Coco is back!!

junio 26, 2019 | 0 Comments | Coco

He vuelto a caer en la trampa pero esta vez he entendido perfectamente el mensaje. Hay amistades que las debes coger con pinzas. Esas que llegan por sorpresa y que, por sorpresa, se van o…prefieres que se vayan por donde vinieron.
Cada cierto tiempo me gusta hacer balance de todo lo que he aprendido, lo que me llevo conmigo y lo que no quiero volver a repetir. De vivencias que siempre te dejan pensando en la nueva hoja de ruta que te marcarás hasta nuevo recuento. Y, cuando compruebo los efectos, a veces me siento tentada a borrarme del mapa y escapar. Al fin y al cabo no hay que tener miedo a pasar tiempo sola. Lo peor que puede pasarme es que me aburra…aunque, conociéndome, lo dudo. (Pase lo que pase siempre me tengo a mi misma y eso consuela mucho).
Cuando me enfrento a lo desconocido, contrariamente a lo que aconsejan much@s, lo doy todo. Creo que el ser humano, por norma, tiende a querer definir las cosas enseguida o se guían por lo que otros le dicen. ¡ERROR!
Sí que es verdad que si haces como yo, tirarte al vacío sin paracaídas, el tortazo que te pegas puede ser descomunal. Pero…no tengo remedio. No quiero perder la curiosidad. Me gusta vivir a corazón abierto y lo que tenga que venir, vendrá. Y vendrán personas que te quieran generosamente (a veces la realidad supera la ficción) y personas con las que no te sentirás cómoda a pesar de los esfuerzos titánicos que hagas por mantener una convivencia, digamos, pacífica. Todo suma y de todo aprendes. Hay gente de la que da gusto rodearse y, hasta la fecha, creo que esa es la única forma que hay de encontrar lo que buscas. Sin más mentiras.
No todo vale. Y no nodo vale ni todo lo acepto a estas alturas porque me he pasado más de la mitad de mi vida intentando quedar bien con todo quisqui. Pasaba horas enteras sin dormir buscando la mejor reacción posible a ese tipo de relaciones, preguntándome una y mil veces qué ha podido pasar, repasando la jugada para ver qué hice mal y al final acabando cabreada conmigo misma por lo tonta que he sido una vez más. ¿Pá qué? ¡Pá ná! La cabra siempre tira al monte. SIEMPRE. Y mientras te esfuerzas una y otra vez en agradar a diestro y siniestro lo único que pasa es que “recibes” a diestro y siniestro. Tú siempre “abierta al público” y el público…tiene “sus horarios”.
Creo que he caído en la cuenta, ooooooooooootra vez, que hay determinadas cosas (y personas) en la vida que no me interesan lo más mínimo volver a experimentar (ni a tratar) y que, la verdad, no las necesito. Aunque últimamente tampoco me he presionado mucho por hacerme la colega de este tipo de seres chupópteros lo cierto es que el blindaje que normalmente llevo puesto para este tipo de insectos no debe estar en condiciones y alguno se ha debido colar por las rendijas.
Ahora estoy intentando aplicarme eso de que lo que debo tener es la libertad necesaria como para no volver a sentirme mal por no darle bola a alguien que no te entra por los ojos. O analizar más lo que me rodea para evitar que me hagan daño. Porque así es como me pierden. Con esa falta de autenticidad que, debo confesar, me mata.
Afortunadamente para los afectad@s por esta decisión mía, ninguna de esas experiencias han sido lo suficientemente graves como para no convertirlas en una anécdota más y ejercitar la hipocresía cada vez que sea necesaria…Coco is back!!

P.D.: Espero, de verdad de la buena, que el año que viene por estas fechas el post de turno respire más feliz.

Coco.

Por qué de la foto: 26 de junio de 2019. Vuelta de vacaciones. Día de balance, minuto y resultado que comparto con vosotros.

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