Días de mierda. Y un veneno.

diciembre 13, 2017 | 0 Comments | Coco

¿En qué se parecen la “metomeentodo”, el “chafa ilusiones” (todo un clásico), la criticona (o portera, con todo mis respetos a l@s porter@s), el falso samaritano, la hipócrita (con esa sonrisa forzada tan fingida y poco natural) y el víctima (ese pobrecito que todo le pasa a él) entre otras especies? ¡Que están poseídos!

Poseídos por…la Diosa Envidia (como la llamaba Ovidio). Esa vieja conocida de todo bicho viviente. Psicópatas de guante blanco. Reprimidos, y amargados, que viven en la ira. Ese sentimiento horroroso que te hace débil. Y muy doloroso para el que lo sufre.

Todos, SÍ  T O D O S, hemos tenido tenemos y tendremos auténticos días de mierda. Días de esos en los que las cosas no salen mal, salen ¡F A T A L! Y lo más fácil es que cuando aparecen más que a menudo, caigas en sus redes y hagas de ella tu estilo de vida: negatividad por un tubo, con la nariz metida donde no le importa, juzgando al prójimo sin límites o utilizando un sarcasmo hiriente… ¡se te fue de las manos querid@!

La envidia es la madre los vicios. Entre sus síntomas: la frustración, aspiraciones insatisfechas, complejo de inferioridad disfrazado de múltiples maneras (incluso menospreciando a diestro y siniestro)… además provoca tensión alta, dolor de cabeza, problemas digestivos y ansiedad. ¡Vaya fuente de estrés! Auténtico veneno para quien la usa.

A veces no les detectas porque sus señales son muy sutiles. Tranquilo. No eres el único. El amor funciona siempre pero ellos no lo saben. Hagas lo que hagas no les vendrá bien. No tienes que disculparte por tu forma de ser. No te esfuerces. No hace falta. ¿Qué culpa tienes tú de sus males? N I N G U N A.

Directamente, ten compasión de ellos y pon distancia. ¡O sal corriendo! No te cortes. Y si eres capaz de sonreirles… ¡les hundirás en su propia mierda! ¡Ahí se las compongan! No hay manera alguna para evitar ser envidiado. Por mucho que no les des una sino 1.000 oportunidades. Hagas lo que hagas jamás podrás detener el efecto de la envidia. Tiene el superpoder de colarse por cualquier rendija. Así que tú…ni caso.

¡Que les aguante su tía!

 

Coco.

Fuente de la fotografía: Pinterest.

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