Me siento privilegiado, ¿¿¿ y tú, bacalao???

junio 17, 2019 | 0 Comments | Amigos, Reyes

A veces tiene que venir alguien a decirte que te pares a pensar en la suerte que tienes, y la suerte la tuve yo cuando conocí a Nacho. Es Bacalao por convicción desde el primer momento, experto en selfies, apasionado de su trabajo, de su ciudad y de les Fogueres y un profesional del turismo idiomático como la copa de un pino. Ha conseguido llevar les Fogueres a la Universidad y a japoneses y americanos a la primera fila de una mascletà. No se hasta donde va a llegar este hombre, pero lo que se propone lo consigue y para nosotros, que nos tenga en cuenta  en las actividades que organiza es un auténtico privilegio (y tenerlo como amigo más).

Reyes

Me siento privilegiado, ¿¿¿ y tú, bacalao???

La palabra “privilegio”(Del lat. Privilegium) tiene 2 acepciones según la RAE:

  1. m. Exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia.
  2. m. Documento en que consta la concesión de un privilegio.

Y algunos somos unos privilegiados en muchos de las acepciones que especifica la RAE, pero, lamentablemente, no nos damos cuenta porque el ritmo diario nos impide parar y apreciar lo que tenemos y lo que nos rodea. Salud, Familia, Trabajo y Amigos.

Pero, ¿te has parado a pensar lo privilegiado que eres? Debería ser obligatorio hacer un ejercicio diario para darse cuenta de esas obligaciones y ventajas exclusivas de los que uno goza. Y repetírselo una y otra vez, a uno mismo y la gente de tu entorno. Y por muchas razones.

Existen muchos tipos de privilegios según la RAE: convencionales, favorables, locales, odiosos, personales, reales, remuneratorios, y rodados…

Pero hay otra clase de privilegios que uno se concede o que por circunstancias de la vida te son concedidos. Yo soy el “único alicantino de mi familia materna/ paterna. Y ser de la terreta, “borracho y fino” y de la “millor terra del món” es un honor y un gran privilegio. Estudié en la Universidad de Alicante, que este año cumple 40 años, un campus que he visto crecer desde que empecé a estudiar allá por el 94, envidia de muchos campus en todo el mundo, y al que acuden cada año alrededor de 3500 estudiantes de más de 53 nacionalidades distintas y que está presente en los 5 continentes. Menudo privilegio.

Y trabajo allí con ellos desde hace 19 años. Y me siento muy privilegiado por ello.

Estar siempre rodeado de “jóvenes” estudiantes extranjeros (por aquello de que la media de edad es de 21) te concede ese privilegio de sentirse joven. Privilegiado, junto con mucha gente que lo hacemos posible, que su experiencia supere sus expectativas iniciales, por poder enseñarles nuestro español, el castillo, y su cara del moro, transmitirles lo rica que es nuestra gastronomía, el mercado central y los salazones de Vicente Leal, las croquetas de Gema Penalva, y la diferencia entre una Paella y un “arrocito” de los nuestros, por nuestro sol en diciembre, por la cervecita y el aperitivo al solecito, por esa luz que nos acompaña a diario, por nuestro caloret y por no tener que sacar la chaqueta hasta noviembre, por nuestra hospitalidad para con los de fuera, por nuestra cultura y por nuestras Fogueres, las cuales, creo, hemos conseguido que conozcan de verdad gracias a verdaderas protagonistas de ellas, de mujeres y gente de la fiesta y que las vivan en primera persona con muchas actividades, inundando de mantillas el campus, celebrando incluso una mascletà, plantà y cremà en la torre de control de la UA. Viva #FogueresUA … Menudo privilegio

Esos estudiantes recorren miles y miles de kilómetros (siendo incluso la primera vez que salen de su propia ciudad/provincia o estado) para tener una experiencia, que a priori es académica, pero acaba siendo vital. Porque después de vivir aquí un periodo que va desde un mes a 1 año, muchos no se quieren ir, y son alicantinos para toda la vida; porque Alicante, siempre estará en su mente y en su corazón. Y ellos, esos turistas idiomáticos, ( queremos más y más) , los de fuera, a veces nos recuerdan, con un gesto, con una expresión, un post en Instagram o con un mensaje de whatsapp, lo privilegiados que somos por vivir en un sitio tan bonito e increíble, por la Universidad que tenemos referente a nivel internacional y por lo bonita y divertida que puede ser la vida si uno intenta recordar a diario lo privilegiado que es e intenta transmitirlo.

#Ilovemyjob

Nacho

 

La foto es de nuestra amiga Ana Cortés Velez de Reme Fotógrafas.

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