Y el premio a «El Viajero Perfecto» es para…

marzo 27, 2015 | 0 Comments | Coco

Buongiorno!!!!!!!!

Me llamo Santi pero, por no sé que razón, mi madre me llama “Comandante”. Algún día me lo explicará…espero.

Desde hace casi un año ella escribe en este blog todas las semanas pero hoy, mientras anda poniendo lavadoras como una loca después de cinco días fuera de casa,  he decidido echarle una manita para contaros cómo ha sido mi viaje…a la Toscana.

Sólo tengo 7 años y he viajado varias veces en familia, pero este era un viaje muy especial. Mi padre acaba de cumplir 50 años (¡todo un chaval!) y había que celebrarlo de una manera, digamos, diferente. Fue toda una conspiración. Mi madre y mis hermanas planearon esta escapada sin que él se diera cuenta de nada y yo les dejé hacer. Lo importante era viajar los cinco juntos… ¿el destino? ¡Eso es lo de menos!

La Toscana, según les oía cuchichear cuando papá no estaba, fue la elegida por no sé qué películas han visto y porque mis padres estuvieron allí justo unos meses antes de que yo naciera. Entre risas decían que tenía que conocer mis orígenes. En fin, cosas de mujeres.

Un día, llegó el día. De pronto vi en el pasillo ¡cinco maletas! Hasta nuestra llegada al aeropuerto tengo que reconocer que estaba un poco enfadado. Me perdía un cumple doble y un partido de liga superimportante, pero desapareció en el momento en que dos policías gigantes me cachearon al pasar por un marco sin puerta. ¡Como en las películas! Y pensé al sentir todas las miradas fijas en mi: “¡Esto promete!”. Yo, por supuesto, me dejé llevar. Nada como meterte en el ambiente… ¡Eso no le pasa a cualquiera!

Os diré que ha sido un viaje lleno de piedras, museos, buena comida y buen tiempo. Callejear sin rumbo (una de las especialidades de mi madre) y pasar horas en una pinacoteca (uno de los vicios de mi padre)… ¡todo un descubrimiento! Mamá me prestó una cámara de fotos y me pidió que retratase lo que más me llamara la atención. ¡Y vaya si lo hice! Aunque no fue tarea fácil algo he debido hacer bien porque, por unanimidad, me han dado el premio al “Viajero Perfecto”.

La última noche, ante un tremendo plato de pasta casera «al pomodoro», los mayores empezaron a hablar de lo mejor y lo peor del viaje. Yo les miraba sin decir palabra. Me gusta escucharles. De pronto, mamá dijo: Lo mejor del viaje ha sido nuestro pequeño Comandante. “¿Ese soy yo?” pensé con la boca llena de espaguetis.

Y sí. Ese era yo. Mamá dice que ha aprendido mucho a mi lado en estos días. Que dejarse llevar es algo que no todo el mundo sabe y yo, por lo visto, le he enseñado cómo hacerlo. Mi paciencia, la forma de mirar las cosas por primera vez o no sentirme extraño por no hablar el mismo idioma han sido de las mejores lecciones sobre la naturaleza humana que jamás ha recibido.Papá reconoció que, después de este viaje, ha descubierto que otra forma de viajar es posible. Sin estar pendiente de horarios de museos, observando a la gente en una plaza o disfrutando del bullicio de un mercado…el valor de las pequeñas cosas. Todo eso ¡se lo he enseñado YO!

La verdad es que, a veces, no entiendo a la gente mayor. Yo solo metí en la maleta toda la emoción del mundo y mucha, muuuuuuuuuuucha curiosidad. Ir descubriendo cosas cada día y hacer eso de “donde fueres haz lo que vieres” han sido mis compañeros de viaje. Eso y mi familia ¡la mejor compañía del mundo!

Queridos mayores: Pasarlo bien es fácil. Solo se trata de abrir bien los ojos y disfrutar de la aventura…de la vida.

Alguien viene. Os dejo pero…volveré.

 

Firmado: Santi, “El Comandante”.

 

Autora de la foto: Coco

 Lugar y fecha: Florencia. Marzo 2015.

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