LA VIKINGA

abril 4, 2018 | 4 Comments | Coco

Cuando cumplo años no me gusta echar la vista atrás. Y no porque los tiempos pasados sean mejores por el hecho de ser pasados. Echar la vista atrás sólo me dice que soy mayor y que el tiempo corre demasiado deprisa. Echar la vista atrás me dice que llevo muchas cosas a las espaldas.

A punto de cumplir un nuevo año, me gusta hacer repaso y  ver que me llevo muchas cosas pa mi pa siempre. Unas son nuevas. Otras vuelven cada año. Y otras que sigo, y seguiré, sin entender.

No me importa cumplir pero tampoco me ayuda mucho hacerlo en plena primavera, cuando empiezan los primeros rayos de sol y te vas dando cuenta de todo lo que has ido escondiendo bajo capas y capas de ropa. Normalmente en esta época entro en un estado mental que trastorna, aún más si cabe, mis pocas luces. Aun así la flor en el culo que me plantaron cuando nací sigue sin marchitarse.

La fiesta sigue y, mientras dure, quiero seguir aprendiendo cosas. Todo viajero sabe que durante su aventura le tocará cambiar varias veces la ruta y esquivar algún que otro bache. Nadie tiene idea de qué hacer con su vida. Y yo tampoco. Me la voy inventando según se van dando las circunstancias. Se van acabando las primeras veces (eso sí) pero aun hay cosas que he dejado sin hacer y quiero una segunda oportunidad. Siempre hay algo nuevo por hacer.

La chica que dejo atrás nunca quiso ser princesa. Siempre le gustó más el papel de vikinga. De joven conocía las reglas. Ahora soy experta en…sus excepciones. Y es que, después de cuarenta más doce vueltas al sol, sigo sin sentar la cabeza a pesar de que siempre han dicho que de lo bueno no se aprende. Que lo bueno sólo se disfruta y es lo malo lo que te enseña. ¿Qué queréis que os diga? Los son largos y los años…cortos. Un año no es demasiado tiempo y lo único que tenemos seguro es el ahora.

He cambiado mil veces de opinión. He discutido. Mucho. Conmigo y con los demás. Y permitidme que os diga que, visto lo visto, la experiencia no es la mejor maestra. Sigo haciendo trampas al parchís. (No es nada fácil. Hay mucha competencia. Aunque lo negaré siempre). Ya no duermo de tirón. Me sé de memoria ese sonido que hace mi cuello al moverse (tal vez sea de vieja o sólo necesite un buen masaje…)Algunas cosas las hubiera hecho de forma diferente pero no tengo el menor sentimiento de culpa. Afortunadamente ya no soy prisionera de la opinión de los demás. Sólo estoy obligada a ser fiel a mí misma.

Aun así, no vuelves a ser tú.

Ahora eres tú pero más vieja, más curtida y más fuerte (o eso quiero creer). Porque a pesar del crujir de huesos, el insomnio y la presbicia, el cambio es bueno. Me siento mejor con la persona que veo cuando me miro al espejo. Quien dijo que hacerse mayor es un infierno miente. No todo está perdido. Lo mejor está por llegar y, quién sabe, igual hasta consigo ser aún más feliz.

Por todo esto y mucho más, ser cada vez más vieja me merece la pena. Disfruté, disfruto y disfrutaré con cada año de mi vida.

Supongo que es todo eso lo que me dice que…nunca dejaré de celebrarlo.

 

Coco.

¿Por qué de la fotografía?

Porque soy muy fan de esta Vikinga.

 

 

 

 

 

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4 Comments

  1. Posted by Sara Moros on

    Felicidades, amiga, por haber llegado hasta aquí así de lúcida y feliz. Y por haber llegado, así, sin más, porque la alternativa es mucho peor… y porque este sitio en el que estamos ahora, lo llamen como lo llamen, es una “avanzada juventud” como dice Gioconda Belli.
    Un beso enorme, mujer estupenda!!!
    Sara

    • Posted by Coco on

      ¡Gracias Sara! ¡Tener amig@s tan enormes como tú me ha ayudado mucho en esta vida, así que el merito es vuestro! ¡Vosotr@s me habéis hecho como soy!
      TE QUIERO

  2. Posted by Kristinacris on

    Yo también soy muy fan de lagertha , felicidades no te conozco pero tú página tiene cierto estilo esas reflexiones son de la vida moderna ,así que haces bien por no preocuparte ,no pensar tanto y buscar la tranquilidad es felicidad

    • Posted by Coco on

      ¡Gracias por tu comentario!
      Intento contaros lo que pasa por mi cabeza en el día a día. Cosas que te hacen reflexionar y pensar si lo que hago me lleva donde quiero: sentir de vez en cuando la felicidad.
      Un abrazo.


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