos nobleza que mi perro… pero eso sería tema para otro post…

Afortunadamente hoy en día existe hasta un término para definir la amistad y solidaridad entre mujeres: sororidad. Lo malo es que todavía hay mucha gente que no conoce el término ni el concepto que lo abarca y mucha gente que, bien inocentemente como cuando yo era jovencita, o bien maliciosamente con el fin de perpetuar una sociedad patriarcal desigual e injusta, sigue repitiendo esas frases que tanto me hacen sangrar los oídos y que sirven para dinamitar la unión y la camaradería femenina por aquello del “divide y vencerás”.

Pero yo ya estoy convencida, convencida y emocionada, de ver como, cada vez más, la sororidad crece en una sociedad que lentamente, a veces demasiado, se va haciendo más igualitaria en términos de género y sexo. Y estoy convencida porque lo veo y lo vivo cada vez más. No sólo cuento con unas amigas estupendas con las que tengo una relación basada en la camaradería, la solidaridad, la sinceridad, el respeto y muchos otros valores, sino que lo vivo en otros sitios con mujeres desconocidas que desinteresadamente te brindan una ayuda o te tienden una mano en señal de apoyo o simplemente cruzan contigo una mirada de complicidad.

Sólo hay que acudir a una sala de espera de una unidad de mama de cualquier hospital que lo tenga para darse cuenta de que es cierto lo que digo. Yo, por desgracia, pero también por suerte, porque uno de lo malo sale fortalecido, he pasado mucho tiempo en una sala de esas. Allí acudí asustada y encontré mujeres que me dieron ánimos y me sirvieron de ejemplo; llegué perdida y muchas de ellas me orientaron mostrándome el modo mejor de hacer las cosas; dejé ver mi inseguridad y recibí consejos sabios y prácticos. Cada día llegaba allí con la alegría con la que de niña iba al colegio sabiendo que en el patio, antes de entrar a clase, me iba a encontrar con mis amigas.

Después de un tiempo me convertí en veterana y saludé a las nuevas que iban llegando con todo el cariño que yo había recibido de otras antes. Me sentí plena al poder aliviar en pequeña medida el miedo y la angustia de alguna compañera; plena al dedicar mi tiempo y mis oídos a alguna otra que necesitaba ser escuchada; plena al indicar a otra el funcionamiento y los intríngulis del proceso burocrático; plena al acompañar en su final a otra que, por desgracia y con peor suerte que yo, debió despedirse de la vida demasiado pronto.

Este es solo un ejemplo de la existencia de la sororidad pero os invito a que miréis el mundo despojados de los prejuicios misóginos, y descubráis esa concordia si sois de los que todavía piensan y dicen que las mujeres no pueden tener amigas. Y os pido, por favor, que reviséis esos lugares comunes misóginos por los que todavía sin darnos cuenta paseamos y elijáis otros más constructivos, igualitarios y justos para habitarlos definitivamente y con orgullo, si sois de los que creéis en la igualdad pero el peso y la fuerza de la tradición patriarcal ha hecho mella en vosotros.

Sara Moros Zamorano.

 

La imagen es del día de la boda de Sara con sus amigas de toda la vida…riéndose ¡que es lo que más les gusta! (Agosto, 2014)

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2 Comments

  1. Posted by maisa on

    Ya me habían advertido de tu talla humana, pero has superado mis expectativas.Mujeres divinas es el título de una ranchera, donde nos defienden a pesar del machismo soslayado que se desprende de ella, pero me quedo con el título: MUJERES DIVINAS. Escúchala.

    • Posted by Sara moros on

      Muchas gracias!!! Ahora mismo la busco y me doy el gusto de escucharla. ¡Vivan las mujeres!


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